lunes, 3 de agosto de 2026

CUANDO LA MUERTE NO VA A POR TI PERO TU PASABAS POR AHI

Nos alojábamos en Les. Penúltimo pueblo antes de entrar en Francia por el Valle de Aran.

¿Les? 

¿Vaya nombre no?

Parece que esté a medias.

Si preguntas hay varias historias, unos te dicen que efectivamente Les es solo un artículo “Las” y que posiblemente sucediera con su nombre el fenómeno de la elipsis, omitieron tantas veces durante tanto tiempo el nombre completo que pasó al olvido absoluto y ya nadie recuerda si era Les Termes, Les aigües, Les cases o vete tú a saber. El tiempo se llevó en secreto el nombre completo del lugar y ahora solo queda Les. Me parece una genialidad como nombre de un pueblo.

Y la segunda posibilidad que cuentan las leyendas, que venga del Vasco “Lez” que significa Lugar. Y que en ese caso también haya sucedido una elipsis, que en algún momento se llamara, yo que sé, Lugar secreto o Lugar entre montañas, lo que fuere y al final el tiempo también robara el nombre completo y quedara como Lugar y ya está. también me parece brutal esa forma. El lugar de las, simplemente genial.








Nada más llegar me enamoré del Valle de Aran. Y decidí que quería vivir allí, en aquel entorno de cuento, donde el agua fluye y la naturaleza respira, pero la emoción se fue esfumando y todo a acabó en un bueno pa unos días está bien.

Pero bueno iba yo a contar algo ¿no?

El tema es que nos alojábamos allí 

En una casita de color verde al lado del río Garona al lado de un restaurante muy molón que regentaba Kevin un cubano o dominicano o yo que se muy simpático que nos contó que en los 27 años que llevaba viviendo allí era la primera vez que sufrían unas temperaturas tan altas durante tanto tiempo.

Llegamos el 12 de Julio a las 18:30h aprox. y el termómetro marcaba 36 grados.

Los siguientes días los dedicamos a conocer el Valle, salíamos temprano y buscábamos alguna ruta interesante donde hubiera agua para refrescarnos, decir que íbamos con Rocky nuestro chucho mestizo, que le encanta descubrir nuevos lugares y bañarse en los rios, luego comíamos según las recomendaciones de la casera y volvíamos a la casa verde a pegarnos una buena siestorra de dos horas. Cuando el sol daba tregua paseábamos por el pueblo sito y el vecino o visitábamos el super para comprar los ingredientes de la cena que elaboraríamos esa noche.

Hay una sola carretera que recorre el Valle, es una carretera muy buena, el resto son pistas forestales asfaltadas la mayoría muy estrechas y sin arcenes ni quitamiedos y con muchas curvas cerradas. Así que visitar pueblos perdidos, abandonados, o rutas molonas suponía sufrir esas pistas de montaña durante kilómetros en los que cruzarse con un coche era una odisea sobre todo si te tocaba en el lado del barranco. Por suerte nuestras salidas tempranas ayudaban a prácticamente no encontrarte con nadie. Hasta el día que sucedió lo que venía a contar como anécdota del viaje.


PROGRAMANDO LA EXCURSION 


A Ana le encanta visitar el punto de información de cada lugar al que vamos, así que yo me quedé con Rocky fuera viendo por la cristalera como la pateadora de hombres le pasaba el mapa y la información. Durante la siesta el mapa se abrió y aparecieron los puntos de interés y uno de ellos era la Bassa D’Oles. Un lago ubicado a 1600 metros de altitud. Una ruta fácil de apenas dos kilómetros que bordeaba un precioso lago a los pies de un gran pico montañoso y rodeado por uno de los bosques más bonitos del Valle. Guay no? Pues si, mola, habrá que ir.

Por la tarde habíamos ido caminando al super de las afueras por el camino de las Termas, habíamos encontrado una fuente con un cartel que avisaba de agua sulfurada, la usé para lavarme la cara y pegué un pequeño sorbo de ese agua caliente con olor a huevo podrido, luego nos fuimos al pueblo vecino a dar una vueltecita antes de que cerrasen todo, pues en los pueblos aquellos la gente desaparece bastante antes del atardecer y los comercios cierran.


Ana ha entrado en una tiendita.

Estoy sentado en un banco, en el paseo de la calle principal, esperando a Ana. Con una mano sujeto a Rocky y con la otra sostengo el móvil sonriendo mientras me entretengo con videos de los pastores evangélicos dominicanos más famosos de la red internáutica.

Malco y el Líder, hacen un tándem perfecto, a la altura de los grandes Faemino y Cansado, con la diferencia de que Malco y el Líder no son humoristas, sino evangelizadores. Pero son muy graciosos, tienen algo que engancha. El líder siempre con la palabra y su carisma potente, Malco su fiel ciervo secundando la palabra. El Lider es bravo, agresivo y directo, Malco hace los coros e intenta no equivocarse demasiado aunque no lo consiga y también intenta no partirse la caja porque el Líder a veces es muy gracioso cuando le da un viento y es poseído. En ese momento el Líder está hablando profundo y con gravedad y cuando lo hace así, gesticula mucho, se pone violento y a veces suelta joyas por su boca y Malco intenta disimular pero no puede, está apunto de estallar de la risa mientras el Líder le amenaza diciéndole que guarde esos dientes, pero ya es tarde, Malco no puede y el Líder golpea la mesa con su gran mano abierta y del susto Malco se desternilla. Y es ahí que Ana me llama desde la tienda y la encargada me dice que puedo pasar con el perrito. 

Están hablando de la ruta de mañana.

-ay es preciosa, y muy sencillita- decía la dependienta mayor

- si, si, nosotros estuvimos el otro dia- decía la dependienta joven-

-pero id con cuidado, eh, que ahora con este calor es época de víboras-

-¿Víboras?-

- ah si, su veneno podría matar al perrito- dice la joven.

-pero…-

-yo no es por asustaros, el año pasado tuvieron que atender a un excursionista, pero vosotros no os preocupéis, si nos saliís del camino no pasa nada, no suelen frecuentar los caminos- remata la mayor. 

Y de nuevo habla la joven:

-Ah, pero yo me preocuparía más por las garrapatas, hay un montón, no dejéis suelto al perrito.-

- Ay, si es verdad, antes de subir al coche comprobad que no lleváis ninguna ni vosotros ni el perro.-

Ana y yo nos miramos y las miramos.

