Hay momentos donde las ideas, la creatividad, las ocurrencias desaparecen del campo perceptivo. Esos momentos son difíciles de llevar, porque es inevitable vivir una sensación vertiginosa y sincopada, como sucede al bajar a toda velocidad por una montaña rusa, casi en vertical. La respiración se detiene y contiene, aparentando simultáneamente detenerse todo lo demás. Esos momentos son de "bajonazo".
Hay momentos donde las ideas, la creatividad, las ocurrencias aparecen en el campo perceptivo como por "arte de magia". Fluyen solas, tras presentarse en forma de aluvión apabullante que es necesario gestionar, regular, ordenar, transformar. Esos momentos son de "subidón".
Uno solo, por su cuenta y riesgo, se puede creer un genio y pensar que no hay nadie a su altura. Al fin y al cabo es lo que solemos hacer a mi parecer cuando menospreciamos a alguien, ejercemos algún tipo de superioridad moral o nos creemos mejores que el otro por el motivo que sea, aunque explícitamente no digamos que somos genios o que nadie está a nuestra altura. Servidor siempre ha visto las cosas de otra manera: me encanta lo que hacen los demás, especialmente en lo que me gusta de verdad: la literatura. Arreglo a mi experiencia, un autor es un autor. Con esto me quiero referir a que cuando leo el libro de un autor, por norma general ya los he leído todos de ese autor. De ahí que si me gusta mucho cómo escribe o sobre lo que escribe, pueda deleitarme leyendo más, pero no mejor. Por eso es tan importante la diversidad y los nuevos descubrimientos.
Aquí todos somos gente lectófila (o eso voy a suponer mientras no se demuestre lo contrario). Basándome en mi propia experiencia personal, me parece muy probable que una persona lectófila también conecte a fondo con la escritura. Al menos las personas lectófilas que he conocido a lo largo de mi vida tenían una profunda conexión con la escritura. Y para marzo quiero traer un nuevo proyecto al blog donde nos podamos abrir a la posibilidad de colaborar, de explorar juntos, de proponer, de experimentar, de expresarnos en un ambiente enriquecedor, de confianza. No solo tenemos que escuchar las voces de otros, que ya lo hacemos comprando sus libros (y no nos gastamos poco dinero en ello), sino que también podemos crear, manifestar, compartir nuestras propias voces como posibilidad abierta, por si alguien lo había pensado o le apetecía hacerlo.
Ya lo sabéis, mi querida gente lectófila: soy nada y nadie. No creo que pudiera ser alguien. Eso no va conmigo. El rollo de los juicios de valor, tampoco. Lo importante aquí es el ambiente de compartir, de que esto nos guste, nos divierta, disfrutemos de lo que otros escriben y publican, pero también quiero traer espacios para que todo el mundo pueda expresarse a nuestra manera: la literaria. Tengo una suerte inmensa con esta, nuestra maravillosa comunidad. Y para empezar el nuevo proyecto me vino la idea en la recta final de febrero, tras el par de colaboraciones con Riotrankilo: retomar el relato poético.
El relato poético fue una efímera colaboración literaria que nos inventamos y ejercimos Riotrankilo y servidor hace exactamente 2 décadas. Apenas duró un año. Nunca trascendió a ningún nivel más allá de ambos personajes y tampoco lo compartimos con nadie. Fue la recta final de nuestra intensa amistad personal de una década (1997-2007), junto con su primo Charly, que nunca se implicó en esta aventura literaria. Después de ello y debido a las vicisitudes personales que cada cual vivió, nuestros respectivos caminos tomaron devenires diferentes (Riotrankilo se casó y tuvo una hija, empezando una nueva vida de compromiso pleno e incompatible con la sincopada amistad ebria y lúdica que habíamos compartido durante esa década citada). El relato poético siempre fue un espacio literario personal de experimentación, donde escenificar nuestra pasión, sí, esa misma que nos une hoy a vosotros y hace comunidad aquí. Tras hablarlo ambos largo y tendido en privado, hemos decidido que, tal vez, sería buena idea compartir, para empezar, aquella aventura con la comunidad y dejar rienda suelta a la creatividad, a las ocurrencias, a lo que fluya, surja, suceda, devenga.
Mi visión del asunto es bastante clara y obvia (o eso me parece): uno nunca arriesga cuando tiene algo que perder. El riesgo solo puede asumirse cuando uno está exento de pérdidas porque nada tiene. Liberado de bagaje acumulado (mental, emocional, económico, social...) uno puede permitirse la apertura hacia lo novedoso, lo disruptivo, lo diferente. ¿Qué puedes perder cuando no vendes, representas ni escenificas nada, porque nada eres, nada tienes y nada esperas? A mi parecer solo puedes ganar. En este caso, mi mayor ganancia considero que es la posibilidad de ofrecer un espacio diferente para innovar, inventar, explorar, descubrir sin condicionamientos ni limitaciones... pues para hacer lo mismo que el resto, ya hay muchos haciéndolo y sinceramente lo hacen mejor. Un espacio en el que pueda suceder lo que difícilmente suceda en otros espacios más cerrados o centrados en vender, patrocinar, promocionar, mantener una imagen, un negocio o dar a conocer... pues lo que sea. Y eso que puede suceder, simplemente no se sabe qué es. Podría suceder cualquier cosa.
