martes, 17 de febrero de 2026

'DIARIO DE UN DIBUJANTE CINEMATOGRÁFICO' de Paco Sáez (reseña)

Acabo de leer el libro DIARIO DE UN DIBUJANTE CINEMATOGRÁFICO.


   Escrito por el artista español especializado en guion gráfico y director cinematográfico Paco Sáez, nacido el 17 de julio de 1970 en San Miguel de Salinas, Alicante, Comunidad Valenciana, España. Referente muy solicitado en el mundo del guion gráfico ("storyboard" en inglés), ha sido ganador del premio Goya 2020 al mejor cortometraje de animación, por 'Madrid 2120' (José Luis Quirós y Paco Sáez, 2019).


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en enero de 2026 por Dolmen Editorial, una de las mejores editoriales españolas independientes, especializada en cómics y literatura de género.


   El libro tiene 208 páginas repartidas en 2 prólogos, una introducción, 4 partes con 16 capítulos numerados y titulados, 10 consejos, el epílogo, los agradecimientos, la bibliografía y la biografía del autor.


   Se trata de un fascinante libro sin parangón que nunca había visto con anterioridad. Supe de su existencia unos meses antes de la publicación, pues Mapi Gimeno, librera de Atenea, una de mis librerías habituales, con la que tengo mucha confianza y amistad personal, me habló de un amigo suyo que estaba en trámites con Vicente García (fundador y editor de Dolmen), para publicar un libro. ¿Quién se podría imaginar que su amigo era, nada más y nada menos, que Paco Sáez, toda una institución en el mundo del guion gráfico, el cine de animación y la ilustración?


   A medida que transcurrían los meses y hacía la visita a mi librería habitual o me encontraba con ella por la calle, Mapi me iba poniendo al corriente de la evolución editorial de la obra de su ilustre amigo, al que conoció en plena adolescencia, cuando ambos estudiaron fotografía en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Orihuela. También hablé sobre Paco Sáez y su libro varias veces con Tony, el marido de Mapi, un divertido, agradable, culto y apasionante gran lectófilo muy leído, sin prejuicios, con el que me he reído de lo lindo contrastando nuestras respectivas lecturas de autores que han escrito sobre temas polémicos y polarizantes para la mayoría, como la Guerra Civil española ("A mí me encantaba leer los libros de Ángel Viñas y Pío Moa"... "Pues yo empecé con Paul Preston y Pío Moa"; "¿Y cuándo unos acusan a otros, con un enfoque ideológico distinto, de ser unos payasos o no tener ni puta idea? Ja ja ja, es buenísimo eso"; "¿Y que te parece Bolloten?"...).

   Hace unos días pasé por Atenea para comprarme algún que otro librico y Eli, una de las libreras habituales con la que también tengo confianza (ese día no coincidí con Mapi), me dijo que ya había salido a la venta el libro de Paco Sáez. Lo compré de inmediato. Pero tenía cosas pendientes y lo puse directamente en prioridad. Hace 2 días decidí adelantar su lectura, pues esta semana tengo un revuelo importante, ya que en apenas 3 días más salimos de viaje mi mujer, la cuñada menor y servidor hacia el norte, durante una semana, para visitar lo que nos falta ver de la península: el País Vasco y Galicia. Aunque Mapi y Tony ya me pusieron en contexto, no obstante era incapaz de saber con lo que finalmente me encontraría.

   Y lo que encontré todavía no me lo puedo creer. Sinceramente me embargaban muchas dudas desde el principio, pues no tengo (no tenía hasta hace un par de días, mejor dicho) ni la más remota idea de guion gráfico. Terreno desconocido para servidor, estaba en "tierra de nadie", expectante pero suspicaz, sumido en la incertidumbre. "¿Me gustará, no me gustará, conectaré, me dirá algo, podré sacar algo en claro?". Era ese mar humano de dudas e incertidumbres ante lo desconocido y la arriesgada apuesta hecha por influencia directa que, de no haber sido por Mapi, probablemente jamás hubiera hecho, no al menos en este momento de mi vida. ¡Y menudo error habría sido! Gracias, Mapi, por ser amiga personal de Paco y haberme hablado con entusiasmo de este libro, mostrándome partes en tu móvil y en primicia, mucho antes de que se publicara.


   La respuesta, por si también te lo estabas preguntando, es: no; este magnífico libro sin parangón no es un manual académico al uso para convertirte en guionista gráfico ("storyteller" en inglés). No obstante, si tu intención es dedicarte no solo al guion gráfico, sino a la ilustración en general, este libro es imprescindible, sin duda. Si no lo es pero te interesa la ilustración a cualquier nivel, mejorará tu técnica una barbaridad. Y si tampoco te interesa la ilustración, bueno, disfrutarás tanto de lo aprendido, así como compartido en la intimidad con Paco sobre su vida, que casi lo considerarás un amigo cercano y querrás probar con la ilustración. Yo todavía estoy sorprendido y estupefacto, con ganas de empezar a ilustrar. Así es Paco como mentor, maestro y compañero de viaje vital, al menos en lo que al libro se refiere. En persona debe ser mucho más, ya que un libro de 200 páginas da para lo que da (y no es poco en este caso). Mapi me puso ayer al corriente cuando me habló de la presentación que hizo el mismo Paco en persona el viernes, creo recordar, a la que no asistí porque no suelo ser de actos públicos y aglomeraciones de personas, aunque me estoy arrepintiendo de no haber ido.

   Nadie te enseñará lo que te enseña el autor ni cómo te lo enseña. Todo aspectos sencillos y de cajón (cuando te lo cuentan o alguien te lo indica) pero muy importantes, tanto, que marcan la diferencia. Por ese motivo, en su acepción y/o parte dedicada a compartir ciertos consejos magistrales básicos sobre la silueta, la profundidad o el movimiento (entre otros muchos aspectos) que harán de ti un mejor ilustrador sin duda, este libro tiene un valor elevado e impagable, sirviendo esos consejos (resumidos en 10 esenciales puntos al final del libro y en apenas 2 páginas) tanto o más como la anécdota que cuenta el maravilloso autor de su encuentro, el primer día de clase, con Pepe Gutiérrez, un artista, maestro fallero y profesor en aquella orcelitana escuela de artes donde estudió el autor. La anécdota es fascinante (como toda la vida y anécdotas de Paco Sáez) y se encuentra en la 'CUARTA PARTE. REVELANDO AL STORYTELLER', capítulo 9, 'El caballo que domó mi ego' (páginas 97 a 113). El título del capítulo es, cuando menos, curiosísimo, pues el autor habla unas cuantas veces en el precioso y emotivo libro sobre su presunto ego y bueno, no lo conozco en persona y a lo mejor me equivoco, pero pocas veces alguien me ha transmitido tener menos ego que Paco Sáez.


   Podría pasarme horas y horas hablando de este maravilloso libro y no me cansaría, pero solo alargaría más un artículo que ya es extenso de sobra y por tanto, te cansaría a ti, sufrido lector. No obstante, es necesario contar la excepcionalidad que encontrarás al comprar esta joya, híbrido inusual entre autobiografía y arte visual. Estás ante una autobiografía narrada desde el principio mediante guiones gráficos modelo, que a su vez te enseña cómo se hacen unas ilustraciones y un guion gráfico de calidad, paso a paso, exactamente igual a cómo Paco Sáez lo aprendió en su trayectoria vital, hasta convertirse en el referente actual que hoy es por derecho y sobrados méritos propios.


P.D.

Paco, ese adolescente que se creía el mejor ilustrador del mundo, tal vez no iba sobrado de ego ni de lejos, simplemente intuía algo sobre su futuro que ha terminado haciéndose real. Eso, según servidor lo ve, no es ego, sino ser un "hacha", un "crack" y un "maquinón" desde los 8 años de edad en lo tuyo, con Mazinger Z y luego Superman mediante, hasta convertirte en el más grande referente, cuya humilde gestión del ego se manifiesta en estar constantemente aprendiendo, como tú has hecho y como te enseñó Pepe con aquel cómic de 'Flash Gordon' y sus impagables palabras. Y más grande todavía si cabe, al habernos contado tu fascinante historia como mejor sabes hacerlo, transmitiendo una vocación insobornable que no solo rezuma por todos los costados, sino que le da el mayor valor a tu libro, pues ese valor, según mi opinión, no está solo en lo explícito de lo que cuenta y enseña, sino en lo implícito de lo que transmite: únicamente tu verdadera vocación en la vida es importante y debes luchar con "uñas y dientes" por ella, pues lo conseguirás, contra "viento y marea", y de esa manera no solo triunfarás, sino que serás el mejor en lo tuyo. Creo que vamos sobrados de obligaciones y deberías, así como faltos de vocaciones, a pesar de... (póngase aquí la excusa que cada cual decida). Era muy necesario una oda a lo vocacional como la tuya. Gracias por eso y mucho más. Felicidades por este magnífico libro y seguro que a la próxima el todopoderoso Grupo Planeta, al que a lo mejor sí le sobra un poquito de ego, tal vez se lo piense 2 veces con tu siguiente libro que, en lo que a servidor respecta, tendrá lector asegurado y garantizado. Por cierto, he llorado con el epílogo. Menudo pedazo de pieza maestra visual en apenas 5 páginas. Seguro que fue una gran mujer y madre.

