lunes, 9 de marzo de 2026

El imprescindible libro que acaba de publicar BLACKIE BOOKS en su colección CLÁSICOS LIBERADOS

Si te gustó, te dijo algo o te sirvió para lo que sea el dietario taoísta 'WUWEI WUXING: ATARAXIA', atención a este artículo.

   Si eres un estudioso o al menos te conecta o consideras que el Tao te ayuda de alguna manera, atención a este artículo.

   Esta mañana he acudido a Códex, una de mis 2 librerías habituales (no acudía desde que nos fuimos al viaje por el norte peninsular, porque todavía estoy recuperándome) y menuda sorpresa inesperada me he llevado.

   Tras realizar mi examen minucioso de análisis lectobibliófilo forense con meticulosidad escrutadora, he descubierto una joya de joyas que jamás hubiera esperado, al llegar al apartado de LITERATURA CLÁSICA.


   Como no podía ser de otra forma, la fabulosa Blackie Books, afín total a la sinfonía de las rarezas literarias más exquisitas y "[...] la editorial independiente de Barcelona con nombre de perrita", ha decidido publicar EL LIBRO DEL Tao LIBERADO.


   Se trata de una nueva edición y traducción de EL CLÁSICO DE LA VÍA Y LA VIRTUD, conocido originalmente como Tao Te ching o Daodejing, aunque es más conocido en España como El libro del Tao.


   ¿Otra edición más, añadida a todas las que ya tenemos de El libro del Tao, en su amplitud de versiones, traducciones y ediciones? ¿Por qué sí a esta nueva edición acumulada sobre tantas ediciones que, posiblemente abarquen la aplastante mayoría de editoriales prestigiosas en España?


   Bueno, la respuesta no es sencilla y ha requerido toda una mañana de escrutinio, estudio exhaustivo y análisis detallado por mi parte (menos mal que Javi y Fátima ya me conocen de sobra en mis rarezas literarias lectobibliófilas y me dejan operar en su librería con libertad) antes de tomar la decisión definitiva, que sin duda, es: sí a EL LIBRO DEL Tao LIBERADO.


   Querida comunidad de mi gente lectófila, he aquí mis razones, que detallo con palabras e imágenes. Luego, que cada cual decida con criterio y libertad, tanto a favor como en contra de su compra.


   Sí, para empezar, porque la edición pertenece a Blackie Books. Blackie Books es una editorial española independiente fundada en 2009 en Barcelona por Jan Martí y Alice Incontrada que, te puede gustar más o menos (su catálogo siempre es para paladares muy selectos y concretos), pero trabajan con unos estándares elevados de calidad y difíciles de igualar en el mercado editorial patrio, tanto en continente como en contenido, con ediciones muy cuidadas hasta el último detalle. Un libro suyo es una apuesta por la calidad a todos los niveles. Y al saber cómo trabajan, directamente sabemos que al elegir un libro suyo detrás hay una dedicación apasionada y que destila amor lectobibliófilo, por tanto, si tienes el mínimo vínculo con la lectura y los libros, Blackie Books es ineludible. Y esto significa algo más, en relación a una edición blackiebookera de El libro del Tao: ya de entrada va a ser disruptiva y marcará un punto de inflexión alejado de la aplastante mayoría de traducciones y ediciones de El libro del Tao.


   Sí, por la traducción bilingüe: aunque no puedo hablar del traductor, Manel Ollé, porque no lo conozco de nada ni me suena haber leído un solo libro suyo, veo que es sinólogo y por tanto, como no podía ser de otra forma, la edición de Blackie Books es una traducción directa del chino al castellano, no una traducción intermedia del inglés, el francés o el alemán (traducciones a las que hay que decir no, según mi opinión, es decir, a la aplastante mayoría de ediciones).


   Sí, porque no solo pertenece a Blackie Books, sino a su imprescindible colección CLÁSICOS LIBERADOS, una iniciativa espléndida por parte de la imprescindible editorial, para que podamos releer obras clásicas de la literatura universal (incluyendo textos sagrados), de una manera fresca, renovada, diferente o en palabras de la propia editorial: "La Colección Clásicos Liberados nace con un propósito: liberar las grandes obras de la literatura universal de prejuicios, solemnidades y dogmas, y devolverlas a los lectores como si fueran nuevas: limpias, vivas, sorprendentes" (El Libro del TAO).


   Sí, porque es una edición a todo lujo y muy cuidada, con materiales adicionales de estudio previo y textos introductorios para contextualizar, tanto a nivel cultural, como religioso e histórico, incluyendo un significativo estudio sobre la "Era Axial", que considero esencial para entender el taoísmo como fenómeno autóctono de China, luego convertido en universal, junto a otras grandes revoluciones espirituales y religiosas de la época, que también se han expandido y son muy relevantes a mi juicio, todo ello a cargo del mismo traductor, Manel Ollé, que además de sinólogo, es poeta y profesor de literatura e historia de Asia Oriental.


   Sí, porque después de las 2 partes clásicas de El libro del Tao, bilingüe (chino-castellano), tenemos un inclusivo apartado, titulado 'POR EL CAMINO DEL TAO', donde hay un significativo trabajo de literatura y religión comparada, con una amplia diversidad de textos, poemas, reflexiones y pensamientos de místicos cristianos, poetas, escritores o filósofos que en apariencia, no eran taoístas, pero algunos de sus escritos destilan un aroma y perfume taoísta en esencia.


   Sí, por el interesante ensayo final 'SABIDURÍA ORIENTAL Y FÍSICA CUÁNTICA' que pretende establecer arriesgados paralelismos antes intentados por otros autores, desde la década de 1970, con resultados poco halagüeños, aunque no por ello no sea de agradecer el nuevo intento, en este caso por parte del doctor en física teórica español Alessandro Maccarrone, autor de peso ya publicado por Blackie Books.


   Sí, en último lugar, pero no por ello menos importante, sino mucho más, por las fantásticas, maravillosas, únicas y comprometidas ilustraciones del no menos fantástico, maravilloso y único historietista español Eduardo Pelegrín Martínez de Pisón (1959-2022), más conocido como Calpurnio, cuya obra a destacar fue la serie de cómics 'EL BUENO DE CUTTLAS', historieta representativa del comix o cómic contracultural patrio, que pasó sus últimos años de vida (así como el cáncer que sufrió) implicado ilustrando esta edición sin parangón de El libro del Tao que "[...] le proporcionó la paz y la tranquilidad necesarias para afrontar su enfermedad y su muerte. No tenía miedo. Nada importaba. Me dio fuerza también a mí. Fue casi providencial" (según dijo su compañera, Ana García).

sábado, 7 de marzo de 2026

'XXL' de Paula Leitón (reseña)

Acabo de leer el libro XXL. DEL ORO OLÍMPICO A LA LUCHA CONTRA LA GORDOFOBIA.