He pensado, durante la segunda mitad de febrero, que podríamos coger el relato poético y reinventarlo en la comunidad, pues es algo inespecífico, que bajo un simple reclamo que suena a literario podría abarcar cualquier cosa, aspecto, forma de escribir, de expresarnos, de narrar, de relatar, de transmitir vivencias, sentimientos, qué sé yo, lo que a cada cual le plazca, le apetezca, le parezca, le surja, le fluya, se le ocurra, en el caso de que alguien decida hacerlo por el motivo que sea. Piensa que estamos en un espacio llamado 'Rareza literaria'. Cualquier idea literaria no convencional siempre es bienvenida.
Podríamos empezar mediante la apertura de los comentarios, en este apartado dedicado a la escritura creativa sin reglas, normas ni estructura literaria convencional, bajo el reclamo del relato poético, reconvirtiéndolos en un espacio de colaboración limitada (porque al parecer los comentarios tienen una extensión limitada por parte de la propia plataforma de Blogger donde estamos). De momento, empecemos a explorar este nuevo apartado, que se une a todos los ya abiertos para indagar, ampliar, ensanchar, descubrir todas las posibilidades literarias fuera de los cauces convencionales, normativos, estandarizados. También he pensado en una idea que me parece fascinante: ¿Y hacer experimentaciones literarias que modifiquen, alteren, amplíen, reduzcan, transformen... una propuesta de relato poético ya escrito? Tengo preparado un subapartado dentro del relato poético para experimentar con una rareza total que surgió durante unas vacaciones de verano en agosto de 2023 y que se extendió hasta octubre o noviembre del mismo año. No obstante, a quien no le apetezca o no se sienta conectado ni identificado con este nuevo apartado, no pasa nada, pues todos los demás apartados abiertos con anterioridad seguirán adelante: reseñas de libros y/o cómics, cine literófilo, etcétera. Vamos a ver qué sale (si es que sale algo) de esta propuesta.
P.D.
Detalles específicos del relato poético: cómo fue inventado y ejercido espontáneamente, a modo de introducción para contextualizar.
Fecha de creación: domingo, 29 de enero de 2006.
Contexto de creación:
0.
En esa época llevaba 6 años fumando hachís. La intención inicial era fumar únicamente en momentos puntuales, para profundizar en el proyecto principal de mi vida, desde la segunda mitad de 1995: una profunda autoindagación, cuya búsqueda final consistía en obtener el autoconocimiento completo. Poco a poco, el hachís (y luego la marihuana) fue absorbiéndome hacia un aparente bienestar (falso) y una serie de conexiones sensorialmente agudizadas con mucha intensidad, como escuchar sonidos musicales imperceptibles en un estado de conciencia sobrio. También creía captar dobles y triples sentidos en las películas vistas o los libros leídos. Esto se convirtió, a largo plazo, en un problema, pues dependía de los canabináceos para explorar cualquier forma artística. Llegado 2012 fumaba a diario y en el verano, tras una experiencia psicodélica definitiva, dejé de fumar canabináceos, concluyendo también con todas mis aventuras y/o experiencias psicodélicas (incluyendo el alcohol, que solo bebía los fines de semana, como parte de la socialización juvenil). Tuve la inmensa suerte de sumergirme en ese resbaladizo terreno y salir indemne. Aunque no soy partidario de romantizar las drogas ni hacer apología de su consumo (no todo el mundo está preparado para ellas y lo que pueden ofrecer), tampoco soy partidario de estigmatizarlas ni prohibirlas. Creo sinceramente que cada cual (como adulto) debería valorar su caso personal y considerar por su cuenta y riesgo si quiere embarcarse en esa vivencia o no. Personalmente estoy muy agradecido por todo lo que me aportaron, pero también soy cauteloso con ellas por todos los peligros resbaladizos que implicaron. Si decides embarcarte en la experimentación con ellas, creo sinceramente que primero deberías informarte bien, aunque solo es una opinión muy personal. Prosigamos.
1.
