viernes, 24 de abril de 2026

EL FINAL

 Hola soy Gustavo (Riotrankilo) y si, este es el final. 

Rareza Literaria llega al final de su trayecto. Un proyecto que nació hace casi dos años, para ser más exactos vio la luz el 21 de Julio de 2024. Ese día apareció un nuevo Blog en la blogosfera con una nueva publicación. Se presentaba como nada y nadie, anónimo sin nombre declarándose salvaje y sin identidad o en su defecto (y a mí parecer la forma idónea de describirlo) “el vagabundo ilustrado”. Declarando su amor por los libros, la lectura y la escritura y declarando su intención de compartir esos mundos dando comienzo el camino de esta aventura sin tener ni idea de cómo sería el paisaje y la experiencia.

Empieza el blog con unas pocas entradas de reflexiones literarias, gustos, libros encontrados y su primer y alucinante ensayo hablando de un autor: Cristóbal Serra Simó.

Su primera reseña: 'El secreto de Rennes le Château y el misterio del tesoro de los Templarios' de Lionel y Patricia Fanthorpe. 26 de Julio de 2024.

A partir de aquí, Pedro no deja de publicar habitualmente con sus reseñas intercalando reflexiones de vez en cuando, pensamientos subjetivos, experimentos literarios y un montón de sorpresas regozijantes como solo alguien como él podría hacer.

Al principio el blog apenas tenía una media de 50 visitas, pero poco a poco y con la calidad de reseñas por bandera, nuestro amigo empieza a ganarse al público y la comunidad crece y acaba teniendo entre 600 y 1000 visitas de gente bibliófila asidua, superando estás cifras en numerosas ocasiones y llegando incluso casi a las 2500 visitas en algunas entradas. Yo flipaba cuando me lo decía, nunca antes en ninguno de nuestros proyectos, ni en solitario ni en conjunto habíamos pasado de las 0 o 2 visitas. Pero éstas cifras de Rareza Literaria, para un blog de nicho especializado en el mundo de los libros y la escritura sin ningún tipo de empuje monetizado, significa que es un blog literario de referencia, de calidad, de los que no suelen encontrarse. Aunque aquí las cifras no dicen nada, solo tienes que darte un paseo por el Blog y disfrutar del arte que tiene nuestro amigo. Supongo que Pedro se planteó en algún momento el tema de monetizarlo, lo que tengo claro es que nunca quiso restar calidad al blog llenándolo de anuncios molestos, como suele pasar en la gran mayoría de blogs en los que ya no sabes si estás leyendo un artículo o es parte del anuncio y te pierdes y se corta el flujo de lectura. Pedro nunca cobró ni un duro por el pedazo de trabajo profesional que hizo y que le acaparó su vida casi al completo. Como en todas partes donde el dinero es lo que mueve la maquinaria algunos ganan más de lo que merecen y otros merecen más de lo que ganan.

Pero dejando de lado estás cuestiones feas, Rareza Literaria se convirtió en un espacio limpio en todos los sentidos, un oasis en internet donde poder disfrutar, aprender y compartir.

La comunidad fija, la de los fieles, la de los que tenemos un acceso rápido instalado somos de unos 600 a 800 bajo mis cálculos imprecisos tirando por lo bajini. 

J. Antonio tú no solo fuiste el primero en publicar un comentario desde el principio, también has sido el más fiel a la hora de hacerlo, nunca dejaste de comentar una sola entrada desde que pillaste carrerilla. Y siempre aportastes un sentido del humor único. Pedro y yo lo comentábamos por privado. ‘Este es de los nuestros, seguro que es de la misma quinta,...’ has sido un Grande en este espacio, uno de los Ases, no sé cómo eres, ni de dónde, no puedo ponerte cara, solo has ido dejando pequeñas pistas en algunos comentarios, pero me queda claro que eres una persona maravillosa y padre excelente. Ah y casi se me olvida, gracias a ti y a tu colega Adrián descubrimos uno de los escritores que, por lo menos para mí ya no va a pasar desapercibido nunca más, Grady Hendrix. 

Centauro, hace mucho que no comentas nada, ya lo dijiste, por problemas de salud y visión te resulta complejo hacerlo, pero sabemos que sigues visitándonos, solo espero que las cosas vayan bien dentro de los obstáculos que la vida pone. Pedro y yo te veíamos como un auténtico centenario y ello nos hacía sentir un profundo respeto por ti y por tus comentarios sabios, que denotaban que eres una persona ilustrada y educada. Tus comentarios siempre daban forma. La vida tuvo el maldito capricho de dejarte solo, y aunque Rareza Literaria solo era un pequeño espacio, dejaste claro en varias ocasiones que te ayudaba mucho, nada podía hacernos más felices y darle mayor sentido a esto. De hecho fueron tus palabras las que salvaron éste espacio hace casi un año, nos regalaste un bonus extra, muchas gracias. 

Hortelano, tú empezaste discreto, dejaste claro que no eras de comentar, pero el blog te fue susurrando y te convertiste en otro de los Ases, tú opinión ha sido siempre un buen baremo de calidad. ¿Te acuerdas de WUWEI WUXING: ATARAXIA?. Fue un ensayo fuera de órbita, y yo tampoco entro en debates.

Tychon tus comentarios siempre fueron únicos y originales y le dieron al blog un color nuevo digno de una persona auténtica y verdadera como pocos.

Mery tú le diste una magia maravillosa con tu humor único y con tu forma de mirar tan bonita y fuiste personaje protagonista de historias increíbles, además de ser la primera voz femenina del Blog. Muchas Gracias.

Yo, que al principio me había mantenido en las sombras, acabé también dejándome arrastrar inspirado por el Blog. Y acabé metiéndome hasta el fondo, ha sido toda una aventura que me ha hecho crecer en muchos sentidos.

Gracias por supuesto a todos los anónimos que habéis participado siempre finos y elegantes y dejándonos pequeñas fotografías de vuestras historias, ha sido un placer compartir este lugar con vosotras y vosotros. 

Ah bueno casi me despido sin dar explicaciones, bueno pero es que no las hay, ayer cuando me desperté había recibido un mensaje de Pedro diciéndome que tenía que dejarlo y yo por supuesto no le pedí explicaciones, no las necesito, lo hemos hablado en numerosas ocasiones, a veces llega un momento que tienes que soltar ciertas cosas y escuchar lo que dentro de ti habla sin palabras. Pedro nunca fue de quedarse con todos esos libros que ama, y siempre ha sido un nómada del Alma. No creo que lea ésta entrada, cuando dice de desconectar es una desconexión absoluta y yo eso lo admiro profundamente. Pero por si acaso, Bro Gracias por regalarnos este proyecto y con él tu vida y gracias por dejarme entrar y formar parte de esta fiesta.

Por último decir que sus instrucciones fueron que me había hecho administrador del blog y que hiciera lo que quisiera con él sin ninguna responsabilidad. He decidido dejarlo tal cual, no sé , tal vez algún día Google decida meterlo en sus motores de búsqueda y la gente que busca alguna buena reseña pueda encontrarlo. En cualquier caso es genial tenerlo ahí y poder volver de nuevo a él cuando haga falta. 

¿Volverá en algún momento renovado y con algún nuevo proyecto? Pues no lo sé, lo que si sé es que no va a dejar de escribir su mundo y de leer otros mundos. Yo tampoco lo haré.

Ha sido un placer, ¿podéis imaginar un momento a Jim Carrey? 

En caso de que no nos veamos, 

Buenos Días

Buenas Tardes

Buenas Noches


P.D. (rescatada de la primera vez que Pedro estuvo apunto de dejar el Blog)


Y tras una serie de acontecimientos cruciales que están sucediendo en mi vida personal a fondo, ha llegado el momento de cerrar este proyecto en su cumbre, para dedicarme plenamente al proyecto final definitivo de mi vida. Ha sido un gusto y un placer compartir mi pasión y forma de vida principal con todos vosotros, lectófilos, lectófilas. Seguid leyendo; sigamos leyendo para que nunca se pierda uno de los mayores inventos que se nos ha ocurrido a los seres humanos: los libros impresos en papel. Muchas gracias por las visitas y la atención prestada.



miércoles, 22 de abril de 2026

'TODOS GORDOS (con perdón)' de Julio Basulto (reseña)

Acabo de leer el libro TODOS GORDOS (con perdón).


   Escrito por el magnífico (único a mi parecer) dietista-nutricionista, profesor académico,  divulgador científico y escritor español Julio Basulto Marset, nacido el 27 de diciembre de 1971 en Barcelona, Cataluña, España.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en enero de 2026 por VERGARA, sello editorial de Penguin Random House Grupo Editorial.


   El libro tiene 304 páginas repartidas en un prólogo, 5 capítulos numerados y titulados, las reflexiones finales, los agradecimientos y las notas.

   Se trata, directamente, sin medias tintas ni objeciones posibles a mi juicio, del mejor, del más completo, del único libro que todo el mundo debería leer con urgencia y de manera innegociable, sobre la pandemia más significativa que caracteriza estos tiempos de desesperanza, pues a diferencia de las epidemias y/o pandemias provocadas por microorganismos con los que siempre hemos lidiado desde el principio de los tiempos y deberemos seguir lidiando muy probablemente, mientras sigamos existiendo como especie, hasta el final de los tiempos, se trata de una pandemia creada artificialmente por nuestra codicia y el tipo de sociedades mercantiles que hemos creado, donde el beneficio y la ignorancia voluntaria siempre está por delante de cualquier otro criterio.