Anécdota: esta foto de Paco Sáez la hizo Mapi cuando ambos eran alumnos de fotografía en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Orihuela.

lunes, 16 de febrero de 2026

"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte IX y última)

Jueves

15 ene. 2026

10:09


HIPÓTESIS TAOÍSTA DE TRABAJO

SISTEMATIZACIÓN PROALGORÍTMICA DE A1

PRELUDIO



He pasado cinco días dejándome sentir en apertura mental ataráxica, con calma y tranquilidad, que es el estado habitual en el que me encuentro ahora, de momento. Inevitablemente llevo ya un mes reflexionando sobre esto que está pasando y creo que la respuesta podría estar en un punto específico: se necesita una mente o naturaleza o Te (sinograma chino que se suele traducir en clave taoísta como Virtud, pero que suele hacer referencia a la manifestación especificada del Tao) como la mía para que se pueda llevar a efecto un proyecto como este en el que me he embarcado vertiginosamente, soltando amarras y dejándome llevar por la corriente, a ver dónde termino o qué sucede. Por una parte no he sido capaz de ponerme antes porque en el fondo la voz del yo, ese delirio que todos llevamos dentro como parte del Te o naturaleza humana desarrollada a fondo desde la tayloriana "explosión del ego" como mínimo, no ha parado de crearme dudas e intentar convencerme de la insensatez de este proyecto, en plan: "sabes que Týchon tiene razón y dice la verdad... ¿En serio, sabiendo lo que sabes, crees que puedes encontrar una clave proalgorítmica en el Lao zi de Guodian como para sistematizar una ataraxia permanente? No sé, pero me parece que estás meando fuera del tiesto". Sí, bueno, evidentemente no es una voz real ni externa, si no estaríamos hablando de esquizofrenia, sino de una sensación inquietante que llevo dentro y me intenta mostrar toda una gama de escenarios futuros posibles, por norma general desoladores: frustración, fracaso, ridículo, incapacidad para terminar, desistimiento, derrota, desmoralización, pero lo más importante de todo: despertar desengañado en la realidad aplastante. Pero el Tao, el vedanta, el samkhya, Krishnamurti o las metodologías que desarrollé en el Proyecto Actitud Consciente, como el ejercicio AMO o Activar Modo Observador me ayudan a distanciarme de toda especulación, temor o dejarme llevar por la actividad mental del pensamiento. Y en este menester nada ha funcionado tanto como el Tao, aunque nunca en ninguna versión que vaya más allá del Lao zi de Guodian. Eso es lo que he recibido de legado con cuentagotas, poco a poco, en cada retorno del Tao a mi vida, desde el primer punto de inflexión taoísta, que en su momento no supe discernir (ya que el discernimiento sobre estos asuntos suele producirse a tiempo vencido) pero transcurrido el tiempo se desoculta, gracias a la distancia y la conexión con otros acontecimientos posteriores que le dan sentido y profundidad. Por fin ha llegado, entonces, el momento de la verdad. Pero, bueno, al ser un nuevo proyecto abierto y que va desarrollándose sobre la marcha, es posible que necesite reajustes, rectificaciones y remodelajes. Empezaremos con las propuestas que me vayan llegando a la cabeza (en la actitud taoísta por definición, es decir, intentar interferir lo menos posible con mi voluntad o Te particular distorsionado por el personaje escenificado y sus sesgos cognitivos, para que el Tao, sea lo que sea, si es que es, fluya y se manifieste solo) para luego ir reajustando, ampliando, remodelando, corrigiendo lo que no sea efectivo o no dé los resultados esperados o supuestos que debería dar, es decir, sostener la posibilidad de una ataraxia que oscile pero no se pierda en ningún momento. Por descontado que no creo en hacerlo solo y por mi cuenta. Si te consideras implicado en esta aventura, juego o proyecto, porque (póngase aquí lo que cada cual quiera), entonces será bienvenida tu participación y aportaciones en los comentarios. Prometo tener en cuenta todas las opiniones de quienes se tomen el proyecto en serio y decidan voluntariamente participar, si es que alguien se atreve a embarcarse en este viaje. Si no es así, espero, como mínimo, que os divierta lo que este personaje intenta hacer (aunque sea su rotundo, ridículo y previsible fracaso, lo cual no importa lo más mínimo, pues está acostumbrado a ello de sobra y solo con que una persona se divierta lo dará por bueno).


SISTEMATIZACIÓN PROALGORÍTMICA DE A1

ESENCIA DE LA ATARAXIA


Vamos a ver lo que sale de este intento, pues no tengo la más remota idea de matemáticas ni algoritmos. Supongo que la idea metafórica se asocia a identificar claves que reducidas a su esencia común podamos aplicar en nuestro día a día para establecer pautas de comportamiento y conductas muy específicas que conduzcan, finalmente, a la estabilización de la ataraxia. Para ello he partido de una serie de especulaciones intuitivas que me decían: "sí, es posible". Veamos el procedimiento y el por qué acabó desembocando en la idea de una sistematización proalgorítmica (entendida en su acepción metafórica más que real o literal). Ataraxia, como ya vimos al principio de este dietario amanuense, proviene del griego y significa algo así como "ausencia de perturbación". La etimología sería, si la desglosamos [a (ausencia) + taraxia (perturbación)], con la definición "ausencia de perturbación, agitación, desorden, confusión, barullo, inquietud, revolución". Aunque prefiero la definición "ausencia de turbación" que también se le da. Turbación es "acción y efecto de turbar". Turbar es "alterar o interrumpir el estado o curso natural de algo". Al consultar la definición etimológica de la RAE quedo sorprendido, pues primero apareció el término en mi cabeza y luego surgieron las conexiones taoístas sin tener idea de la definición etimológica que le da la RAE. Pero la citada solo es la primera acepción, que no podía ser más taoísta: turbar es alterar o interrumpir el estado o curso natural de algo, es decir, lo que hacemos todo el tiempo por... ¿naturaleza o costumbre? No considero baladí responder a la pregunta, pues si lo hiciéramos por naturaleza, es decir, porque se trata de la condición sine qua non humana, entonces la posibilidad de una ausencia de turbación (ataraxia en griego) sería una quimera especulativa imposible, incluso una entelequia (idea muy bonita en el ideal pero inviable e inexistente en lo real). La cuestión se vuelve interesante si en la respuesta aparece la posibilidad de una mera costumbre, lo cual indica que se trata de algo aprendido y por tanto, al menos hipotética y virtualmente, podríamos reaprender mediante el establecimiento de otras costumbres distintas. Si fuera así, solo quedaría encontrar las formas adecuadas para evitar alterar o interrumpir el estado o curso natural de algo. ¿Se puede evitar turbar? Ahí es donde tenemos el reto que requerirá nuestra atención y dedicación. No sé la respuesta, pero debo partir de un punto. El punto de la naturaleza lo descarto, pues si acepto la hipótesis de que turbamos por naturaleza, entonces solo queda seguir como vamos y no plantearse opciones alternativas. Para jugar necesito centrarme en una apertura a la posibilidad de no turbar. ¿Podríamos no turbar? Bueno, si nos atenemos a lo que enseña el Lao zi de Guodian creo que sí sería viable, aunque no de la manera en la que se encuentra. Por eso este proyecto. Pero veamos las otras acepciones de turbar, según la RAE: "sorprender o aturdir a alguien, de modo que no acierte a hablar o a proseguir lo que estaba haciendo". Interesante. Fascinante. ¿No es eso mismo lo que hace nuestra mente, desde la concepción autoempoderada del yo y sus contenidos identitarios que afirman todo aquello en lo que cree? De ahí que desde el primer capítulo del Lao zi de Guodian se hable de un yo menguado como factor clave. La sistematización proalgorítmica que nos lleve a la ausencia de turbación, pues el primer factor de la ecuación para poder empezar y que está siempre presente en el trasfondo es un yo menguado. La última acepción es: "interrumpir, violenta o molestamente, la quietud". La quietud, otro de los conceptos axiomáticos en el taoísmo, que se interpreta de muchas maneras distintas. Aunque perturbar también tiene sus definiciones propias, van en la misma línea u onda: "inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o alguien", así como "impedir el orden del discurso a quien va hablando". Pero también se asocia, en su última acepción, a enloquecer, trastornarse, enajenarse: "dicho de una persona: perder el juicio".

Pero... ¿Qué es técnicamente hablando eso que queremos conseguir, la ataraxia o ausencia de turbación? Se trata de un término filosófico que hace referencia a un estado de ánimo propuesto por el filósofo griego Demócrito de Abdera (460-370 antes de la Era Común), fundador del atomismo, doctrina filosófica cuya propuesta especulativa es que el universo está constituido por combinaciones de pequeñas partículas indivisibles denominadas átomos, cuyo significado en griego es "que no se puede cortar" o "indivisible". El atomismo mecanicista es una de las primeras especulaciones filosóficas materialistas. De ahí que se le haya considerado como el padre de la física y/o el padre de la ciencia. También era defensor del escepticismo. De ahí que luego fueran los escépticos junto con otras dos escuelas filosóficas de Grecia (epicúreos y estoicos) los que se encargaran del desarrollo del término propuesto por Demócrito, que en sus detalles también se asemeja al taoísmo, pues para alcanzar la ausencia de turbación o ataraxia se debía disminuir la intensidad de las pasiones y los deseos que pudieran alterar el equilibrio psíquico y físico, dando fortaleza frente a la adversidad.