La conversación sigue, pero la fiesta ya se jodió. Salimos de allí después de despedirnos.

¿Qué hacemos?

Pues no, se tampoco será para tanto no? Si no no iría nadie

Ya

Bueno pues no soltamos a éste y ya está, vamos, damos una vuelta y nos volvemos.









LA BASSA D’OLES


La excursión ya se había jodido antes de empezar, esa conversación con las dependientas nos había puesto en alerta y ya daba igual si nos encontrábamos con la fauna o no, la sensación de peligro ya se había acoplado. 

Ocho kilómetros de ascenso por una de esas carreteras de mierda.

Arriba ya han llegado algunos excursionistas, hay caballos salvajes, el paisaje es hermoso. Pero yo no paro de buscar los rincones donde la IA me había dicho que suele ponerse la víbora àspid, autóctona del pirineo en zonas de alta montaña, su veneno te puede llegar a joder bien. Pero no sé porqué, no sé si sería por el agua sulfurada, o por el calor o porque íbamos con Rocky que es un detector de movimiento, no sé pero la cuestión es que nos la suda todo, el miedo no nos frena y poseídos por algún espíritu a lo Kevin Hart nos metemos por el bosque, no está muy bien señalizada la ruta, solo un par de  flechas clavadas en los troncos y un poco ambiguas, y acabamos perdiéndonos, bosque a través, fuera del camino. Y ya llega un momento que la alerta dice ey, ya, lo primero que haces nada más llegar es salirte del camino? En serio? No, déjate, vamos a dar la vuelta y hacemos la ruta sencilla, bordeando el lago, mientras Rocky alucina con los caballos. Un lugar muy bonito la verdad pero la dependienta me lo había pintado como un escenario del señor de los anillos y eso más bien parecía una maqueta. Al final comprobamos que no llevamos garrapatas, ni serpientes y subimos al coche, aire acondicionado, música de una radio extraña del lugar que pone las mismas ocho canciones folclóricas instrumentales en bucle. 


Toca bajar esa maldita carretera. 

Es la última 

no iban a haber más 

ya las habíamos hecho todas

Sería el penúltimo día 

Y nada más empezar la bajada

Nos cruzamos con un coche

Me cago en la puta 

La madre que lo parió 

Miralo

Que se frena el cabrón para que sea yo el que maniobre

Su puta madre

Ya pasó 

Y no ha pasado nada

Pero al cabo de un rato

aparece otro coche

Cagon dios

Su verga chingada

Hostias de canto

Y de nuevo los mil demonios

Al tercero decido empezar a contarlos

Venga que ya van cinco

Hoy se ve que daban caramelos

Y dale

Y otro 

Vamos por el ocho

Cuando 

En la siguiente curva cerrada

Un furgón antiguo cruzado en la carretera

Piso el freno suavemente

Hay un chaval de 10 años haciendo señales,

y el que debe ser su padre

También gesticula y habla mientras se acerca y yo voy frenando hasta parar a su altura

No lo he contado

Pero al mismo tiempo que sucede eso

Me cosco

De que delante hay una furgoneta

Apunto de caer

Por el barranco

Y dentro hay un hombre

Aparto el coche

Tenéis cuerdas? 

Cómo no sea la correa del perro 

Que ha pasado?

Se ve que haciendo marcha atrás se le ha ido de más 

Y ha frenado en seco

Y tiene el pie pisando a fondo

La rueda delantera derecha está en el aire

Miro al interior de la furgoneta

Un hombre de unos sesenta

Con barba y bigotes afilados

Con gomina

Y lleva dos gafas de vista puestas 

Unas pequeñitas debajo y unas más grandes encima 

Está blanco

No habla

No dice nada

No contesta

No se mueve

Debe estar en shock

Si la furgo sigue ese camino

Vamos a dejar de verle

Y lo último que se oirá será el sonido del auto dando vueltas 

Haciéndose añicos 

Despeñadero abajo

Pasa un coche

Se hace el loco

El padre le increpa

De repente por la ventanilla de la furgoneta

El nota de dentro 

No me preguntes cómo

Ha encontrado unas cuerdas de escalada y las ha lanzado por la ventanilla 

Las enganchamos por el eje de las ruedas

El padre se sube a la furgona 

Mete primera 

Las cuerdas se rompen como si fueran de mantequilla

El hombre de las dobles gafas no se ha atrevido a soltar el freno 

Si lo suelta se despeña

El padre se me acerca

Y flojito me dice

Yo no lo veo claro

Y yo le digo

Yo tampoco

Nadie llama al 112

Nadie llama a una grúa 

Llega un joven 

Dice que tiene unas cuerdas

Y un mosquetón 

Todos estamos sudando 

Pero nadie se percata 

Aparece un todoterreno

Son los de mantenimiento de carreteras

Son tres

Uno se dedica a soltarle un sermón al del coche

El otro mira la escena

Con los brazos en jarra

El tercero trastea el todoterreno

¿Cuanto pesa una furgoneta?

Unos 1200 no?

El tercero saca unas cuerdas buenas

Finas

Elegantes

Sucias

Dice esto aguanta 3000

El padre hace un nudo bueno

Fino

Elegante

Alguien dice

Vosotros subid al capó

Para que la rueda delantera baje

El del todoterreno maniobra

Alguien grita, ¡solo tensa!, 

¡todavía no!

¡Un poco más!

¡Ahí ahí!

La cuerda está super tensa

Ya va

Un ciclista que ha aparecido advierte

Los del capó, cuidado 

Si la cuerda se rompe os da un latigazo

Me cubro con el de delante

El de delante no tiene con quien cubrirse 

Se echa las manos a la cabeza

El perro revolotea

El viento en las hojas suena raro 

Tengo una premonición 

Pero es tarde

Una víbora àspid va a morder al perro el perro va a saltar a la furgona

El conductor va a levantar el pie del freno

La cuerda 

Las garrapatas

Las ruedas

El despeñadero 

No debería haber visto la última de Destino Final

El todoterreno arranca

El conductor suelta el freno 

La furgoneta sale de la zona de peligro 

Hemos ganado

El conductor sale

Hay vítores 

Risas

Palmadas 

Choques de mano

Nos abrazamos

Nos juntamos en círculo y rezamos juntos

Bueno igual me he pasado 

No rezamos

Pero estamos contentos

Aliviados

El hombre ya podria hablar

Pero no puede 

Solo sonríe 

Una sonrisa de las que puedes hacer cuando llevas mierda en los calzoncillos 

Tardará en salir del shock

Nos vamos

A comer 

No sé qué está más bueno

Si las tellinas o los calamares 

Creo que los nachos

Se lo han currado


Solo espero que la muerte no decida vengarse de los que le arrebataron un suscriptor.



lunes, 27 de julio de 2026

SUPLEMENTO VERANIEGO POR POSESION MOMENTÁNEA

 ¿Hola? 