   ¿Crees saber algo sobre la obesidad? Te insto a que leas atentamente este libro y luego hablamos en los comentarios.

   Siguiendo con la línea de pensamiento que llevo en marcha desde el comienzo de este mes en curso, es decir, leer y reseñar libros que considero de la máxima utilidad para todo el mundo (exceptuando los cómics, que serían descansos lúdicos intercalados, aunque también tengo entre manos alguno que otro de máxima utilidad), hay un tema que solo traté una vez al comienzo del blog y no he vuelto a él desde entonces, absorbido por tantas cosas interesantes: la alimentación humana y el crucial impacto en nuestra salud, así como enfermedades.

   Me interesé por la cuestión alimentaria desde que empecé a leer libros, hace ahora 31 años exactos. Durante las 2 primeras décadas básicamente consulté, leí y me fundamenté en las pseudociencias, empezando por el naturismo y terminando por cualquiera de los enfoques pseudocientíficos basados en afirmaciones infundadas sobre la salud y las enfermedades (destacando la macrobiótica como ejemplo referencial, aunque lo más influyente fueron los enfoques vegetarianos, ya que mis tendencias personales siempre fueron por esos derroteros). La última década cambié el tercio por completo, virando poco a poco hacia la ciencia basada en la evidencia. El punto de inflexión llegó en 2016, al leer mi primer libro de Julio Basulto: MÁS VEGETALES MENOS ANIMALES. Una alimentación más saludable y sostenible (Debolsillo, Barcelona, 2016), escrito en colaboración con Juanjo Cáceres.

   ¡Qué bonito e idílico se vendía el vegetarianismo a principios del siglo XX! Durante unos pocos años me creí las patrañas pseudodietéticas de los José Castro Blanco (1890-1981), los Nicola Capo Baratta (1899-1977) o del más prestigioso (pero no mejor) Eduardo Alfonso Hernán (1894-1991), pioneros los 3, junto con otros personajes similares, del naturismo hispano de principios del siglo XX, a los que podríamos llamar "la prehistoria de los influyentes de la salud basada en especulaciones infundadas". Claro que, a principios del siglo XX, la industria alimentaria ultraprocesadora de materias primas comestibles, ni tampoco la restauración de comida rápida (sucedáneos comestibles), se había implantado ni creado la distópica realidad que nos rodea, basada en desiertos alimentarios y una inundación, a mi parecer injusta, abusiva y sin duda criminal, de productos comestibles malsanos, promotores y en muchos casos, causantes (como demuestra la inequívoca e inapelable evidencia científica) de la epidemia de obesidad, trastornos metabólicos y toda una serie de afecciones derivadas del estilo de vida.

   Una de las cosas que más me ha sorprendido siempre es lo cerriles, dogmáticos e incluso fundamentalistas que somos con la alimentación, reticentes a cambiar el mínimo aspecto, con justificaciones espurias, sesgadas e insostenibles, solo comparable a lo que generan aspectos de la vida humana como la religión o el fútbol, por ejemplo. Y evidentemente así nos va. Pero lo peor, sin duda, como aprenderemos en este libro (y todos los escritos por Basulto, a solas o en colaboración) es la complejidad de factores que nos han traído hasta aquí, pero que desglosaremos parte a parte, tanto en el libro reseñado ahora, como en el anterior del autor, totalmente complementario, para identificar a los culpables, no solo de la epidemia de obesidad que sufrimos, sino de la crisis sanitaria en la que estamos envueltos: COME MIERDA. No comas mejor, deja de comer peor (Vergara, Barcelona, 2022).

   Y aunque un caso es solo anécdota, nunca evidencia de nada, no obstante y en lo que me incumbe, voy a hablar, pues creo reconocer suficientes anécdotas similares a mi alrededor como para tener en cuenta. A pesar de estar de acuerdo con todas las directrices y fabulosas ideas expuestas por Julio Basulto en este, insisto, imprescindible libro sobre el tema de la obesidad que nos incumbe a todos (porque todos, independientemente de nuestro peso corporal, tenemos ideas muy equivocadas sobre el asunto, como pronto verás si lo lees), a mí, por ejemplo, no me sirvió de mucho que mis padres estuvieran concienciados con el tema alimentación. Sí, la educación y el ambiente en casa ayudaría, pero poco pudo contra las 2 tiendas de golosinas, bollería industrial y aperitivos fritos que había a la puerta del colegio. Pronto acabé enganchado a la comida basura desde la infancia, agudizándose el problema en la adolescencia y la juventud. Aunque practiqué mucho deporte en aquella época y tuve un cuerpo en la mejor forma posible durante los primeros 25 años de vida, no obstante todo eso cambió rebasado el primer cuarto de siglo vivo, cambiando hacia el peor padecimiento de mi vida, que arrastro desde principios de 2006, poco antes de cumplir los 31: la obesidad. Porque, como aprenderemos en este imprescindible libro y otros de Basulto, no existen las personas "obesas", como tampoco existen las personas "sidosas", "cancerosas" ni "deprimidas". La obesidad, al igual que el sida, el cáncer o la depresión, es una enfermedad crónica que se padece, nunca una condición de la persona.

   No sé muy bien por qué motivo, Julio Basulto es percibido por algunas personas de una manera que no comparto, dando la equívoca impresión de "dogmatismo" o "arrogancia" en su percepción, supongo que debido a la exposición clara, desmitificadora y basada en la evidencia que hace. Supongo que cuando a alguien le tocan sus convicciones más firmes, las reacciones previsibles se activan con virulencia, cual resorte sensible. 

   Mi impresión, después de haber pasado por todo en cuestiones alimentarias, es que la aplastante mayoría de la presunta información a la que podemos acceder es desinformación de la peor, generando todo esto solo desconfianza, suspicacia y pensar que toda información sobre alimentación es confusa. Nada más lejos de la realidad. Hay información fiable y de sobra; solamente hay que saber identificar dónde está y acudir a ella. Todo lo demás, efectivamente, es desinformación, a veces bienintencionada (pero equivocada), otras veces malintencionada. Y... ¿dónde está esa verdadera información, la única fiable? Aquí las cosas se complican un poquito: en la abrumadora investigación científica seria y las evidencias extraídas, pero no de cualquier estudio, sino principalmente de los estudios de intervención, con ciertas características (de doble ciego o aleatorizados) y metaanálisis mejor preparados, sin conflictos de interés.

   En fin, que no es fácil extraer la verdadera información aprovechable a tener en cuenta, pero poder se puede. ¿Y qué tiene que ver Basulto con todo esto? Pues que precisamente su mayor trabajo y aportación como divulgador es cribar esos estudios exhaustivos para escribir sus libros. ¿"Dogmático" o "arrogante" Basulto? Todo lo contrario, en mi opinión. Pocas veces he conocido mayor humildad que la suya, pues nunca habla (a diferencia del resto de "cuñadietistas", como los suele catalogar de manera graciosa pero muy certera) en su nombre, sino en nombre de la abrumadora y aplastante evidencia científica aplicada a la alimentación.

   Un dato importante: la calidad literaria de un libro de divulgación científica (o que pretenda serlo) está siempre en las fuentes usadas y/o consultadas, pues a diferencia de un ensayo sobre cualquier otro tema, la ciencia no se basa en opiniones personales ni especulativas, inventadas por alguien arbitrariamente, sino en recurrir a los resultados de una metodología colaborativa e impersonal, producto de años de la más rigurosa y meticulosa investigación. Pero eso no significa ni que todos los estudios sirvan ni que tengan la misma calidad, de ahí que necesitaremos indagar a fondo en las fuentes usadas, pues la calidad de lo que escribamos y expongamos dependerá de la calidad de esas fuentes recurridas.

   En el caso de este libro (aunque todos los libros del autor son similares) de las 304 páginas que tiene, 42 son de notas, con 504 notas en total, muchas de las cuales nos remiten a estudios de la mayor rigurosidad, así como a fuentes autorizadas. He aquí lo principal que marca la diferencia. 

   Sí, es cierto que infinidad de personas hablan de alimentación, especialmente en las redes sociales. También tenemos la sección de salud, bienestar, o directamente alimentación en las librerías, repleta de novedades editoriales sobre el tema. El negocio editorial no para de sacar libros al mercado cada día y las personas sienten cada vez más confusión sobre qué comer o qué no comer. Bueno, la elección es más fácil de lo que parece, aplicando ciertos criterios inequívocos, como te mostré más arriba: huye de cualquiera que hable de alimentación sin ser dietista-nutricionista (aunque sea médico, pues no tiene la formación adecuada) y recurre siempre a una evidencia científica sólida. Pregunta por las fuentes usadas para fundamentar cualquier consejo sobre alimentación que te quieran colar o vender. Si ves un libro sobre alimentación, no consultes nunca el índice sino las fuentes usadas. En última instancia y aunque hay más libros escritos por profesionales competentes, recurre a Julio Basulto Marset. Es uno de esos raros benefactores humanos de los que te puedes fiar, pues siempre está a la última de la evidencia científica con la mayor calidad. Si por algún motivo te cae mal o tienes percepciones extrañas sobre él, recuerda que lo importante en este caso no es la persona sino la información útil que aporta sobre algo, en este caso uno de los temas que nos incumbe a todos: la alimentación humana.