De la misma forma que opinaba cuando empecé a embarcarme en el estudio exegético del Lao zi de Guodian, creo que el primer capítulo o A1 contiene, en el puñado de frases que lo componen, los cimientos angulares para construir una actitud que derive en unas pautas de comportamiento cuya finalidad desemboque en una conducta capaz de mantener una imperturbabilidad permanente, al evitar interrumpir, alterar y agitar la quietud. Pero no creo, por experiencia propia, que sea algo dado porque sí, pues requiere primero ensayar, probar y errar con todo aquello que interrumpe, altera y agita. Solo así podemos aprender qué es la imperturbabilidad en realidad, es decir, un estado o disposición de ánimo, lo cual requiere tener una mente como la humana, capaz de experimentar y llevar a efecto estados o disposiciones de ánimo. Se supone que esos estados o disposiciones deben oscilar, pero esto... ¿Es así por definición o solo se trata de una creencia que también hemos establecido nosotros? Aquí reside una incógnita para trabajar, indagar, probar y jugar, pues dependiendo de la respuesta seguiremos adelante o nos quedaremos ahí estancados sin avanzar ni retroceder. Porque durante años acepté casi como una verdad absoluta que era así por naturaleza, me refiero a la oscilación anímica que impide estar en ausencia de turbación y evidentemente así se ha cumplido. Pero hoy no estoy nada seguro de que haya sido por naturaleza o por definición y no porque al estar convencido de la imposibilidad de vivir en imperturbabilidad, seguía cometiendo todos los errores que generan alteración y agitación, interrumpiendo en mí (en nosotros) el estado o curso natural de los acontecimientos. Me refiero a vivir en imperturbabilidad permanente. Y ello proviene (provenía, mejor dicho) de una creencia que establecí por los años, en relación a la "iluminación" espiritual o "despertar" consciente. Según mi experiencia y las investigaciones que había llevado a cabo, esa "iluminación" o "despertar" era algo relativo y condicional, siempre impermanente y oscilatorio. Pero tras leer EL SALTO. EL MAPA DEL DESPERTAR ESPIRITUAL (Gaia Ediciones, Móstoles, 2018) del psicólogo británico Steve Taylor, mi concepción cambió gracias a las aportaciones de este magnífico autor que presentaba ejemplos y casos sobrados pero creíbles (mucho más allá de los gurús autoproclamados) de que existía la "iluminación" o "despertar" permanente. La premisa inicial de la que parto es que hablamos de un estado o disposición de ánimo, algo relativamente viable y sencillo en su complejidad, pues depende en exclusiva de las decisiones que tomamos en subjetividad, independientemente de lo que esté sucediendo a nivel objetivo. La verdadera dificultad a mi parecer estaría en encontrar, por una parte, los factores clave que, aplicados sistemáticamente por otra parte, dieran como resultado una imperturbabilidad sostenida. Y el primer capítulo del Lao zi de Guodian da la impresión de tener esas claves. ¿Qué factores son? Vamos a por ello: primero eliminar la inteligencia rechazando las argumentaciones. Segundo eliminar la industria rechazando el interés. Tercero eliminar la hipocresía rechazando las cavilaciones. El Lao zi de Guodian trata estos factores como tres razones que aplicadas en forma de criterios de distinción no bastan. Pero no obstante debemos adaptar estos factores para que sean algo aplicable a una conducta cotidiana.

Queda claro que la inteligencia, la industria y la hipocresía son tres factores obvios que generan turbación porque agitan, alteran e interrumpen el flujo natural de los acontecimientos mediante las argumentaciones, el interés y las cavilaciones. Por tanto, la pauta algorítmica sería reducir las argumentaciones (cuya consecuencia calibraría la inteligencia), reducir el interés (cuya consecuencia equilibraría la industria) y reducir las cavilaciones (cuya consecuencia sería mantener a raya la hipocresía). Esto significa que a menor argumentación, interés y cavilación, mayor imperturbabilidad. Argumentar: "aducir, alegar, dar argumentos; disputar, discutir, impugnar una opinión ajena". Argumento: "razonamiento para probar o demostrar una proposición, o para convencer de lo que se afirma o se niega". Interés: "provecho, utilidad, ganancia; valor de algo". Pero también: "lucro producido por el capital; inclinación del ánimo hacia un objeto, una persona, una narración, etc.; conveniencia o beneficio en el orden moral o material". Cavilar: "pensar con intención o profundidad". Aunque desde el principio me ha sorprendido el final de A1, pues considero que ahí reside toda la metodología taoísta como arte de vivir en armonía con el Tao (lo cual implica encontrarse en ataraxia o ausencia de turbación por definición), avisando antes de saber a qué atenerse, pero en clave taoísta: "tal vez fuera menester hacerles saber a qué atenerse". Esto es "observar y conservar la simplicidad original, con un yo menguado y escasos deseos". Observar y conservar. Me parece un dato relevante. Desde que empecé a indagar en el orientalismo descubrí algo que, a pesar de ser un detalle sin aparente importancia (y que por tanto obviamos en Occidente), resultó ser crucial para mi vida posterior hasta hoy. Por no creer en su relevancia, nadie me enseñó tampoco su poder, efecto y ampliación ensanchada de la conciencia en expansión que produce y aporta, dependiendo de la capacidad que tengamos para salir de nuestro marco mental y cognitivo de referencia. Me refiero a la observación. Por eso es imprescindible detenerme aquí. Exploremos el asunto. Observación: "acción y efecto de observar". Observar: "examinar atentamente". La observación es la adquisición activa de información sobre un fenómeno o fuente primaria, pero... ¿observamos o simplemente proyectamos nuestros contenidos e interpretaciones sobre lo que vemos? Y aquí fue donde se produjo el punto de inflexión en mi vida cuando me percaté de las limitaciones occidentales donde no se plantea esta cuestión que considero de la mayor relevancia. Porque la observación, para ser observación, requiere una atención consciente y absoluta, sin interferencias interpretativas ni de proyección de contenidos previos ya dados o acumulados. La observación, para serlo en realidad, debe vaciarse primero de cualquier distorsión que intente darle sentido y significado a lo observado, es decir, debe ser acrítica e imparcial, estar vacía de contenido o no es observación, sino proyección del yo sobre lo que está viendo, percibiendo, infiriendo y cuya consecuencia es la distorsión perceptiva que conduce a error de apreciación. Según mis indagaciones nada perturba y agita más que estar proyectando nuestros contenidos a cada momento sobre la realidad, impidiéndonos captar la verdad sobre cualquier asunto o aspecto de esa realidad, porque siempre estamos presentes como un yo con su identidad, perspectivas, creencias, aspiraciones, búsquedas, esperanzas, anhelos, etcétera. Y cuando el yo como sensación e impresión de ser está presente, automáticamente la observación está ausente. De ahí que me parezca muy pertinente esta clave dada por A1: observar y conservar. Porque cuando observamos todo entra en quietud, al manifestarse tal y como es. Eso no significa (y esto es algo que también está presente en el taoísmo y el orientalismo en general) que la quietud haga referencia a la ausencia de movimiento, sino a la ausencia de agitación excesiva e improductiva ante el movimiento natural. El ejemplo metafórico estaría en la enseñanza taoísta sobre la fluidez y la no oposición ante una fuerte tormenta o corriente de agua: para tener una mínima oportunidad de supervivencia hay que mantener la calma y dejarse llevar, no empezar a nadar en contra de la corriente ni agitar los brazos para intentar mantenerse a flote. Nunca detendremos un fenómeno natural violento intentando oponerle resistencia con nuestra voluntad, sino dejando que pase. Esa es la esencia de la enseñanza taoísta. Y la observación es el principio de la imperturbabilidad, pues cuando observamos, no analizamos ni corregimos ni distorsionamos lo que es, simplemente estamos presentes con toda nuestra atención y donde está nuestra atención estamos nosotros por definición, sin turbar, alterar ni interrumpir lo que es, tal y como es. Al no intervenir con el yo, tampoco interferimos con nuestros contenidos, por tanto observar es entrar en imperturbabilidad y durante el tiempo de observación conservamos el estado de imperturbabilidad. Y la observación es un hábito, que genera costumbre, pero nadie nos ha enseñado cuando tocaba, es decir, en la infancia y por eso nos acostumbramos a proyectar nuestro yo acrecentándolo con cada proyección. Ahora es el momento de entrenar la observación progresivamente, hasta establecer el hábito. Por tanto, a mayor cantidad de tiempo en observación igual a mayor conservación de la imperturbabilidad, pues la observación es quietud (mental) y la proyección egoica de los contenidos (mentales) es perturbación de esa quietud. Así regresamos a lo que el Lao zi de Guodian llama la "simplicidad original" o la falta de contenidos subjetivos surgidos de las creencias humanas que condicionan y deforman nuestra interpretación, añadiendo factores especulativos e imaginarios que complican los asuntos y nos sumen en la subjetividad autoencarcelada; la cárcel mental sin barrotes que podemos abandonar en cualquier momento pero nunca hacemos, al permanecer atados a nuestras espurias convicciones. Por último, la clave final que funciona como la doble llave para abrir cualquier puerta del vivir y la experiencia de lo humano: un yo menguado y escasos deseos. Arreglo a mis investigaciones taoístas y aplicaciones prácticas, los resultados obtenidos indican que estamos ante dos partes complementarias (cara y cruz) de la misma metafórica moneda: un yo menguado es igual a escasos deseos, pero simultáneamente escasos deseos son igual a un yo menguado. La sistematización proalgorítmica sería esta: menos actividad del yo es igual a menos deseos; a menores deseos, simultáneamente mayor reducción automática de la actividad del yo. Pero la cosa no termina ahí, pues el yo menguado a través de los escasos deseos, que a su vez retroalimentan la mengua del yo, enlaza con las tres eliminaciones; tres rechazos y así el final de A1 es el principio de A1 y el principio de A1 es el final de A1: la reducción de las argumentaciones, el interés y las cavilaciones implica (es igual a) la mengua del yo y la reducción de los deseos, pero simultáneamente la mengua del yo y la reducción de los deseos desincentiva las argumentaciones (impidiendo perder tiempo esencial y dejando de forzar las cosas para que encajen con nuestra interpretación subjetiva), el interés y las cavilaciones, cuyo resultado es vivir acorde al Tao, que se caracteriza por la fluidez desidentificada, la adaptación a las circunstancias sin imponer expectativas ni aspiraciones personales, así como las actuaciones espontáneas y desinteresadas que confían en el proceso de lo que es y se despreocupa de los resultados obtenidos. Solo de esta manera podemos mantener la ataraxia.