¿Hay alguien ahí?

¿Queda todavía alguien?

Bueno no lo sé 

Pero por si es el caso decir que.

Esto no es el regreso.

Ni nada similar.

Lo siento.

Cómo dice el título esto solo es un suplemento veraniego por posesión momentánea que me induce a compartir esto que acabo de escribir como un especial veraniego. Y lo voy a publicar antes de pensarlo porque si lo pienso posiblemente no lo haga. Un saludo y un abrazo a todos, espero que estéis bien.

Vamos con 

el tema.


UN RECUERDO VERANIEGO EN UN ATARDECER RANDOM

Yo la había leído por mi parte.

Mi amigo Pedro la había leído por la suya.

La habíamos leído juntos.

La frase salía en un pequeño suplemento dedicado a psiconautas ilustres y sus obras. La revista dónde venía de regalo era Cáñamo.

El pequeño suplemento guardaba entre sus hojas ilustraciones pictóricas paridas desde el viaje inducido a otras ondas vibracionales desde las que mirar diferente.

La revista en sí se perdió por algún rincón del tiempo.

Pero el suplemento siguió conmigo de trastero en trastero.

Los dos habíamos comprado el especial.

Y los dos lo habíamos leído y comentado y también viajado y reído mucho.

Hasta que un día vino mi hermano Pedro con Gerard y una botella en la mano, a hacerme una visita festiva.

Yo vivía en un pequeño y viejo apartamento con vistas al mar y al atardecer.

La música sonaba sin parar por los altavoces de aquel equipo de música gris y lila o azul.

Una cámara en un rincón grababa la escena.

La frase en si ocupaba la primera página del suplemento y estaba impresa en letras blancas sobre fondo negro brillo.

A partir de aquel momento quedó grabada en nuestras almas y pasó a confirmarse como una de nuestras citas clásicas y míticas cuyo conjuro provocaba risa automática.

No demoro mas.

La frase, tal cual venía escrita:

Irremontables distancias amagan con escindirnos del ser, si el acercamiento se fustra. Ernest Jünger.

Durante años estuvimos sacándole punta, exprimiendole la pulpa.

No nos gustaba tanto ni nos reíamos tanto por la frase en sí.

Ni por el hecho de que fuese obra del mismo autor que promoviera la palabra psiconauta.

No es que nos pareciese una joya poética (que lo era).

No es porque Jünger fuera amigo de Albert Hoffman.

No era por las irremontables distancias que nos separaban a nosotros de nuestro ser, ni la posibilidad que el acercamiento se frustrara por falta de atención, escindiéndonos así a tomar por culo definitivamente y hasta el fin de nuestros días de lo que somos.

No era porque aquella frase la escribiera después de su tercer colocón de LSD con Hoffman, el primero había salido fallido por un error en la dosis y el segundo ni fu ni fa, así que decidieron subir la dosis y se abrieron las puertas de la percepción, con todo lo que eso implicaba.

No era porque aquella frase pudiera ser una advertencia a psiconautas noveles o inexpertos.

En aquellos momentos nuestro ser estaba eufórico y náutico y no había mucha distancia entre la persona y el ser y conocíamos bien esa zona y leer aquella frase tan compleja y evocadora mientras la seriedad se rompía al final con aquel fallo de Matrix cuando se fustra era explosivo. Y aquel día en aquel apartamento se selló de propiedad nuestra sin necesidad de hablarlo ni firmar papeles aquella frase y aquel momento.

No recuerdo si Gerard se sentó por voluntad propia o un poco inducido a la fuerza.

No recuerdo aunque hay videos VHS por ahí donde están las pruebas 

Si recuerdo que Gerard estaba bastante perjudicado y apenas podía andar erguido, no digamos bailar, bueno un poco, lo mínimo, moverse balanceándose con los brazos abiertos como un muñeco de esos de gasolinera.

La cámara apuntaba al rincón del apartamento donde estaba la diminuta cocina con la puerta de madera corredera abierta y también se enfocaba la mesa de mármol del salón al salir de la cocina, era una mesa de esas de terraza y sobre ella estaba el suplemento.

Gerard acabó sentado en la silla de la mesa que se veía en el encuadre y nosotros quedamos de pie a su lado como si fuera una escena policiaca donde el detenido es obligado a mirar las fotos de las pruebas y se ve como uno de ellos le señala con el dedo el suplemento abierto por la primera página, los policías se ríen atentos esperando que el detenido lea el manifiesto para ver cómo reacciona.

Recuerdo a Gerard entrando en shock tras leer la frase mientras los policías la leían también en voz alta.

Su cara quedó blanca y parecía intentar mantener la compostura, sonriendo pero necesitaba aire así que se fue hacia la terraza tan ofuscado y desconectado por el acercamiento frustrado que se le olvidó la existencia de cristaleras transparentes.

Se oyó un fuerte golpe, conocía ese sonido, Gerard se tambaleaba de lado a lado y como una marioneta de movimiento marionetil se fue al baño y potó todo su ser.

Aquel día no remontó de aquello, todo fue en picado y no sabemos si acabó en la mayor mierda iluminativa de todas las mierdas o si simplemente se despertó al día siguiente y todo volvió a ser lo mismo, pero quedó para siempre claro que aquella frase era mágica y su conjuro provoca magia. 

Entonces años después, cuando ya la tecnología lo había abarcado todo le pregunté a una IA por la frase, pero no supo responderme como yo quería y me quedé rayado¿Cómo que no conoces esa frase con toda la información a la que tienes acceso? En serio? Bueno imagínate que no es de Carl Jung, mi memoria es así, posiblemente no sea de él, no podría ser de algún otro autor? Nada.

No encuentra nada, así que me hace levantarme del sillón e ir a ver la computadora, oye un solo resultado en toda la red,¿Solo uno? 