   Fíjate en esta muestra. En el capítulo 'Reflexiones finales', con apenas un par de páginas, Julio dice esto: "Soy consciente de haberme dejado en el tintero cuestiones importantes, como los aspectos psicológicos relacionados con el abordaje del exceso de peso, pero este libro no pretendía ser un completo y complejo manual de obesidad, sino una aproximación accesible y honesta a una enfermedad crónica que afecta a más de 650 millones de adultos" (página 257). Y sin embargo yo estaba esperando que publicara algo sobre el tema, de ahí mi alegría cuando encontré el otro día su último libro, pues es lo más completo y definitivo que he leído. ¿Puede haber mayor humildad? ¿Que no pretendía ser un completo y complejo manual de obesidad, sino una aproximación accesible y honesta? Bueno, pues en mi opinión de lector empedernido, este libro es lo mejor que ofrece hoy por hoy el mercado editorial sobre la obesidad, sin ninguna duda. Si bien hace tiempo que no leo más allá de los libros escritos por Basulto sobre esta cuestión, durante 31 años de interés por la alimentación he pasado por todo, creyendo tener algo de criterio (aunque solo sea subjetivo y anecdótico) sobre el tema.

   Otra muestra: "Como habrás podido comprobar, soy bastante escéptico en todo lo relacionado con el tratamiento de la obesidad. No lo soy tanto con la cirugía bariátrica (cuando está indicada, claro). [...] Aunque durante un tiempo tenía en mi mente el prejuicio de que esta intervención era algo demasiado agresiva y que se reservaba para casos extremos, hoy sé que es muy efectiva para adelgazar a largo plazo, con una pérdida media sostenida de un 22 % del peso corporal después de veinte años de seguimiento" (página 251). Como cualquier buen divulgador científico basado en la evidencia (la única forma fiable de conocimiento a la que podemos recurrir) que se precie, Julio no se acoge a opiniones infundadas de cosecha propia, sino que modifica su punto de vista, reconociendo primero sus limitaciones prejuiciadas y corrigiéndolas luego cuando la evidencia le dicta que se equivocaba. Exactamente ese es el motivo principal por el cual el método científico es, hoy por hoy, imbatible en la generación de conocimientos útiles, prácticos y aprovechables: es el único método que implementa sistemas de revisión y autocorrección constantes.

   Tampoco era mi intención extenderme tanto en la reseña, pero al final ha sido necesario. En este magnífico e imprescindible trabajo que todos deberíamos leer, especialmente si ya tenemos hijos pequeños o estamos pensando en tener pronto descendencia, no se escapa (casi) nada. 

   Aprenderemos qué causa obesidad y lo más importante: empezaremos tumbando estereotipos y creencias caducadas desde hace mucho tiempo (aunque la mayoría no nos hayamos enterado), cuyo cliché más erróneo pero arraigado en la imaginería popular, es que las personas que sufren obesidad son unas perezosas y/o vagas. Nada más lejos de la realidad: "La actual narrativa tacha a las personas con obesidad de perezosas, desmotivadas, sin autodisciplina, sin fuerza de voluntad. No es cierto, como ya he justificado. Ni siquiera es cierto que quien tiene obesidad cumpla peor los consejos dietéticos por falta de fuerza de voluntad. Lo demostró un ensayo controlado y aleatorizado (un estudio bien diseñado, vamos) cuya conclusión fue que no existen diferencias en la adherencia alimentaria entre personas delgadas y personas con obesidad, y dicha adherencia no se asocia con la adiposidad ni con el hambre. Por lo tanto, la creencia de que la falta de adherencia (por ejemplo, la falta de voluntad) es exclusiva de la obesidad es falsa y puede perpetuar el sesgo y el estigma relacionados con el peso" (página 144).

   "Conoce cuáles son las (múltiples) causas de la obesidad, muchísimas de ellas fuera del control del individuo; comprende que su diagnóstico es algo más complejo que mirar la báscula; identifica la gran presión y la enorme discriminación que sufren las personas con exceso de peso (sobre todo si son mujeres); entiende que el tratamiento no es tan reduccionista como <menos plato y más zapato>, graba en tu mente que <hacer dieta> engorda; y acéptate, tengas el peso que tengas... pero cuídate, también tengas el peso que tengas. Así sería el resumen de lo que leerás en las próximas líneas" (páginas 17 y 18). "También he insistido en que las personas que padecen obesidad son víctimas de hormonas, de sustancias que se generan por parte de células grasas, y de cambios en el metabolismo del cuerpo que hacen que tengan más apetito o que tengan preferencia por alimentos con más sabor (y, por tanto, más dulces y salados... y menos sanos). Es decir, no es el apetito lo que les causa obesidad, es la obesidad lo que les causa el apetito: somos lo que comemos, pero también comemos lo que somos" (página 19).

   Ya desde el segundo capítulo aprenderemos qué es la pobresidad (relación entre pobreza y obesidad), la industria codiciosa, los charlatanes, los famosos ambiciosos, los medios irresponsables, las modas dietéticas, las dietas milagro, la mala ciencia, los políticos nutripopulistas, los sanitarios negligentes, las menopausias desatendidas, las políticas obesogénicas, el analfabetismo nutricional o el contraproducente autoritarismo alimentario en la infancia. Pero esto no es todo. Hay mucho más. Especialmente útil e imprescindible es el capítulo 5, titulado 'PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD' (páginas 167 a 255).

   En fin, un libro muy importante, que todos deberíamos leer varias veces para, como mínimo, estar bien informados sobre una cuestión que nos afecta a todos de una manera directa o indirecta. Recuerda que la mala alimentación causa 11 millones de muertes anuales (bastante más que el tabaco, que causa 7). La obesidad es una pandemia que va en aumento, es la peor crisis sanitaria a la que nos estamos enfrentando y lo peor de todo: no estamos haciendo lo suficiente como sociedad para prevenirla en la infancia, ni mucho menos para atajarla en adultos, pero con este libro de Julio Basulto no solo tomaremos conciencia, sino que aprenderemos todo lo que nos falta saber, no como autoridad porque él lo valga, sino como facilitador de la información más fiable, reconocida, sustentada y exhaustiva a la que hoy podemos acceder. Y de entrada, hay algo significativo que podemos hacer: dejar de alimentar a la caterva de charlatanes sobre esta cuestión, retirándoles nuestra atención, por ese motivo y como conclusión diría que "menos Llados y más Basulto". La elección, aquí sí, es tuya: Julio Basulto. Dietista-Nutricionista. https://share.google/gtyBGpIcBnIuy2Xk8.

domingo, 19 de abril de 2026

EL GENERAL DE DIVISIÓN (relato poético)

 Colaboración de Riotrankilo

(Gustavo Giner González)



Una de las funciones que desempeño en mi trabajo es realizar Tomografías Axiales Computarizadas.

Un TAC no es ni más ni menos, si le quitamos la carcasa, que un aro giratorio en el que está montado un aparato de rayos x y frente a él una banda de detectores. Metemos a la gente dentro del aro, el aro empieza a girar mientras emite una cantidad importante de radiación, con el movimiento de la camilla hacemos el barrido de la zona a explorar, los detectores van captando la radiación que atraviesa el cuerpo de la persona a distintas longitudes de onda según si atraviesa hueso, hígado, cerebro, etc, después, con ayuda de las matemáticas la máquina procesa las imágenes y conseguimos miles de lonchas milimétricas de cualquier zona del cuerpo. Los médicos la consideran una buena herramienta de diagnóstico, y lo es, pero solo cuando es necesario porque los otros métodos diagnósticos no son lo suficientemente eficaces por sí solos o cuando es una urgencia de vida o muerte. Pero en cambio sucede que es tan cómodo y eficaz que a los médicos se les olvida la radiación extra que supone y recurren a esta prueba con más frecuencia de lo que convendría. Lo digo porque un TAC de tórax, por ejemplo, equivale (en términos de radiación) a unas 100 radiografías de tórax o dicho de otro modo, la radiación natural que recibes en 2 o 3 años.

Cuando estoy de guardia y en horario de tarde y noche la mayoría de trabajo llega de Urgencias, donde los médicos suelen ser los becarios hospitalarios pues en su proceso de formación un médico debe pasar impepinablemente por el campo de batalla. Y claro, a menudo se quedan tuertos o mancos, o sordos o ciegos.

El TAC estrella en una guardia, sin duda es el de cráneo, el hospital está enclavado en un lugar de turismo de alcohol, así que los traumatismos craneales son habituales, luego están las cefaleas y los síncopes, la lista sigue pero es muy larga.