   Escrito por la joven waterpolista española Paula Leitón Arrones, nacida el 27 de abril de 2000 en Tarrasa, Barcelona, Cataluña, España. Excelente jugadora en la crucial posición de boya, ha competido ya en 2 Juegos Olímpicos, obteniendo la selección española de waterpolo plata en Tokio 2020 y oro en París 2024. Un hito y un orgullo para el deporte patrio de alto nivel y proyección internacional. Pero, no obstante, para un sector nada desdeñable de la población, parece más importante insultarle y faltarle al respeto por un sesgo subjetivo que denota la mentalidad de colmena y falta de criterio propio a nivel social, siendo adalides de los estereotipos, aunque en realidad ese comportamiento mediocre solo denota el tipo de personas ante las que seguimos estando, por desgracia, a estas alturas del siglo XXI, teniendo que sufrirlas los demás.

   Mi ejemplar es una primera edición publicada en octubre de 2025 por Plataforma Editorial, una buena editorial española independiente fundada en 2007 y que apuesta principalmente por la divulgación científica de la más alta calidad, así como excelentes memorias autobiográficas, pero también por la autoayuda de menor y dudosa calidad.

   El breve libro tiene apenas 131 páginas repartidas en un prólogo, una introducción, 8 capítulos numerados y titulados, el epílogo, el anexo, los agradecimientos y el palmarés.

   Se trata de las memorias autobiográficas de la mejor waterpolista española que, debido a un triste acontecimiento a los que nos tiene acostumbrados internet (algunos estamos ya muy cansados y hastiados con esto), se ha convertido en una imprescindible referente contra los estereotipos y la mentalidad de rebaño a la baja (calidad humana y emocional). Un claro ejemplo de vida, con un mensaje esperanzador y una actitud, así como madurez digna de conocer por parte de cualquiera, pues todos, independientemente de la edad, orientación ideológica, estatus económico y social o madurez emocional que tengamos, aprenderemos de ella: su vida, su forma de procesar las vivencias, sus criterios desprejuiciados que recibió desde la infancia (un aplauso a su familia por haberla educado y orientado así), su apertura mental y un carácter exigente para autoperfeccionarse, mejorar de manera constante y alcanzar sus metas. Evidentemente yo tengo el doble de su edad y en infinidad de aspectos soy la mitad de maduro que ella, así que este libro me ha servido como si fuera ella la que tiene el doble de años que yo. Por tanto, gracias, Paula, por haberme recordado tantas cosas importantes que he olvidado en ciertos aspectos y haberme enseñado otras que, a estas alturas, todavía no me había planteado.

   A nivel literario no tengo nada que valorar porque este no es un libro literario ni lo ha escrito una escritora (de momento, ya veremos más adelante). Tenemos infinidad de libros para valorar en ese aspecto. Este en realidad es un libro más importante si cabe y a mi juicio debería leerlo todo el mundo, pues todos, en una medida u otra, nos dejamos llevar por los prejuicios apresurados, especialmente estéticos, sin saber nada de la otra persona ni ante quién estamos. Si te parece que me equivoco y valoras algo este trabajo, bueno, yo mismo peso 120 kilos y según el IMC debería pesar 70. He aquí (en este libro, me refiero) un claro ejemplo de persona que rompe con cualquier estereotipo social sobre la "gordura". Por norma general y a mi juicio, únicamente la ignorancia es atrevida, osada y arrogante, quedando pronto en evidencia. La sabiduría suele ser más humilde, cautelosa y sobre todo respetuosa. Paula es un claro ejemplo que conoceremos en esta magnífica ópera prima. Por su estilo franco, sencillo, directo, breve y bien escrito, creo que se debería sugerir para fomentar la lectura, especialmente en adolescentes que están empezando la vida y pueden verse muy probablemente en una situación de desamparo y tener que aguantar las mierdas de otros que, al parecer, se creen con más derechos, tomándose unas libertades osadas que nadie les ha dado. Y hablando de derechos, quisiera hacer una matización reflexiva para cerrar esta reseña.

   He visto en infinidad de ocasiones cómo las personas más irrespetuosas, con mayor falta de autocontrol y poca gestión emocional, se justifican escudándose bajo el argumento de la "libertad de expresión". ¿Es esto cierto y un argumento válido?

   La libertad de expresión es un derecho fundamental que se articula en la práctica como un principio que apoya la libertad de una persona o de un colectivo para expresar sus opiniones e ideas sin temor a represalias, como la censura o la sanción punitiva posterior. Está reconocida como un derecho humano en el artículo 19 de la DUDH o Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París, Isla de Francia, Francia. Pero, no obstante, esto no significa que podamos decir lo que nos venga en gana y de la manera que nosotros decidamos decirlo, pues reclamar el ejercicio de la libertad de expresión, como todo en la vida, implica "deberes y responsabilidades especiales" y "por lo tanto, estar sujeto a ciertas restricciones" cuando sea necesario, "para respetar los derechos o la reputación de otros" o "para la protección de la seguridad nacional o del orden público, o de la salud o la moral públicas", como indica la aplicación práctica de la DUDH, el PIDCP o Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la resolución 2200 A (XXI), del 16 de diciembre de 1966.

   Todo esto significa que insultar y faltar al respeto no está considerado libertad de expresión, sino difamación y/o calumnia. Ambas figuras jurídicas están consideradas delito y son punibles. Difamar: "1. Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama. 2. Poner algo en bajo concepto y estima" (Real Academia Española). Sinónimos: desacreditar, desprestigiar, calumniar, denigrar, infamar, injuriar, ultrajar, vilipendiar, deshonrar, desfamar. Calumniar: "1. Atribuir maliciosamente a alguien palabras, actos o intenciones deshonrosas. 2. Imputar falsamente un delito" (Real Academia Española).

   Por tanto, insultar y faltar al respeto no es libertad de expresión, ni tampoco humor o "gastar una broma", es un delito.

jueves, 5 de marzo de 2026

SIN TÍTULO (relato poético)

Colaboración de Riotrankilo

(Gustavo Giner González)



¿Te acuerdas?

Hace veinte años.

El relato poético fue el final de nuestra intensa aventura y el momento perfecto para rememorar todos aquellos años de amistad y de una profunda unión y conexión que nos había llevado por variados escenarios y vivencias.

Bukowski apareció cuando el alumno estaba preparado.

Bukowski fue el padrino del relato poético. Nos enseñó la forma. Y lo hicimos. Nos pusimos a teclear todo lo que nos oprimía y a contar todo lo que habíamos vivido. Bukowski nos puso la mano en la espalda y nos sujetó la cabeza para que potáramos todo aquello.

Y salió.

Vaya si salió.


Para la conmemoración 2026, veinte años después, he vuelto al lugar donde sucedió mi parte de aquello. El Paraíso, en Villajoyosa.

Corría el año 2006.

Principios.

Por aquel entonces ya lo habían conseguido. Habían conseguido institucionalizarnos.

Por aquel entonces el mundo se había convertido ya en una especie de psiquiátrico, donde cada ingreso era un logro y cuantos más locos, más sujetos de ensayo para poder probar sus nuevos tratamientos en estudio.

La sociedad se había convertido en la SLMLSSMD.

Sociedad de la Linealidad como Método de Liberación o Sumisión Según se Mire, Depende. 

La llamaremos la Sociedad de la Linealidad, donde cada ser humano se convierte en una red de patrones calcados, donde todos parecemos diferentes pero hacemos lo mismo, donde pensar por uno mismo no es rentable.


Bebo un líquido verde, dulce con sabor a chusquillas garrapiñadas. Enfrente tengo el mar que fue testigo de aquello.