FIN

sábado, 14 de febrero de 2026

'Reconciliación' de Juan Carlos I (reseña)

Acabo de leer el libro Reconciliación. MEMORIAS.


   Escrito por Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, nacido el 5 de enero de 1938 en Roma, Lacio, Italia y más conocido como Juan Carlos I de España. Fue el rey de España desde el sábado, 22 de noviembre de 1975 hasta su abdicación (a favor de su hijo Felipe VI) el miércoles, 18 de junio de 2014. Sigue ostentando el título de rey con carácter honorífico y el tratamiento de majestad, además de ser capitán general de las Fuerzas Armadas del reino de España en la reserva. Reinó durante 38 años y 209 días. La mayor característica histórica, política y social de su reinado fue liderar la Transición española (1975-1982) y detener el golpe de Estado de 1981, también conocido como 23F, acaecido durante la tarde y la noche del lunes, 23 de febrero de 1981 en Madrid (asalto armado y secuestro de las Cortes) y Valencia (ocupación militar de la ciudad con tanques) cuando una serie de mandos militares y guardias civiles intentaron detener la Transición, revirtiendo el proceso democrático.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en diciembre de 2025 por Editorial Planeta, empresa española editora de libros fundada en 1949 por José Manuel Lara Hernández (1914-2003) y que representa la empresa editorial principal del Grupo Planeta, grupo multinacional español dedicado a la edición, aunque sus actividades comerciales abarcan también el entretenimiento audiovisual, siendo el mayor accionista actual de Atresmedia (anteriormente Grupo Antena 3). También es propietario de la Casa del Libro, una de las cadenas de librerías más importante y grandes de España (con 73 tiendas ubicadas en las grandes ciudades). La edición original en francés fue publicada en 2025 con el título Réconciliation. La traducción corrió a cargo de Elisabeth Burgos y Karin Taylhardat.


   El libro tiene 507 páginas repartidas en un preámbulo, 7 partes con unos 37 capítulos numerados y titulados, el corolario, el árbol genealógico y el índice onomástico.

   Se trata de la autobiografía o memorias del rey Juan Carlos I de España. Un hito inusual, un acontecimiento histórico sin parangón, pues nunca antes, como afirma correctamente la solapa interna de la portada, ha sucedido: "Se trata de un acontecimiento histórico, puesto que nunca antes un rey español había dado cuenta por escrito de su biografía".

   Y el acontecimiento es doble, pues evidentemente el rey Juan Carlos I no es escritor, pero ha recibido la inestimable ayuda de su amiga y magnífica biógrafa (a mi parecer) Laurence Debray, reconocida y muy buena escritora francesa, especializada en el género de la biografía.

   Como soy muy consciente de lo polémico que se ha vuelto este libro desde que fue publicado hace apenas un par de meses, debido a lo controvertida que es la figura del rey Juan Carlos I desde los últimos 3 lustros, por motivos privados, personales y familiares complejos que incluyen varios escándalos públicos, donde se mezclan aspectos sentimentales y corrupción económica entre otros, hago ya mi declaración de intenciones: 1. No me siento autorizado para hacer una valoración moral ni ética de la vida personal y los errores, equivocaciones o presuntos delitos cometidos por el rey Juan Carlos I (al no considerarme ejemplo de nada en mi conducta diaria), por tanto no entraré en ese aspecto. Considero que ya hay libros y periodistas suficientes que, con mayor o menor acierto, han tratado y siguen tratando esa parte de su figura. 2. Mi valoración será personal y totalmente subjetiva, dependiente de los estados de ánimo que me ha generado la lectura de este libro, así como la figura del rey Juan Carlos I. 3. No busco tu simpatía o estar de acuerdo conmigo, pero tampoco busco una antipatía o desacuerdo contigo. Solo se trata de una opinión más sin ningún valor objetivo, pues no soy periodista especializado en monarquía, ni politólogo, ni biógrafo. Declaradas mis intenciones, empecemos.

   Lo primero es decir que a mi juicio, aunque solo sea una cuestión histórica y por el acontecimiento que representa, creo sinceramente que deberías darle la oportunidad como lectófilo a este crucial libro, en especial si has nacido, resides o te has nacionalizado en España, independientemente de si estás a favor o en contra, pues la figura que está hablando en este libro es el motor impulsor de todo lo que hoy en día y desde hace 50 años es, así como representa vivir en España, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

   Mi opinión personal como lectófilo es que se trata de un testimonio clave, es cierto que muy subjetivo y con la probable intención de restaurar su imagen, pero sincero. Esa es la sensación que me ha transmitido, sinceridad, franqueza, autenticidad, un ser humano que, más allá de sus grandes títulos oficiales y escenificación política y social, no deja de pertenecer a la especie humana y como humano, no dista tanto del resto de congéneres, contando su historia personal de una manera meditada, reflexiva, sabia, humilde, sin grandilocuencias, con la intención de preservar su objetivo legado, que existe sin duda y del que, al menos por mi parte, siento un gran agradecimiento. 

   No obstante, si tuviera que centrarme en lo fácil, la burla, el escarnio, el "meter mis dedos en la llaga", la crítica de los errores y equivocaciones personales, bueno, creo que primero debería obviarme, pues solo obviando que mi conducta está lejos de ser irreprochable, incluso en muchos de los aspectos que son el centro de las críticas para lo reprochable del rey Juan Carlos I, podría hacerlo. Pero si bien no olvido que Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, a pesar de su cantidad de nombres y rimbombantes apellidos, es un ser humano como cualquier otro, con fortalezas y debilidades, con aciertos y equivocaciones, con deseos, anhelos y necesidades complejas que a veces nos llevan a cometer imprudencias y tener comportamientos reprobables, mucho menos olvido que su función, representación y escenificación social, a nivel público y político, ha afectado mi vida de muchas maneras, permitiendo ser quien puedo ser en la actualidad y que sin su figura ni lo que hizo, probablemente sería diferente (e incluso viendo la historia y trayectoria de nuestro país, lo más seguro es que, sabiendo cómo soy, mi vida no sería nada halagüeña).

   En estas memorias únicas, irrepetibles y pioneras nos encontraremos con una versión privilegiada y de primera mano sobre nuestra historia contemporánea, desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. Según mi opinión son unas memorias necesarias que cualquier español como mínimo debería leer y luego contrastar con la realidad de los hechos para sacar sus propias conclusiones. A mí me ha parecido un gran libro, muy bien escrito, sincero aunque evidentemente subjetivo. La sinceridad se manifiesta, según mi interpretación, en todo lo que hizo que el rey Juan Carlos I fuera apoyado en simpatía por el pueblo español: su idiosincrasia fervorosa, apasionada, calurosa, espontánea, amistosa, cercana. Estas memorias están plagadas de esa personalidad tan sui géneris que le convirtió en un monarca inusual, protocolario cuando lo tenía que ser, pero ajeno a la esencia del protocolo. Supongo que debido a mi idiosincrasia semejante, automáticamente me cae bien y simpatizo con él, aunque no lo conozca a nivel personal. 

