lunes, 23 de marzo de 2026

EL BLOQUEO IMAGINARIO (relato poético)

Joder, el tiempo me acucia, como siempre.

Tiempo... tiempo... tiempo.

Son las 20:46 y quiero que este relato de "emergencia" esté disponible para las 0:00, algo harto improbable.

Bueno, veremos lo que se puede hacer.

Antes de nada, manifestar mi situación actual, para coger contexto: nunca recuerdo haber estado mejor en mi vida que ahora. Y no obstante...

La mente se vuelve demente de repente. No sé si me entiendes. A lo mejor no puedes hacerlo porque tu mente funciona a la perfección y nunca se vuelve demente. Igual funcionas... espera, espera, que mi mujer acaba de decirle a Alexa que cambie la canción y está sonando '20 de abril', el legendario temazo de Celtas Cortos... "y los que haaaay... han caaambiaadooo... han caaambiaaaadooooooooooooooo... siiiiiii".

La mente oscilante... la mente rebosante... la mente siempre por delante con sus psicodramas tramposos, inventando toda una serie de tramas que luego se convierten en diversos miedos a la intemperie... y de repente... "Sebas se marchó, de vuelta a Buenos Aires... el dinero se acabó, ya no hay sitio para nadie".

Sí, vivimos en una sociedad que precisamente es una creación de la mente y sus miedos, junto con el peor pero inevitable invento para que el circo de la cotidianidad siga escenificando... "el del meeediio de looos Chiiichooosss"... sus funciones: el yo, ego en latín. ¿Qué es el yo, ego en latín? Es lo más taoísta que puede existir, pues siendo nada en realidad, lo es todo, para todos, en todo momento, generación tras generación, hasta que... o sucede la degeneración cognitiva o te mueres. De ahí que el experto en la difusión de noticias falsas Donald John Trump dijera una vez algo así, más o menos, como que: "muéstrame a alguien sin ego y te mostraré a un perdedor". Bueno, en realidad Trump no parece saber mucho de qué va el chiste, a mi juicio, pues el yo, ego en latín, es inherente a la experiencia humana, al menos desde hace milenios. Da igual si eres ganador o perdedor, el ego únicamente se pierde, según yo lo veo (y por eso no es verdad lo que digo, sino la apreciación del yo que escenifico e interpreto a cada momento), cuando desarrollas una demencia, enfermedad neurodegenerativa o te mueres. Lo que a lo mejor podemos hacer, tal vez, aunque tampoco lo tengo muy claro, es intentar reducir, moderar o controlar los impulsos de ese yo, ego en latín, especialmente cuando afectan a los demás y generan un sufrimiento innecesario. Pero eso, de ser posible y viable, requiere una madurez emocional que no se adquiere precisamente con la edad, sino a pesar de ella. Tampoco depende del género, el sexo, el color de la piel, las creencias, etcétera... sino a pesar de todas esas convenciones sociales espurias.

"He viiiisto una luuuz... haaace tieempooo Veeeenuuus seaaaapaaagooooo o o".

Y no hay miedo, movida, preocupación o removida continua, constante, resonante, repicante... como el peor y simultáneamente mejor invento de la mente humana y la sensación de ser un yo que posee cosas (mentales y materiales): el dinero. El vil metal, poderoso caballero... se le ha llamado en el refranero popular no pocas veces. Si conozco personas que con un millón y medio en el banco viven preocupadas por si tendrán suficiente o qué será de ellas (no, no es broma), imagínate cuando no tienes oficio ni beneficio y tampoco trabajas desde hace casi dos décadas. 

La mente... la saboteadora mente.

La preocupación y obsesión por el dinero ha saboteado infinidad de proyectos e ideas en mi vida. También ha estado a punto de cargarse este blog un par de veces. Y entre muchas otras cosas, me ha llevado al límite, entrando en un bloqueo imaginario... el imaginario bloqueo creativo que le da título a este relato. Pero ahora tengo una cosa clara: esta vez no me va a joder, como siempre, la mente, cuando se vuelve demente, de repente. Porque hoy tengo una cosa clara que antes no tenía. Permitidme que me lo crea, aunque solo sea como psicoestrategia para jaquear esa mente: os tengo a vosotros. Antes mi mente lo tenía fácil: "no tienes público para tus escritos porque lo que escribes no vale una mierda". Entonces podía continuar el psicodrama victimista (al que es tan aficionado la mente) con facilidad, distorsionando la realidad: "solo vale lo que se publica en editoriales porque es bueno de verdad... ergo... el dinero, como afirman los pensadores capitalistas, promueve la creatividad y que se escriban las mejores obras de arte literarias". Hoy, sin embargo, veo las cosas bastante diferentes y no lo tengo tan claro. Creo sinceramente (exceptuando honrosos casos) que el dinero no tiene nada que ver con la calidad y las editoriales publican solo aquello que les conviene económicamente. Meterse en el mundo editorial... bueno... es como meterse en política o en negocios de cualquier tipo. No sales entero de ahí. A menos que seas el dueño del Grupo Planeta o Penguin Random House Grupo Editorial. Ya lo advertía el Lao zi desde hace unos 2.300 años y hoy sigue más vigente que entonces. Así que mi decisión es "no, gracias", por si acaso.