Si de una página web llamada Cannabis Magazine solo un resultado pero qué resultado, un artículo muy molón sobre Ernest Jünger y entonces recuerdo el trastero y recuerdo la estantería, si todo va bien el suplemento debería estar ahí. Y si, lo estaba. Y me lo llevo a casa le hago una foto y se la enseño a la IA y le hago una carantoña de chincha rabiña y la apago. Irremontables distancias lo son porque si fueran fácilmente remontables no amagarían con escindirnos del ser y no tendríamos que fustarnos. 



viernes, 24 de abril de 2026

EL FINAL

 Hola soy Gustavo (Riotrankilo) y si, este es el final. 

Rareza Literaria llega al final de su trayecto. Un proyecto que nació hace casi dos años, para ser más exactos vio la luz el 21 de Julio de 2024. Ese día apareció un nuevo Blog en la blogosfera con una nueva publicación. Se presentaba como nada y nadie, anónimo sin nombre declarándose salvaje y sin identidad o en su defecto (y a mí parecer la forma idónea de describirlo) “el vagabundo ilustrado”. Declarando su amor por los libros, la lectura y la escritura y declarando su intención de compartir esos mundos dando comienzo el camino de esta aventura sin tener ni idea de cómo sería el paisaje y la experiencia.

Empieza el blog con unas pocas entradas de reflexiones literarias, gustos, libros encontrados y su primer y alucinante ensayo hablando de un autor: Cristóbal Serra Simó.

Su primera reseña: 'El secreto de Rennes le Château y el misterio del tesoro de los Templarios' de Lionel y Patricia Fanthorpe. 26 de Julio de 2024.

A partir de aquí, Pedro no deja de publicar habitualmente con sus reseñas intercalando reflexiones de vez en cuando, pensamientos subjetivos, experimentos literarios y un montón de sorpresas regozijantes como solo alguien como él podría hacer.

Al principio el blog apenas tenía una media de 50 visitas, pero poco a poco y con la calidad de reseñas por bandera, nuestro amigo empieza a ganarse al público y la comunidad crece y acaba teniendo entre 600 y 1000 visitas de gente bibliófila asidua, superando estás cifras en numerosas ocasiones y llegando incluso casi a las 2500 visitas en algunas entradas. Yo flipaba cuando me lo decía, nunca antes en ninguno de nuestros proyectos, ni en solitario ni en conjunto habíamos pasado de las 0 o 2 visitas. Pero éstas cifras de Rareza Literaria, para un blog de nicho especializado en el mundo de los libros y la escritura sin ningún tipo de empuje monetizado, significa que es un blog literario de referencia, de calidad, de los que no suelen encontrarse. Aunque aquí las cifras no dicen nada, solo tienes que darte un paseo por el Blog y disfrutar del arte que tiene nuestro amigo. Supongo que Pedro se planteó en algún momento el tema de monetizarlo, lo que tengo claro es que nunca quiso restar calidad al blog llenándolo de anuncios molestos, como suele pasar en la gran mayoría de blogs en los que ya no sabes si estás leyendo un artículo o es parte del anuncio y te pierdes y se corta el flujo de lectura. Pedro nunca cobró ni un duro por el pedazo de trabajo profesional que hizo y que le acaparó su vida casi al completo. Como en todas partes donde el dinero es lo que mueve la maquinaria algunos ganan más de lo que merecen y otros merecen más de lo que ganan.

Pero dejando de lado estás cuestiones feas, Rareza Literaria se convirtió en un espacio limpio en todos los sentidos, un oasis en internet donde poder disfrutar, aprender y compartir.

La comunidad fija, la de los fieles, la de los que tenemos un acceso rápido instalado somos de unos 600 a 800 bajo mis cálculos imprecisos tirando por lo bajini. 

J. Antonio tú no solo fuiste el primero en publicar un comentario desde el principio, también has sido el más fiel a la hora de hacerlo, nunca dejaste de comentar una sola entrada desde que pillaste carrerilla. Y siempre aportastes un sentido del humor único. Pedro y yo lo comentábamos por privado. ‘Este es de los nuestros, seguro que es de la misma quinta,...’ has sido un Grande en este espacio, uno de los Ases, no sé cómo eres, ni de dónde, no puedo ponerte cara, solo has ido dejando pequeñas pistas en algunos comentarios, pero me queda claro que eres una persona maravillosa y padre excelente. Ah y casi se me olvida, gracias a ti y a tu colega Adrián descubrimos uno de los escritores que, por lo menos para mí ya no va a pasar desapercibido nunca más, Grady Hendrix. 

Centauro, hace mucho que no comentas nada, ya lo dijiste, por problemas de salud y visión te resulta complejo hacerlo, pero sabemos que sigues visitándonos, solo espero que las cosas vayan bien dentro de los obstáculos que la vida pone. Pedro y yo te veíamos como un auténtico centenario y ello nos hacía sentir un profundo respeto por ti y por tus comentarios sabios, que denotaban que eres una persona ilustrada y educada. Tus comentarios siempre daban forma. La vida tuvo el maldito capricho de dejarte solo, y aunque Rareza Literaria solo era un pequeño espacio, dejaste claro en varias ocasiones que te ayudaba mucho, nada podía hacernos más felices y darle mayor sentido a esto. De hecho fueron tus palabras las que salvaron éste espacio hace casi un año, nos regalaste un bonus extra, muchas gracias. 

Hortelano, tú empezaste discreto, dejaste claro que no eras de comentar, pero el blog te fue susurrando y te convertiste en otro de los Ases, tú opinión ha sido siempre un buen baremo de calidad. ¿Te acuerdas de WUWEI WUXING: ATARAXIA?. Fue un ensayo fuera de órbita, y yo tampoco entro en debates.

Tychon tus comentarios siempre fueron únicos y originales y le dieron al blog un color nuevo digno de una persona auténtica y verdadera como pocos.

Mery tú le diste una magia maravillosa con tu humor único y con tu forma de mirar tan bonita y fuiste personaje protagonista de historias increíbles, además de ser la primera voz femenina del Blog. Muchas Gracias.

Yo, que al principio me había mantenido en las sombras, acabé también dejándome arrastrar inspirado por el Blog. Y acabé metiéndome hasta el fondo, ha sido toda una aventura que me ha hecho crecer en muchos sentidos.

Gracias por supuesto a todos los anónimos que habéis participado siempre finos y elegantes y dejándonos pequeñas fotografías de vuestras historias, ha sido un placer compartir este lugar con vosotras y vosotros. 

