Escrito e ilustrado por la fabulosa e imprescindible historietista y bloguera española Raquel Córcoles, nacida el 31 de diciembre de 1986 en Reus, Tarragona, Cataluña, España. Aunque es más conocida como ilustradora, en realidad se trata de una de las más importantes, significativas y consolidadas historietistas del noveno arte patrio. Estudió Periodismo, Publicidad y Comunicación Audiovisual. Su creación más conocida y popular es el divertido e instructivo personaje Moderna de Pueblo, un fascinante trasunto literario ficticio, aunque semiautobiográfico, creado en 2010, a través del cual su creadora muestra la realidad social de la juventud en la actualidad, mediante situaciones cotidianas reconocibles, usando la ironía cómica ingeniosa como seña de identidad, pero proponiendo simultáneamente reflexiones muy significativas, tanto explícitas como implícitas, con la intención de cuestionar todos los lugares comunes establecidos, aunque desfasados.
Mi ejemplar es una primera edición publicada en abril de 2024 por Zenith, sello editorial del Grupo Planeta.
El cómic tiene 272 páginas repartidas en 9 capítulos numerados y titulados.
En realidad la edición original de LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES se publicó en 2013. El ejemplar aquí reseñado pertenece a una reedición pensada para celebrar el décimo aniversario, pero la autora decidió revisar por completo todo el cómic, añadiendo material adicional, totalmente nuevo y crítico con las posturas mantenidas, representadas y/o escenificadas una década antes.
Esto me ha parecido, ya de entrada, muy emblemático, pues implica a mi juicio que la persona está en un proceso constante de autoconocimiento y por tanto, crecimiento interior a nivel emocional. Este hecho (el más significativo, según mi opinión) se refleja en la necesidad de matizar, ampliar, incluso refutar ideas, opiniones, actitudes y comportamientos antes normalizados, pero ahora corregidos. Sinceramente, pocas veces he visto una obra que crezca de esta manera con el tiempo y quede reflejada de la forma que nos transmite su imprescindible autora, mostrando la versión original, para ampliarla al final de cada capítulo, con un estilo diferenciado en el trasfondo de las páginas, jugando con los colores, a pesar de mantener el tipo de ilustración característico e inconfundible de la autora, sello de identidad artística con arrolladora personalidad propia inimitable.
Pero no solo tenemos las correcciones finales, procedentes de la experiencia, la madurez emocional y el autoconocimiento obtenido por la autora, sino referencias colaborativas a nivel académico, intelectual, filosófico, psicológico o literario, que nos remiten a estudios y trabajos de otras autoras especializadas, aunque intercalados en el cómic de manera brillante, fluida, sin romper ese estilo que caracteriza a la autora.
A mí no me parece nada fácil hacer lo que hace Raquel Córcoles en este magnífico cómic, arquetipo de obra impecable que combina a la perfección el entretenimiento, un humor inteligente que me ha hecho reír en no pocas ocasiones a mandíbula batiente, con una serie de aprendizajes vitales que los veo muy necesarios para todo el mundo, tanto mujeres como hombres (sí, también para personas no binarias, cuir o como cada cual decida catalogarse, no catalogarse o vivir), trascendiendo el sexo, el género o cualquier convención social, como lo de llevar cada cual y trabajar con su propia "mochila" emocional para aligerarla, por ejemplo, algo nada baladí, sino todo lo contrario, o revisar nuestro sistema de creencias de vez en cuando: poco puede haber tan importante como estos ejemplos, en mi humilde y subjetiva opinión, si queremos hacer algo con nuestra vida que no sea quedarnos siempre estancados en las falsas y resbaladizas certezas espurias y dañinas, tanto para nosotros como para los demás. Pero esto es únicamente un detalle y ejemplo. Hay mucho más que descubrirás al leer, disfrutar y replantearte lugares comunes sin sentirte atacado o increpado. He ahí el arte y la pluma de Raquel, la sutileza de contarte cosas importantes mediante el humor de calidad.
Se trata de un cómic semiautobiográfico donde la autora aborda una serie de problemas ubicuos en las relaciones sentimentales, abordadas desde una perspectiva femenina, donde Raquel Córcoles inventa 9 arquetipos, en parte caricaturizados pero reconocibles por completo en el comportamiento o modo de operar cotidiano, para ilustrar elocuentemente lo que quiere mostrar. El verdadero punto de inflexión que demuestra la importancia de este trabajo a mi parecer aparece al final, cuando la autora también caricaturiza al propio personaje protagonista, Moderna de Pueblo, escenificando una esencial lucidez metacognitiva inusual, pues no se queda solo en una crítica ridiculizadora de ciertos comportamientos habituales pero esencializados estereotípicamente y atribuidos al otro de manera reduccionista, aunque con efecto reflexivo pedagógico, sino que también lo hace con el personaje protagonista, en un inesperado pero fundamental giro final que le da perspectiva, profundidad, contexto y realidad veraz a su creación, pues no se autoexcluye de manera subjetivista ni sesgada, como suele ser habitual en nuestra manera de interpretar las complejidades de la vida sin matices amplios. Evidentemente, la autoexclusión nunca es creíble y sí reduccionista, pero es lo que solemos hacer por defecto, así que siempre es de agradecer la autoinclusión, demostrando una perspectiva muy amplia, de gran complejidad y muchos matices, que además se presta a varias lecturas cruzadas y variadas, desde ambas perspectivas (femeninas pero también masculinas), aunque tampoco se excluyen, como ya señalé más arriba, otras perspectivas que no encajen en ni se identifiquen con lo binario.
Otro aspecto que me parece muy importante de este cómic es la desmitificación de infinidad de creencias sesgadas que forman parte de nuestro día a día, destacando ciertas ideas equívocas sobre el feminismo. Y aquí, en un tema tan peliagudo como polémico para mucha gente, destaca (otra vez) el enfoque tan peculiar que le da Raquel Córcoles, pues tiene el arte y la capacidad de enfocar asuntos complejos, que todavía ponen de relieve la cantidad de opiniones infundadas, anacrónicas y desfasadas (pero totalmente socializadas), campando a sus anchas en cada recoveco de nuestra experiencia cotidiana, con una pluma desenfadada y cierto abordaje ingenioso, muy gracioso y de una agudeza reflexiva adaptada al medio del noveno arte: decir mucho con pocas palabras, mediante la técnica de mostrar la realidad subyacente, desocultando las verdades a través de la ironía humorística calibrada pero cuestionadora y reflexiva.










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