   Mientras le hablaba a mi mujer de las impresiones que me estaba causando el libro, tras finalizar su lectura (lo he devorado sinceramente) y ponerme con esta reseña, a medida que le iba leyendo partes y le he manifestado mi intención final, me ha dicho: "ya verás tú, por lo que me cuentas, que cualquier día llama al timbre y aparece con una pata de jamón para verte". Y sí, aunque parezca de risa o una tontería, inimaginable en cualquier otro monarca, el rey Juan Carlos I es capaz de hacer algo así, diciendo que le llames Juanito y no majestad. El magnífico libro reseñado está plagado de anécdotas que suenan a leyenda urbana y tienen todos los visos de serlo, pero con esta fascinante figura irrepetible de nuestra reciente historia, se convierten en realidad. Así que debido a la situación y lo que me ha despertado el libro, he decidido finalizar esta reseña con una carta abierta.


P.D.

Carta abierta a su majestad el rey Juan Carlos I de España

Majestad

Le habla un súbdito, ciudadano español anónimo; una cara más de tantas en el devenir cotidiano de nuestro maravilloso país, en gran parte gracias a usted.

Lo primero que me gustaría decirle es mi posicionamiento político: aunque he tenido variados intereses según la etapa o época vital atravesada, en realidad siento mayor afinidad con una posición taoísta anarcoide.

Resumiendo a grandes rasgos para no aburrirle, la afirmación más popular del taoísmo en cuestiones políticas se resume en esta frase: "el mejor gobernante es que el menos gobierna"... Ojo; no dice "el que no gobierna", sino "el que menos gobierna". Con los debidos respetos, no podría haber una afirmación que le definiera mejor, pues... ¿No ha sido usted, al fin y al cabo, el monarca que menos monarquía ha ejercido? Me explico: heredó poderes absolutos del generalísimo en 1969, por tanto podría haber sido un monarca absoluto, como lo fueron todos sus antepasados, como lo siguen siendo en Oriente. En cambio decidió renunciar a todos los poderes para darle la soberanía al pueblo español. Y nunca me parecieron más reales esos poderes que en su caso. ¿Acaso no le dijeron todos los generales que lo que usted decidiera: si decía democracia, habría democracia; si decía dictadura, habría dictadura? Solo por eso, tiene todos mis respetos y afecto, porque su decisión afectó profundamente mi vida, mis libertades y poder ser quien soy hoy. Gracias por ello, majestad.

He aprendido no pocas cosas con su magnífico libro, pero lo más importante ha sido conocerle mejor y poder autocorregir muchos errores de apreciación heredados del peligroso "correveidile" al que, tal vez, prestamos demasiada atención. Uno de ellos fue llamarle también, como la mayoría, "rey emérito". Gracias por hacerme saber que eso es una invención periodística y que le molesta, majestad. Esa de ahí arriba es la última vez que saldrá de mi boca.

Y como anécdota final, comentarle que serví en el reemplazo 2/94, precisamente en Capitanía General de Valencia. Llegué a cabo instructor de la policía militar. Apenas 13 años antes don Jaime sacó los tanques a la calle en ese mismo cuartel. ¡Qué diferente fue todo cuando a mí me tocó servir a la patria, con don Agustín, gracias a la reforma que llevó a cabo don Manuel, con usted mediante! Decirle que mi breve permanencia no profesional en el ejército español ha sido de gran utilidad para mi vida posterior. Hice grandes amistades y fue el punto de inflexión que me llevó a la lectobibliofilia. Este blog es el resultado final de la semilla que se plantó allí hace 32 años. Gracias por eso también.

Majestad, le deseo que su libro se venda mucho y los españoles puedan verle como servidor le ha visto. Ojalá pronto pueda volver por aquí, nuestro país, que tanto esfuerzo y sacrificio hizo por construir para una difícil convivencia en concordia. El día que vuelva será un día de gran júbilo para servidor. Gracias por todos los servicios prestados.

viernes, 13 de febrero de 2026

'Leer Lolita en Teherán' de Azar Nafisi (reseña)

Acabo de leer el libro Leer Lolita en Teherán.


   Escrito por la académica, crítica literaria y escritora iraní nacionalizada estadounidense Azar Nafisi, nacida en Teherán, República Islámica de Irán. Aunque suele darse la fecha 1 de diciembre de 1955 como la de su nacimiento, es mucho más probable que sea 1948, si nos acogemos a lo que cuenta en el libro aquí reseñado.


   Especializada en literatura inglesa, fue profesora en varias universidades y/o instituciones académicas, desde 1979 (tras la Revolución iraní de 1978-1979) hasta 1995 en Teherán, pero debido a las políticas restrictivas del régimen gobernante, la República Islámica, acabó renunciando para dar clases privadas a una serie de alumnas que habían asistido previamente y durante varios años a sus clases universitarias. El martes, 24 de junio de 1997 decidió abandonar Irán, afincándose en Estados Unidos, donde reanudó la docencia como profesora invitada en el Foreing Policy Institute, perteneciente a la School of Advanced International Studies (SAIS) de la Johns Hopkins University, con sede en Washington D.C. Ha sido miembro de la junta directiva de Freedom House, una organización no gubernamental estadounidense que investiga y promociona la democracia, la libertad política y los derechos humanos. También colabora en diversos medios periodísticos de prestigio.


   Mi ejemplar es una sexta edición publicada en diciembre de 2024 por Duomo Ediciones, sello editorial italiano, afincado en España, perteneciente a Antonio Vallardi Editore, de Milán, Lombardía, Italia, que a su vez pertenece al Gruppo Editoriale Mauri Spagnol. La primera edición en Duomo es de septiembre de 2011, aunque la primera edición original en castellano fue publicada por Quinteto (una editorial especializada en libros de bolsillo, al parecer extinta, que surgió de la colaboración entre 5 editoriales españolas prestigiosas: Anagrama, Península, Tusquets, Salamandra y Edhasa) en octubre de 2004. La primera edición original en inglés fue publicada en 2003 por The Random House Publishing Group.


   El libro tiene 476 páginas repartidas en una nota de la autora, 4 partes tituladas, un epílogo, los agradecimientos, una conversación con la autora y las lecturas sugeridas.


   Se trata de uno de los más amplios, complejos, interesantes, significativos, cruciales y necesarios libros que se han escrito en toda la historia de la literatura a mi juicio, sin ningún género de dudas.

   Pocos libros me han costado tanto de leer y los considero tan buenos y esenciales como lectura "obligatoria". Sinceramente, si tuviera que elegir una serie de libros como lectura esencial e imprescindible, no obstante este formaría parte de ellos por definición. De todas maneras, al ver las reacciones de la conocida plataforma Reddit, compuesta por una red de foros dedicados a temas específicos, sobre este libro, lo último que me genera es extrañeza o sorpresa, pues entiendo a la perfección que 1. Este libro no es para cualquier tipo de lector y 2. Este libro necesita de varias lecturas para poder asimilar, aprovechar y entender correctamente todo lo que aporta, pues no estamos ante un libro al uso, sino ante varios libros en uno.

   Hoy no puedo entender cómo pude obviar este libro en su momento, del que no tengo recuerdo alguno, siendo muy improbable que no se cruzara en mi camino, teniendo en cuenta que la primera edición apareció a finales de 2004 (eso sí, en formato de bolsillo que siempre he rehuido) y luego ha sido reeditado, traducido de nuevo en 2011, así como mejorada la traducción definitiva en 2014. Increíble. Finalmente ha entrado en mi campo perceptivo gracias a la adaptación cinematográfica, que vi derivada del apartado 'cine literófilo' del blog, tampoco fácil de ver y que me produjo una removida impresionante, aunque la lectura del libro es como intensificar la película, elevándola a la enésima potencia.

   Aunque en principio el libro es, al parecer, la autobiografía de la autora, en realidad se convierte en una novela coral de inmediato, tanto por la penosa y triste ocultación de la identidad real de las personas protagonistas para proteger su integridad, como por el pulso narrativo que ejerce la autora con su magnífica pluma. En realidad no comparto algunas opiniones que he visto sobre el ejercicio literario de esta impresionante autora, una de las mejores escritoras que he leído en toda mi vida, pues a mi juicio el libro es fácil de leer a nivel literario. Lo difícil es enfrentarse a la complejidad de las variadas temáticas metaliterarias, donde tenemos varios libros en uno, aunque entrelazados, lo cual hace que el libro sea más complejo de leer debido a toda la información que aporta, junto con la serie ininterrumpida de estados emocionales al límite que provoca en el lector, por tanto, es obvio que si intenta leerlo un lector medio acostumbrado a novelas sencillas y simples se le volverá indigesto, hasta convertirse en una incomprensión tanto lectora como literaria que le instará a dejarlo. Porque este libro no es para cualquiera, sino para lectófilos experimentados, dispuestos a sumergirse en una experiencia multidimensional que les subirá a varias "montañas rusas" emocionales. He ahí lo verdaderamente difícil de su lectura.

   ¿Qué nos encontraremos en este libro, superpuesto por capas entrelazadas, cuya escritura es de la mayor maestría posible? Pues en el contexto autobiográfico desordenado urobóricamente (la mitológica y metafórica serpiente que se muerde la cola) en 4 partes, donde el principio es el final y viceversa (con clara intención literaria y de mensaje que deberá captar cada cual), la autora nos relata sus vivencias como profesora literaria académica que vuelve a su patria de origen, en la plenitud de Oriente Medio, tras haber pasado media vida en Occidente, para encontrarse con una realidad de pesadilla distópica y totalitaria, tanto a nivel político como religioso. Solo con esta premisa ya daría para escribir un buen libro de memorias equivalente a cualquiera de los que podemos encontrar y comprar en el mercado editorial. Pero no. Porque entrelazado en ese libro autobiográfico tenemos otro de crítica literaria especializada, que se centra en el estudio exhaustivo de 3 escritores y una escritora, contextualizados no solo en una certera crítica literaria que "hila muy fino", sino en la situación política, religiosa y personal tanto de la autora como de sus alumnas: Vladimir Nabokov (1899-1977); Francis Scott Fitzgerald (1896-1940); Henry James (1843-1916); Jane Austen (1775-1817). Pero también hay un libro más de análisis político crítico en ese entrelazamiento que, a su vez, es un inusual ensayo feminista basado en cierta realidad tan objetiva, que no necesita ni una sola teoría conceptual fundamentada en ideas especulativas de la más pura subjetividad ideológica; así como simultáneamente es una denuncia interna del funcionamiento arquetípico y detallado de un régimen totalitario cualquiera, con análisis políticos de una lucidez incuestionable y reflexiva como pocos libros que se hayan escrito. Y al necesitar, por motivos obvios, ocultar las identidades de todas las personas protagonistas que aparecen en el libro, la narración acaba transformada en una sincopada novela de alta literatura, basada en hechos reales, pero escrita con el pulso narrativo de una maestra de la literatura universal que, no solo ha integrado, tras absorber y asimilar a los grandes clásicos de la literatura anglosajona, sino que ha terminado convertida en uno de ellos. 

   Por tanto y como mínimo tenemos 4 libros en uno: autobiografía, novela literaria, ensayo de literatura comparada y ensayo de crítica política.

jueves, 12 de febrero de 2026

'LEER 'LOLITA' EN TEHERÁN' de Eran Riklis (cine literófilo)

Uno de los mayores descubrimientos cinematográficos que he vivido durante el comienzo de este nuevo año 2026, ha sido también, sin ningún pie a la duda, una de las mayores, mejores e imprescindibles películas literófilas que se han rodado jamás en toda la historia del séptimo arte.


   Han pasado un par de semanas (3 más bien) desde que descubrí 'LEER LOLITA EN TEHERÁN' el viernes, 23 de enero de 2026 en Movistar+ (única plataforma de distribución digital donde se encuentra la película, al menos de momento). He necesitado ese par de semanas, una lectura y varias reproducciones para captar hasta el último detalle de esta difícil, compleja y fundamental obra maestra (al contrario de lo que opinan la mayoría de críticos), probablemente uno de los mayores retos a los que me he enfrentado debido a todo lo que me ha hecho vivir, así como replantearme, pues la película trata una serie de temas muy complicados y entrelazados, que el espectador debe dilucidar por su cuenta, pero con un mensaje y trasfondo inequívoco: el poder objetivo que tiene la literatura y por extensión la lectura para hacernos libres. Un mensaje bello, poético, poderoso y positivo, aunque contextualizado en uno de los peores dramas perturbadores que pueden existir en el mundo humano: cuando las peligrosas creencias religiosas se unen con la política y alcanzan una radicalización extrema, afectando a las vidas ajenas de maneras desfasadas, anacrónicas, patológicas e intolerables.


   'LEER LOLITA EN TEHERÁN' es la adaptación cinematográfica, de título homónimo, de un libro autobiográfico superventas (que servidor desconocía) escrito por la académica iraní (especialista en literatura inglesa) residente en Estados Unidos Azar Nafisi, que se publicó originalmente en inglés en 2003. A pesar de ser claramente una adaptación cinematográfica, no obstante es una de las películas más fieles a la obra literaria original que se han rodado (al menos según mi apreciación).


   Dirigida por el director y productor israelí Eran Riklis, con guion de Marjorie Davis, es una coproducción italiana-israelí, rodada principalmente en Italia, con un espectacular y deslumbrante elenco, donde destacan con diferencia las interpretaciones de las actrices protagonistas, en particular de la actriz, cantante y música iraní nacionalizada francesa Golshifteh Farahani, en el deslumbrante papel protagonista de la ya citada profesora de literatura inglesa y escritora Azar Nafisi. Se estrenó el 19 de octubre de 2024.


   Aunque la mayoría de críticas se centran en la opinión de que el mensaje feminista transmitido es válido, pero la película carece de emoción, le falta tensión dramática, es discursiva y repetitiva, resulta a veces incompleta o es un melodrama de salón, bueno, imagino que desde una interpretación especializada en crítica cinematográfica (un tanto influenciada a mi parecer por el sincopado cine hollywoodiense estándar, basado en saturar los sentidos) tendrá su fundamento, pero mi experiencia y enfoque es un tanto diferente, porque me centro en lo literófilo de la película, donde veo una verdadera obra maestra, aunque, no obstante, en ningún momento me ha parecido ver nada de lo que ven los críticos (y por eso yo no lo sea ni ganas de serlo tampoco tenga).

   La magnífica (a mi juicio) película se divide en 4 partes, exactamente igual que el libro original. La diferencia reside en el orden de las 2 primeras partes (en la película están invertidas en relación al libro). También cambian la mitad de los títulos, haciendo referencia las 4 partes de la película al título de una novela, que en el libro serán los apellidos de los autores de esas novelas, excepto 2 partes, que hacen referencia al título de un libro emblemático, en lugar del autor estudiado.



   Esto lo veo como una pequeña declaración de intenciones por parte del director israelí, que quiere ser lo más fiel posible en la adaptación, convirtiendo de entrada a esta película en una de las más significativas películas literófilas que he visto en mi vida, con un claro y obvio mensaje feminista muy necesario por lo evidente, pues no existe ningún patrón de confusión o distorsión que dé pie a la duda, al centrarse en una situación explícitamente machista, misógina, represora, violenta y totalitaria (control total y absoluto de la vida, el pensamiento, el comportamiento y las creencias de las personas) objetivamente hablando, aunque afecte también a todo el que esté en contra del régimen dictatorial, independientemente de que sea mujer u hombre, plasmando un régimen, en este caso, radicalizado en posiciones islamistas fanáticas y distorsionadas, pero que no representan la totalidad del pensamiento ni posición islámica en general, aunque sí pueda compartir esencias comunes.


   Pero lo importante para mí de esta película, sin desmerecer, por descontado, el significativo mensaje feminista que tanto recalcan los críticos (para desmerecer luego la película, en especial echándole las culpas al director), reside en el verdadero trasfondo universal: la literatura y su lectura es la mejor "arma" de "lucha" contra cualquier opresión, sea real (política y religiosa), sea virtual (psicológica y emocional), para reclamar nuestra libertad personal, definiendo nosotros (cada cual) su vida y viviéndola como decidamos vivirla.


   No me preguntes por qué, pues no lo sé (al no haber indagado en ello), pero me da la impresión de que, tal vez, algunos críticos cinematográficos no han leído el libro original en el que se fundamenta con gran fidelidad esta magnífica película (teniendo en cuenta que no se puede llevar a la gran pantalla la complejidad de 476 páginas de crítica literaria exhaustiva, imbricada en un crecimiento personal profundo de las personas retratadas, como pocas veces he leído, en apenas 2 horas). 

   Según mi impresión, ver la película sin leer el libro es una experiencia incompleta para valorarla y que cambia radicalmente cuando la volvemos a ver después de haber leído el libro, por esa razón, intuyéndolo debido a todo lo que me había hecho sentir tras el primer visionado, compré el libro en Amazon.


   En total la he visto 3 veces antes de escribir este artículo: la primera vez sin leer el libro (al descubrirla en Movistar+ y presentir que podría ser literófila); la segunda vez tras leer solo la primera parte y hacerme una idea de las personas protagonistas (entre 7 y 8 mujeres lectófilas principales, unos hombres secundarios y la autora); la tercera vez tras leer todo el libro y tener la información completa para poder valorar la película desde la interpretación y enfoque dado aquí, es decir, cine literófilo.