Para la conmemoración, le pedí a un colega un favor, necesitaba una cápsula del tiempo que hiciera de conductor al pasado. Edgar me dio la llave. Y con ella me he preparado una trompetilla origami de unas hierbas que cuando me la pasó Edgar parecía jodido. Y cuando las cogí pensé joder qué cojones. Olía a mierda. De verdad. Pensé que me había dado la bolsa de la caca del perro y no había visto algo así antes, no era verde. Igual me ha dado la bolsa de lavanda para los jabones, pues era morada. Y no sabía su nombre así que le puse Jack Herer en honor a aquel relato poético inmortal.


Por aquel entonces la Sociedad de la Linealidad ya había comercializado un nuevo sintético: YouTube.

Tres colegas residentes de la institución que habían sido compañeros en el pabellón de Pay Pal y que tendrían la misma edad que nosotros, por aquel entonces, sintetizaron la nueva aspirina sin tener ni puta idea de lo que estaban a punto de crear.

Solo faltaba un año para que la Sociedad de la Linealidad presentara su pastilla estrella: El primer iPhone y poco después nació Android, con su nueva tecnología de pantallas táctiles.

Por aquella época también nació Twitter y Blogger se consolidaba saliendo de su versión beta. Myspace pegaba fuerte pero sería desbancada.

Nos estaba creciendo un apéndice y no nos dimos cuenta. El mundo estaba cambiando a pasos agigantados entrando en una vorágine de ciencia ficción, nos la estaban metiendo doblada, pero fue suave, con lubricante, entró sutil, adornada de besos y caricias. Y nos gustó, ¿cómo negarse? Era demasiado bueno.

Estábamos en la prehistoria tecnológica viviendo en cuevas y la Sociedad de la Linealidad nos cogió de la mano y nos llevó al exterior.


Pero por aquel entonces, Bro ¿te acuerdas? Eran otros tiempos.

Éramos otros personajes.

El relato poético fue la tabla de salvación a la que te aferras en un naufragio, la llama que te alumbra cuando estás en la mierda.

Tú estabas ingresado en el pabellón Ken Kesey volando sobre el nido del cuco y a punto de subirte al bus lisérgico. Yo estaba de paciente con una mejora de celador en el pabellón Jack London como un vagabundo de las estrellas.

Nos unía la línea costera.

Tú en aquel bastión de hormigón que desprendía nubes tóxicas, refugiado y atrincherado en aquel cuarto piso que no podría haber sido más underground y que se convirtió en la base de operaciones del relato poético.

Entrar allí era como meterse en una especie de Área 51. Estabas jodido.

Mi pabellón tenía mejores vistas y brisa marina. El mar, hablé mucho con el mar. Desde el apartamento aquel, en la urbanización Garden Court se podía ver a lo lejos la silueta del pabellón donde tú estabas y era una sensación que no sabría describir, saber que estabas allí tecleando sin parar, rodeado de libros y música, pero sobre todo libros, amontonados en todas partes, montañas de libros que cada semana cambiaban.

Y aquel sofá estratégico cual nave interestelar en la que viajar a través del cine, la música, los libros, la imaginación, la meditación, la fitofumación y la observación.


Por aquel entonces hacía nada que Mägo de Oz había parido Gaia II, un álbum doble que era mescalina para los sentidos.

En las emisoras se había colado un tal Daddy Yankee con el éxito Gasolina, ¿curioso verdad?

Yo seguía escuchando a diario al Melendi callejero cuyas letras y ritmos provocaban un torbellino de sentimientos.

También había conseguido el directo de Gossos que era una puta locura.

Y me había enganchado a Ray Charles.

System of a Down.

Offspring.

Oasis.

Mike Oldfield.

Monjes Budistas.

Gwendal.

Ska-P.

Mojinos Escozíos.

Y por supuesto, cómo no, imposible olvidarse de él, El Chivi. Fue el gran incomprendido. Chirrió en los oídos de casi todos los institucionalizados, la gente oía una canción suya y aparecían todos los frenos imantados mentales que te alejaban de él e impedían descubrir lo que realmente había allí. La Sociedad de la Linealidad nunca lo aceptó, pero para nosotros fue gloria bendita.


El relato poético se llenó de exaltaciones a la amistad y de todas aquellas locuras que habíamos vivido a lo Jack Kerouac, Neal Cassady, Allen Ginsberg, Burroughs, Hunter Thompson y todas las voces de la contracultura de las cuales habíamos bebido.

Y se agitó con un cóctel de Rajneesh, Gurdjieff, Krishnamurti y todas las filosofías y creencias que se habían ido cruzando, como aquel vivir sin cabeza. Y se aliñó con algo de K. Dick, Fredric Brown, Asimov y Lovecraft.

También se llenó de gritos, escupidas y vomitadas a la Sociedad de la Linealidad y se adornó con un manto de surrealismo de voz propia que brotaba de unos personajes tipycollianos que vestían túnicas swámicas y que estaban en continuo experimento meta analizando la realidad y tomándose la vida como una gran broma cósmica.

¿Te acuerdas de Ya Lo Sé?

El tao del relato poético.

Los poemas que llegan cuando llega la poesía con las sirenas puestas y llaman a la puerta.


Y llegaba el día, el encuentro, el reencuentro.

Bajaba feliz por las escaleras o salía a toda prisa del curro. Giraba la llave. El motor del coche arrancaba. Nervioso salía a la autopista bailando y con la música a tope y parecía que tuviese que recorrer el país de punta a punta en esos pocos kilómetros interminables.


¿Habrá escrito otro de cucarachas?

Sí por favor, dime que sí, me chiflan los de cucarachas.

Y en la gaso le habrá pasado algo digno de poema fijo.

Y seguro que ha escrito alguno de esos largos que te hacen despegar, te lanzan a la estratosfera, te sacuden, te remueven, te llevan a mil paraísos entre carcajadas y luego te estrellan contra el Everest y allí tirado y atrapado entre los amasijos de la nave te masturban hasta correrte con fuegos artificiales incluidos.

Y entonces llegaba a la rotonda de la universidad, ya faltaba poco, recto y luego giraba a la derecha y aparecía el puente rojo, ya casi ya casi, a ver si me he equivocado otra vez de rotonda, ah no, siempre lo parece pero nunca te pasas, intermitente, freno de mano. Creo que nunca olvidaré aquel barrio ni aquellas casas, ni aquel portal, ni aquel timbre que al pulsarlo podía suceder cualquier cosa y por eso siempre miraba a los lados para ver si había alguien, lo cual, de ser así, añadía más risa al asunto.

Y subía aquellas escaleras que tantas veces había subido a cuatro patas después de noches eternas que reseteaban y sanaban el alma.

Y allí estaba esperándome con una sonrisa aquel con el que había dormido bajo las estrellas y en celdas de castillos abandonados, aquel con el que había tenido un bautismo bajo aquella cascada, aquel cuya risa era mi risa, aquel con el que había compartido las páginas de los libros más raros, aquel con el que había accedido al multiverso onírico, aquel que me había acompañado en el tránsito de la adolescencia y la juventud, aquel con el que había reído hasta quedarme sin risa, aquel con el que había escenificado los mil y un psicodramas freudianos, aquel que me había hecho conocer a todos aquellos personajes que fueron apareciendo en un desfile de locura extravagante, aquel con el que había actuado en innumerables puestas en escena de talento improvisado que desternilla al más cuerdo, aquel con el que había soñado con las shaktis más místicas y sexuales diosas de los humanos más frikis de todos los frikardos cuatrojos del planeta, aquel que había cerrado la persiana, estaba sentado en el sillón entre ceniceros rebosantes y olor a almizcle afgano dulce.