Ah bueno casi me despido sin dar explicaciones, bueno pero es que no las hay, ayer cuando me desperté había recibido un mensaje de Pedro diciéndome que tenía que dejarlo y yo por supuesto no le pedí explicaciones, no las necesito, lo hemos hablado en numerosas ocasiones, a veces llega un momento que tienes que soltar ciertas cosas y escuchar lo que dentro de ti habla sin palabras. Pedro nunca fue de quedarse con todos esos libros que ama, y siempre ha sido un nómada del Alma. No creo que lea ésta entrada, cuando dice de desconectar es una desconexión absoluta y yo eso lo admiro profundamente. Pero por si acaso, Bro Gracias por regalarnos este proyecto y con él tu vida y gracias por dejarme entrar y formar parte de esta fiesta.

Por último decir que sus instrucciones fueron que me había hecho administrador del blog y que hiciera lo que quisiera con él sin ninguna responsabilidad. He decidido dejarlo tal cual, no sé , tal vez algún día Google decida meterlo en sus motores de búsqueda y la gente que busca alguna buena reseña pueda encontrarlo. En cualquier caso es genial tenerlo ahí y poder volver de nuevo a él cuando haga falta. 

¿Volverá en algún momento renovado y con algún nuevo proyecto? Pues no lo sé, lo que si sé es que no va a dejar de escribir su mundo y de leer otros mundos. Yo tampoco lo haré.

Ha sido un placer, ¿podéis imaginar un momento a Jim Carrey? 

En caso de que no nos veamos, 

Buenos Días

Buenas Tardes

Buenas Noches


P.D. (rescatada de la primera vez que Pedro estuvo apunto de dejar el Blog)


Y tras una serie de acontecimientos cruciales que están sucediendo en mi vida personal a fondo, ha llegado el momento de cerrar este proyecto en su cumbre, para dedicarme plenamente al proyecto final definitivo de mi vida. Ha sido un gusto y un placer compartir mi pasión y forma de vida principal con todos vosotros, lectófilos, lectófilas. Seguid leyendo; sigamos leyendo para que nunca se pierda uno de los mayores inventos que se nos ha ocurrido a los seres humanos: los libros impresos en papel. Muchas gracias por las visitas y la atención prestada.



miércoles, 22 de abril de 2026

'TODOS GORDOS (con perdón)' de Julio Basulto (reseña)

Acabo de leer el libro TODOS GORDOS (con perdón).


   Escrito por el magnífico (único a mi parecer) dietista-nutricionista, profesor académico,  divulgador científico y escritor español Julio Basulto Marset, nacido el 27 de diciembre de 1971 en Barcelona, Cataluña, España.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en enero de 2026 por VERGARA, sello editorial de Penguin Random House Grupo Editorial.


   El libro tiene 304 páginas repartidas en un prólogo, 5 capítulos numerados y titulados, las reflexiones finales, los agradecimientos y las notas.

   Se trata, directamente, sin medias tintas ni objeciones posibles a mi juicio, del mejor, del más completo, del único libro que todo el mundo debería leer con urgencia y de manera innegociable, sobre la pandemia más significativa que caracteriza estos tiempos de desesperanza, pues a diferencia de las epidemias y/o pandemias provocadas por microorganismos con los que siempre hemos lidiado desde el principio de los tiempos y deberemos seguir lidiando muy probablemente, mientras sigamos existiendo como especie, hasta el final de los tiempos, se trata de una pandemia creada artificialmente por nuestra codicia y el tipo de sociedades mercantiles que hemos creado, donde el beneficio y la ignorancia voluntaria siempre está por delante de cualquier otro criterio.

   ¿Crees saber algo sobre la obesidad? Te insto a que leas atentamente este libro y luego hablamos en los comentarios.

   Siguiendo con la línea de pensamiento que llevo en marcha desde el comienzo de este mes en curso, es decir, leer y reseñar libros que considero de la máxima utilidad para todo el mundo (exceptuando los cómics, que serían descansos lúdicos intercalados, aunque también tengo entre manos alguno que otro de máxima utilidad), hay un tema que solo traté una vez al comienzo del blog y no he vuelto a él desde entonces, absorbido por tantas cosas interesantes: la alimentación humana y el crucial impacto en nuestra salud, así como enfermedades.

   Me interesé por la cuestión alimentaria desde que empecé a leer libros, hace ahora 31 años exactos. Durante las 2 primeras décadas básicamente consulté, leí y me fundamenté en las pseudociencias, empezando por el naturismo y terminando por cualquiera de los enfoques pseudocientíficos basados en afirmaciones infundadas sobre la salud y las enfermedades (destacando la macrobiótica como ejemplo referencial, aunque lo más influyente fueron los enfoques vegetarianos, ya que mis tendencias personales siempre fueron por esos derroteros). La última década cambié el tercio por completo, virando poco a poco hacia la ciencia basada en la evidencia. El punto de inflexión llegó en 2016, al leer mi primer libro de Julio Basulto: MÁS VEGETALES MENOS ANIMALES. Una alimentación más saludable y sostenible (Debolsillo, Barcelona, 2016), escrito en colaboración con Juanjo Cáceres.

   ¡Qué bonito e idílico se vendía el vegetarianismo a principios del siglo XX! Durante unos pocos años me creí las patrañas pseudodietéticas de los José Castro Blanco (1890-1981), los Nicola Capo Baratta (1899-1977) o del más prestigioso (pero no mejor) Eduardo Alfonso Hernán (1894-1991), pioneros los 3, junto con otros personajes similares, del naturismo hispano de principios del siglo XX, a los que podríamos llamar "la prehistoria de los influyentes de la salud basada en especulaciones infundadas". Claro que, a principios del siglo XX, la industria alimentaria ultraprocesadora de materias primas comestibles, ni tampoco la restauración de comida rápida (sucedáneos comestibles), se había implantado ni creado la distópica realidad que nos rodea, basada en desiertos alimentarios y una inundación, a mi parecer injusta, abusiva y sin duda criminal, de productos comestibles malsanos, promotores y en muchos casos, causantes (como demuestra la inequívoca e inapelable evidencia científica) de la epidemia de obesidad, trastornos metabólicos y toda una serie de afecciones derivadas del estilo de vida.