   Mi conclusión es que se trata de una película que debemos ver sin los filtros hollywoodienses a los que estamos acostumbrados, centrándonos en las actuaciones de las actrices, destacando a la protagonista principal, pero teniendo en cuenta que esta adaptación sí pretende llevar una esencia lo más cercana posible al libro autobiográfico en el que se fundamenta, por tanto nunca podremos apreciar de la misma forma la película si no leemos el libro. Mi propuesta para que cada cual pueda valorarla desde su interpretación particular, es ver la película primero sin haber leído el libro y sacar sus propias conclusiones, para pasar luego a leer uno de los mejores, más conmovedores y significativos libros de crítica literaria especializada que he leído en mi vida, con un triple trasfondo autobiográfico al límite e inexistente en otros libros de este tipo, para volver a ver la película luego y contrastar las impresiones con el visionado anterior a la lectura. Solo adelantar que el libro es uno de los mejores que he leído en mi vida y estoy totalmente de acuerdo con la certera opinión de la escritora, profesora, crítica literaria y activista política canadiense Margaret Atwood, más conocida por haber escrito El cuento de la criada (Editorial Seix Barral, Barcelona, 1987): "Deslumbrante. Todos los lectores deberían leerlo".

miércoles, 11 de febrero de 2026

"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte VIII)

 Sábado

10 ene. 2026

07:55


LIBRO A

LAO ZI DE GUODIAN

A2



A2 es un sorprendente tratado (también completo en sí mismo a mi parecer) sobre la función y la importancia de la humildad, especialmente cuando se aplica al trato y el contacto humano. Humildad: "virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento". Sinónimos: modestia, sencillez, llaneza, recato, moderación. Antónimos: soberbia, vanidad, arrogancia, altanería, altivez. Sinceramente creo que la importancia del Tao para mí reside en el cúmulo de experiencias. Es evidente que como concepto resulta ser una entelequia metafísica abstracta, imaginaria y sin sentido alguno, pero como aplicación práctica de lo que proclama su inspiración (aunque depende mucho de la interpretación personal condicionada por diversas ideologías), que tras treinta años de estudio e indagación literaria de sus textos canónicos creo percibir con mayor claridad poco distorsionada únicamente en el Lao zi de Guodian, nada llega a ser tan útil para la vida interior (alcanzando una ataraxia oscilante, como comentó el señor T) y también para la vida exterior, pues me da la impresión de que para alcanzar la mayor objetividad posible (de ahí mi aprecio por la ciencia y su método) primero es necesario aplicar con éxito las fórmulas que propone, en esencia, ya no el taoísmo filosófico (mucho menos el religioso), ni siquiera el Tao Te ching, sino el Lao zi de Guodian. He aquí la diferencia entre todos los retornos del Tao (del concepto chino Tao y todo lo que ello implica) a mi vida y este último en particular. Tal vez por eso en esta ocasión he decidido, contra todo pronóstico e intención inicial, compartirlo con la comunidad lectófila del blog 'Rareza literaria', exponiéndome al máximo (algo que me genera las mayores suspicacias y desconfianzas, pues el trato con la virtualidad posmoderna digitalizante no me convence pero nada): para intentar darle continuidad al proyecto que se ha formado en mi cabeza intuitivamente y que consiste en reducir a lo más esencial y comprimido posible, tras una serie de extensas especulaciones, algunas partes del Lao zi de Guodian. La hipótesis de trabajo desafía los lugares comunes obvios y habituales, como la opinión del señor T sobre la oscilación ataráxica, para intentar llevar a efecto una conjetura: ¿Qué pasaría si consiguiéramos reducir conceptos y partes del Lao zi de Guodian a una serie de fórmulas cuasi matemáticas o algorítmicas que aplicáramos de manera sostenida? Por ejemplo, hablar siempre matizando que se trata de nuestra opinión subjetiva con la intención de volvernos conscientes y despertar en la realidad de los hechos a cada momento, sin dejarnos llevar por la confortable pero inconscienciadora costumbre de hablar sentenciando, "sentando cátedra" y corrigiendo todo aquello que no encaje con nuestro sistema ultrasesgado de creencias arbitrarias y muy probablemente equivocadas. Observa a tu alrededor (servidor lleva años haciéndolo como parte del Proyecto Actitud Consciente ya extinto) y verás que la tendencia inequívoca es hablar afirmando, como si lo que hablamos fuera cierto o supiéramos de lo que estamos hablando, juzgándolo todo desde una mera opinión subjetiva distorsionada y que se puede identificar según los patrones de apego o desapego a ella arreglo al nivel proporcional de radicalización ideologizada que se muestre. En este aspecto considero un ejemplo y referente encomiable a David Saavedra y el trabajo que está haciendo.

La esencia de la humildad poetizada en A2 hace referencia todo el capítulo a ser capaz de estar por debajo y nunca ponerse delante, sino a la zaga, es decir, no ser el protagonista principal. Empieza con una metáfora líquida (el agua suele estar muy presente en el taoísmo cual ejemplo metafórico de la fluidez aplicada al comportamiento, las relaciones humanas y el arte de vivir lidiando con las vicisitudes cotidianas y contratiempos adversos), diciendo esto: "¿Por qué el río y el mar son reyes de (las aguas) de cientos de valles? Porque son capaces de estar por debajo de cientos de valles, y por eso sobre cientos de valles son capaces de reinar". Es una bella manera lírica de plasmar algo que suena a retórica vacía, pero... ¿Qué pasa si lo aplicamos a nuestro comportamiento? En este caso, personalmente sé de sobra lo que sucede... Bueno; mejor dicho, sé de sobra lo que me ha sucedido (y sigue sucediendo) cuando lo aplico. Pero no te lo puedo contar porque eso condicionaría, sesgaría y manipularía tu experiencia. Solo te insto a que lo puebes y luego, si te apetece, comentamos los resultados en la caja de comentarios. Después sigue el resto del capítulo extrapolando la primera metáfora a todo un tratado de comportamiento social, donde el foco está puesto en la concepción taoísta de sabio, afirmando que "está delante de las gentes porque se pone a su zaga". La continuación sigue sorprendiendo: está "encima de las gentes porque cuando habla se abaja", pero en la siguiente frase reitera que está "encima de las gentes sin que las gentes sientan su peso" y no menos importante: "delante de las gentes sin que las gentes sufran daño". Aunque la apoteosis regocijante queda para el final: "El mundo le apoya de buen grado sin sentirse de él hastiado". Y por último: "No compite con nadie, y de ahí que nadie en el mundo sea capaz de competir con él". ¿Es esto posible, viable? Para responder me da la impresión de que cada cual deberá ponerlo en práctica (si es que puede, pues ello requiere humildad, apertura mental, como muy certeramente comentó Hortelano y salirnos de nuestro guion rígido y automatizado tras haberlo escenificado infinidad de veces en el teatro de lo real que es nuestra vida cotidiana, con sus costumbres, psicodramas, tendencias e inercias deformantes). Lo único obvio y evidente para mí (no sé en tu caso) es que nadie me enseñó, me lo mostró, me habló de ello ni me puso en la pista de que esta interpretación alternativa a las costumbres imperantes en las que nací y crecí hasta entrar en la veintena, existe desde mucho antes de que existiera Occidente, Europa, ni siquiera España. Y probablemente siga existiendo mucho después de cualquier moda.


*


HIPÓTESIS TAOÍSTA DE TRABAJO

SISTEMATIZACIÓN PROALGORÍTMICA DE A1

INTRODUCCIÓN


Durante los últimos días desde que me encontré fortuitamente por la calle con el señor T (Týchon Copiatos) el martes, 30 de diciembre de 2025 y hablamos un buen rato, compartiendo opiniones, impresiones e ideas personales subjetivas mientras caminábamos un trayecto confluyente de nuestros respectivos destinos, sucedió lo más maravilloso y espontáneo de la vida a mi parecer; algo que llevo poniendo en práctica desde tiempo ha y que suele ser (o eso me parece a mí, igual me equivoco) consonante con el Tao (bueno, la idea especulativa que tengo sobre el Tao, siempre cambiante): la imprevisibilidad fértil y altamente productiva de los acontecimientos inesperados que abren una esclusa de novedades germinales caóticas, aparecidas como una alteración disruptiva en la ecuación de los comportamientos cotidianos que automatizan y por tanto impiden la salida creativa de ideas, estancándolas. Antes de continuar con ello, quisiera matizar un modus operandi que siempre he aplicado por inercia e impulso vital inconscienciado pero nunca me había detenido a observarlo ni analizarlo desglosándolo. Durante toda mi juventud, desde la recta final de la adolescencia, cuando empecé a relacionarme con los congéneres de mi generación para inaugurar uno de los fenómenos más importantes y significativos de la experiencia humana en sociedad, es decir, la amistad, se estableció una pauta inequívoca cual modus operandi que divergía bastante del proceder convencional percibido por mí en el entorno donde me movía, la ciudad alicantina de Alcoy, sí, esa tan famosa por sus fiestas de moros y cristianos: solo alcanzaba la plenitud de una amistad cuando me dejaba llevar por la espontaneidad del momento, es decir, cuando me relacionaba intuitivamente con mis congéneres basándome en encuentros espontáneos e inesperados que surgían de situaciones aleatorias, imprevisibles y nunca buscadas, mucho menos forzadas. Entiendo que ese modus operandi no sea lo común ni apropiado para la mayoría porque no satisface o no genera sensación de plenitud, pero como yo lo vivía dejándome llevar por el acontecimiento y aprovechando cada encuentro al máximo, exprimiéndolo cual oportunidad fortuita de la vida, el azar, las casualidades o lo que fuera (póngase aquí lo que más cómodo haga sentir a cualquiera, según su sistema de creencias propio), con una apertura, honestidad y sinceridad máxima, mostrándome tal cual soy sin protocolo, hipocresía ni "quedabien", es decir, genuino y auténtico, cada encuentro, extendido durante una suspensión del tiempo total, para centrarme y focalizar el encuentro con plena dedicación, como suele decirse, en "cuerpo y alma", me generaba una sensación de plenitud que pocas veces he visto en amistades cercanas (mi hermano biológico, por ejemplo) de toda la vida, es decir, que podían llevar años relacionándose y rara vez percibía la profundidad desnuda, sincera y afectiva que yo experimentaba con desconocidos que, de repente y sin buscarlo, se cruzaban en mi camino durante un tiempo indefinido pero suspendido en la sensación interior, aunque en el exterior no se demoraba más allá de unas horas (con uno de mis mejores amigos, José Arratia, llegué a estar 72 horas ininterrumpidas sin dormir), podíamos vivir no una, sino varias vidas según el cómputo y las convenciones sociales tradicionales. Pero exceptuando una ocasión única y de la mayor singularidad (con Gustavo Giner aka Riotrankilo y su primo Charly) todos los intentos que también surgieron espontáneamente, debido más a las necesidades afectivas de los demás que de las mías, por establecer amistades sólidas según esos estándares sociales citados, acababan en rotundos fracasos estrepitosos, a mi juicio porque se disolvía la espontaneidad para dar paso a las peculiaridades egoicas individualizadas de cada parte de la persona que define su personaje y las formas de lidiar con ello, según la gestión emocional de cada cual. Al parecer mi forma espontánea y desenmascarada de relacionarme sin filtros, anulaba momentáneamente los personajismos y las particulares "neuras" de cada cual durante instantes atemporales, pero si pretendíamos luego quedar para darle continuidad desespontaneizada a lo sucedido, entonces nuestros respectivos personajismos y "neuras" se apoderaban de la relación, lo cual implicaba que para seguir adelante debíamos pasar a las fases del protocolo, la negociación, el enmascaramiento, las medias verdades incómodas, etcétera. No sé por qué, pero ese modus operandi no va conmigo, así que al percibir la falta de espontaneidad y su insinceridad impostada todo mi ser y estar necesita alejarse, distanciarse, romper la vinculación para reducir la probabilidad de conflictos surgidos de la insistencia por continuar forzando la fase de la amistad que para la mayoría, imagino, representa, tal vez, la consolidación, pero que a mi juicio representa más bien el inicio de la fase de la enemistad. Enemistad que, a partir de entonces (según mi apreciación de lo analizado a mi alrededor, solo puede sostenerse mediante protocolos falsos y artificios impostados. Llegados a este punto,  imagino que te preguntarás: "Ya, bueno... ¿Y a qué viene esta historieta de pura subjetividad?"; pues esto viene a colación de una reflexión especulativa sobre uno de los conceptos seminales del taoísmo filosófico o daoxue, que está en el principio del título de este proyecto : wuwei. Aunque se traduce como "no hacer" o algo parecido, en realidad nunca se refiere a la idea de inacción que parece transmitir una traducción etimológica, sino a la idea (que nunca se cansa de matizar Iñaki Preciado) de acción espontánea desinteresada. Mi pregunta retórica es: ¿Podría tratarse mi inercia social con los congéneres de un ejemplo de wuwei o simplemente es que estoy para que me encierren en un manicomio? Supongo que la respuesta dependerá de la interpretación proyectada por cada cual, según sus modelos, mapas cognitivos, ideas y creencias particulares.


*


Arreglo a mi experiencia y por norma general las concordancias en una relación interpersonal son fundamentales para el entendimiento y la construcción de una buena amistad sólida de larga duración. Solo cuando encontramos las concordancias, es decir, "correspondencias o conformidades" (concordancia: "correspondencia o conformidad de una cosa con otra") llegamos a la concordia. Concordia: "conformidad, unión". Sinónimos: armonía, unión, acuerdo, consenso, avenencia, paz, reciprocidad, compañerismo, cordialidad, camaradería, amistad, hermandad, fraternidad. Si quieres tener amigos y una amplia vida social, sin duda que, al menos según lo que he podido investigar y analizar, necesitas encontrar las concordancias y llegar a una concordia inevitablemente, pues parece ser que los seres humanos rehuimos por naturaleza la discordancia, imagino que (al menos en mi caso) porque a nadie le gusta sentirse mal y cuando el cerebro identifica que alguien genera discordia, mediante la continua discrepancia, rehuye automáticamente. Sí, para un momento puede estar bien pero si se repite a menudo genera rechazo. He conocido pocos casos de amistades basadas en la discordancia y no suelen acabar bien. Pero en el caso de las ideas, las opiniones y las especulaciones subjetivas, así como el conocimiento en general, el asunto cambia sustancialmente. Solo las discrepancias, especialmente cuando más discordantes son, suelen generar replanteamientos esenciales, cuestionamientos vitales y dudas fundamentales que, si estamos abiertos con flexibilidad mental (algo para lo que el Tao es imprescindible) y pasamos por el caos implicado en añadir discordancias que generan turbulencias y sacudidas en nuestro sistema de creencias, entonces llegan ideas nuevas y refrescantes o estímulos significativos que impulsan nuevos proyectos, investigaciones, indagaciones, especulaciones. En mi caso siempre he buscado la discordancia a través de mis lecturas, es decir, leyendo libros de ensayo que sean contrarios entre ellos, por ejemplo, si el argumento de un libro es idealista, luego busco otro libro cuyo argumento sea materialista. Con esta actitud o modus operandi para intentar sortear la tendencia cerebral al sesgo de confirmación, he descubierto lo que considero la mayor revelación o metaconocimiento: que cualquier argumento es igual de convincente, por tanto tiene un valor muy limitado y cuestionable, pues cuando se refuta con otro argumento deja de ser convincente y solo hay que encontrar la retórica o enfoque argumental adecuado para refutarlo. De ahí la conexión con el capítulo A1 del Lao zi de Guodian: "elimínese la inteligencia, rechácense las argumentaciones, y las gentes obtendrán beneficios cien veces mayores".

Todo esto (la hipótesis de trabajo que pretendo desarrollar) empezó a gestarse hace apenas dos días, a raíz de un comentario que hizo Týchon en el blog 'Rareza literaria' el jueves, 8 de enero de 2026. La hipótesis surgió de una pregunta que cuestionaba cierto lugar común cuyo funcionamiento es análogo a un liftoniano cliché que termina con el pensamiento: "quizá la metedura de pata es intentar aferrarnos a un estado de ánimo, por mucho que nos guste o nos sintamos cómodos en él. Vamos, que igual el problema no está tanto en no poder estar perpetuamente en ataraxia como en querer estar perpetuamente en ataraxia, o cualquier otro estado de ánimo". Arreglo a mi experiencia Týchon tenía toda la razón, por eso le contesté: "obviamente", aunque en realidad era una especulación suya surgida de cierta broma que interpretada literalmente puede dar la impresión equívoca. Pero gracias a esa interpretación de la broma plasmada al principio del comentario, así como al resto de mis subjetivas especulaciones en este proyecto, mi mente hizo el clic y las afirmaciones se reconvirtieron en interrogaciones. La primera duda interrogativa fue aplicada a mi respuesta automática: ¿Obviamente? Entonces se abrió la posibilidad: aunque todo parece indicar que aferrarnos a un estado de ánimo es la equivocación más flagrante que podemos cometer, se introdujo la duda: ¿Y si no es así? ¿Y si fuera posible encontrar una fórmula que nos mantuviera permanentemente en ataraxia? Este cuestionamiento estimulado por el comentario de Týchon, al que le estoy inmensamente agradecido por haber añadido el factor desencadenante a la ecuación de esta hipótesis taoísta de trabajo, ha supuesto el punto de inflexión para uno de los mayores retos en mi vida. Con cualquier otra perspectiva, especulación o filosofía de vida no lo hubiera ni intentado, pues creo haberlo hecho con anterioridad y no dio resultados, pero el Tao representa una singularidad tan discordante con el resto de filosofías de vida (incluyendo el budismo, el vedanta, aunque no tal vez el samkhya, que también tengo pendiente investigar a fondo este año) que se abrió una puerta a la posibilidad, pues creo sinceramente que el Tao podría tener la clave y tal vez esté codificada en el Lao zi de Guodian, exactamente donde descartamos todas las influencias chinas no taoístas que solo añaden distorsión y confusión, pues para llegar a la consumación de mi hipótesis de trabajo necesitamos quitar, restar, reducir, nunca poner, sumar, aumentar. La pretensión y el intento es llegar a codificar solo unas pautas primordiales por separado, intentando la codificación más reducida pero aplicable de una manera realista y por descontado efectiva, sencilla, viable. Si la hipótesis planteada (imaginada, fantaseada, especulada) pudiera llegar a buen puerto, debería ser (presuntamente) gracias a la unión de todas las codificaciones desglosadas y aisladas por separado, tal vez. O no. Gracias al comentario de Týchon surgió un cuestionamiento en mi cabeza que nunca había sido planteado: ¿Y si la automatización inconscienciada, que por norma general acaba siendo perjudicial para nosotros, pero es la tendencia inercial del funcionamiento cerebral al natural, pudiera ser reconfigurada para obtener resultados óptimos, en este caso la ataraxia permanente? ¿Podría el Lao zi de Guodian contener los elementos clave que necesitaran ser desmantelados de una prosa poética bella para leer pero inefectiva para aplicar y transformados en pautas cuasi algorítmicas que se apliquen sistemáticamente a diario hasta generar costumbres y hábitos cuya consecuencia sea una ataraxia permanente, capaz de agitarse en los momentos adecuados hasta límites insospechados, pero sin perderse? Bueno, aunque solo acabe como una especulación estéril más, no obstante acaba de empezar un reto personal que, como mínimo, me entusiasma, me divierte, me apasiona y salpimenta mi vida actual.