Entre el primero de noviembre de 2004 y los últimos días de mayo de 2009 trabajé como expendedor-vendedor en una estación de servicio (gasolinera) en Alicante. Fue una etapa de mi vida complicada, debido a varios motivos complejos. No me encontraba nada bien, ni física ni anímicamente. Viví, en términos espirituales, mi primera "noche oscura del alma" (término religioso metafórico que hace referencia a una vivencia desoladora. Procede de un poema del místico católico español Juan de Yepes Álvarez [1542-1591], más conocido como San Juan de la Cruz). Me desconecté del orientalismo, que había sido mi apoyo reconfortante, pero encontré la literatura como "tabla de salvación". Me sumergí en los cómics contraculturales (comix en inglés) de Robert Crumb (historietista estadounidense creador y mayor representante del comix) y en la ciencia ficción de la Nueva Ola que escribía Philip K. Dick (1928-1982), autor desconocido para mí en aquella época y que descubrí precisamente gracias a un cómic de Crumb que hablaba de su "experiencia religiosa", una extraña vivencia experimentada por Dick a principios de 1974 y que condicionó el resto de su vida hasta la prematura muerte a principios de 1982, debido a un accidente cerebrovascular. Y para leer toda esta literatura, así como historietas contraculturales, fumaba hachís a "piñón fijo", es decir, para evadirme de mi realidad, sin duda, a mi parecer y visto lo visto, la peor idea.
2.
El domingo, 29 de enero de 2006 se juntaron varios factores y me quedé sin hachís. En esa época la realidad sin hachís era insoportable. El hachís no solucionaba nada (en realidad empeoraba la situación) pero me ayudaba a relajarme y desconectar de la mierda de vida que tenía. Era un puto domingo lluvioso, muy frío y en un cuarto piso sin ascensor, donde la humedad y ese frío citado se te metía en los huesos para no salir de allí. El domingo era el único día de la semana que libraba, incluyendo festivos, también trabajados. Entonces recordé que me había sobrado una botella de vino tinto en la cesta navideña. Me la bebí y trago a trago empecé a sentir el "calorcillo" del alcohol reconfortante, la "sangre del Chus" (llamábamos a Jesucristo, "Chuscristo"; Héctor, un buen colega y mejor persona, solo quería venirse con nosotros los fines de semana para bebernos los 3 un par de botellas de vino tinto y despotricar sobre "Chuscristo", pues por algún motivo ese apelativo de broma le hizo mucha gracia y se revolcaba por el suelo de la risa con nosotros y nuestras diatribas que, encantados, le ofrecíamos).
3.
Ya cuando los primeros tragos empezaron a desconectarme de la irrespirable realidad, sin hachís, sin poder salir de casa y "acogotado" por el frío, la idea se iba perfilando en el horizonte. En esa época, nuestra mayor conexión literaria había sido el escritor y poeta estadounidense Charles Bukowski (1920-1994) desde hacía casi 4 años. Apareció el ideal bukowskiano en el trasfondo del proceso que implicaba pasar de la sobriedad gris a la ebriedad multicromática, devolviendo la impostada alegría falsa, errónea y errática, pero necesaria en ese complicado momento.
4.
Entonces, en plena ebriedad alcohólica, me sentí tan inspirado y "poseído" por el recuerdo bukowskiano rememorado, que decidí abrir el ordenador portátil y empezar a escribir lo que saliera. Evidentemente, el contexto era inequívoco: siempre me ha salido al natural escribir historietas autobiográficas performativas. No sé si lo hago bien (lo veo improbable), no sé si lo hago mal (lo veo más probable), pero eso sí: es lo único que me nace, cuando lo hace, sin forzar ni ser falso, artificial, impostado, una caricatura de escritor malo. Así que me dije a mí mismo (porque estaba solo y borracho): esto que estoy escribiendo podría ser, por ejemplo, un "relato poético".
5.
Salieron muchas gilipolleces escritas de esa medio borrachera en soledad, que tampoco duró tanto (pues los fines de semana solíamos beber bastante más cantidad de "botellón"), pero al contarle lo vivido y la ocurrencia a Riotrankilo por teléfono, no solo se "partió la caja", sino que decidió de inmediato participar. La siguiente vez que nos vimos fue para leernos mutuamente lo escrito, pues teníamos una amistad desde la segunda mitad de 1997, a través de su primo hermano Charly, que había sido compañero mío de clase en el mismo colegio de Alcoy, durante la infancia y adolescencia. A principios de 2000 Riotrankilo y servidor reconvertimos, a través de un acontecimiento fortuito e inesperado en un "botellón", nuestra amistad en literaria. Al parecer, Charly se quedó un tanto fuera de la "onda" y ambos nos reinventamos como lectófilos empedernidos que compartían descubrimientos cada fin de semana (cuando nos veíamos). Evidentemente, Riotrankilo fue mi única amistad lectobibliófila de juventud y eso hizo que nos "hermanáramos" más, hasta que un año y medio después de dar comienzo el relato poético, terminó.
6.
