Rareza literaria
Un espacio para verdaderos amantes de la lectura donde compartiré autores, editoriales, encuentros y lecturas de libros o cómics raros, especiales, instructivos y fuera del circuito editorial enfocado a lo comercial o literatura de masas (aunque siempre se colará alguna que otra cosa más convencional).
lunes, 9 de marzo de 2026
El imprescindible libro que acaba de publicar BLACKIE BOOKS en su colección CLÁSICOS LIBERADOS
sábado, 7 de marzo de 2026
'XXL' de Paula Leitón (reseña)
Acabo de leer el libro XXL. DEL ORO OLÍMPICO A LA LUCHA CONTRA LA GORDOFOBIA.
Escrito por la joven waterpolista española Paula Leitón Arrones, nacida el 27 de abril de 2000 en Tarrasa, Barcelona, Cataluña, España. Excelente jugadora en la crucial posición de boya, ha competido ya en 2 Juegos Olímpicos, obteniendo la selección española de waterpolo plata en Tokio 2020 y oro en París 2024. Un hito y un orgullo para el deporte patrio de alto nivel y proyección internacional. Pero, no obstante, para un sector nada desdeñable de la población, parece más importante insultarle y faltarle al respeto por un sesgo subjetivo que denota la mentalidad de colmena y falta de criterio propio a nivel social, siendo adalides de los estereotipos, aunque en realidad ese comportamiento mediocre solo denota el tipo de personas ante las que seguimos estando, por desgracia, a estas alturas del siglo XXI, teniendo que sufrirlas los demás.
Mi ejemplar es una primera edición publicada en octubre de 2025 por Plataforma Editorial, una buena editorial española independiente fundada en 2007 y que apuesta principalmente por la divulgación científica de la más alta calidad, así como excelentes memorias autobiográficas, pero también por la autoayuda de menor y dudosa calidad.
El breve libro tiene apenas 131 páginas repartidas en un prólogo, una introducción, 8 capítulos numerados y titulados, el epílogo, el anexo, los agradecimientos y el palmarés.
Se trata de las memorias autobiográficas de la mejor waterpolista española que, debido a un triste acontecimiento a los que nos tiene acostumbrados internet (algunos estamos ya muy cansados y hastiados con esto), se ha convertido en una imprescindible referente contra los estereotipos y la mentalidad de rebaño a la baja (calidad humana y emocional). Un claro ejemplo de vida, con un mensaje esperanzador y una actitud, así como madurez digna de conocer por parte de cualquiera, pues todos, independientemente de la edad, orientación ideológica, estatus económico y social o madurez emocional que tengamos, aprenderemos de ella: su vida, su forma de procesar las vivencias, sus criterios desprejuiciados que recibió desde la infancia (un aplauso a su familia por haberla educado y orientado así), su apertura mental y un carácter exigente para autoperfeccionarse, mejorar de manera constante y alcanzar sus metas. Evidentemente yo tengo el doble de su edad y en infinidad de aspectos soy la mitad de maduro que ella, así que este libro me ha servido como si fuera ella la que tiene el doble de años que yo. Por tanto, gracias, Paula, por haberme recordado tantas cosas importantes que he olvidado en ciertos aspectos y haberme enseñado otras que, a estas alturas, todavía no me había planteado.
A nivel literario no tengo nada que valorar porque este no es un libro literario ni lo ha escrito una escritora (de momento, ya veremos más adelante). Tenemos infinidad de libros para valorar en ese aspecto. Este en realidad es un libro más importante si cabe y a mi juicio debería leerlo todo el mundo, pues todos, en una medida u otra, nos dejamos llevar por los prejuicios apresurados, especialmente estéticos, sin saber nada de la otra persona ni ante quién estamos. Si te parece que me equivoco y valoras algo este trabajo, bueno, yo mismo peso 120 kilos y según el IMC debería pesar 70. He aquí (en este libro, me refiero) un claro ejemplo de persona que rompe con cualquier estereotipo social sobre la "gordura". Por norma general y a mi juicio, únicamente la ignorancia es atrevida, osada y arrogante, quedando pronto en evidencia. La sabiduría suele ser más humilde, cautelosa y sobre todo respetuosa. Paula es un claro ejemplo que conoceremos en esta magnífica ópera prima. Por su estilo franco, sencillo, directo, breve y bien escrito, creo que se debería sugerir para fomentar la lectura, especialmente en adolescentes que están empezando la vida y pueden verse muy probablemente en una situación de desamparo y tener que aguantar las mierdas de otros que, al parecer, se creen con más derechos, tomándose unas libertades osadas que nadie les ha dado. Y hablando de derechos, quisiera hacer una matización reflexiva para cerrar esta reseña.