   Una de las cosas que más me ha sorprendido siempre es lo cerriles, dogmáticos e incluso fundamentalistas que somos con la alimentación, reticentes a cambiar el mínimo aspecto, con justificaciones espurias, sesgadas e insostenibles, solo comparable a lo que generan aspectos de la vida humana como la religión o el fútbol, por ejemplo. Y evidentemente así nos va. Pero lo peor, sin duda, como aprenderemos en este libro (y todos los escritos por Basulto, a solas o en colaboración) es la complejidad de factores que nos han traído hasta aquí, pero que desglosaremos parte a parte, tanto en el libro reseñado ahora, como en el anterior del autor, totalmente complementario, para identificar a los culpables, no solo de la epidemia de obesidad que sufrimos, sino de la crisis sanitaria en la que estamos envueltos: COME MIERDA. No comas mejor, deja de comer peor (Vergara, Barcelona, 2022).

   Y aunque un caso es solo anécdota, nunca evidencia de nada, no obstante y en lo que me incumbe, voy a hablar, pues creo reconocer suficientes anécdotas similares a mi alrededor como para tener en cuenta. A pesar de estar de acuerdo con todas las directrices y fabulosas ideas expuestas por Julio Basulto en este, insisto, imprescindible libro sobre el tema de la obesidad que nos incumbe a todos (porque todos, independientemente de nuestro peso corporal, tenemos ideas muy equivocadas sobre el asunto, como pronto verás si lo lees), a mí, por ejemplo, no me sirvió de mucho que mis padres estuvieran concienciados con el tema alimentación. Sí, la educación y el ambiente en casa ayudaría, pero poco pudo contra las 2 tiendas de golosinas, bollería industrial y aperitivos fritos que había a la puerta del colegio. Pronto acabé enganchado a la comida basura desde la infancia, agudizándose el problema en la adolescencia y la juventud. Aunque practiqué mucho deporte en aquella época y tuve un cuerpo en la mejor forma posible durante los primeros 25 años de vida, no obstante todo eso cambió rebasado el primer cuarto de siglo vivo, cambiando hacia el peor padecimiento de mi vida, que arrastro desde principios de 2006, poco antes de cumplir los 31: la obesidad. Porque, como aprenderemos en este imprescindible libro y otros de Basulto, no existen las personas "obesas", como tampoco existen las personas "sidosas", "cancerosas" ni "deprimidas". La obesidad, al igual que el sida, el cáncer o la depresión, es una enfermedad crónica que se padece, nunca una condición de la persona.

   No sé muy bien por qué motivo, Julio Basulto es percibido por algunas personas de una manera que no comparto, dando la equívoca impresión de "dogmatismo" o "arrogancia" en su percepción, supongo que debido a la exposición clara, desmitificadora y basada en la evidencia que hace. Supongo que cuando a alguien le tocan sus convicciones más firmes, las reacciones previsibles se activan con virulencia, cual resorte sensible. 

   Mi impresión, después de haber pasado por todo en cuestiones alimentarias, es que la aplastante mayoría de la presunta información a la que podemos acceder es desinformación de la peor, generando todo esto solo desconfianza, suspicacia y pensar que toda información sobre alimentación es confusa. Nada más lejos de la realidad. Hay información fiable y de sobra; solamente hay que saber identificar dónde está y acudir a ella. Todo lo demás, efectivamente, es desinformación, a veces bienintencionada (pero equivocada), otras veces malintencionada. Y... ¿dónde está esa verdadera información, la única fiable? Aquí las cosas se complican un poquito: en la abrumadora investigación científica seria y las evidencias extraídas, pero no de cualquier estudio, sino principalmente de los estudios de intervención, con ciertas características (de doble ciego o aleatorizados) y metaanálisis mejor preparados, sin conflictos de interés.

   En fin, que no es fácil extraer la verdadera información aprovechable a tener en cuenta, pero poder se puede. ¿Y qué tiene que ver Basulto con todo esto? Pues que precisamente su mayor trabajo y aportación como divulgador es cribar esos estudios exhaustivos para escribir sus libros. ¿"Dogmático" o "arrogante" Basulto? Todo lo contrario, en mi opinión. Pocas veces he conocido mayor humildad que la suya, pues nunca habla (a diferencia del resto de "cuñadietistas", como los suele catalogar de manera graciosa pero muy certera) en su nombre, sino en nombre de la abrumadora y aplastante evidencia científica aplicada a la alimentación.

   Un dato importante: la calidad literaria de un libro de divulgación científica (o que pretenda serlo) está siempre en las fuentes usadas y/o consultadas, pues a diferencia de un ensayo sobre cualquier otro tema, la ciencia no se basa en opiniones personales ni especulativas, inventadas por alguien arbitrariamente, sino en recurrir a los resultados de una metodología colaborativa e impersonal, producto de años de la más rigurosa y meticulosa investigación. Pero eso no significa ni que todos los estudios sirvan ni que tengan la misma calidad, de ahí que necesitaremos indagar a fondo en las fuentes usadas, pues la calidad de lo que escribamos y expongamos dependerá de la calidad de esas fuentes recurridas.

   En el caso de este libro (aunque todos los libros del autor son similares) de las 304 páginas que tiene, 42 son de notas, con 504 notas en total, muchas de las cuales nos remiten a estudios de la mayor rigurosidad, así como a fuentes autorizadas. He aquí lo principal que marca la diferencia. 

   Sí, es cierto que infinidad de personas hablan de alimentación, especialmente en las redes sociales. También tenemos la sección de salud, bienestar, o directamente alimentación en las librerías, repleta de novedades editoriales sobre el tema. El negocio editorial no para de sacar libros al mercado cada día y las personas sienten cada vez más confusión sobre qué comer o qué no comer. Bueno, la elección es más fácil de lo que parece, aplicando ciertos criterios inequívocos, como te mostré más arriba: huye de cualquiera que hable de alimentación sin ser dietista-nutricionista (aunque sea médico, pues no tiene la formación adecuada) y recurre siempre a una evidencia científica sólida. Pregunta por las fuentes usadas para fundamentar cualquier consejo sobre alimentación que te quieran colar o vender. Si ves un libro sobre alimentación, no consultes nunca el índice sino las fuentes usadas. En última instancia y aunque hay más libros escritos por profesionales competentes, recurre a Julio Basulto Marset. Es uno de esos raros benefactores humanos de los que te puedes fiar, pues siempre está a la última de la evidencia científica con la mayor calidad. Si por algún motivo te cae mal o tienes percepciones extrañas sobre él, recuerda que lo importante en este caso no es la persona sino la información útil que aporta sobre algo, en este caso uno de los temas que nos incumbe a todos: la alimentación humana.