En realidad no tengo ningún puto bloqueo creativo, joder. Este bloqueo es imaginario, pero llevo desde hace un tiempo lidiando con la mente intentando sabotear el blog, otra vez, para variar, descentrándome con ideas irracionales, estúpidas e idiotas que solo acabarían jodiéndome a la larga, como siempre ha pasado en mi vida, si sucumbiera a ellas. Tampoco es que la sociedad mercantil, donde todo tiene un precio y (casi) nadie hace nada gratis (no, en internet tampoco, mucho menos, diría yo), ayude en algo, que digamos. Pero esta vez no, no y no, porque esta vez os tengo, comunidad, sois mi gente lectófila y si esto termina será porque vosotros así lo decidáis (o porque lo decida Blogger), no por una puta paranoia mierdosa de mi mente demente, de repente.

Una de mis mayores características es la transparencia y ser un libro abierto, como alguien me dijo certeramente en los comentarios (y otra persona corroboró). No podría ser diferente, sea esto algo bueno o malo. Siempre he sido así. O al menos es lo que siempre he sentido. Y tampoco sé escribir de otra manera. Así que voy a compartir mi sentimiento más saboteador: hay días que me siento un sirviente neofeudal de Blogger. Me levanto con los cables cruzados y todo se vuelve sombrío, en una interpretación escatológica absorbida por la mercantilización de todo a mi alrededor y la hipotética neofeudalización servil de la sociedad 2.0. De repente, me siento idiota, inútil y gilipollas. Me pregunto: "nadie hace nada gratis en este mundo y tú vas e intentas hacer algo diferente, serio, de calidad, que evidentemente no sale de la nada ni del vacío, sino de una plena dedicación... ¿y ni siquiera le pones la publicidad, al menos, AdSense, como mínimo, tío?". Me respondo: "A ver... ya... sí... bueno... tiene su lógica, pero... ¿voy a llenar un blog, que por lo menos hago con gusto y me quedo satisfecho con el trabajo hecho, de puta publicidad asquerosa de mierda, que odio profundamente con todo mi ser? ¿Para qué? ¿Para ganar dos céntimos, si llega?". 

No sé tú, pero yo vivo en la contradicción constante a cada momento de mi vida. Y no considero que la sociedad a mi alrededor sea de mucha ayuda en nada. Así que solo puedo estar tranquilo y en calma, con la menor actividad mental posible, que evite los intensos vaivenes oscilantes del yo, cuando entro en coherencia. 

Llevo dos días agitadísimo, en absoluta incoherencia... pero aquel retorno del Tao a mi vida, que derivó en el proyecto 'WUWEI WUXING: ATARAXIA', permanece... y la imperturbabilidad, por primera vez en mi vida, también permanece... por tanto, ahora, a diferencia de antes, encuentro soluciones rápidas, sin necesidad de hacer lo que siempre he hecho: romper con todo y empezar de cero (hay un truco y trampa: ese dietario taoísta citado unas líneas más arriba, no terminó donde aparentemente terminó en el blog; hubo una entrada más que decidí no publicar porque me parecía que generaría confusión, pero ha demostrado ser la clave para mí, así que tengo un secretito sobre la imperturbabilidad y su sostenibilidad guardado, aunque, de momento,  no lo voy a compartir. Es mío, mi tesoro).

Llevo dos días intentándolo... dos días dedicados íntegramente a mí, paseando por la mota del río Segura, con Iñaki Preciado Idoeta y sus dos libros... LOS LIBROS DEL TAO y LA RUTA DEL SILENCIO... pero esto no va así... es algo parecido al famoso refrán "el hombre propone y dios dispone" (aunque evidentemente me cague en dios y su puta madre, como eufemística idea personal subjetiva de no creyente)... da igual los intentos que hagas... esto sucede cuando sucede... si es que debe suceder.