He visto en infinidad de ocasiones cómo las personas más irrespetuosas, con mayor falta de autocontrol y poca gestión emocional, se justifican escudándose bajo el argumento de la "libertad de expresión". ¿Es esto cierto y un argumento válido?
La libertad de expresión es un derecho fundamental que se articula en la práctica como un principio que apoya la libertad de una persona o de un colectivo para expresar sus opiniones e ideas sin temor a represalias, como la censura o la sanción punitiva posterior. Está reconocida como un derecho humano en el artículo 19 de la DUDH o Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París, Isla de Francia, Francia. Pero, no obstante, esto no significa que podamos decir lo que nos venga en gana y de la manera que nosotros decidamos decirlo, pues reclamar el ejercicio de la libertad de expresión, como todo en la vida, implica "deberes y responsabilidades especiales" y "por lo tanto, estar sujeto a ciertas restricciones" cuando sea necesario, "para respetar los derechos o la reputación de otros" o "para la protección de la seguridad nacional o del orden público, o de la salud o la moral públicas", como indica la aplicación práctica de la DUDH, el PIDCP o Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la resolución 2200 A (XXI), del 16 de diciembre de 1966.
Todo esto significa que insultar y faltar al respeto no está considerado libertad de expresión, sino difamación y/o calumnia. Ambas figuras jurídicas están consideradas delito y son punibles. Difamar: "1. Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama. 2. Poner algo en bajo concepto y estima" (Real Academia Española). Sinónimos: desacreditar, desprestigiar, calumniar, denigrar, infamar, injuriar, ultrajar, vilipendiar, deshonrar, desfamar. Calumniar: "1. Atribuir maliciosamente a alguien palabras, actos o intenciones deshonrosas. 2. Imputar falsamente un delito" (Real Academia Española).
Por tanto, insultar y faltar al respeto no es libertad de expresión, ni tampoco humor o "gastar una broma", es un delito.
jueves, 5 de marzo de 2026
SIN TÍTULO (relato poético)
Colaboración de Riotrankilo
(Gustavo Giner González)
¿Te acuerdas?
Hace veinte años.
El relato poético fue el final de nuestra intensa aventura y el momento perfecto para rememorar todos aquellos años de amistad y de una profunda unión y conexión que nos había llevado por variados escenarios y vivencias.
Bukowski apareció cuando el alumno estaba preparado.
Bukowski fue el padrino del relato poético. Nos enseñó la forma. Y lo hicimos. Nos pusimos a teclear todo lo que nos oprimía y a contar todo lo que habíamos vivido. Bukowski nos puso la mano en la espalda y nos sujetó la cabeza para que potáramos todo aquello.
Y salió.
Vaya si salió.
Para la conmemoración 2026, veinte años después, he vuelto al lugar donde sucedió mi parte de aquello. El Paraíso, en Villajoyosa.
Corría el año 2006.
Principios.
Por aquel entonces ya lo habían conseguido. Habían conseguido institucionalizarnos.
Por aquel entonces el mundo se había convertido ya en una especie de psiquiátrico, donde cada ingreso era un logro y cuantos más locos, más sujetos de ensayo para poder probar sus nuevos tratamientos en estudio.
La sociedad se había convertido en la SLMLSSMD.
Sociedad de la Linealidad como Método de Liberación o Sumisión Según se Mire, Depende.
La llamaremos la Sociedad de la Linealidad, donde cada ser humano se convierte en una red de patrones calcados, donde todos parecemos diferentes pero hacemos lo mismo, donde pensar por uno mismo no es rentable.
Bebo un líquido verde, dulce con sabor a chusquillas garrapiñadas. Enfrente tengo el mar que fue testigo de aquello.