   Fíjate en esta muestra. En el capítulo 'Reflexiones finales', con apenas un par de páginas, Julio dice esto: "Soy consciente de haberme dejado en el tintero cuestiones importantes, como los aspectos psicológicos relacionados con el abordaje del exceso de peso, pero este libro no pretendía ser un completo y complejo manual de obesidad, sino una aproximación accesible y honesta a una enfermedad crónica que afecta a más de 650 millones de adultos" (página 257). Y sin embargo yo estaba esperando que publicara algo sobre el tema, de ahí mi alegría cuando encontré el otro día su último libro, pues es lo más completo y definitivo que he leído. ¿Puede haber mayor humildad? ¿Que no pretendía ser un completo y complejo manual de obesidad, sino una aproximación accesible y honesta? Bueno, pues en mi opinión de lector empedernido, este libro es lo mejor que ofrece hoy por hoy el mercado editorial sobre la obesidad, sin ninguna duda. Si bien hace tiempo que no leo más allá de los libros escritos por Basulto sobre esta cuestión, durante 31 años de interés por la alimentación he pasado por todo, creyendo tener algo de criterio (aunque solo sea subjetivo y anecdótico) sobre el tema.

   Otra muestra: "Como habrás podido comprobar, soy bastante escéptico en todo lo relacionado con el tratamiento de la obesidad. No lo soy tanto con la cirugía bariátrica (cuando está indicada, claro). [...] Aunque durante un tiempo tenía en mi mente el prejuicio de que esta intervención era algo demasiado agresiva y que se reservaba para casos extremos, hoy sé que es muy efectiva para adelgazar a largo plazo, con una pérdida media sostenida de un 22 % del peso corporal después de veinte años de seguimiento" (página 251). Como cualquier buen divulgador científico basado en la evidencia (la única forma fiable de conocimiento a la que podemos recurrir) que se precie, Julio no se acoge a opiniones infundadas de cosecha propia, sino que modifica su punto de vista, reconociendo primero sus limitaciones prejuiciadas y corrigiéndolas luego cuando la evidencia le dicta que se equivocaba. Exactamente ese es el motivo principal por el cual el método científico es, hoy por hoy, imbatible en la generación de conocimientos útiles, prácticos y aprovechables: es el único método que implementa sistemas de revisión y autocorrección constantes.

   Tampoco era mi intención extenderme tanto en la reseña, pero al final ha sido necesario. En este magnífico e imprescindible trabajo que todos deberíamos leer, especialmente si ya tenemos hijos pequeños o estamos pensando en tener pronto descendencia, no se escapa (casi) nada. 

   Aprenderemos qué causa obesidad y lo más importante: empezaremos tumbando estereotipos y creencias caducadas desde hace mucho tiempo (aunque la mayoría no nos hayamos enterado), cuyo cliché más erróneo pero arraigado en la imaginería popular, es que las personas que sufren obesidad son unas perezosas y/o vagas. Nada más lejos de la realidad: "La actual narrativa tacha a las personas con obesidad de perezosas, desmotivadas, sin autodisciplina, sin fuerza de voluntad. No es cierto, como ya he justificado. Ni siquiera es cierto que quien tiene obesidad cumpla peor los consejos dietéticos por falta de fuerza de voluntad. Lo demostró un ensayo controlado y aleatorizado (un estudio bien diseñado, vamos) cuya conclusión fue que no existen diferencias en la adherencia alimentaria entre personas delgadas y personas con obesidad, y dicha adherencia no se asocia con la adiposidad ni con el hambre. Por lo tanto, la creencia de que la falta de adherencia (por ejemplo, la falta de voluntad) es exclusiva de la obesidad es falsa y puede perpetuar el sesgo y el estigma relacionados con el peso" (página 144).

   "Conoce cuáles son las (múltiples) causas de la obesidad, muchísimas de ellas fuera del control del individuo; comprende que su diagnóstico es algo más complejo que mirar la báscula; identifica la gran presión y la enorme discriminación que sufren las personas con exceso de peso (sobre todo si son mujeres); entiende que el tratamiento no es tan reduccionista como <menos plato y más zapato>, graba en tu mente que <hacer dieta> engorda; y acéptate, tengas el peso que tengas... pero cuídate, también tengas el peso que tengas. Así sería el resumen de lo que leerás en las próximas líneas" (páginas 17 y 18). "También he insistido en que las personas que padecen obesidad son víctimas de hormonas, de sustancias que se generan por parte de células grasas, y de cambios en el metabolismo del cuerpo que hacen que tengan más apetito o que tengan preferencia por alimentos con más sabor (y, por tanto, más dulces y salados... y menos sanos). Es decir, no es el apetito lo que les causa obesidad, es la obesidad lo que les causa el apetito: somos lo que comemos, pero también comemos lo que somos" (página 19).

   Ya desde el segundo capítulo aprenderemos qué es la pobresidad (relación entre pobreza y obesidad), la industria codiciosa, los charlatanes, los famosos ambiciosos, los medios irresponsables, las modas dietéticas, las dietas milagro, la mala ciencia, los políticos nutripopulistas, los sanitarios negligentes, las menopausias desatendidas, las políticas obesogénicas, el analfabetismo nutricional o el contraproducente autoritarismo alimentario en la infancia. Pero esto no es todo. Hay mucho más. Especialmente útil e imprescindible es el capítulo 5, titulado 'PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD' (páginas 167 a 255).

   En fin, un libro muy importante, que todos deberíamos leer varias veces para, como mínimo, estar bien informados sobre una cuestión que nos afecta a todos de una manera directa o indirecta. Recuerda que la mala alimentación causa 11 millones de muertes anuales (bastante más que el tabaco, que causa 7). La obesidad es una pandemia que va en aumento, es la peor crisis sanitaria a la que nos estamos enfrentando y lo peor de todo: no estamos haciendo lo suficiente como sociedad para prevenirla en la infancia, ni mucho menos para atajarla en adultos, pero con este libro de Julio Basulto no solo tomaremos conciencia, sino que aprenderemos todo lo que nos falta saber, no como autoridad porque él lo valga, sino como facilitador de la información más fiable, reconocida, sustentada y exhaustiva a la que hoy podemos acceder. Y de entrada, hay algo significativo que podemos hacer: dejar de alimentar a la caterva de charlatanes sobre esta cuestión, retirándoles nuestra atención, por ese motivo y como conclusión diría que "menos Llados y más Basulto". La elección, aquí sí, es tuya: Julio Basulto. Dietista-Nutricionista. https://share.google/gtyBGpIcBnIuy2Xk8.

domingo, 19 de abril de 2026

EL GENERAL DE DIVISIÓN (relato poético)

 Colaboración de Riotrankilo

(Gustavo Giner González)



Una de las funciones que desempeño en mi trabajo es realizar Tomografías Axiales Computarizadas.

