Por Riotrankilo
(Gustavo Giner González)
Fue hace unos días, me tocaba turno de noche. Tenía que pasar por el almacén chino de camino al trabajo. Se me había olvidado por completo que se acercaba el cumpleaños de Ana, nunca me había pasado, qué cosas, me gustaba tenerlo todo preparado con tiempo, pero bueno todavía quedaba un día. Por la tarde había comprado el regalo y cuando fui a envolverlo me di cuenta de que no quedaba papel de regalo.
Y ahí estaba, caminando por los interminables pasillos del chino, le había dado la vuelta a todo el almacén y estaba ya de regreso a la caja para preguntarle a la dependienta. Entonces me di cuenta de que el papel estaba en la entrada, y fue justo en ese instante cuando la vi. Me miraba directa a los ojos con aquella mirada felina que había olvidado por completo y no sé cómo lo había hecho pues aquellos ojos eran inolvidables. Supongo que las cosas inolvidables tampoco escapan del olvido, era Elsa. Abrió una puerta a un pasado muy lejano.
Charlamos, su sonrisa volvía a ser la de antes. Aquello sucedió antes de tener carnet de conducir y yo me lo saqué con dieciocho. No penséis que fue una historia de amor o algo parecido, que va, nada que ver. Tan solo fue la primera vez que hacía el ridículo delante de una chica y para ello no tuve que pronunciar más que una palabra. Pero me dio una pista sobre lo que significaría ser hombre, tendría el don de hacer el ridículo con tal facilidad que suena hasta sospechoso. Nos despedimos con un me alegro de verte y yo también. Verla había abierto algún tipo de agujero de gusano.
Pagué el precio del papel, salí de la tienda, entré al coche, cerré la puerta y cerré también los ojos. Volvía a estar allí.
Estoy tumbado sobre la hierba con los ojos cerrados y se siente realmente bien, puedo notar el sol en mi cuerpo. Huele a tierra y a naturaleza, sopla el viento y su eco va y viene como una caricia para la piel y para los oídos, los pajarillos tienen un piar feliz y nada más. Nada más se oye, tan solo la grandeza como si el silencio tuviese un sonido que solo se percibe con algún sentido todavía no catalogado. Abro los ojos y el cielo está abrumadoramente lejos. Brilla azul pintado de nubes blancas con formas de sueños en movimiento. Tengo las piernas cruzadas y las manos hacen de almohada.
Es el castillo de Aljofra, bueno más bien sus ruinas. A más de 1100 metros sobre el mar es el castillo construido a más altura de la comunidad. La cumbre del cerro sobre el que está edificado tiene apenas 100 metros cuadrados.
La hierba está fresquita, me apoyo sobre un codo y miro a mi alrededor, extensas y lejanas cadenas montañosas nos rodean y desembocan en una pequeña franja horizontal que debe ser el mar. Tras las murallas que todavía se niegan a desaparecer solo hay abismos, el Volkswagen parece una maqueta desde allí, aún así se puede ver el peluche gigante que hay dentro. Voy a tener que ir despertando a estos dos, hay que llegar antes del atardecer al castillo de Forna. Levanto vulgarmente una pierna y de mi culo salen cantos de sirenas trasnochadas. El infinito se llena de risas. Y de repente suena el móvil, es la realidad llamando.
Había regresado, se había cerrado el agujero de gusano. Abrí los ojos, estaba en el coche, con el papel de regalo en la mano, Elsa pasaba por delante con sus dos hijas despidiéndose con la mano y una sonrisa gratis, todavía faltaban treinta minutos para empezar a currar. Llegué al hospital, vale que no es un castillo, pero no deja de ser una aventura, nunca sabes qué te vas a encontrar, después de tantos años sigo sorprendiéndome con la imprevisibilidad de las cosas. Me quedaba un paseo desde el aparcamiento, iba a cruzarme con los habituales resoplando y quejándose de que todo estaba como el culo, augurando que me esperaba una noche asquerosa. Pero yo sabía que no iba a ser así, mi trabajo es un privilegio, no deja de darte oportunidades para mejorar la situación de gente con verdaderos problemas, aunque solo sea un poquito, aunque alrededor parezca el infierno. Y además todo está aliñado con tener una compañera de turno increíble, porque aunque parezca absurdo el hospital está lleno de batas blancas que nunca se han ganado el derecho a llevarlas. Si tuviese que trabajar con alguna de esas personas sería otra historia.
Al final había llegado, me puse el uniforme. ¿Puede haber mejor uniforme que un pijama?
Todavía no lo sabía, pero me esperaba un precipitado por el hueco de las escaleras.