Para la conmemoración, le pedí a un colega un favor, necesitaba una cápsula del tiempo que hiciera de conductor al pasado. Edgar me dio la llave. Y con ella me he preparado una trompetilla origami de unas hierbas que cuando me la pasó Edgar parecía jodido. Y cuando las cogí pensé joder qué cojones. Olía a mierda. De verdad. Pensé que me había dado la bolsa de la caca del perro y no había visto algo así antes, no era verde. Igual me ha dado la bolsa de lavanda para los jabones, pues era morada. Y no sabía su nombre así que le puse Jack Herer en honor a aquel relato poético inmortal.
Por aquel entonces la Sociedad de la Linealidad ya había comercializado un nuevo sintético: YouTube.
Tres colegas residentes de la institución que habían sido compañeros en el pabellón de Pay Pal y que tendrían la misma edad que nosotros, por aquel entonces, sintetizaron la nueva aspirina sin tener ni puta idea de lo que estaban a punto de crear.
Solo faltaba un año para que la Sociedad de la Linealidad presentara su pastilla estrella: El primer iPhone y poco después nació Android, con su nueva tecnología de pantallas táctiles.
Por aquella época también nació Twitter y Blogger se consolidaba saliendo de su versión beta. Myspace pegaba fuerte pero sería desbancada.
Nos estaba creciendo un apéndice y no nos dimos cuenta. El mundo estaba cambiando a pasos agigantados entrando en una vorágine de ciencia ficción, nos la estaban metiendo doblada, pero fue suave, con lubricante, entró sutil, adornada de besos y caricias. Y nos gustó, ¿cómo negarse? Era demasiado bueno.
Estábamos en la prehistoria tecnológica viviendo en cuevas y la Sociedad de la Linealidad nos cogió de la mano y nos llevó al exterior.
Pero por aquel entonces, Bro ¿te acuerdas? Eran otros tiempos.
Éramos otros personajes.
El relato poético fue la tabla de salvación a la que te aferras en un naufragio, la llama que te alumbra cuando estás en la mierda.
Tú estabas ingresado en el pabellón Ken Kesey volando sobre el nido del cuco y a punto de subirte al bus lisérgico. Yo estaba de paciente con una mejora de celador en el pabellón Jack London como un vagabundo de las estrellas.
Nos unía la línea costera.
Tú en aquel bastión de hormigón que desprendía nubes tóxicas, refugiado y atrincherado en aquel cuarto piso que no podría haber sido más underground y que se convirtió en la base de operaciones del relato poético.
Entrar allí era como meterse en una especie de Área 51. Estabas jodido.
Mi pabellón tenía mejores vistas y brisa marina. El mar, hablé mucho con el mar. Desde el apartamento aquel, en la urbanización Garden Court se podía ver a lo lejos la silueta del pabellón donde tú estabas y era una sensación que no sabría describir, saber que estabas allí tecleando sin parar, rodeado de libros y música, pero sobre todo libros, amontonados en todas partes, montañas de libros que cada semana cambiaban.
Y aquel sofá estratégico cual nave interestelar en la que viajar a través del cine, la música, los libros, la imaginación, la meditación, la fitofumación y la observación.
Por aquel entonces hacía nada que Mägo de Oz había parido Gaia II, un álbum doble que era mescalina para los sentidos.
En las emisoras se había colado un tal Daddy Yankee con el éxito Gasolina, ¿curioso verdad?
Yo seguía escuchando a diario al Melendi callejero cuyas letras y ritmos provocaban un torbellino de sentimientos.
También había conseguido el directo de Gossos que era una puta locura.
Y me había enganchado a Ray Charles.
System of a Down.
Offspring.
Oasis.
Mike Oldfield.
Monjes Budistas.
Gwendal.
Ska-P.
Mojinos Escozíos.
Y por supuesto, cómo no, imposible olvidarse de él, El Chivi. Fue el gran incomprendido. Chirrió en los oídos de casi todos los institucionalizados, la gente oía una canción suya y aparecían todos los frenos imantados mentales que te alejaban de él e impedían descubrir lo que realmente había allí. La Sociedad de la Linealidad nunca lo aceptó, pero para nosotros fue gloria bendita.