Entonces, el sábado por la noche, a última hora, decidí manifestárselo en la contestación a un comentario de Hortelano, uno de mis cuatro ases de la comunidad. No sé por qué tomé esa decisión, supongo que confío plenamente en ti, Hortelano, o lo que me dijiste agitó algo en mi interior. No obstante, el resultado fue vivir una odisea psicológica intensa (pues no quería compartir esa intimidad, queriendo acogerme al anonimato sin nombre) y que se ha extendido durante gran parte del día, pero resulta que las cosas estaban cuadrándose solas en el interior. 

La pasada tarde, domingo, 22 de marzo de 2026, estaba hablando con mi mujer, cuando, no sé cómo ni por qué, llegó la idea catalizada: el problema que anclaba el bloqueo arraigaba en seguir aferrado al perfil de Anónimo Sin Nombre. Bueno, es posible que al principio tuviera algún sentido, pues buscaba darle prioridad a los libros y no exponerme, siguiendo también las enseñanzas taoístas, pero, como siempre sucede en el mundo humano, lo ideal suele estar desfasado, a menudo y en profundidad, de lo real. Resulta que al revisar mi perfil, las carcajadas han resonado en el interior de la vivienda del vecino del primero (vivimos en el cuarto): ¡si solo me falta poner el número del DNI y la calle donde vivo actualmente! Entonces ha llegado la resolución definitiva ipso facto: la reinvención personal para una nueva fase del blog, más acorde a lo que fluye y al parecer, se me da bien, o al menos le gusta a la comunidad (por tanto, sinceramente, el resto del mundo me la suda ahora mismo): mi manera espontánea y automática de escribir, que es mostrándome tal cual soy, sin ocultaciones internáuticas, no solo, pero muy propias de troles y odiadores. 

Así que, a partir de ahora, se acabó Anónimo Sin Nombre, ya que, en realidad, no tenía mucho sentido y venía más bien de mis neuras y paranoias mentales, más o menos justificadas. Ahora soy el que siempre he sido: Pedro A. Barrachina. Y buscando fotos con las que poder identificar lo que veo ahora mismo, he probado varias, hasta que mi mujer ha rescatado la perfecta... esa que ahora veis... la que refleja cómo me siento... un tonto... un gilipollas... o como titulé una vez ciertos escritos que salieron espontáneamente: 'El gilipollas que escribe gilipolleces de gilipollas'. Al ver esa foto haciendo el tonto, de nuevo, ha sido tan elocuente sobre mi estado de ánimo, que he decidido subirla de inmediato. La explicación es sencilla y para que no quede esto en una rareza o excentricidad inexplicable, he decidido escribir este relato: se trata de un acto metamákgico que combina ciertas influencias personales, como el discordianismo (religión satírica estadounidense) o la patafísica (movimiento artístico surrealista francés). 

Ahora me siento coherente y con ganas de seguir adelante. Eso sí, no sé lo que surgirá ni cómo lo hará. No sé cuándo volveré a retomar el blog, las reseñas y el cine literófilo, si es que lo hago. Todo debe fluir espontáneamente, como siempre ha sucedido en mi vida. No sé escribir de otra manera. Aunque tengo un inmenso agradecimiento hacia lo que más aprecio, la comunidad de mi gente lectófila. Como siempre he dicho, vuelvo a repetir que si esto sigue adelante es por vosotros. Y también decir que, de momento, quedan, como mínimo, unos cuatro relatos poéticos ya escritos y preparados. Eso sí: la intensidad llega hasta puntos extremos. Prepárense, queridos viajeros, para una buena sacudida como mínimo, aunque también para reír (o eso espero) un rato. Así que... abróchense los cinturones, por favor.

P.D.

"Los hombres de virtud superior
Se ríen de ridiculizarse a sí mismos.

Los hombres de virtud mediana
Se ríen de cosas que le hacen gracia a los demás.

Los hombres de virtud inferior
Se ríen de ridiculizar a los demás.

Por eso
Cuando la humanidad tiene a Yuk
Las carcajadas esperpénticas resuenan
Hasta en el vacío vacío de vacío;
Cuando la humanidad pierde a Yuk
Las guerras asolan las urbes
Y España se queda sin McDonald's
Por no querer ir a la guerra"

Extracto del libro 
'La mentirosa verdad de Yuk'

Página 666



Marzo de 2026