Y allí, en aquel santuario místico underground, tras las revelaciones de los nuevos descubrimientos, musicales, literarios y cinéfilos, nos sentábamos, nos acomodábamos, encendíamos la roja llama y por turnos leíamos lo escrito hasta entonces, entre nubes de humo azul.

Y allí estábamos, tras más de una década, desde que nos veíamos en el Chechare o en el Colacao del poli, poco más de una década desde que había leído mi primer fragmento literario, mi primer texto en un relato breve de Khalil Gibran. Se llamaba 'El loco' y empezaba diciendo, "Me preguntáis cómo me volví loco". Si lo hubiera escrito yo tendría que haber empezado con un "Me preguntáis cómo no me volví loco". Y la respuesta sería más sencilla y menos poética que la de Gibran. Sería porque encontré a otro loco con el que compartir la locura.

Allí desaparecía todo, absolutamente todo. En aquellos recitales se agitaba la magia, el zen, el esoterocultismo, las religiones, las creencias, lo absurdo, el humor, la sátira, el cine, los cómics, los recuerdos, los sueños, los miedos y las alegrías, se celebraba la existencia y todo lo que había habido en ella. Todo en un pulso psicodélico de luces y colores metamórficos y ascendente en el que la seriedad escaseaba, pues era inevitable carcajearse cada dos o cinco frases.

Y al regresar de aquellos viajes, nos esperaba la música, los cómics más locos y el cine.

Fue pócima para el alma.

Fue una suerte de viaje.

Fue el retrato de una época.

Aquellos swamis murieron allí entre manuscritos y nadie los encontró, aunque dicen que no estaban muertos.

Luego reencarnamos en mil vidas y atravesamos infiernos mil y noches oscuras del alma.

Hoy estoy sentado en mi sillón esperando que vengan Ana y Alba. La vida después de aquello nos dio candela de la buena, en parte, si pudimos remontar fue por las bases que aquello aposentó en nosotros.

Y tú estás en la otra punta del país con tu mujer y tu cuñada descubriendo el norte y sus regalos.

Durante estos días he estado viajando al pasado a través de la música, los recuerdos y el único manuscrito que sobrevivió de todo aquello. 

He estado en aquella época y en infinidad de lugares estratégicos que hicieron de escenario en nuestro particular On the Road.

Espero que te haya hecho viajar también a ti.


Irremontables distancias amagan con escindirnos del ser si el acercamiento se fustra.


P.D. Como colofón a este particular homenaje he estado haciendo algo que siempre quise hacer pero nunca me atreví por el respeto que me producía: escribir un rap. La razón por la que me producía respeto es porque en España, desde mediados de los 80, empezó a nacer una cultura rapera, que aunque influenciada por el hip hop estadounidense, dio lugar a un estilo propio que se llenó de voces como SFDK, Violadores del verso, Club de los Poetas Violentos, Falsalarma, Def Con Dos (rap metal) y nuestro querido paisano Nach, entre muchos otros. Y fueron artistas increíbles cuyas letras eran una locura, así que sin pretensión de ni siquiera acercarme a ellos, pues son artistas de otro nivel, he querido tan solo jugar como un niño a ser ellos y crear un rap (utilizando el juguete que nos han puesto en las manos recientemente, la IA), sobre aquello que vivimos. Así que desde el respeto al Rap español aquí tenéis mi versión de aquella época donde el Relato Poético nos salvó.

Relato poéticohttps://suno.com/song/c1c8f4b2-7a09-462d-9a8c-3f52ecb2fa0f.


Marzo de 2026

martes, 3 de marzo de 2026

'CRISIS EN SEIS ESCENAS' de Woody Allen (cine literófilo)

Pocos personajes públicos relacionados con las artes son tan singulares, disruptivos, polémicos y raros como Woody Allen.

   Nacido el 30 de noviembre de 1935 en Nueva York, Estados Unidos, como Allan Stuart Konigsberg, es uno de los más emblemáticos, reconocidos y prolíficos cineastas hollywoodienses de la segunda mitad del siglo XX. Director, guionista, actor, comediante y también escritor (ha incursionado en varios géneros literarios, como la novela, el relato corto y las memorias autobiográficas), su cine, por el cual es más conocido a nivel popular, se fundamenta en una visión propia, única e irrepetible, con más de 50 películas en su haber, algunas de las cuales han sido galardonas con el Premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, más conocido popularmente como Premios Óscar. Él en particular ha recibido 4, 3 de ellos al mejor guion original (lo que nos da una pista sobre cómo escribe) y uno al mejor director. A pesar de su registro amplio de géneros que ha tratado con brillantez y excelencia en el séptimo arte, difícilmente imitable, destaca en un tipo de comedia tan divertida, sui géneris y diferente, que está considerado uno de los mejores comediantes de toda la historia.

   Recordemos que Woody Allen no comenzó su carrera artística profesional como cineasta ni actor, en la década de 1950, sino como escritor de comedia, chistes y guiones para televisión en particular. Publicó varios libros de relatos cortos de humor. Así que una década, como mínimo, antes de convertirse en cineasta icónico y referente de un humor audiovisual muy concreto y explícito, reconocido unánimente por los críticos cinematográficos (se ganó el respeto y la rendición incondicional a sus pies de los más exhaustivos e implacables críticos reconocidos a nivel mundial, destacando a Roger Ebert [1942-2013]), Woody Allen fue escritor de éxito. 

   Pero también fue un peculiar e innovador comediante, en la década de 1960, poco antes de reconvertirse definitivamente en el reconocido y admirado cineasta que acabó siendo, dedicándose a un tipo de comedia muy popular en Estados Unidos, el "stand-up comedy" o "comedia de a pie", donde el comediante reflexiona humorísticamente sobre sus vivencias en particular, frente a un público con el que suele interactuar. Woody Allen fue pionero de los monólogos, frente a la tendencia establecida en la época de contar chistes tradicionales. Y precisamente ahí es donde desarrolló ese personaje único, que luego explotaría a fondo en gran parte de su obra cinematográfica, quedando asociado a él y caracterizado como una persona intelectual, insegura y nerviosa, cuya tendencia es la reflexión elíptica, humorística y sarcástica sobre temas como la metafísica o el psicoanálisis (aunque, según ha explicado varias veces, su personalidad en la vida real es bastante diferente). Pero si algo marca la diferencia en el cine woodyalleniano es precisamente la gratificante tendencia a la parodia autorreferencial redundante: ese peculiar humor que, si bien puede burlarse de los demás o de situaciones fácilmente ridiculizables, como suele hacer la mayor parte del género de la comedia, no obstante decide burlarse de sí mismo y los personajes similares que escenifica en la gran pantalla, de manera despiadada, inteligente, muy aguda y con un ingenio difícilmente imitable.