El relato poético se llenó de exaltaciones a la amistad y de todas aquellas locuras que habíamos vivido a lo Jack Kerouac, Neal Cassady, Allen Ginsberg, Burroughs, Hunter Thompson y todas las voces de la contracultura de las cuales habíamos bebido.
Y se agitó con un cóctel de Rajneesh, Gurdjieff, Krishnamurti y todas las filosofías y creencias que se habían ido cruzando, como aquel vivir sin cabeza. Y se aliñó con algo de K. Dick, Fredric Brown, Asimov y Lovecraft.
También se llenó de gritos, escupidas y vomitadas a la Sociedad de la Linealidad y se adornó con un manto de surrealismo de voz propia que brotaba de unos personajes tipycollianos que vestían túnicas swámicas y que estaban en continuo experimento meta analizando la realidad y tomándose la vida como una gran broma cósmica.
¿Te acuerdas de Ya Lo Sé?
El tao del relato poético.
Los poemas que llegan cuando llega la poesía con las sirenas puestas y llaman a la puerta.
Y llegaba el día, el encuentro, el reencuentro.
Bajaba feliz por las escaleras o salía a toda prisa del curro. Giraba la llave. El motor del coche arrancaba. Nervioso salía a la autopista bailando y con la música a tope y parecía que tuviese que recorrer el país de punta a punta en esos pocos kilómetros interminables.
¿Habrá escrito otro de cucarachas?
Sí por favor, dime que sí, me chiflan los de cucarachas.
Y en la gaso le habrá pasado algo digno de poema fijo.
Y seguro que ha escrito alguno de esos largos que te hacen despegar, te lanzan a la estratosfera, te sacuden, te remueven, te llevan a mil paraísos entre carcajadas y luego te estrellan contra el Everest y allí tirado y atrapado entre los amasijos de la nave te masturban hasta correrte con fuegos artificiales incluidos.
Y entonces llegaba a la rotonda de la universidad, ya faltaba poco, recto y luego giraba a la derecha y aparecía el puente rojo, ya casi ya casi, a ver si me he equivocado otra vez de rotonda, ah no, siempre lo parece pero nunca te pasas, intermitente, freno de mano. Creo que nunca olvidaré aquel barrio ni aquellas casas, ni aquel portal, ni aquel timbre que al pulsarlo podía suceder cualquier cosa y por eso siempre miraba a los lados para ver si había alguien, lo cual, de ser así, añadía más risa al asunto.
Y subía aquellas escaleras que tantas veces había subido a cuatro patas después de noches eternas que reseteaban y sanaban el alma.
Y allí estaba esperándome con una sonrisa aquel con el que había dormido bajo las estrellas y en celdas de castillos abandonados, aquel con el que había tenido un bautismo bajo aquella cascada, aquel cuya risa era mi risa, aquel con el que había compartido las páginas de los libros más raros, aquel con el que había accedido al multiverso onírico, aquel que me había acompañado en el tránsito de la adolescencia y la juventud, aquel con el que había reído hasta quedarme sin risa, aquel con el que había escenificado los mil y un psicodramas freudianos, aquel que me había hecho conocer a todos aquellos personajes que fueron apareciendo en un desfile de locura extravagante, aquel con el que había actuado en innumerables puestas en escena de talento improvisado que desternilla al más cuerdo, aquel con el que había soñado con las shaktis más místicas y sexuales diosas de los humanos más frikis de todos los frikardos cuatrojos del planeta, aquel que había cerrado la persiana, estaba sentado en el sillón entre ceniceros rebosantes y olor a almizcle afgano dulce.
Y allí, en aquel santuario místico underground, tras las revelaciones de los nuevos descubrimientos, musicales, literarios y cinéfilos, nos sentábamos, nos acomodábamos, encendíamos la roja llama y por turnos leíamos lo escrito hasta entonces, entre nubes de humo azul.
Y allí estábamos, tras más de una década, desde que nos veíamos en el Chechare o en el Colacao del poli, poco más de una década desde que había leído mi primer fragmento literario, mi primer texto en un relato breve de Khalil Gibran. Se llamaba 'El loco' y empezaba diciendo, "Me preguntáis cómo me volví loco". Si lo hubiera escrito yo tendría que haber empezado con un "Me preguntáis cómo no me volví loco". Y la respuesta sería más sencilla y menos poética que la de Gibran. Sería porque encontré a otro loco con el que compartir la locura.