Un TAC no es ni más ni menos, si le quitamos la carcasa, que un aro giratorio en el que está montado un aparato de rayos x y frente a él una banda de detectores. Metemos a la gente dentro del aro, el aro empieza a girar mientras emite una cantidad importante de radiación, con el movimiento de la camilla hacemos el barrido de la zona a explorar, los detectores van captando la radiación que atraviesa el cuerpo de la persona a distintas longitudes de onda según si atraviesa hueso, hígado, cerebro, etc, después, con ayuda de las matemáticas la máquina procesa las imágenes y conseguimos miles de lonchas milimétricas de cualquier zona del cuerpo. Los médicos la consideran una buena herramienta de diagnóstico, y lo es, pero solo cuando es necesario porque los otros métodos diagnósticos no son lo suficientemente eficaces por sí solos o cuando es una urgencia de vida o muerte. Pero en cambio sucede que es tan cómodo y eficaz que a los médicos se les olvida la radiación extra que supone y recurren a esta prueba con más frecuencia de lo que convendría. Lo digo porque un TAC de tórax, por ejemplo, equivale (en términos de radiación) a unas 100 radiografías de tórax o dicho de otro modo, la radiación natural que recibes en 2 o 3 años.

Cuando estoy de guardia y en horario de tarde y noche la mayoría de trabajo llega de Urgencias, donde los médicos suelen ser los becarios hospitalarios pues en su proceso de formación un médico debe pasar impepinablemente por el campo de batalla. Y claro, a menudo se quedan tuertos o mancos, o sordos o ciegos.

El TAC estrella en una guardia, sin duda es el de cráneo, el hospital está enclavado en un lugar de turismo de alcohol, así que los traumatismos craneales son habituales, luego están las cefaleas y los síncopes, la lista sigue pero es muy larga.

Y fue en una de esas cuando lo conocí. La tarde estaba siendo extrañamente tranquila. Acabamos de hacerle el TAC de cráneo a un hombre mayor que se había golpeado la cabeza. Lo pasamos a la camilla entre varios, pues tenía dificultades para moverse. Durante todo el proceso el hombre había estado misteriosamente callado, asintiendo o negando tan solo cuando mis compañeras le hacían las preguntas rutinarias. Digo misteriosamente, pues el hombre no había perdido el habla, y además aderezaba su silencio con cara de malas pulgas, llevo muchos años observando caras y la suya, decía claramente, que tenía algo que contar. Como la cosa estaba tranquila decidí acompañar al celador de regreso a urgencias. Mi compañero empujaba la camilla y yo caminaba al lado del cuerpo tendido de aquel hombre, estábamos fuera del horario de visitas, así que no había nadie por los pasillos y tan solo se oía algún pitido lejano. Entonces me miró fijamente y empezó a hablar. Había sido General de la División Azul en la época de Franco. Había combatido en Leningrado a las órdenes de Hitler y había sobrevivido al choque de dos aviones en formación. 

Entonces le pidió educadamente al celador que se detuviese. Sus ojos habían empezado a brillar, se animó. Me contó lo de sus amistades de varios coroneles alemanes condecorados y de las fiestas a las que acudía. Mientras hablaba se había puesto a rebuscar en su bolso.

-¿Te gustan las armas?- me dijo.

Contesté rápidamente que sí, no quería que se acabara la conversación.

Entonces sacó un extraño artilugio de metal dorado. La cara del celador era un poema, llevaba solo unos días en el trabajo.

Pronto supe que era una navaja de doble hoja escondida, el General la sostenía con ambas manos con cara de orgullo, y me decía: 

-mírala, mírala bien- e insistía.

-pero lee, lee, mira las inscripciones.

Su dedo apuntaba a un sello en el metal. Era el águila característica nazi sujetando la esvástica envuelta en una corona de laurel, regalo de un alto mando. Y las inscripciones eran en alemán y por varios ángulos estaban marcados los símbolos de las SS.

Entonces dijo:

-mira cómo se abre.

Tenía una apertura secreta que solo conocía su dueño y un mecanismo supercurrado, que hizo que de la nada apareciese el doble filo brillante y afilado. Yo estaba tan fascinado que ni siquiera me di cuenta de que tenía su punta casi en el cuello, pero ya era tarde, mi piel tocó el frío metal, notaba cómo mi carótida izquierda latía tan cerca del filo que no podía moverme. Con la otra mano me agarró del cogote y me escupió en la cara y en las gafas y me habló con tono dictador.

Y me dijó:

-si vuelves a hablarme de tú te la clavo en la cabeza.

Me soltó, se guardó la faca, y reposó sobre la camilla suspirando como un buey. Miré al celador, me miraba con cara de me he cagado y ahora no puedo caminar, pero sabía que era inevitable, cuanto antes lo llevásemos al box de urgencias antes podríamos pirarnos y aquí no ha pasao na. Pero justo cuando pasábamos al lado de las puertas de los ascensores, estas se abrieron y no estaba el ascensor, lo estaban reparando dos pisos más arriba. El tiempo se detuvo, cogí firme la camilla desde un lateral y la llevé hasta las puertas abiertas del ascensor y de un empujón salió el general volador directo a los engranajes y de caída en picado hasta reventarse cuatro pisos más abajo, no sin antes amputarse varios miembros con el cable de metal.

No...

En serio...

Volvamos atrás.

El filo se había acercado demasiado, sí, pero no pasó nada, el General orgulloso volvió a cerrar el artilugio, se lo guardó y se derrumbó de nuevo en la camilla mirando hacia algún punto fuera de esta realidad, a través del tiempo.

La camilla retomó la marcha y pasando al lado de los ascensores le dije (por respeto al ser humano que tenía delante), que había sido todo un honor conocerle. Miré al celador y este me miró con un microgesto de "venga ya".

Y entonces el General me volvió a mirar con cara de malas pulgas y dijo:

-¡Bah! Mírame.

Todo estaba dicho.

Me quedé en la puerta de urgencias, la camilla continuó su camino con el hombre despidiéndose con la mano y yo flipando en colores.