   Pero como los seres humanos no solemos ser la perfección intachable andante, el genio neoyorkino ha estado envuelto en alguna que otra polémica a nivel personal y que ha enturbiado su carrera cinematográfica, mermándola por completo, destacando las gravísimas acusaciones de abuso sexual por parte de su hija adoptiva Dylan O'Sullivan Farrow, secundadas por su ex pareja, la actriz estadounidense Mia Farrow (que se ha convertido en su mayor y más vehemente detractora y activista social contra el cineasta), así como su único hijo biológico, el excelente periodista y escritor estadounidense Ronan Farrow. Bueno, aunque se trata de una acusación gravísima, por la que Woody Allen fue juzgado en 1993, no obstante se le declaró inocente por falta de pruebas. Tras una investigación de 14 meses, la Agencia de Bienestar Infantil de Nueva York, perteneciente al Departamento de Servicios Sociales, concluyó que no había evidencia creíble de abuso o maltrato. A pesar de ser absuelto por la justicia y sin haberse podido demostrar nada hasta el día de hoy, el activismo de la familia Farrow contra él (especialmente su hijo, periodista reconocido por los reportajes de investigación sobre las denuncias de abuso sexual contra el ex productor cinematográfico estadounidense Harvey Weinstein, que sí se demostró judicialmente ser culpable y por las cuales fue encarcelado a una condena de 23 años, que sigue cumpliendo en la actualidad) ha tenido repercusiones importantes en la carrera cinematográfica de Woody Allen, tras ser "condenado" a nivel social y mediático. En la actualidad solo produce en Europa.

   CRISIS IN SIX SCENES es una peculiar, extravagante, muy rara, genial y divertidísima creación cinematográfica literófila woodyalleniana sin parangón y única, desarrollada para Amazon Studios y estrenada el 30 de septiembre de 2016. Se trata, en principio, de una miniserie de 6 episodios, pero que en realidad funciona como una película de apenas 2 horas y media, por eso es la miniserie más curiosa y diferente que se ha creado, pues se ve de una sentada, como si fuera una película suya más. A pesar de que el cineasta neoyorkino la ha rechazado con vehemencia, arrepintiéndose de ella en varias ocasiones y catalogándola de "error catastrófico", a mi juicio se trata de una de las mejores creaciones del cineasta, si tenemos en cuenta todas sus peculiaridades globales y no intentamos compararla o ponerla a la altura de sus películas más reconocidas por la crítica cinematográfica. Una verdadera joya audiovisual de la mayor rareza cómica y tan bien contextualizada en la época que pretende escenificar, que es capaz de trasladarnos a ella, finales de la década de 1960, en plena ebullición del hippismo, la lucha política activista por la emancipación social de los desfavorecidos en Estados Unidos, así como por los derechos de las mujeres y los afroamericanos o el rechazo a la guerra de Vietnam (1955-1975).


   Protagonizada por el mismísimo Woody Allen, en el registro del arquetípico cliché de personaje que le caracteriza, a mi parecer destacan las excelentes interpretaciones de las actrices Elaine May y la versátil, polifacética, genial cantante, compositora, productora discográfica y actriz estadounidense Miley Cyrus. Pero lo mejor con diferencia, a mi juicio de literario escrutador, es la cantidad de guiños literófilos, más o menos complejos y contextualizados que presenta, en un guion desenfadado, caótico, espontáneo, sencillo y que da la impresión de ir perdido al principio, aunque está perfectamente hilado a medida que avanzan los episodios, hacia un no menos literófilo desenlace desternillante, como esos a los que nos tiene acostumbrados el cineasta neoyorkino.


   Debido a las peculiaridades literófilas que presenta la miniserie desde el principio hasta el final, con guiños constantes y continuos a libros, escritores, filósofos o políticos que escribieron, presentes en todos los episodios (literalmente en todos), motivo por el cual la catalogo y clasifico como una de las mejores creaciones cinematográficas literófilas, he visto la miniserie varias veces. Unos días antes de salir de viaje transformador hacia el norte de la península, hice un visionado escrutador para desglosar, escena a escena, todos los guiños literófilos que he podido localizar.


   La miniserie se centra en un fascinante argumento: sigue las tronchantes peripecias de un matrimonio mayor acomodado y bastante convencional, contextualizado en la segunda mitad de la década de 1960, que se ve envuelto inesperadamente en las novedades sociales turbulentas que trae el activismo político más reivindicativo, contestatario y radical. El marido, interpretado por el característico Woody Allen en su salsa y registro cinematográfico que domina a la perfección, se llama Sidney, pero usa el pseudónimo S. J. Munsinger. Aquí ya se percibe un guiño indirecto apreciable, si observamos todo el panorama, enfocado hacia el emblemático y legendario escritor estadounidense Jerome David Salinger (1919-2010), más conocido como J. D. Salinger, cuya obra maestra principal, EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO (Alianza Editorial, Madrid, 1978; publicada originalmente en inglés en 1951), está considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos. Salinger será, sin duda, el escritor protagonista principal en el literófilo trasfondo de la miniserie, desde el principio hasta el final, apareciendo en algún que otro guiño recurrente, hasta el divertido y regocijante desenlace.


   Evidentemente, Woody Allen no puede evitarlo y hace ese peculiar metacine desopilante que le caracteriza: el personaje de Sidney es un aspirante fallido a escritor que, a pesar de haber publicado alguna que otra novela, no obstante ha fracasado rotundamente, teniéndose que dedicar a escribir anuncios publicitarios durante casi toda su longeva vida, aunque en el momento del desarrollo de la trama, está escribiendo una serie para televisión. El personaje de Sidney es un divertidísimo reverso woodyalleniano fracasado de J. D. Salinger, que, como apreciaremos en una breve, banal e intrascendente reflexión al final del último episodio, intenta llegar a convertirse en el emblemático escritor legendario más popular de la segunda mitad del siglo XX, pero se queda en un patético y ridículo estadounidense mediocre acomodado, con elevadas pretensiones literarias, pero sin verdadero talento.


domingo, 1 de marzo de 2026

La novedad para marzo: el relato poético

Hay momentos donde las ideas, la creatividad, las ocurrencias desaparecen del campo perceptivo. Esos momentos son difíciles de llevar, porque es inevitable vivir una sensación vertiginosa y sincopada, como sucede al bajar a toda velocidad por una montaña rusa, casi en vertical. La respiración se detiene y contiene, aparentando simultáneamente detenerse todo lo demás. Esos momentos son de "bajonazo".

   Hay momentos donde las ideas, la creatividad, las ocurrencias aparecen en el campo perceptivo como por "arte de magia". Fluyen solas, tras presentarse en forma de aluvión apabullante que es necesario gestionar, regular, ordenar, transformar. Esos momentos son de "subidón".

   Uno solo, por su cuenta y riesgo, se puede creer un genio y pensar que no hay nadie a su altura. Al fin y al cabo es lo que solemos hacer a mi parecer cuando menospreciamos a alguien, ejercemos algún tipo de superioridad moral o nos creemos mejores que el otro por el motivo que sea, aunque explícitamente no digamos que somos genios o que nadie está a nuestra altura. Servidor siempre ha visto las cosas de otra manera: me encanta lo que hacen los demás, especialmente en lo que me gusta de verdad: la literatura. Arreglo a mi experiencia, un autor es un autor. Con esto me quiero referir a que cuando leo el libro de un autor, por norma general ya los he leído todos de ese autor. De ahí que si me gusta mucho cómo escribe o sobre lo que escribe, pueda deleitarme leyendo más, pero no mejor. Por eso es tan importante la diversidad y los nuevos descubrimientos.