Allí desaparecía todo, absolutamente todo. En aquellos recitales se agitaba la magia, el zen, el esoterocultismo, las religiones, las creencias, lo absurdo, el humor, la sátira, el cine, los cómics, los recuerdos, los sueños, los miedos y las alegrías, se celebraba la existencia y todo lo que había habido en ella. Todo en un pulso psicodélico de luces y colores metamórficos y ascendente en el que la seriedad escaseaba, pues era inevitable carcajearse cada dos o cinco frases.
Y al regresar de aquellos viajes, nos esperaba la música, los cómics más locos y el cine.
Fue pócima para el alma.
Fue una suerte de viaje.
Fue el retrato de una época.
Aquellos swamis murieron allí entre manuscritos y nadie los encontró, aunque dicen que no estaban muertos.
Luego reencarnamos en mil vidas y atravesamos infiernos mil y noches oscuras del alma.
Hoy estoy sentado en mi sillón esperando que vengan Ana y Alba. La vida después de aquello nos dio candela de la buena, en parte, si pudimos remontar fue por las bases que aquello aposentó en nosotros.
Y tú estás en la otra punta del país con tu mujer y tu cuñada descubriendo el norte y sus regalos.
Durante estos días he estado viajando al pasado a través de la música, los recuerdos y el único manuscrito que sobrevivió de todo aquello.
He estado en aquella época y en infinidad de lugares estratégicos que hicieron de escenario en nuestro particular On the Road.
Espero que te haya hecho viajar también a ti.
Irremontables distancias amagan con escindirnos del ser si el acercamiento se fustra.
P.D. Como colofón a este particular homenaje he estado haciendo algo que siempre quise hacer pero nunca me atreví por el respeto que me producía: escribir un rap. La razón por la que me producía respeto es porque en España, desde mediados de los 80, empezó a nacer una cultura rapera, que aunque influenciada por el hip hop estadounidense, dio lugar a un estilo propio que se llenó de voces como SFDK, Violadores del verso, Club de los Poetas Violentos, Falsalarma, Def Con Dos (rap metal) y nuestro querido paisano Nach, entre muchos otros. Y fueron artistas increíbles cuyas letras eran una locura, así que sin pretensión de ni siquiera acercarme a ellos, pues son artistas de otro nivel, he querido tan solo jugar como un niño a ser ellos y crear un rap (utilizando el juguete que nos han puesto en las manos recientemente, la IA), sobre aquello que vivimos. Así que desde el respeto al Rap español aquí tenéis mi versión de aquella época donde el Relato Poético nos salvó.
Relato poético: https://suno.com/song/c1c8f4b2-7a09-462d-9a8c-3f52ecb2fa0f.
Marzo de 2026
martes, 3 de marzo de 2026
'CRISIS EN SEIS ESCENAS' de Woody Allen (cine literófilo)
domingo, 1 de marzo de 2026
La novedad para marzo: el relato poético
- Participación voluntaria y sin compromisos, por gusto, donde cada cual pone sus condiciones particulares para manifestarse, con el nombre real, el pseudónimo virtual o el anonimato sin cuenta.
- Exploración experimental de nuevos terrenos literarios.
- Que la comunidad lectobibliófila pueda compartir sus escritos o pueda empezar a experimentar con la escritura.
- Para ello y por el formato del blog, empezaremos los 2 colaboradores a compartir escritos del "estilo" relato poético (anterior o actual), especificando que el post concreto pertenece al nuevo apartado, entre paréntesis (relato poético).
- A partir de ahí, se abre el espacio de los comentarios para que cada miembro de la comunidad haga lo que le apetezca: silencio, comentario convencional o la ocurrencia que le venga a la cabeza espontáneamente y con la extensión máxima que le permita Blogger.







































