Recuerdos rememorados me inspiran como si yo fuera oxígeno. La rememoración toma cuerpo, tiene pulmones, me respira. Y de repente, estoy ahí contigo... contigo ahí estoy. Los recuerdos son difusos. Sucedió hace 33 años. Casi nada la broma. 1993. Las 4 y 20. Torremanzanas. Culture Beat (Mr. Vain). Tienda de campaña. Cantaditas. Techno industrial. Charly cuando era Juanan. Toni el vergonzoso. Tú y yo mucho antes de lo que vendría. Falta Castañer; Castajacks. El partido de futbito. ¿Qué hora es? Las 4 y 20. La recta final de la adolescencia. El descubrimiento de la amistad. Aunque sucedería años después, todavía recuerdo aquella conversación crucial con Elsa que tuvimos ambos, en el bar de Torremanzanas. Una conversación que nunca habíamos tenido con nadie hasta ese momento y puso las semillas de la futura amistad lectobibliófila. Siempre escucho, de fondo en mi cabeza, al D.J. Space'C en su remember de Alphaville, Forever Young, cual banda sonora de aquella juventud inocente, cuando todo estaba por descubrir y no había mañana, pero, prafraseando a Loquillo, un día nos despertamos de dormir y sí, teníamos 50 tacos (o casi). Todo parece un sueño, pero simultáneamente da la impresión de que sucedió ayer. Son las 4 y 20. Siempre serán las 4 y 20. El reloj se detuvo y ya nunca pasó el tiempo. Forever Young. Todo lo demás ha sido ilusión, maya, samsara, ilusión ilusión. ¿Qué horas son, mi corasón? Gracias, Bro por esta genialidad de relato y compartir una parte importante de ti en él. Me ha encantado el juego desorientador y con toques surrealistas que conectan pasado, presente e imaginación fabuladora... almacén chino, Elsa, reflexiones sobre el trabajo y algo de ciencia ficción, con ese toque de fascinante viaje en el tiempo. Y de repente, cuando menos lo esperaba, se termina, con 2 evocadoras imágenes de los lugares mágicos donde sucedieron muchos acontecimientos de aquella juventud. Un impecable diez sobre diez. ☝️👌
ResponderEliminarTodavía puedo ver ese reloj parado a las 4 y 20. Por supuesto recuerdo la conversación con Elsa. Gracias por ponerle la música, menudo despiste, se me olvidó ponerle el toque musical que me caracteriza. Me has vuelto a llevar a todo aquello. Gracias por tus palabras que siguen siendo pócima para el alma. Eso no ha sido un comentario, ha sido una genialidad.
EliminarQue buena esta sección de relatos. Que razón tienes con las batas blancas 😉
ResponderEliminarMuchas gracias por valorarlo, de verdad🙏
EliminarMuchas noches antes de irme a la cama entro y os leo, no me esperaba tener hoy relato, me ha gustado mucho y respecto al curro me pasa lo mismo soy auxiliar y lo que pasa en un hospital solo lo sabemos quienes formamos parte de él. Sigue así compañero💪
ResponderEliminarQue sorpresa! Verdad que es así? Muchas gracias me alegra leer que os gusta esta sección, ánimo compañera/o. Si eres del gremio ya verás que alguna de hospitales cae por aquí seguro
EliminarAl final te salió productiva la tarde, conseguiste el regalo, viste a Elsa y lo mas importante la experiencia te dio contenido para escribirnos un relato. Te has coronado. Gracias por compartir.
ResponderEliminarMe ha encantado tu comentario, yo también lo pensé. Muchas gracias
EliminarMuy buen relato, no dejes de compartirnos cositas
ResponderEliminarTe agradezco de verdad que me digas eso, si todo va bien aquí seguiré
EliminarYo quería chisme con Elsa jajaja Gracias por tu labor en el trabajo que desempeñas que muchas veces no se valora como merecéis.
ResponderEliminar¿Lo quieres?, lo tienes:
ResponderEliminarTodavía no habíamos cumplido la mayoría de edad, éramos unos auténticos panolis deseando descubrir la sexualidad, hablando y soñando sobre cómo sería.
Aquel verano acampamos en el polideportivo de un pequeño pueblo de montaña. Al ser la novedad extravagante en el pueblo un grupo de jóvenes se acercó y enseguida se entabló una amistad. Estaba Fede que tenía un mechón blanco en el flequillo y María que era una chavala encantadora, también estaba Marieta, que aunque era joven tenía el carácter de una anciana más del pueblo. Y por supuesto estaba Elsa que era fuego puro, una belleza inteligente dicharachera, divertida y atrevida,sin pelos en la lengua, un sueño.
Aquel día estábamos sentados delante de la tienda, riendo y charlando de nuestras tonterías y vimos que se acercaba Elsa sola, se hizo el silencio. Y sorpresa se dirigió hacia mi y me dijo que quería hablar un momento conmigo, el corazón se me aceleró, me puse rojo, mire a mis amigos, ellos me miraron. Me levanté y nos alejamos un poco de la tienda. Yo no tenía tablas, hablar con chicas no era mi fuerte, estaba hecho un flan. Se quedó mirándome directamente a los ojos con media sonrisa como si buscase las palabras adecuadas y de repente me soltó un: ¿que si te quieres enrollar conmigo?
-Si- de mi boca salió un Si rápido y automático, un Si temeroso de no llegar a tiempo, un Si inseguro y valiente. Fueron solo décimas de segundo pero parecía una eternidad y en esa eternidad estaba yo flipando preguntándome cómo podía ser, no me lo podía creer, claro que quiero, pero que está pasando?