   Aquí todos somos gente lectófila (o eso voy a suponer mientras no se demuestre lo contrario). Basándome en mi propia experiencia personal, me parece muy probable que una persona lectófila también conecte a fondo con la escritura. Al menos las personas lectófilas que he conocido a lo largo de mi vida tenían una profunda conexión con la escritura. Y para marzo quiero traer un nuevo proyecto al blog donde nos podamos abrir a la posibilidad de colaborar, de explorar juntos, de proponer, de experimentar, de expresarnos en un ambiente enriquecedor, de confianza. No solo tenemos que escuchar las voces de otros, que ya lo hacemos comprando sus libros (y no nos gastamos poco dinero en ello), sino que también podemos crear, manifestar, compartir nuestras propias voces como posibilidad abierta, por si alguien lo había pensado o le apetecía hacerlo.

   Ya lo sabéis, mi querida gente lectófila: soy nada y nadie. No creo que pudiera ser alguien. Eso no va conmigo. El rollo de los juicios de valor, tampoco. Lo importante aquí es el ambiente de compartir, de que esto nos guste, nos divierta, disfrutemos de lo que otros escriben y publican, pero también quiero traer espacios para que todo el mundo pueda expresarse a nuestra manera: la literaria. Tengo una suerte inmensa con esta, nuestra maravillosa comunidad. Y para empezar el nuevo proyecto me vino la idea en la recta final de febrero, tras el par de colaboraciones con Riotrankilo: retomar el relato poético.

   El relato poético fue una efímera colaboración literaria que nos inventamos y ejercimos Riotrankilo y servidor hace exactamente 2 décadas. Apenas duró un año. Nunca trascendió a ningún nivel más allá de ambos personajes y tampoco lo compartimos con nadie. Fue la recta final de nuestra intensa amistad personal de una década (1997-2007), junto con su primo Charly, que nunca se implicó en esta aventura literaria. Después de ello y debido a las vicisitudes personales que cada cual vivió, nuestros respectivos caminos tomaron devenires diferentes (Riotrankilo se casó y tuvo una hija, empezando una nueva vida de compromiso pleno e incompatible con la sincopada amistad ebria y lúdica que habíamos compartido durante esa década citada). El relato poético siempre fue un espacio literario personal de experimentación, donde escenificar nuestra pasión, sí, esa misma que nos une hoy a vosotros y hace comunidad aquí. Tras hablarlo ambos largo y tendido en privado, hemos decidido que, tal vez, sería buena idea compartir, para empezar, aquella aventura con la comunidad y dejar rienda suelta a la creatividad, a las ocurrencias, a lo que fluya, surja, suceda, devenga.

   Mi visión del asunto es bastante clara y obvia (o eso me parece): uno nunca arriesga cuando tiene algo que perder. El riesgo solo puede asumirse cuando uno está exento de pérdidas porque nada tiene. Liberado de bagaje acumulado (mental, emocional, económico, social...) uno puede permitirse la apertura hacia lo novedoso, lo disruptivo, lo diferente. ¿Qué puedes perder cuando no vendes, representas ni escenificas nada, porque nada eres, nada tienes y nada esperas? A mi parecer solo puedes ganar. En este caso, mi mayor ganancia considero que es la posibilidad de ofrecer un espacio diferente para innovar, inventar, explorar, descubrir sin condicionamientos ni limitaciones... pues para hacer lo mismo que el resto, ya hay muchos haciéndolo y sinceramente lo hacen mejor. Un espacio en el que pueda suceder lo que difícilmente suceda en otros espacios más cerrados o centrados en vender, patrocinar, promocionar, mantener una imagen, un negocio o dar a conocer... pues lo que sea. Y eso que puede suceder, simplemente no se sabe qué es. Podría suceder cualquier cosa.

   He pensado, durante la segunda mitad de febrero, que podríamos coger el relato poético y reinventarlo en la comunidad, pues es algo inespecífico, que bajo un simple reclamo que suena a literario podría abarcar cualquier cosa, aspecto, forma de escribir, de expresarnos, de narrar, de relatar, de transmitir vivencias, sentimientos, qué sé yo, lo que a cada cual le plazca, le apetezca, le parezca, le surja, le fluya, se le ocurra, en el caso de que alguien decida hacerlo por el motivo que sea. Piensa que estamos en un espacio llamado 'Rareza literaria'. Cualquier idea literaria no convencional siempre es bienvenida.

   Podríamos empezar mediante la apertura de los comentarios, en este apartado dedicado a la escritura creativa sin reglas, normas ni estructura literaria convencional, bajo el reclamo del relato poético, reconvirtiéndolos en un espacio de colaboración limitada (porque al parecer los comentarios tienen una extensión limitada por parte de la propia plataforma de Blogger donde estamos). De momento, empecemos a explorar este nuevo apartado, que se une a todos los ya abiertos para indagar, ampliar, ensanchar, descubrir todas las posibilidades literarias fuera de los cauces convencionales, normativos, estandarizados. También he pensado en una idea que me parece fascinante: ¿Y hacer experimentaciones literarias que modifiquen, alteren, amplíen, reduzcan, transformen... una propuesta de relato poético ya escrito? Tengo preparado un subapartado dentro del relato poético para experimentar con una rareza total que surgió durante unas vacaciones de verano en agosto de 2023 y que se extendió hasta octubre o noviembre del mismo año. No obstante, a quien no le apetezca o no se sienta conectado ni identificado con este nuevo apartado, no pasa nada, pues todos los demás apartados abiertos con anterioridad seguirán adelante: reseñas de libros y/o cómics, cine literófilo, etcétera. Vamos a ver qué sale (si es que sale algo) de esta propuesta.



P.D.

Detalles específicos del relato poético: cómo fue inventado y ejercido espontáneamente, a modo de introducción para contextualizar.

   Fecha de creación: domingo, 29 de enero de 2006.

   Contexto de creación:

0.

En esa época llevaba 6 años fumando hachís. La intención inicial era fumar únicamente en momentos puntuales, para profundizar en el proyecto principal de mi vida, desde la segunda mitad de 1995: una profunda autoindagación, cuya búsqueda final consistía en obtener el autoconocimiento completo. Poco a poco, el hachís (y luego la marihuana) fue absorbiéndome hacia un aparente bienestar (falso) y una serie de conexiones sensorialmente agudizadas con mucha intensidad, como escuchar sonidos musicales imperceptibles en un estado de conciencia sobrio. También creía captar dobles y triples sentidos en las películas vistas o los libros leídos. Esto se convirtió, a largo plazo, en un problema, pues dependía de los canabináceos para explorar cualquier forma artística. Llegado 2012 fumaba a diario y en el verano, tras una experiencia psicodélica definitiva, dejé de fumar canabináceos, concluyendo también con todas mis aventuras y/o experiencias psicodélicas (incluyendo el alcohol, que solo bebía los fines de semana, como parte de la socialización juvenil). Tuve la inmensa suerte de sumergirme en ese resbaladizo terreno y salir indemne. Aunque no soy partidario de romantizar las drogas ni hacer apología de su consumo (no todo el mundo está preparado para ellas y lo que pueden ofrecer), tampoco soy partidario de estigmatizarlas ni prohibirlas. Creo sinceramente que cada cual (como adulto) debería valorar su caso personal y considerar por su cuenta y riesgo si quiere embarcarse en esa vivencia o no. Personalmente estoy muy agradecido por todo lo que me aportaron, pero también soy cauteloso con ellas por todos los peligros resbaladizos que implicaron. Si decides embarcarte en la experimentación con ellas, creo sinceramente que primero deberías informarte bien, aunque solo es una opinión muy personal. Prosigamos.