Y fue en una de esas cuando lo conocí. La tarde estaba siendo extrañamente tranquila. Acabamos de hacerle el TAC de cráneo a un hombre mayor que se había golpeado la cabeza. Lo pasamos a la camilla entre varios, pues tenía dificultades para moverse. Durante todo el proceso el hombre había estado misteriosamente callado, asintiendo o negando tan solo cuando mis compañeras le hacían las preguntas rutinarias. Digo misteriosamente, pues el hombre no había perdido el habla, y además aderezaba su silencio con cara de malas pulgas, llevo muchos años observando caras y la suya, decía claramente, que tenía algo que contar. Como la cosa estaba tranquila decidí acompañar al celador de regreso a urgencias. Mi compañero empujaba la camilla y yo caminaba al lado del cuerpo tendido de aquel hombre, estábamos fuera del horario de visitas, así que no había nadie por los pasillos y tan solo se oía algún pitido lejano. Entonces me miró fijamente y empezó a hablar. Había sido General de la División Azul en la época de Franco. Había combatido en Leningrado a las órdenes de Hitler y había sobrevivido al choque de dos aviones en formación. 

Entonces le pidió educadamente al celador que se detuviese. Sus ojos habían empezado a brillar, se animó. Me contó lo de sus amistades de varios coroneles alemanes condecorados y de las fiestas a las que acudía. Mientras hablaba se había puesto a rebuscar en su bolso.

-¿Te gustan las armas?- me dijo.

Contesté rápidamente que sí, no quería que se acabara la conversación.

Entonces sacó un extraño artilugio de metal dorado. La cara del celador era un poema, llevaba solo unos días en el trabajo.

Pronto supe que era una navaja de doble hoja escondida, el General la sostenía con ambas manos con cara de orgullo, y me decía: 

-mírala, mírala bien- e insistía.

-pero lee, lee, mira las inscripciones.

Su dedo apuntaba a un sello en el metal. Era el águila característica nazi sujetando la esvástica envuelta en una corona de laurel, regalo de un alto mando. Y las inscripciones eran en alemán y por varios ángulos estaban marcados los símbolos de las SS.

Entonces dijo:

-mira cómo se abre.

Tenía una apertura secreta que solo conocía su dueño y un mecanismo supercurrado, que hizo que de la nada apareciese el doble filo brillante y afilado. Yo estaba tan fascinado que ni siquiera me di cuenta de que tenía su punta casi en el cuello, pero ya era tarde, mi piel tocó el frío metal, notaba cómo mi carótida izquierda latía tan cerca del filo que no podía moverme. Con la otra mano me agarró del cogote y me escupió en la cara y en las gafas y me habló con tono dictador.

Y me dijó:

-si vuelves a hablarme de tú te la clavo en la cabeza.

Me soltó, se guardó la faca, y reposó sobre la camilla suspirando como un buey. Miré al celador, me miraba con cara de me he cagado y ahora no puedo caminar, pero sabía que era inevitable, cuanto antes lo llevásemos al box de urgencias antes podríamos pirarnos y aquí no ha pasao na. Pero justo cuando pasábamos al lado de las puertas de los ascensores, estas se abrieron y no estaba el ascensor, lo estaban reparando dos pisos más arriba. El tiempo se detuvo, cogí firme la camilla desde un lateral y la llevé hasta las puertas abiertas del ascensor y de un empujón salió el general volador directo a los engranajes y de caída en picado hasta reventarse cuatro pisos más abajo, no sin antes amputarse varios miembros con el cable de metal.

No...

En serio...

Volvamos atrás.

El filo se había acercado demasiado, sí, pero no pasó nada, el General orgulloso volvió a cerrar el artilugio, se lo guardó y se derrumbó de nuevo en la camilla mirando hacia algún punto fuera de esta realidad, a través del tiempo.

La camilla retomó la marcha y pasando al lado de los ascensores le dije (por respeto al ser humano que tenía delante), que había sido todo un honor conocerle. Miré al celador y este me miró con un microgesto de "venga ya".

Y entonces el General me volvió a mirar con cara de malas pulgas y dijo:

-¡Bah! Mírame.

Todo estaba dicho.

Me quedé en la puerta de urgencias, la camilla continuó su camino con el hombre despidiéndose con la mano y yo flipando en colores. 

viernes, 17 de abril de 2026

'MALEFICIO' de George Wylesol (reseña)

Acabo de leer el cómic MALEFICIO.


   Escrito e ilustrado por el extravagante, muy diferente y altamente disruptivo artista visual estadounidense George Wylesol, de Baltimore, Maryland, Estados Unidos, aunque reside o ha residido en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos. Al parecer es ilustrador, diseñador y educador, pero también historietista, autor de tres cómics. Su estilo propio es único y presenta la máxima rareza que he visto. Combina de manera extraña sus especialidades, destacando la ilustración y el diseño gráfico, con una impresión superpuesta de los colores, así como un tipo de ilustración vectorial y/o lineal.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en mayo de 2024 por Libros Walden, una fabulosa pequeña editorial independiente de Madrid que empezó su andadura literaria en 2013, con la intención de publicar libros buenos. La declaración de intenciones en su web es muy elocuente y a mi juicio certera: "Libros Walden es una editorial de Madrid que solo saca libros buenos" (Unas palabritas sobre nosotros: Libros Walden). Se adentró en la publicación de noveno arte a partir de 2020.


   El cómic tiene 272 páginas sin numerar y está compuesto por una amplia cantidad de historietas que van desde una única página ilustrada sin guion, hasta una historieta completa que ocupa aproximadamente una tercera parte del cómic. Vale 22 euros.


   Se trata del cómic (primero y hasta el momento único del autor que se publica en España) esencial para conocer toda la obra en general de George Wylesol, debido a la cantidad de ilustraciones e historietas diversas y reconocibles como las creaciones únicas e inimitables de tan extraordinario autor, sin parangón.


   Un cómic difícil de reseñar, pues se trata de una rareza tan extrema que no hay nada literario ni con sentido argumental a lo que acogerse; literalmente el cómic más genuino y disruptivo que he visto en mi vida, pues rompe con toda concepción de las formas artísticas visuales conocidas, incluso cuando nos centramos en buscar las máximas rarezas.


   En mi opinión estos trabajos de Wylesol (porque no hay un solo trabajo, sino el más amplio catálogo del autor y su múltiple expresión artística) dejan la concepción surrealista a la altura del "betún"; el surrealismo, en comparación con las creaciones wylesolianas, es simple realismo normal.


   No se encuentra ninguna coherencia en las narraciones, cuando las hay. Nunca sabemos a dónde nos quiere llevar el autor. Cuando hay narración, el guion es breve, escueto, directo, acorde a la moda impuesta por internet de los conocidos 140 caracteres, pero jamás tiene un sentido, aunque a veces lo aparente, ni tampoco significado. Todo da la impresión de aleatoriedad. La narración wylesoliana se salta por completo cualquier regla literaria establecida: ni principio, ni desarrollo, ni trama, ni nudo y mucho menos desenlace. Empieza la historieta sin pies ni cabeza y sin cabeza ni pies termina, abruptamente, de repente, sin recibibir ni siquiera una señal identificable por parte del autor de que se puede terminar en el momento que lo hace. Simplemente se termina y ya está. A por otra historieta. Pero en no pocas ocasiones tampoco sabemos muy claro si lo que estamos viendo o leyendo forma parte de la misma historieta o es otra distinta o algo suelto sin más.


   A veces aparece una fecha, el nombre del autor y su dirección web en una página, como si indicara el final de la historieta. Otras veces aparece solo la fecha y la dirección web. Pero en la mayoría de ocasiones no hay nada, así que es difícil distinguir incluso si estamos ante una historieta, una ilustración, un título o el final de una parte.


   Las ilustraciones son de una extravagancia tan grande y exquisita que nos remiten a mundos imaginarios ideados por el autor, donde no rige ni una sola de las normas o reglas estéticas que nos permitan acogernos a algo estable, conocido, identificable. Podrían ser, en ocasiones, dibujos de niños de cinco años. Podrían ser, en ocasiones, cartografías de otros mundos desconocidos. Podrían ser, en ocasiones, efectos distorsionadores de la percepción procedentes de una enfermedad neurológica, de una psicopatología o de la ingesta de drogas psicodélicas.


   Lo único claro en este cómic es que el singular autor y sus inescrutables trabajos sin comparación posible con nada que al menos yo conozca, genera una amplia cantidad de sensaciones, impresiones, emociones y estados de ánimo al límite, a medio camino entre la perplejidad, el desasosiego, la imaginación fabuladora, la locura absoluta, la proyección psiconáutica, el silencio mental, la suspensión de toda lógica o razonamiento cabal y la asegurada necesidad de releer, de revisitar, de revisar una y otra vez estos trabajos que rompen con todo: la ilustración, el guion, la literatura, el diseño gráfico, la pintura, la composición técnica, la maquetación y tu cabeza. Especialmente tu cabeza.


   Conclusión: si estás aquí solo por las reseñas útiles, prácticas, aprovechables, cabales y coherentes, es decir, lo que predomina en esta etapa del blog, pues olvídate del cómic. Obvia esta reseña y espera a la próxima. O revisa el blog por si te estás perdiendo algo importante. Si estás aquí por el título del blog o porque en verdad te gusta la rareza literaria, las experiencias que rompen con toda convención, en este caso comiquera, agénciate un ejemplar cuanto antes sin dudarlo. Te aseguro que, al menos en las dos décadas de búsqueda exhaustiva y prestar una atención selectiva a todas las rarezas literarias que se crean en el noveno arte, por mi parte, no puedo identificar nada igual a este artefacto artístico "explosivo". Este cómic es la mayor rareza que he visto y leído en mi vida hasta hoy. Una genialidad sin parangón y solo apta para los paladares más selectos y exigentes.

martes, 14 de abril de 2026

'EL MÉTODO SOCRÁTICO' de Ward Farnsworth (reseña)

Acabo de leer el libro EL MÉTODO SOCRÁTICO. UN MANUAL PRÁCTICO.