Gracias a que Riotrankilo se unió a la tontería beoda del relato poético, ambos nos motivamos, nos inspiramos mutuamente e inauguramos la última fase literaria de la amistad, antes de que él madurara para casarse, tener una hija y dejar la alocada juventud de ebriedades experimentales atrás.
7.
Cada cierto tiempo (regularmente) quedábamos para vernos, pues no vivíamos muy lejos uno del otro. Eran quedadas literarias, sin duda. Cerrábamos las persianas, en aquel cuarto piso de Alicante (barrio La Florida) donde servidor vivía y todo a oscuras, preparábamos los porros de hachís, encendíamos los ordenadores portátiles y uno aspiraba el humo del porro, reteniéndolo un buen rato en los pulmones para que pegara un fuerte "subidón" y se tumbaba en el sofá ya bien colocado y "colocado", mientras el otro también fumaba pero no tan a fondo, para poder mantener la coherencia en la lectura. Y luego, viceversa.
8.
Así fue como nació el relato poético, un falso "estilo" literario propio, pero que nunca existió ni fue compartido más allá de 2 treintañeros, recién estrenados (o casi), que acababan de abandonar la veintena (o estaban a punto de hacerlo). Servidor llegó a un momento de empoderamiento tan distorsionado por lo que estaba viviendo (y su imperiosa necesidad de encontrar una salida profesional), que se "vino arriba" y tuvo la osadía de enviar unos recopilatorios a la editorial Anagrama. Muy educadamente me mandaron a "paseo", pero al menos se tomaron la molestia de contestarme por correo ordinario. La realidad no tardó nada en poner las cosas en su justo lugar y por suerte, recuperé la cordura con rapidez. Poco después, la amistad presencial con Riotrankilo terminó y el relato poético fue abandonado por ambas partes.
Características del "estilo":
El relato poético fue la manera de catalogar un tipo de escritura espontánea que ignora cualquier estilo, norma o forma literaria previa. Su inspiración principal fue Bukowski y Zhuangzi, mezclando una literatura de pulso narrativo autobiográfico intenso y sincero, con un enfoque contracultural, permeada por una actitud taoísta esencial y vital, fundamentada en la fluidez narrativa, la espontaneidad desenfadada, la agudeza afilada, el humor inteligente, la parodia burlesca autorreferencial y la sátira, tanto de tipo surrealista como discordiana (religión estadounidense satírica que adora a Eris o la diosa griega de la discordia y el caos).
Objetivos para retomar el relato poético en el contexto del blog 'Rareza literaria', coincidente con la celebración del veinteavo aniversario:
- Participación voluntaria y sin compromisos, por gusto, donde cada cual pone sus condiciones particulares para manifestarse, con el nombre real, el pseudónimo virtual o el anonimato sin cuenta.
- Exploración experimental de nuevos terrenos literarios.
- Que la comunidad lectobibliófila pueda compartir sus escritos o pueda empezar a experimentar con la escritura.
- Para ello y por el formato del blog, empezaremos los 2 colaboradores a compartir escritos del "estilo" relato poético (anterior o actual), especificando que el post concreto pertenece al nuevo apartado, entre paréntesis (relato poético).
- A partir de ahí, se abre el espacio de los comentarios para que cada miembro de la comunidad haga lo que le apetezca: silencio, comentario convencional o la ocurrencia que le venga a la cabeza espontáneamente y con la extensión máxima que le permita Blogger.
Conclusión:
Quiero abrir este espacio (en pleno acuerdo con el actual colaborador del blog, Riotrankilo) como un acto de fe y confianza plena, aunque pueda ser arriesgado, pues considero que hemos construido entre todos (mujeres, hombres, personas no binarias, cuir, etcétera) una comunidad literaria envidiable, respetuosa, elegante, muy leída, culta y creo que suficientemente preparada de sobra para indagar en terrenos donde no me apetece volver a ir solo, pues ya he ido muchas veces y aunque están geniales, no tienen ningún sentido si no son compartidos en igualdad. Creo que hay muchos blogs, canales, redes sociales, etcétera, de una sola voz y me parece genial que así sea, pero este espacio no quiero que sea así. Mi voz ya la tenéis y la seguiréis teniendo, pero me encanta escuchar la vuestra. Por eso decido abrir este apartado. Si alguien quiere expresarse, darse a conocer, manifestar su voz de alguna forma, adelante. Y para finalizar, lo incómodo pero obvio, imposible de obviar, pues vivimos en sociedades mercantiles basadas en la transacción comercial: supongo que es evidente (aunque tampoco lo sé a ciencia cierta) que este blog no genera ingresos de ningún tipo, pues el modelo de monetización imperante es incompatible con mi concepción personal de calidad en el contenido de lo ofrecido. Entiendo perfectamente la sociedad en la que vivimos y por tanto, quien quiera ganar (comprensiblemente) dinero de su escritura, tal vez es posible que deba buscar otro sitio más rentable para intentar monetizar su arte.