1.

Entre el primero de noviembre de 2004 y los últimos días de mayo de 2009 trabajé como expendedor-vendedor en una estación de servicio (gasolinera) en Alicante. Fue una etapa de mi vida complicada, debido a varios motivos complejos. No me encontraba nada bien, ni física ni anímicamente. Viví, en términos espirituales, mi primera "noche oscura del alma" (término religioso metafórico que hace referencia a una vivencia desoladora. Procede de un poema del místico católico español Juan de Yepes Álvarez [1542-1591], más conocido como San Juan de la Cruz). Me desconecté del orientalismo, que había sido mi apoyo reconfortante, pero encontré la literatura como "tabla de salvación". Me sumergí en los cómics contraculturales (comix en inglés) de Robert Crumb (historietista estadounidense creador y mayor representante del comix) y en la ciencia ficción de la Nueva Ola que escribía Philip K. Dick (1928-1982), autor desconocido para mí en aquella época y que descubrí precisamente gracias a un cómic de Crumb que hablaba de su "experiencia religiosa", una extraña vivencia experimentada por Dick a principios de 1974 y que condicionó el resto de su vida hasta la prematura muerte a principios de 1982, debido a un accidente cerebrovascular. Y para leer toda esta literatura, así como historietas contraculturales, fumaba hachís a "piñón fijo", es decir, para evadirme de mi realidad, sin duda, a mi parecer y visto lo visto, la peor idea.

2.

El domingo, 29 de enero de 2006 se juntaron varios factores y me quedé sin hachís. En esa época la realidad sin hachís era insoportable. El hachís no solucionaba nada (en realidad empeoraba la situación) pero me ayudaba a relajarme y desconectar de la mierda de vida que tenía. Era un puto domingo lluvioso, muy frío y en un cuarto piso sin ascensor, donde la humedad y ese frío citado se te metía en los huesos para no salir de allí. El domingo era el único día de la semana que libraba, incluyendo festivos, también trabajados. Entonces recordé que me había sobrado una botella de vino tinto en la cesta navideña. Me la bebí y trago a trago empecé a sentir el "calorcillo" del alcohol reconfortante, la "sangre del Chus" (llamábamos a Jesucristo, "Chuscristo"; Héctor, un buen colega y mejor persona, solo quería venirse con nosotros los fines de semana para bebernos los 3 un par de botellas de vino tinto y despotricar sobre "Chuscristo", pues por algún motivo ese apelativo de broma le hizo mucha gracia y se revolcaba por el suelo de la risa con nosotros y nuestras diatribas que, encantados, le ofrecíamos).

3.

Ya cuando los primeros tragos empezaron a desconectarme de la irrespirable realidad, sin hachís, sin poder salir de casa y "acogotado" por el frío, la idea se iba perfilando en el horizonte. En esa época, nuestra mayor conexión literaria había sido el escritor y poeta estadounidense Charles Bukowski (1920-1994) desde hacía casi 4 años. Apareció el ideal bukowskiano en el trasfondo del proceso que implicaba pasar de la sobriedad gris a la ebriedad multicromática, devolviendo la impostada alegría falsa, errónea y errática, pero necesaria en ese complicado momento.

4.

Entonces, en plena ebriedad alcohólica, me sentí tan inspirado y "poseído" por el recuerdo bukowskiano rememorado, que decidí abrir el ordenador portátil y empezar a escribir lo que saliera. Evidentemente, el contexto era inequívoco: siempre me ha salido al natural escribir historietas autobiográficas performativas. No sé si lo hago bien (lo veo improbable), no sé si lo hago mal (lo veo más probable), pero eso sí: es lo único que me nace, cuando lo hace, sin forzar ni ser falso, artificial, impostado, una caricatura de escritor malo. Así que me dije a mí mismo (porque estaba solo y borracho): esto que estoy escribiendo podría ser, por ejemplo, un "relato poético".

5.

Salieron muchas gilipolleces escritas de esa medio borrachera en soledad, que tampoco duró tanto (pues los fines de semana solíamos beber bastante más cantidad de "botellón"), pero al contarle lo vivido y la ocurrencia a Riotrankilo por teléfono, no solo se "partió la caja", sino que decidió de inmediato participar. La siguiente vez que nos vimos fue para leernos mutuamente lo escrito, pues teníamos una amistad desde la segunda mitad de 1997, a través de su primo hermano Charly, que había sido compañero mío de clase en el mismo colegio de Alcoy, durante la infancia y adolescencia. A principios de 2000 Riotrankilo y servidor reconvertimos, a través de un acontecimiento fortuito e inesperado en un "botellón", nuestra amistad en literaria. Al parecer, Charly se quedó un tanto fuera de la "onda" y ambos nos reinventamos como lectófilos empedernidos que compartían descubrimientos cada fin de semana (cuando nos veíamos). Evidentemente, Riotrankilo fue mi única amistad lectobibliófila de juventud y eso hizo que nos "hermanáramos" más, hasta que un año y medio después de dar comienzo el relato poético, terminó.

6.

Gracias a que Riotrankilo se unió a la tontería beoda del relato poético, ambos nos motivamos, nos inspiramos mutuamente e inauguramos la última fase literaria de la amistad, antes de que él madurara para casarse, tener una hija y dejar la alocada juventud de ebriedades experimentales atrás.

7.

Cada cierto tiempo (regularmente) quedábamos para vernos, pues no vivíamos muy lejos uno del otro. Eran quedadas literarias, sin duda. Cerrábamos las persianas, en aquel cuarto piso de Alicante (barrio La Florida) donde servidor vivía y todo a oscuras, preparábamos los porros de hachís, encendíamos los ordenadores portátiles y uno aspiraba el humo del porro, reteniéndolo un buen rato en los pulmones para que pegara un fuerte "subidón" y se tumbaba en el sofá ya bien colocado y "colocado", mientras el otro también fumaba pero no tan a fondo, para poder mantener la coherencia en la lectura. Y luego, viceversa.

8.

Así fue como nació el relato poético, un falso "estilo" literario propio, pero que nunca existió ni fue compartido más allá de 2 treintañeros, recién estrenados (o casi), que acababan de abandonar la veintena (o estaban a punto de hacerlo). Servidor llegó a un momento de empoderamiento tan distorsionado por lo que estaba viviendo (y su imperiosa necesidad de encontrar una salida profesional), que se "vino arriba" y tuvo la osadía de enviar unos recopilatorios a la editorial Anagrama. Muy educadamente me mandaron a "paseo", pero al menos se tomaron la molestia de contestarme por correo ordinario. La realidad no tardó nada en poner las cosas en su justo lugar y por suerte, recuperé la cordura con rapidez. Poco después, la amistad presencial con Riotrankilo terminó y el relato poético fue abandonado por ambas partes.