   Escrito por el abogado, profesor académico especializado en Derecho, asistente jurídico y escritor estadounidense Ward Farnsworth, nacido en 1967 en Evanston, Illinois, Estados Unidos. Ha escrito libros sobre derecho, filosofía, retórica y ajedrez.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada el 23 de febrero de 2026 por Ediciones de Pasado y Presente, más conocida como PASADO & PRESENTE, una significativa editorial española independiente fundada en 2011, junto a sus hijos, por el mítico editor, crítico literario, historiador, traductor y ensayista español Gonzalo Pontón Gómez. Especializado en la publicación de libros muy rigurosos de historia, anteriormente fue el fundador de la que probablemente sea la editorial española más importante, exhaustiva, rigurosa y fiable en la publicación de ensayos históricos: CRÍTICA (sello editorial del Grupo Planeta desde 1999).


   El libro tiene 352 páginas repartidas en un prefacio, 18 capítulos numerados y titulados, el epílogo, las notas, las fuentes de los textos primarios, la bibliografía y el índice alfabético.

   Se trata de uno de los libros más esenciales y que urgen en la actualidad, según mi criterio, ya no tanto, como afirma con gran lucidez el autor, por la utilidad que puede tener para recuperar el diálogo y los debates sanos, pausados, respetuosos, enriquecedores, en estos tiempos de aceleración sincopada y de pérdida de todas las formas, destacando internet y las redes sociales en particular, sino para autoindagarnos y aprender a gestionar nuestra vida de otra manera mejor, cuestionando las certezas que no solo reducen y limitan cualquier proceder, sino que lastran innecesariamente las opciones de las que disponemos. 

   Gracias a este imprescindible libro aprenderemos a recuperar un modo diferente de proceder; un modo esencial ideado en la antigua Grecia y que nunca ha caracterizado a la masa social colectiva, ni al ser humano en general (y así nos ha ido y sigue yendo), pues requiere un uso agudizado y crítico de nuestras facultades cognitivas, pero no es nada difícil de aplicar, solo requiere costumbre y entrenamiento, como podrá comprobar la persona que decida aprender el método y aplicarlo en su vida cotidiana, obviando un tanto la externalización o intentar ponerlo en práctica a nivel público, para centrarnos mejor (insisto, como nos enseña y señala varias veces el autor en el magnífico libro) en la internalización o aplicárnoslo a nosotros mismos, para convertirnos en adalides y ejemplos de otra manera muy distinta pero viable de gestionar nuestra vida y procederes.

   Debido a la importancia que a mi juicio tiene este libro, especialmente en la actualidad, he decidido hacer un estudio más detallado. Veamos el asunto a fondo. 

   Lo primero, antes de nada, es decir que, a pesar de haberse publicado libros que hablan sobre el legendario personaje griego de la antigüedad conocido como Sócrates, a medio camino entre un hecho histórico y un mero mito, nunca jamás había visto un libro que abordara el hipotético "método" de diálogo por el que es conocido, al cual se suele catalogar como "método socrático", un invento posterior a la hipotética existencia del personaje. Y he aquí otro tema sobre el que llevo años reflexionando.

   Siempre me ha parecido muy significativo y a tener en cuenta un aspecto de nuestra existencia como seres humanos que, según yo lo veo, habla con elocuencia sobre la necesidad imperiosa de este libro en la vida de cualquier persona que quiera avanzar lo más mínimo: la aceptación sesgada, incondicional y acrítica de creencias infundadas, destacando un fenómeno que a mi juicio indica lo fácil que es aceptar las opiniones de fuentes de autoridad externas, así como dejarnos llevar por un exceso de autoconfianza cuando lo ignoramos casi todo sobre una cuestión, afirmando sin saber en realidad (y al parecer, cuando menos sabemos con mayor vehemencia se escenifican esas afirmaciones seguras de sí mismas).

   Lo que más me sorprende de la historia humana es lo fácil que resulta crear creencias sin fundamento y que los demás las acepten sin mayor cuestionamiento. El caso más destacado, si nos remitimos a la historia de nuestra especie, sería la religión. Pero no quería hablar en esta ocasión de los dogmas de fe ni de entelequias divinas o sobrenaturales sin ningún sustento, pero en las que siguen creyendo miles de millones de personas, alrededor del mundo y en pleno siglo XXI, sino de algo mucho menos volátil, al abrigo del presunto protagonista en el trasfondo del "método" que aprenderemos al leer este libro reseñado: la creación literaria de personajes que, a pesar de tener todos los visos de ser meras figuras ficticias, con intenciones pedagógicas, pero mucho más legendarias que reales, a estas alturas todavía se sigue considerando que son figuras históricas cuya existencia prácticamente ni se cuestiona por parte de los estudiosos, historiadores y expertos, aunque no tengamos ni una prueba fehaciente de su verdadera existencia, más allá de la literatura escrita. 

   El caso más evidente a mi parecer sería Jesucristo, al que casi todos los especialistas consideran por consenso que existió como Jesús de Nazaret, a pesar de que la única fuente fiable e indiscutible sobre su hipotética existencia es la literatura evangélica, neotestamentaria y apócrifa. ¿Cómo puede ser que toda una comunidad de expertos acepte la existencia de un personaje hipotéticamente histórico sin pruebas verificables suficientes? ¿No sería más sensato al menos dudar de su existencia? Porque he leído las especulaciones que hay sobre su presunta existencia y todas, o afirman (la aplastante mayoría) o niegan (una pequeña minoría) esa hipotética existencia, pero nadie la duda. Para todos los que escriben sobre el tema en cuestión o existió o no existió, pero... ¿acaso alguien puede saber a ciencia cierta si existió o no lo hizo, como para permitirse afirmar que lo hizo o negarlo? ¿Tendrá algo que ver en el consenso de los expertos una profesión de fe que fundamenta su vigencia en la existencia histórica del personaje, como es el caso de la religión cristiana en cualquiera de sus vertientes o el condicionamiento impuesto a fuego y sangre durante dos milenios y muchas generaciones será independiente, estudiando los expertos la figura literaria hipotéticamente histórica con la mayor objetividad posible? Si ya se acepta (o empieza a aceptar) que la literatura veterotestamentaria no hace referencia a hechos ni a personajes históricos reales en su mayor parte... ¿por qué la neotestamentaria debería ser diferente? ¿En base a qué pruebas evidentes, que no sea la referencia a escritos, sea literatura religiosa o sean cuatro opiniones sueltas de historiadores de la antigüedad, se fundamenta la opinión consensuada de la existencia de un presunto personaje llamado Jesús de Nazaret?

   Evidentemente yo no tengo la menor idea sobre la realidad de la posible existencia o inexistencia de ese personaje cuya única evidencia que tengo, después de haberlo investigado durante tres décadas, tras liberarme de cualquier condicionamiento cristiano primero, es ser el protagonista del drama central de la religión más profesada en el mundo, pero en base a la falta de pruebas y el modo de operar humano, dudo sinceramente de que sea algo más que un mero personaje literario con diversas intenciones, no todas oscuras, pero tampoco diáfanas. Y el punto de apoyo más significativo para mi duda ha sido estudiar a fondo religión comparada y haberme interesado por conocer a fondo el núcleo central de casi todas las religiones organizadas. Sospechosamente en todas ellas existe un personaje literario similar, con características muy intercambiables: Moisés, Krishna, Siddharta Gautama, Zoroastro, Lao zi. Todos se presentan y son adorados como profetas, enviados de la divinidad, maestros espirituales, líderes religiosos o la encarnación misma de la divinidad, con un reclamo común totalmente infundado: fueron personajes históricos, sin una sola prueba ni evidencia. ¿Por qué Jesús de Nazaret debería ser diferente? ¿Porque una religión ha impuesto su existencia a la fuerza? ¿Acaso una mentira (creencia en este caso) se convierte en verdad porque se repita miles de millones de veces o se meta en las cabezas mediante el chantaje, la coacción, las amenazas y llegado el caso, la violencia física? ¿Sigue teniendo ese procedimiento usado durante siglos consecuencias arrastradas en los expertos de la actualidad y su valoración subjetiva sobre el personaje o eso es independiente?

   Un fenómeno social que me fascina y preocupa a partes iguales es la facilidad con la que diversos tipos de embaucadores son capaces de seguir creando personajes literarios ficticios y colarlos con muy poco espíritu crítico por parte de sus acólitos. Durante la segunda mitad del siglo XX lo hicieron autores superventas como Carlos Castaneda (1925-1998), Dan Millman o Douglas Lockhart, entre otros. Me parece un fenómeno digno de reflexión, extrapolado a las religiones y cualquier creencia sin ningún fundamento.

   La pregunta pertinente que cualquier lector debería hacer ahora mismo, a mi juicio, es: ya, bueno... ¿y a qué viene esta disertación? Pues viene a colación del propio protagonista hipotético del "método" que nos enseña a usar con brillantez este magnífico e imprescindible libro, según mi subjetiva opinión. Según se enseña a nivel académico y se opina a nivel histórico, Sócrates fue un filósofo griego de la antigüedad que marcó el supuesto punto de inflexión filosófico, de ahí que todos los pensadores griegos anteriores sean conocidos como presocráticos. Tras indagar durante años en la cuestión socrática, mi duda fundamental conduce a una pregunta que me parece pertinente: ¿Fue Sócrates algo más que una invención de Platón, su presunto alumno más aventajado y el primero que escribió sobre él,  tal y como ha quedado registrado para la posteridad? En este caso tampoco parecen haber evidencias de su existencia, pero sí varios autores contemporáneos a Platón que escribieron sobre él, como Jenofonte o Aristófanes. El problema es que los tres Sócrates retratados parecen personajes bastante diferentes, sin duda literarios. ¿Eso significa que no existió o solo es una deformación de la persona real? Y así da comienzo esta aventura, sin respuestas cerradas, pero con algunos interrogantes para que empecemos a meternos en la onda de este libro y todo lo que nos aportará, que no será poco y cuya mayor utilidad estará en el uso personal, como pronto veremos, mucho más que en el uso interpersonal, donde esa utilidad, a pesar de ser aplicable, quedará un tanto reducida.

   Un inciso antes de seguir adelante con el estudio: jamás he leído un libro que presente el "método socrático" de esta manera, con las bases teóricas pero también prácticas, por eso me parece un libro muy importante para cualquiera; uno de esos libros que me atrevería a catalogar como punto de inflexión en nuestra vida. Y por eso le voy a dedicar un estudio exhaustivo de muchas horas, tras una lectura crítica detallada que me ha llevado una semana, extrayendo el contenido esencial (que no el "método"), para reflexionar e intentar fundamentar mi opinión sobre su importancia.

   Tras un prefacio de unas 11 páginas donde el autor sintetiza el contenido del libro de manera elocuente, da comienzo el primer capítulo hablando del problema socrático (páginas 19 a 33) donde presenta todas las opiniones de los expertos sobre el personaje y las conclusiones que se han sacado. Lo significativo es que accederemos a un estudio breve pero pormenorizado, donde quedará de relieve ese problema socrático para familiarizarnos con el personaje y su historia real, es decir, quiénes hablaron de él, a nivel literario, y cómo lo hicieron.

   Todo el "método" será tratado a fondo en una amplitud de capítulos detallados, que nos hablarán de los elementos que lo componen, desde la función socrática, las preguntas y respuestas, la refutación socrática, la coherencia, las analogías, las reglas socráticas para el diálogo, la ignorancia o la aporía. Esto, junto a otros capítulos, formará la parte central del libro (capítulos 3 a 12, páginas 43 a 192). Luego, el fabuloso autor, no contento con ello, hará un estudio comparativo entre las dos escuelas filosóficas griegas que usaron la esencia de su método: estoicos (en los que el autor está especializado, escribiendo un significativo libro sobre ellos) y escépticos (capítulos 15 y 16, páginas 227 a 264). Para finalizar, los dos últimos capítulos nos enseñarán cómo hallar los principios (capítulo 17, páginas 265 a 277) y cómo probar los principios (capítulo 18, páginas 279 a 297).

   Veamos ahora todo lo que nos puede aportar el "método socrático" y su importancia crucial siempre, pero más específicamente en la actualidad.

   "¿Cuál es el propósito del método socrático? O para plantear la pregunta de forma más socrática: usamos gafas porque sin ellas no vemos el mundo exterior con claridad; nos hacemos radiografías para poder ver el interior de nuestro cuerpo físico. ¿Para qué sirve el método socrático? Nos permite ver otra cosa con mayor claridad: el funcionamiento y los defectos de la mente y lo que esta genera" (página 39).

   Casi nada la broma: nos permite ver el funcionamiento y los defectos de la mente, pero también lo que la mente genera.

   "He aquí el método socrático en su forma más simple: cuando alguien afirma algo sobre lo correcto y lo incorrecto, o sobre lo bueno y lo malo, cuestiónalo. Pregunta qué significa su afirmación y pregunta acerca de otras convicciones de quien sostiene esa afirmación, y busca la tensión entre esos puntos. Con tus preguntas, muestra que la afirmación debe ser, de alguna manera, poco satisfactoria para quien la ha hecho. A todos los efectos, lo que estás haciendo es refutar lo que dicen tus compañeros de discusión, pero la refutación es ingeniosa. Si lo haces bien ni siquiera parecerá una discusión. A continuación, ellos refinarán sus afirmaciones, y podrás empezar de nuevo" (páginas 49 y 50).

   Cuando alguien afirma algo dicotómico, polarizado, dualista, que implica un posicionamiento moral explícito, cuestiónalo. Ojo, no dice que lo afirmes ni tampoco que lo niegues, simplemente cuestiónalo. Me parece algo de la mayor relevancia, sinceramente.

   "El estilo socrático de razonamiento es potente. Si quieres acercarte a la verdad y resolver las incoherencias de tu propio pensamiento, es una forma poderosa de hacerlo. La tarea puede parecer modesta, pero puede revolucionar tu perspectiva de la vida. Si quieres refutar las afirmaciones de otros y mostrar las inconsistencias en su pensamiento, es una herramienta imbatible" (página 52).

   Atención: siempre se habla de un acercamiento a la verdad, nunca de la obtención de ella. Este matiz me parece de lo más apropiado. Pero más importante si cabe: nada nos puede hacer avanzar como personas, tanto a nivel mental como emocional, al menos según yo lo veo, de la misma forma que resolviendo las incoherencias de nuestro propio pensamiento. ¿Quién se toma el tiempo de localizar, analizar y resolver las incoherencias de su propio pensamiento? ¿Qué sucedería si lo hiciéramos? ¿O tal vez es más fácil y cómodo ir por ahí sentando cátedra con nuestras opiniones, como si supiéramos algo que en realidad no sabemos a ciencia cierta, más allá de nuestro subjetivo punto de vista?

   "Cuando lo vemos desde este punto de vista, la característica más importante de un diálogo no es, en último término, si sus argumentos son persuasivos. La característica más importante es el efecto que el diálogo tiene en el lector. A veces, los argumentos que fallan, o que se refutan entre sí, ayudan al público a alcanzar cierta comprensión o estado mental, y este estado mental puede resultar más valioso que ser persuadido de tal o cual proposición. El estado mental puede ser una nueva perspectiva desde la cual resulta evidente que todas las proposiciones del diálogo muestran carencias" (página 55).

   ¿Somos capaces de estar dispuestos a ver nuestras carencias argumentales y todo lo que ello indica sobre nosotros y nuestro sistema de creencias?

   "No te propones dar vueltas por ahí, esperando el momento de ser socrático, esperando hasta que encuentras a alguien que quiere ser objetado o que quiere emprender un cuestionamiento socrático (puede ser una espera muy larga). Eres socrático cuando presionas con escepticismo contra las respuestas fáciles, cuando profundizas en muchas cuestiones y cuando eres consciente de la propia ignorancia" (página 57).

   Cuando eres consciente de la propia ignorancia. Vaya. ¿Podría haber algo más  importante que ser consciente de la propia ignorancia? ¿Quién es consciente de su propia ignorancia? ¿Qué implica serlo? ¿A qué esperamos para hacerlo?

   "Los psicólogos hablan de la función ejecutiva: la capacidad cognitiva para hacer planes, perseguir objetivos y mostrar autocontrol. Platón enseña el valor de una función socrática bien desarrollada: la capacidad de cuestionarse a uno mismo con escepticismo. Esta función está poco desarrollada en la mayoría de nosotros" (página 64).

   ¿Quién se cuestiona a sí mismo con escepticismo? ¿Tal vez no serían estos tiempos el mejor momento para empezar, en lugar de tanto troleo, acoso, postureo y superioridad moral inicua, pero jamás inocua?

   "A la mayoría de gente normal y corriente no le gusta el cuestionamiento socrático; desafiar a tus interlocutores a definir constantemente sus términos pronto te dejará sin interlocutores. [...] Las oportunidades para internalizar el método socrático y emprender un examen socrático de tu propio pensamiento son más rutinarias y más seguras. Se convierte en algo que haces constantemente al interpretar el mundo y formar tus reacciones ante él. Ahora bien, emplear el método socrático contigo mismo no es más fácil que usarlo en una conversación. De hecho, es mucho más difícil. Detectar los defectos en las opiniones de los demás no es complicado; verlos en las tuyas es un reto mucho más arduo" (página 67).

   En fin, tras esta breve exposición (aunque muy extensa) te dejo ante uno de los libros que sin muchas dudas me atrevería a calificar de imprescindible bajo cualquier condición. Espero que te sea muy útil, lo aproveches y te ayude tanto como me está ayudando a mí. Necesitábamos algo así con urgencia.

viernes, 10 de abril de 2026

'LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES' de Moderna de Pueblo (reseña)

Acabo de leer el cómic LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES.


   Escrito e ilustrado por la fabulosa e imprescindible historietista y bloguera española Raquel Córcoles, nacida el 31 de diciembre de 1986 en Reus, Tarragona, Cataluña, España. Aunque es más conocida como ilustradora, en realidad se trata de una de las más importantes, significativas y consolidadas historietistas del noveno arte patrio. Estudió Periodismo, Publicidad y Comunicación Audiovisual. Su creación más conocida y popular es el divertido e instructivo personaje Moderna de Pueblo, un fascinante trasunto literario ficticio, aunque semiautobiográfico, creado en 2010, a través del cual su creadora muestra la realidad social de la juventud en la actualidad, mediante situaciones cotidianas reconocibles, usando la ironía cómica ingeniosa como seña de identidad, pero proponiendo simultáneamente reflexiones muy significativas, tanto explícitas como implícitas, con la intención de cuestionar todos los lugares comunes establecidos, aunque desfasados.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en abril de 2024 por Zenith, sello editorial del Grupo Planeta.


   El cómic tiene 272 páginas repartidas en 9 capítulos numerados y titulados.

   En realidad la edición original de LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES se publicó en 2013. El ejemplar aquí reseñado pertenece a una reedición pensada para celebrar el décimo aniversario, pero la autora decidió revisar por completo todo el cómic, añadiendo material adicional, totalmente nuevo y crítico con las posturas mantenidas, representadas y/o escenificadas una década antes.


   Esto me ha parecido, ya de entrada, muy emblemático, pues implica a mi juicio que la persona está en un proceso constante de autoconocimiento y por tanto, crecimiento interior a nivel emocional. Este hecho (el más significativo, según mi opinión) se refleja en la necesidad de matizar, ampliar, incluso refutar ideas, opiniones, actitudes y comportamientos antes normalizados, pero ahora corregidos. Sinceramente, pocas veces he visto una obra que crezca de esta manera con el tiempo y quede reflejada de la forma que nos transmite su imprescindible autora, mostrando la versión original, para ampliarla al final de cada capítulo, con un estilo diferenciado en el trasfondo de las páginas, jugando con los colores, a pesar de mantener el tipo de ilustración característico e inconfundible de la autora, sello de identidad artística con arrolladora personalidad propia inimitable.


   Pero no solo tenemos las correcciones finales, procedentes de la experiencia, la madurez emocional y el autoconocimiento obtenido por la autora, sino referencias colaborativas a nivel académico, intelectual, filosófico, psicológico o literario, que nos remiten a estudios y trabajos de otras autoras especializadas, aunque intercalados en el cómic de manera brillante, fluida, sin romper ese estilo que caracteriza a la autora.


   A mí no me parece nada fácil hacer lo que hace Raquel Córcoles en este magnífico cómic, arquetipo de obra impecable que combina a la perfección el entretenimiento, un humor inteligente que me ha hecho reír en no pocas ocasiones a mandíbula batiente, con una serie de aprendizajes vitales que los veo muy necesarios para todo el mundo, tanto mujeres como hombres (sí, también para personas no binarias, cuir o como cada cual decida catalogarse, no catalogarse o vivir), trascendiendo el sexo, el género o cualquier convención social, como lo de llevar cada cual y trabajar con su propia "mochila" emocional para aligerarla, por ejemplo, algo nada baladí, sino todo lo contrario, o revisar nuestro sistema de creencias de vez en cuando: poco puede haber tan importante como estos ejemplos, en mi humilde y subjetiva opinión, si queremos hacer algo con nuestra vida que no sea quedarnos siempre estancados en las falsas y resbaladizas certezas espurias y dañinas, tanto para nosotros como para los demás. Pero esto es únicamente un detalle y ejemplo. Hay mucho más que descubrirás al leer, disfrutar y replantearte lugares comunes sin sentirte atacado o increpado. He ahí el arte y la pluma de Raquel, la sutileza de contarte cosas importantes mediante el humor de calidad.

Se trata de un cómic semiautobiográfico donde la autora aborda una serie de problemas ubicuos en las relaciones sentimentales, abordadas desde una perspectiva femenina, donde Raquel Córcoles inventa 9 arquetipos, en parte caricaturizados pero reconocibles por completo en el comportamiento o modo de operar cotidiano, para ilustrar elocuentemente lo que quiere mostrar. El verdadero punto de inflexión que demuestra la importancia de este trabajo a mi parecer aparece al final, cuando la autora también caricaturiza al propio personaje protagonista, Moderna de Pueblo, escenificando una esencial lucidez metacognitiva inusual, pues no se queda solo en una crítica ridiculizadora de ciertos comportamientos habituales pero esencializados estereotípicamente y atribuidos al otro de manera reduccionista, aunque con efecto reflexivo pedagógico, sino que también lo hace con el personaje protagonista, en un inesperado pero fundamental giro final que le da perspectiva, profundidad, contexto y realidad veraz a su creación, pues no se autoexcluye de manera subjetivista ni sesgada, como suele ser habitual en nuestra manera de interpretar las complejidades de la vida sin matices amplios. Evidentemente, la autoexclusión nunca es creíble y sí reduccionista, pero es lo que solemos hacer por defecto, así que siempre es de agradecer la autoinclusión, demostrando una perspectiva muy amplia, de gran complejidad y muchos matices, que además se presta a varias lecturas cruzadas y variadas, desde ambas perspectivas (femeninas pero también masculinas), aunque tampoco se excluyen, como ya señalé más arriba, otras perspectivas que no encajen en ni se identifiquen con lo binario.


   Otro aspecto que me parece muy importante de este cómic es la desmitificación de infinidad de creencias sesgadas que forman parte de nuestro día a día, destacando ciertas ideas equívocas sobre el feminismo. Y aquí, en un tema tan peliagudo como polémico para mucha gente, destaca (otra vez) el enfoque tan peculiar que le da Raquel Córcoles, pues tiene el arte y la capacidad de enfocar asuntos complejos, que todavía ponen de relieve la cantidad de opiniones infundadas, anacrónicas y desfasadas (pero totalmente socializadas), campando a sus anchas en cada recoveco de nuestra experiencia cotidiana, con una pluma desenfadada y cierto abordaje ingenioso, muy gracioso y de una agudeza reflexiva adaptada al medio del noveno arte: decir mucho con pocas palabras, mediante la técnica de mostrar la realidad subyacente, desocultando las verdades a través de la ironía humorística calibrada pero cuestionadora y reflexiva.

martes, 7 de abril de 2026

LO QUE EL DOLOR ME ENSEÑÓ (relato poético)

Colaboración de Riotrankilo

(Gustavo Giner González) 



El dolor crónico es algo que afecta, actualmente, al 20% de la población mundial, 8300 millones de personas y en concreto en España al 26% lo cual abarca unos 10 millones de personas.

Yo soy una de ellas. Cómo seguramente lo eres tú o alguien de tu entorno.

Me gustaría contar lo que encontré en el camino por si sirve de algo a una sola persona, con eso estaría agradecido.

Como no soy ningún experto que se dedique al tema tratado solo contaré mi experiencia aportando algunos datos que me habría gustado oír en su momento. Eso sí, los datos que daré son el resultado de investigaciones minuciosas y de años de evolución en la materia, por expertos que sí lo son. Y por supuesto os remitiré a ellos, a los que me ayudaron, a los que abanderan una revolución del dolor y están en continua investigación. No todos, pues son muchos, solo los que yo encontré.

Así que vamos allá 


El dolor empezó el año de la pandemia, mi hija Alba con 10 años recién cumplidos acababa de embarcarse en el desafío de atravesar las llamas de un trasplante de médula, sin saber si iba a funcionar. Meses antes le habían diagnosticado una leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo, el tratamiento durante esos meses no parecía dar resultados óptimos así que lo siguiente era el trasplante, fueron meses muy duros, y no estaba claro que fueran a encontrar a un donante. Pero si, sucedió, el equipo médico compuesto por unas jóvenes, maravillosas, inteligentes, despiertas, guapas, simpáticas y vivaces oncólogas con dos ovarios como melones se puso las pilas viendo la que se venía con la pandemia, dieron con una médula 100% compatible, una médula de un donante alemán de 30 años, iniciaron el proceso, con muy pocos aeropuertos abiertos, personas que jamás conoceré transportaron en motos la médula congelada y finalmente nos dieron la confirmación, la médula ya estaba en Valencia, en el hospital de La Fé. 

El proceso duraría en un principio un mes, un mes de aislamiento en la unidad de trasplantes donde solo se permitía un acompañante y no había posibilidad de visitas, incluso había seguridad en la puerta. Así que tras hablarlo y siendo conscientes de que ambas opciones iban a ser duras de cojones, se quedó Ana de acompañante. Y yo volví en coche por la autovía 145 kilómetros de regreso a una casa desoladoramente vacía.

Por cierto estoy intentando escribir pero Alba, ya con 15 años, en plena adolescencia, no para de interrumpirme y desconcentrarme, amén.

No recuerdo si fue ese mismo día o al día siguiente, había ido al super, acababa de aparcar y al bajar del coche la vida me apuñaló por la espalda a traición, justo a la altura de las últimas lumbares, me apuñaló y se llevó la poca cordura que me quedaba.

Anteriormente había tenido algún episodio de lumbalgia pero aquello fue como un rayo del mismísimo Zeus, los días que siguieron caí al Hades y pasé al Tártaro, y allí me esperaban Anubis, Belcebú y el mismísimo Cerbero. Volví a Alcoy con mis padres cargado de rulas del psiquiatra, fue un retorno terapéutico, las benzodiacepinas eran de calidad y los paseos por los bosques de mi infancia fueron rescatándome. Pedro que desde el principio había dado su alma para sacarme del fango en varias ocasiones, a pesar de la distancia y de sus dificultades vino a verme, reconectamos como nunca lo habíamos hecho, su visita fue la visita de un Dios que sana tus heridas. En aquel entonces no lo sabía pero algunos antidepresivos anulan el mecanismo del dolor y poco a poco fui recuperándome, las rulas eran buenas, lo que tampoco sabía es que era un remedio a corto plazo qué pasaría factura a largo plazo así que cuando deje de tomarlos volvió el dolor y los latigazos castigadores empezaron a ser habituales. 

Y aquí es donde empieza lo que los expertos en neurociencias del dolor llaman el peregrinaje terapéutico. Lo probé prácticamente todo, visité diversos fisioterapeutas que hicieron diversos abordajes terapéuticos, fui a osteópatas, quiroprácticos, medicina neural, psicólogos, regresiones, medicina china, acupuntura, apiterapia(con el veneno de las abejas), taichí, meditación, unidad del dolor, infiltraciones y un sinfín de consultas que ya no recuerdo y que dejaron temblando los números del banco, pero el dolor no se iba, día y noche seguía conmigo y cada cierto tiempo me sacudía con descargas insoportables.

Por supuesto me realizaron las rutinarias pruebas de imagen para ponerle nombre y señalarlo pero las pruebas no fueron concluyentes. Dolor crónico lo llamaron.

-Tendrás que convivir con ello- Sentenció mi doctora, -lo único que puedo hacer es volver a mandarte a la unidad del dolor-.

No voy a intentar describir lo que supone pasar por eso durante años, si lo vives o has vivido no necesitas que te lo diga, si no, es imposible que te hagas una idea por muy bien que lo explique, pero a grandes rasgos, es la anulación completa de la vida sometida al dolor.

Entonces vamos a lo interesante, después de cuatro años de esta guisa uno de esos días de desesperación encontré por internet un libro en cuya portada decía: Todo lo que necesitas saber para DOMINAR TU DOLOR. Educación en neurociencias del dolor. Autor: Álvaro José Rodríguez Domínguez.


Se presentaba como fisioterapeuta Máster en Ciencias del Sistema Nervioso y futuro doctorado en dolor crónico y fibromialgia. Con 18 años su “simpático” traumatólogo le había sentenciado con un diagnóstico de varias hernias discales, una rectificación de columna y un hemangioma, que si no dejaba de hacer deporte y se operaba acabaría en silla de ruedas con 30 años. Por suerte no le hizo caso en lo de operarse y se dedicó al estudio del dolor crónico, hoy en día no tiene dolor, levanta pesos muertos que no te creerías, sigue en continua investigación y ayuda a gente con dolor crónico.

Devoré el libro como un náufrago rescatado devoraría su primera comida en años. A cada página me explotaba la cabeza. Entendí muchas cosas, supe que debía dejar de buscar soluciones milagrosas y rápidas, que debía dejar de poner mis esperanzas en otros, que el proceso necesitaba tiempo y dependería de mi.

Los meses siguientes aprendí un montón de cosas que desconocía. 

Por ejemplo:

Existe una biblia del dolor que todo profesional dedicado a ésto o todo paciente motivado suficientemente con su dolor como para querer entender qué le sucede debería conocer. Se llama “Explain Pain”. En la edición en español “Explicando el dolor” del investigador David Butler y el catedrático Lorimer Mosley, ambos tienen videos por la red explicándolo.


Las bases del manejo del dolor crónico en el sistema médico occidental siguen funcionando con el modelo cartesiano de Descartes de 1662, es decir la idea de que el dolor es una simple señal mecánica que viaja desde una lesión hasta el cerebro como si se tirase de una cuerda para tocar una campana.

Los médicos siguen utilizándolo como base para su abordaje, a pesar de que ya en 1965 la comunidad científica y en concreto Ronald Melzack y Patrick Wall desmitificaron ese concepto, demostrando que el dolor era algo mucho más complejo y que dependía de muchos más factores que una lesión, pues Descartes creía que si no había lesión no había dolor. Pero ¿y qué pasaba entonces con el dolor del miembro fantasma o las cefaleas sin lesión?

Se llegó a la conclusión de que el dolor debía ser un constructo del cerebro, no una simple recepción de señales externas. Y cuidado, nada que ver con la afirmación de "el dolor es psicológico", como me dijo a mí algún médico, el dolor es real, se siente en el cuerpo pero se elabora en el cerebro y depende de un montón de factores biológicos y sociales (me refiero en todo momento al dolor crónico). 

Espera, debo parar, son tantas las cosas que me gustaría transmitir, pero aquí nuestro amigo Pedro tendría que donarme el blog durante unos meses. Además yo no soy divulgador ni nada por el estilo, para eso hay que saber mucho más de lo que yo sé, admiro a los profesionales que encontré en los libros, pues tienen tantas historias que contar, tantas investigaciones que mostrar, y todo lo tienen tan bien conectado entre sí, que es a ellos a quien os remito. A partir de aquí intentaré ceñirme a mi experiencia personal.

Descubrí que no estaba roto, tan solo que en algunas zonas de mi cerebro el sistema de alarma se había desconfigurado. Supe que mi dolor, mal llamado dolor crónico (sería más acertado llamarlo dolor complejo, como propone Rafael Torres), no iba a ser para siempre.

Descubrí que mi doctora se había equivocado rotundamente al recetarme una y otra vez reposo y fármacos.

Estamos viviendo, aunque no nos demos cuenta, en una crisis de salud pública por el abuso de fármacos para el dolor.

Descubrí que mi doctora de la unidad del dolor (la jefa de la unidad, ni más ni menos) también se equivocó al advertirme de que si aumentaba mi peso iba a acabar mal. Mido 1’90 y pesaba 64 kg, hoy peso diez kilos más, estoy bastante mejor y pretendo seguir subiendo.

Descubrí varios estudios en miles de pacientes asintomáticos (dolor 0), a los que se les realizó pruebas de imágenes que revelaron diversidad de patologías de columna. Lo normal es tener desgaste en los discos y degeneración del tejido. No es cierto que haya relación directa entre daño en los tejidos y el dolor crónico.

Tuve mi primera relación Doctor-Paciente en la que hubo una verdadera transmisión en ambos sentidos. Álvaro es un profesional como pocos y me hizo sentir como dos amigos que charlan tranquilamente.

Descubrí que en este mundo del dolor existen multitud de ratas chabacanas rastreras que incluso en nombre de las neurociencias utilizan métodos milagrosos y evidentemente a precios desorbitados aprovechando que alguien después de años con dolor pagaría lo que fuera.

El miedo al dolor y todos los procesos psicológicos que le acompañan mejoran las condiciones para que el dolor aumente.

Tenía lo que los neurocientíficos recetan como remedio, educación en las neurociencias y biología del dolor, aquí la información es medicina por sí sola.

Había empezado a hacer deporte, ejercicios aeróbicos y entrenamiento de fuerza, otro de los medicamentos imprescindibles, no solo por su característica de analgesia inducida por el deporte sino por diversos mecanismos que promueven la activación de diversos procesos a distintos niveles. Los estudios son tantos y me gustaría mostraros tantos. A día de hoy sigue investigándose con rigor la relación entre ejercicios de fuerza y la salud neurocerebral, te invito amiga/o a que lo compruebes por ti misma/o.

Sabía que iba a ser un proceso en el que tenía que olvidarme del tiempo. Tenía toda la información pero ¿cómo aplicarla a la vida diaria donde el dolor seguía mandando?

Entonces llegó (de nuevo de la voz de Álvaro) un nombre: Alan Gordon. Profesor adjunto en la Universidad del Sur de California y trabajador social clínico y psicoterapeuta especializado en dolor crónico y desarrollador de la Terapia de Reprocesamiento del Dolor (PRT).

-Apunta este libro y este autor- me dijo Álvaro.

The Way Out, Alan Gordon, la edición en castellano: “Terapia para el dolor crónico”. Editorial Kairós.

Sumergirme en cada página de este libro supuso para mí un punto de inflexión, ojalá te sirviera a ti como fue conmigo. Alan no solo escribió ese libro sino que como complemento a los imprescindibles conocimientos que enseña, acompaña a miles de personas dejando recordatorios estratégicos en sus redes por si vuelven los automatismos.


No voy a destripar nada de este libro pues no hay ni una sola, de sus 232 páginas, que tenga desperdicio.

A día de hoy mi dolor está mucho más silencioso, ya no me da miedo, ya no domina mi vida, hago todas las cosas que antes aumentaban mi dolor y sé con certeza que en algún momento el proceso llegará a su fin.

Si sufres dolor del tipo que sea desde hace años y todavía te ves capaz de enfrentarte a lo que te sucede, busca a los autores que he mencionado, tienes un mundo por descubrir, no estás solo o sola y recuerda la frase de Einstein, si buscas resultados distintos, no hagas las mismas cosas de siempre.