Y ella soltó una risa auténtica, parecía que le había gustado mi Si espontáneo, pero entonces cambió el gesto de su cara, apartó su mirada y me dijo: no, que va, en realidad no puedo, me manda Marieta, es ella la que quiere enrollarse contigo.
La magia desapareció, la llama se apagó, me dio un amarillo emocional y solo supe balbucear una escusa de mierda para volver con mis amigos que iban a curarme con sus carcajadas.
Así por encima, fue lo que pasó
No esperaba esta contestación pero era lo que quería, me ha encantado jajajaja el momento del sí y como lo cuentas Jajaja me has hecho reír 😀 😅 😂
EliminarYo también quería este chisme jajaja me ha dado ternura, ese sí tan espontáneo e incrédulo de no encajar lo que estaba pasando acompañado con la euforia del triunfo se desvaneció en segundos.
EliminarJajaja tu crees que ella se acordará??
EliminarJajajaja yo también me lo pregunto
EliminarUn buen relato para empezar bien el sábado
ResponderEliminarMuchísimas Gracias
EliminarAl principio no sabía si me gustaria esta sección porque yo estoy aqui por las reseñas y la verdad que los estoy disfrutando, son interesantes.
ResponderEliminarYo también tenía mis dudas, muchas gracias por comentarlo
EliminarEste blog empezó con la intención de compartir opiniones sobre mis lecturas. También quería aportar alguna que otra reflexión. Las reseñas se establecieron así de manera espontánea y precisamente porque no tengo idea alguna de reseñar. Quise hacer algo que pudiera ser útil al máximo y al final se quedaron como van porque vi que de esa manera abarcaba la totalidad más amplia de lo que deseaba compartir. Todo lo demás ha ido añadiéndose con la misma espontaneidad, a medida que se me ocurrían ideas o pasaban acontecimientos o hablaba con Gustavo, probando y viendo qué tal. La comunidad y vuestra actividad es crucial para que este proyecto siga adelante. Te aseguro que mientras el blog siga activo (a menos que me muera o suceda algo de fuerza mayor o Blogger decida que se acabó o la comunidad se disuelva) las reseñas no faltarán, aunque dependerán de momentos específicos, como mi conexión o desconexión con la lectura y la etapa vital que esté atravesando, pues tengo momentos de mucha lectura y momentos de ninguna lectura. A veces necesito descansar, tomarme un respiro y replantear toda mi vida. Me alegro de que este nuevo apartado te guste y lo estés disfrutando. Gracias por comentar y ponernos al día sobre tus intereses e impresiones. Es importante.
Eliminar¿Recuerdas la película cadena de favores? Pues ahora mismo acaba de pasar, tio el lunes es el cumpleaños de mi mujer y ni acordarme, ha sido leerte y caer, menos mal que tengo algo de tiempo. Muy buen relato por cierto👍
ResponderEliminarJajaja comprueba que tienes papel de regalo no vaya a ser que tengas que ir a comprarlo y te encuentres con alguien
EliminarHablaste con la verdad, las botas blancas se deberían revisar. Buen servicio compañero y gracias por la labor.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por valorar
EliminarFotaka del castillo🤩
ResponderEliminarSon dos lugares que guardan en sus entrañas un montón de vivencias, Gracias.
EliminarJajaja me ha gustado la historia con Elsa.
ResponderEliminarMuchas Gracias es un recuerdo difícil de olvidar
EliminarQue razón! Para trabajar bien es importante la compañía. Yo estoy jodido en ese aspecto y estoy por pillarme la baja.
ResponderEliminarPara mí es lo más importante, me pongo en tu lugar muchas veces y tiemblo de pensarlo, pero estoy seguro de que aunque la compañía no acompañe puedes encontrar la forma de estar en paz y que algo externo a ti no la modifique
EliminarBuah! Menos mal que llegaste a tiempo al regalo, esas cosas tio no nos las perdonan fácil jajaja que maravilla que nos compartas estos relatos de storytime que ha mi me chiflan y la extensión en comentarios sobre lo que pasó con Elsa jajaja canelita en rama😂🤣 gracias por compartirlo con la comunidad.
ResponderEliminarJ. Antonio no sabes lo que apreciamos Pedro y yo tus comentarios. Muchas gracias por estar ahí siempre y ser tan original y divertido.
ResponderEliminarQue maravilla que nos compartas tus relatos, es un placer leerte. Es envolvente y me gusta como describes los detalles. El blog te necesita, no te olvides de traernos cositas🥰😍
ResponderEliminarMery!!! Muchas gracias y lo mismo te digo😘😘
ResponderEliminarQue gusto da siempre leeros, mi blog favorito
ResponderEliminarMuchas gracias, sois una comunidad fina y elegante
EliminarFeliz domingo gente! Gracias por estos buenos y literarios comienzos del dia.🥰
ResponderEliminarMuchas gracias y feliz Domingo comunidad
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