   Características del "estilo":

El relato poético fue la manera de catalogar un tipo de escritura espontánea que ignora cualquier estilo, norma o forma literaria previa. Su inspiración principal fue Bukowski y Zhuangzi, mezclando una literatura de pulso narrativo autobiográfico intenso y sincero, con un enfoque contracultural, permeada por una actitud taoísta esencial y vital, fundamentada en la fluidez narrativa, la espontaneidad desenfadada, la agudeza afilada, el humor inteligente, la parodia burlesca autorreferencial y la sátira, tanto de tipo surrealista como discordiana (religión estadounidense satírica que adora a Eris o la diosa griega de la discordia y el caos).

   Objetivos para retomar el relato poético en el contexto del blog 'Rareza literaria', coincidente con la celebración del veinteavo aniversario:
  1. Participación voluntaria y sin compromisos, por gusto, donde cada cual pone sus condiciones particulares para manifestarse, con el nombre real, el pseudónimo virtual o el anonimato sin cuenta.
  2. Exploración experimental de nuevos terrenos literarios.
  3. Que la comunidad lectobibliófila pueda compartir sus escritos o pueda empezar a experimentar con la escritura.
  4. Para ello y por el formato del blog, empezaremos los 2 colaboradores a compartir escritos del "estilo" relato poético (anterior o actual), especificando que el post concreto pertenece al nuevo apartado, entre paréntesis (relato poético).
  5. A partir de ahí, se abre el espacio de los comentarios para que cada miembro de la comunidad haga lo que le apetezca: silencio, comentario convencional o la ocurrencia que le venga a la cabeza espontáneamente y con la extensión máxima que le permita Blogger.
   Conclusión:

Quiero abrir este espacio (en pleno acuerdo con el actual colaborador del blog, Riotrankilo) como un acto de fe y confianza plena, aunque pueda ser arriesgado, pues considero que hemos construido entre todos (mujeres, hombres, personas no binarias, cuir, etcétera) una comunidad literaria envidiable, respetuosa, elegante, muy leída, culta y creo que suficientemente preparada de sobra para indagar en terrenos donde no me apetece volver a ir solo, pues ya he ido muchas veces y aunque están geniales, no tienen ningún sentido si no son compartidos en igualdad. Creo que hay muchos blogs, canales, redes sociales, etcétera, de una sola voz y me parece genial que así sea, pero este espacio no quiero que sea así. Mi voz ya la tenéis y la seguiréis teniendo, pero me encanta escuchar la vuestra. Por eso decido abrir este apartado. Si alguien quiere expresarse, darse a conocer, manifestar su voz de alguna forma, adelante. Y para finalizar, lo incómodo pero obvio, imposible de obviar, pues vivimos en sociedades mercantiles basadas en la transacción comercial: supongo que es evidente (aunque tampoco lo sé a ciencia cierta) que este blog no genera ingresos de ningún tipo, pues el modelo de monetización imperante es incompatible con mi concepción personal de calidad en el contenido de lo ofrecido. Entiendo perfectamente la sociedad en la que vivimos y por tanto, quien quiera ganar (comprensiblemente) dinero de su escritura, tal vez es posible que deba buscar otro sitio más rentable para intentar monetizar su arte.

sábado, 28 de febrero de 2026

Declaro a la cadena de hoteles EUROSTARS lectófila por definición

Viernes, 27 de febrero de 2026.

   Fue bonito mientras duró, pero hay que volver a la realidad, por tanto, hoy es un día largo de viaje. Bajaremos hasta Albacete (aproximadamente) y descansaremos, pues son unas 10 horas de viaje en total. Mañana seguiremos hasta Orihuela.

   Ayer por la tarde nos alojamos en el Hotel Eurostars San Lázaro, sito en la Avenida de Fernando de Casas, s/n, Santiago de Compostela, A Coruña, Galicia. Como siempre, mi mujer encontró un ofertón en Booking la semana antes de salir y cogió aquí la última noche en el norte. Hoy es el primer día de lluvia, como si el tiempo estuviera igual de triste (aunque no es así ni de broma) que nosotros por el fin de este magnífico viaje.


   En principio era un hotel más, precioso, elegante, completo, pero muy parecido en general a todos los hoteles con las mismas características en los que nos hemos quedado a lo largo de nuestra vinculación afectiva.


   La sorpresa llegó cuando mi cuñada vino a nuestra habitación y nos dijo: "¿Habéis visto esto? ¡Acabo de encontrar un libro en mi habitación!". Mi mujer miró en su parte de la cama y me dijo: "¡hala, mi cielo, mira esto, tambien hay uno aquí!".


   En un primer momento no entendí muy bien lo que estaba sucediendo, hasta que indagué en el librico, escrutándolo a fondo.


   Resulta que es una edición exclusiva (no autorizada la venta) para Eurostars Hotel Company, en colaboración con la Universitat de Barcelona y la editorial RBA Libros y Publicaciones.


   El Grupo Hotusa, grupo internacional español integrado por varias empresas del sector turístico, fundado por Amancio López Seijas en 1977 y cuya mayor creación actual en hostelería es la cadena de hoteles Eurostars Hotel Company, fundada a finales de la década de 1990 y que cuenta en la actualidad con 300 hoteles en 23 países, tiene un fuerte compromiso con la cultura, apoyando y difundiendo varias iniciativas culturales vinculadas a las artes, en particular literatura, fotografía y pintura. Tal vez la iniciativa más relevante sea el Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes, nacido en 2005. El certamen ofrece un único premio de 25.000 euros para el ganador.


   Así que cada vez que te alojas en un hotel de esta cadena, no solo te alojas en un hotel de una calidad similar a otro con las mismas características y condiciones, sino que, a diferencia de otros hoteles, te llevas un ejemplar en exclusiva del último libro premiado. Evidentemente, a partir de ahora y siempre que salgamos de viaje, buscaremos alojarnos, sin duda, en un EUROSTARS. ¡Quiero hacerme la colección exclusiva de sus libros,  año tras año! Además, este libro es toda una declaración de intenciones y el recordatorio del primer viaje por el norte, así que lo voy a guardar en un rincón especial de mi BPP. Menudo detalle lectófilo más exquisito y elegante. Aunque también cuidan otros detalles.


   ¿Alguien por aquí cree que tengo un imán para los libros y si no voy a buscarlos, pues me encuentran ellos a mí? Porque mi mujer cogió habitación aquí como la coge en cualquier otro hotel, según la conveniencia de los mejores precios y la accesibilidad arreglo a la ruta de viaje que sigamos.

   Declaro, con inesperado regocijo y gran alegría, al Grupo Hotusa y su cadena de hoteles Eurostars Hotel Company, como literófila y lectófila.


   Gracias, Amancio, por este regalo y marcar la literaria diferencia. ¡Larga vida y mucha prosperidad al Grupo Hotusa, así como al Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes!