miércoles, 11 de marzo de 2026

'CONSPIRITUALIDAD' de Derek Beres & Matthew Remski & Julian Walker (reseña)

Acabo de leer el libro CONSPIRITUALIDAD. Cómo las teorías conspirativas de la new age se convirtieron en una amenaza para la salud pública.


   Escrito en una fascinante y exhaustiva triple colaboración profesional entre el experto estadounidense en medios de comunicación Derek Beres, el periodista y escritor estadounidense Matthew Remski, nacido en 1971 en Míchigan, Estados Unidos y el profesor de yoga estadounidense Julian Walker.


   Los 3 imprescindibles autores provienen del mundo del yoga y las sectas, especializándose en el estudio de una curiosa novedad bastante peligrosa, pero que está muy de moda en internet, con gran éxito y seguimiento: la confluencia entre las teorías conspirativas y la espiritualidad, que se fusionan en un neologismo, definiendo cierta tendencia y fenómeno sociológico a tener muy en cuenta, además de darle título al libro: conspiritualidad.

   Mi ejemplar es una primera edición publicada en febrero de 2026 por Capitán Swing, editorial española independiente de las más fiables, rigurosas y concienciadas que existen en la actualidad, destacando la colección Ensayo, donde siempre publican ensayos de divulgación científica sin rival en el panorama patrio de la edición, siendo un claro ejemplo el libro aquí reseñado.


   El libro tiene 447 páginas repartidas en un prólogo, una introducción, 4 partes con 31 capítulos numerados y titulados, así como los agradecimientos.

   Se trata del ensayo definitivo y más significativo a mi juicio que se ha publicado hasta el momento sobre uno de los fenómenos sociales e internáuticos más populares y ubicuos, al mismo tiempo que altamente peligrosos, no solo para el bienestar psicológico y emocional de la persona, sino para su salud.

   Debido a que se trata de un tema sensible y que conozco en profundidad, he decidido hacer un exhaustivo estudio exegético del libro y su contenido, con la esperanza de que os pueda ayudar (así como poder prestarle ayuda a personas cercanas o conocidas que pudieran estar en riesgo o directamente afectadas por el problema), pues todos somos vulnerables a este fenómeno tóxico y muy peligroso, aunque disfrazado de una resbaladiza y vertiginosa combinación entre cierto sentimiento elitista de rebeldía, pseudojusticia poética o creer haber descubierto ("despertado" a) una "verdad" transgresora y presuntamente "oculta" a ojos vista, junto con alguno de estos 2 aspectos (a veces ambos): tener inquietudes espirituales y/o estar atravesando un momento de gran vulnerabilidad personal debido a varios motivos, como una depresión, una importante pérdida o una crisis vital-existencial.

   Tanto si decides comprarte el libro como si no lo haces, espero sinceramente que este artículo y el pequeño estudio reflexivo que haré sobre los aspectos que considero más importantes y significativos, te puedan servir, ayudar o incluso aplicar en otras personas ajenas a este blog y lo tratado, pero igual de vulnerables (a veces más) que el resto.

   Lo primero de todo: creo que sería conveniente explicarte mis motivos y las reflexiones personales que te permitan entender la reseña y el trabajo escrutador realizado, pues tanto si esto te sirve de algo como si no, créeme sinceramente cuando te digo que es más importante de lo que imaginas. En ciertos aspectos y circunstancias cruciales podría estar en juego tu salud e incluso tu vida (o la de personas cercanas, queridas... pareja, familiares, amistades, conocidos). Lo digo sin carga melodramática ni exageraciones. Esto, por desgracia, no va en broma.

   El viernes, 21 de abril de 1995 compré, en una tienda de venta ambulante, mi primer libro de Lobsang Rampa. Lobsang Rampa fue el pseudónimo literario de un escritor británico pionero de la literatura nueva era y claro referente del embaucamiento, estafa e impostura ubicua en el mundo de la espiritualidad; mundo relacionado estrechamente con el peligroso fenómeno del sectarismo. Su nombre real era Cyril Henry Hoskin (1910-1981). A pesar de sus falsas afirmaciones sobre el budismo y la pretensión de ser un monje tibetano, fue desenmascarado poco tiempo después de publicar su primer y más exitoso libro, titulado El tercer ojo (Editorial Troquel, Buenos Aires, 1965), publicado originalmente en inglés en 1956. A partir de ahí me inicié en un periplo personal de profunda, intensa y comprometida búsqueda espiritual, leyendo libros, practicando métodos, indagando a fondo en toda la espiritualidad sin distinciones, es decir, devorando todo lo que caía en mis manos (tanto a nivel teórico como práctico). Evidentemente me costó muchos años saber distinguir entre lo útil y verdaderamente aprovechable (que a mi juicio es bastante poco) de la espiritualidad, descartando al completo toda la moda comercial del movimiento nueva era, donde no hay casi nada fiable, sensato ni adecuado, colándose con gran facilidad los peores estafadores, embaucadores y líderes sectarios populares, superventas, que han marcado a la aplastante mayoría de personas sensibles e interesadas por la búsqueda espiritual. Arreglo a mis investigaciones personales exhaustivas sobre este fenómeno, destacaría entre los más peligrosos, condicionantes, timadores y (algunos también) delictivos con evidencias objetivas aplastantes e inapelables, aunque "blanqueados" por infinidad de buscadores hasta la radicalización más devocional, a Chandra Mohan Jain (1931-1991), más conocido por los pseudónimos Bhagwan Shree Rajneesh y Osho; Serge Raynaud (1916-1962), más conocido como Serge Raynaud de la Ferrière; Víctor Manuel Gómez Rodríguez (1917-1977), más conocido como Samael Aun Weor; Carlos César Salvador Arana Castañeda (1925-1998), más conocido como Carlos Castaneda; Sathya Narayana Rayu Ratnakara (1926-2011), más conocido como Sathya Sai Baba; o Siri Singh Sahib Harbhajan Singh Khalsa Yogiji (1929-2004), más conocido como Yogi Bhajan. Aunque hay muchos más, los citados han sido estudiados exhaustivamente por mí tanto a nivel teórico como práctico durante una década, corroborando parte por parte sus estafas, embaucamientos, inventos ideológicos fraudulentos y conductas abusivas (en todos los casos citados) así como delictivas (en los casos donde las hubo).

   En este caso no intento hablar desde una posición ni de superioridad moral (pues no la tengo a ningún nivel) ni tampoco de pretendido adalid de la verdad; hablo de mis experiencias personales (que te pueden servir o no), dolorosos descubrimientos decepcionantes y difícil pero reparadora reeducación cognitiva a medida que cada idea, creencia, especulación y/o fantasía subjetiva que había construido durante una década, caía al suelo hecha pedazos, teniendo que recomponer mi vida a cada momento, reajustándolo todo en mi cabeza para intentar esquivar los peligrosos pero ubicuos sesgos cognitivos, al acecho en cada esquina del conocimiento humano. Y si no puedo permitirme hablar desde lo moral o la verdad es porque yo también soy un personaje de esos (o al menos lo he sido durante años), aunque mis proyectos personales e inventos subjetivos, pero infundados (destacando el Proyecto Ac.Co o Actitud Consciente), nunca llegaron, por suerte (para mis potenciales clientes), a buen puerto. Poco a poco, a medida que el tiempo ha transcurrido y he indagado, abriendo mi mente a los descubrimientos lo más desprejuiciadamente posible que he sido capaz de alcanzar, todo, absolutamente todo en lo que me fundamenté, cayó al suelo hecho trizas. Al no tener educación académica de tipo alguno fui una presa fácil para todas las pseudociencias, pues los autodidactas tenemos un nivel de vulnerabilidad máxima a todo lo pseudo (pseudoterapias, pseudomedicinas, pseudohistoria). A su vez, todo lo pseudo abre el camino a las teorías conspirativas. Y tanto lo pseudo como el pensamiento conspiranoide traza conexiones y atracciones inevitables con la espiritualidad. Hasta que llegamos al momento actual, donde, por desgracia y debido a ciertos acontecimientos históricos en curso, como la confluencia entre la tecnología digital interconectada, la promoción de noticias falsas, el uso inapropiado de las redes sociales para opinar de todo como presuntos expertos sin saber de nada, el efecto pernicioso de los algoritmos y por último, la pandemia de covid, ha desembocado en el peligroso fenómeno de la conspiritualidad, tema de gran relevancia para cualquiera que tenga conexión a internet, redes sociales, inquietudes intelectuales y exposición mediática continua. 

   El libro aquí reseñado es el manual y la guía más fiable para conocer bien, discernir y coger la perspectiva adecuada que nos "vacunará" psicológicamente contra la perjudicial influencia de la conspiritualidad, que puede llegar a sesgar de manera tan delirante nuestra vida, como para ponerla en peligro a muchos niveles.

   La obvia pregunta a responder ahora mismo es: pero... ¿Qué significa eso de conspiritualidad? Por una parte es un neologismo anglosajón acuñado en un artículo publicado en la revista 'Journal of Contemporary Religion' 26, número 1, en 2011, bajo el título 'The Emergence of Conspirituality'. Fue escrito por Charlotte Ward y David Voas. Por otra parte es el título del pódcast que llevan a cabo los 3 autores del libro aquí reseñado. La definición técnica, sacada del artículo citado y presente en el capítulo '01. La araña de Charlotte' (página 35) afirma esto: "En ese texto se ofrecía la primera definición contemporánea del término, que describía la conspiritualidad como <una fusión entre el movimiento new age (predominantemente femenino y centrado en el individualismo positivo) y las teorías de la conspiración (un ámbito mayoritariamente masculino con una visión pesimista de la política global). [...] Un fenómeno digital de rápido crecimiento, impulsado por la desilusión política y el auge de visiones alternativas del mundo>".

   Lo más significativo del libro es absolutamente todo, siendo uno de esos raros y extraños libros que no tienen nada de relleno para acumular páginas. Es un libro que, dada su naturaleza y temática tratada, hacia la que todos somos vulnerables, debería leer cualquiera con un mínimo de inquietudes y lectofilia, pues el valor de lo que nos aporta en conocimiento útil y aprovechable supera con creces los 26 euros que vale, sin ningún pie a la duda. Para poder permitirte decir esto que digo has tenido que estar muy metido en todo lo que muestra, de una manera o de otra (cosa que no solo me sucedió en plena juventud, sino que acaparó muchos años y atenciones por mi parte durante más de una década). Aunque en mi caso, no solo fui desencantándome a medida que mi propio "castillo de naipes" mental caía, sino que incluso conozco un par de casos muy cercanos de personas afectadas por la conspiritualidad a fondo. Uno de ellos, la madre de un amigo íntimo cercano, acabó muy mal sus días, muriendo hace pocos años en un estado de demencia intensificada por su absorción en la conspiritualidad. Al otro, un amigo cercano que fue incluso colaborador del Proyecto Actitud Consciente, le diagnosticaron una fibrosis retroperitoneal hace un par de años y por culpa de su inmersión en la conspiritualidad y las pseudociencias, no siguió correctamente el tratamiento médico estipulado. En la actualidad está a punto de entrar en diálisis y con los riñones prácticamente sin funcionamiento, siendo irreversible y con mal pronóstico su situación. En unos meses cumplirá apenas 40 años de edad. Pero hay muchos más efectos adversos y problemáticos que, a pesar de no llegar al límite físico que pone en peligro nuestra vida, afectan a nivel psicológico de muchas maneras, como caer presos de una dinámica sectaria abusiva, explotadora y agotadora a todos los niveles.


   Para finalizar la reseña del libro, antes de sumergirme en esas partes significativas que he seleccionado y quiero compartir contigo para que puedas ir con cautela y precaución, prevenido, te digo que está estructurado en 4 partes. La primera, 'El ABC de la conspiritualidad' (páginas 35 a 98) hace un repaso exhaustivo a todos los lugares comunes, creencias y propuestas conspirituales. La segunda, 'Atractores extraños' (páginas 101 a 238) establece conexiones con todos los temas que rellenan los contenidos conspirituales, desde el peligrosísimo movimiento antivacunas (para la salud personal y pública) hasta la estadounidense teoría conspirativa de extrema derecha QAnon. La tercera, 'Una panoplia de vendehúmos' (páginas 241 a 396) hace un impresionante repaso en 10 capítulos a 10 de los más populares personajes influyentes de la conspiritualidad actual. La cuarta y última, 'Más allá de la conspiritualidad' (páginas 399 a 440) llega a las lúcidas e imprescindibles conclusiones de los autores, a través de 4 capítulos que representan 4 casos arquetípicos de personas afectadas por la conspiritualidad.


   Vamos con las reflexiones que he considerado significativas y muy útiles para aprovechar a fondo, tanto si te compras el libro como si no. Soy poco o nada partidario de poner palabras en negrita, pero en este caso lo considero necesario, así que haré una excepción.

   Lo primero, antes de nada, es conocer la triada mística y paranoica en la que se fundamenta todo el pensamiento conspiritual: 1. Nada ocurre por accidente. 2. Nada es lo que parece. 3. Todo está conectado. La triada fue identificada y expuesta por el académico y politólogo estadounidense Michael Barkun, especializado en extremismo religioso y político, así como en la relación entre religión y violencia. Es imperativo dudar y cuestionar siempre la triada mística y paranoica, especialmente cuando nos absorbe en exceso y la llevamos a efecto en nuestra vida cotidiana cual verdad absoluta e incuestionable.

   Primera reflexión, en torno a las perniciosas, abusivas, explotadoras y controladoras dinámicas sectarias: "Una comunidad articulada en torno a un líder autoritario que se atribuye un conocimiento incuestionable difícilmente podrá satisfacer las necesidades epistémicas, existenciales y sociales de sus integrantes. En realidad, una secta actúa como una teoría de la conspiración llevada a la práctica: promete transformar el mundo, pero en realidad solo genera desilusiones y su único fin es asegurar su propia continuidad" (página 61). "El antropólogo cultural Ernest Becker, tras estudiar a diversos líderes sectarios, los retrató como personas que aparentan estar libres del temor a la muerte y que, además, transgreden deliberadamente todo tipo de tabúes con una marcada teatralidad" (página 228). "Los seguidores suelen dejarse llevar por la creencia de que el líder posee una perspicacia y una intuición excepcionales que le permiten acceder a verdades ocultas que nadie más percibe. Pero, en realidad, no es tanto un visionario como un DJ que remezcla melodías pegadizas y ritmos envolventes, no por pasión o devoción hacia los artistas o sus obras, sino con el objetivo de mantener a todos bailando lo más rápido posible" (página 230). "La historia de las sectas es, en gran medida, la historia de sus líderes, personas carismáticas y paranoicas que atrapan a sus seguidores en una visión dicotómica del mundo. El exterior, el mundo convencional, se presenta como un entorno plagado de peligros demoniacos, mientras que el interior - el espacio del líder y su grupo - se ofrece como un refugio de amor y seguridad. De acuerdo con los estudios sobre sectas, esta dinámica de mundos opuestos es un factor clave en la aparición del apego desorganizado y la vinculación traumática. El adepto queda atrapado en la confusión constante entre el miedo y el consuelo. El objetivo principal del líder no es transmitir un mensaje coherente, sino establecer una relación explotadora basada en esa confusión, que solo parece resolverse mediante la permanencia, la entrega y la inversión emocional en su causa" (páginas 304 y 305).

   Creo sinceramente que aquí tenemos la mejor definición de lo que es un líder sectario o persona que actúa como tal: líder autoritario que se atribuye un conocimiento incuestionable. Atención al dato de gran relevancia para identificar no solo a este perfil de personajes dañinos y evitables, sino también a potenciales psicópatas, narcisistas, así como personas muy tóxicas y/o radicalizadas a nuestro alrededor. Pero tenemos más pistas: 1. Personas que aparentan estar libres del temor a la muerte; 2. Personas que transgreden deliberadamente todo tipo de tabúes con una marcada teatralidad; 3. La creencia de que el líder posee una perspicacia y una intuición excepcionales que le permiten acceder a verdades ocultas que nadie más percibe; 4. Personas carismáticas y paranoicas que atrapan a sus seguidores en una visión dicotómica del mundo; 5. El objetivo principal del líder no es transmitir un mensaje coherente, sino establecer una relación explotadora basada en esa confusión, que solo parece resolverse mediante la permanencia, la entrega y la inversión emocional en su causa.

   Segunda reflexión, en torno a las vacunas y la salud, tanto individual como colectiva: "No es coincidencia que la pseudociencia conspiritualista haya encontrado un blanco especialmente poderoso en las vacunas. Aunque sus discursos estén envueltos en una imaginería oscura y apelen con fuerza al miedo y la sospecha, la vacunación representa uno de los mayores avances de la salud pública global, avalado por una evidencia científica abrumadora. Se trata de una práctica médica -financiada en gran parte con fondos públicos y ofrecida de forma gratuita - que erradicó la viruela, que prácticamente eliminó la polio y redujo drásticamente la mortalidad y morbilidad infantil causada por decenas de enfermedades. La lógica colectiva de la vacunación pone en evidencia una verdad fundamental: la inmunidad es un bien común, no un logro individual" (página 157).

   La posición antivacunas estaba ya muy arraigada en el pensamiento naturista europeo de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus endebles fundamentos son especulativos y apelan al sesgo de autoridad o la tendencia cognitiva a valorar excesivamente las opiniones, instrucciones o consejos de figuras percibidas como expertas, aceptándolas sin realizar una evaluación crítica. Durante la realización de un curso de naturopatía (entre 1997 y 1999) recibí la posición antivacunas ideologizada, aunque sin sesgo conspiranoide, mucho antes de que se pusiera de moda en la actualidad. Al principio lo acepté, estudiando los materiales escritos por el doctor Eduardo Alfonso Hernán (1894-1991), pionero de la "medicina natural" en España, a destacar el Curso de Medicina Natural en cuarenta lecciones (Editorial Kier, Buenos Aires, 1940) en la reedición de 1980. Pero al investigar más a fondo y con espíritu crítico, descubrí una situación que me hizo reflexionar sobre las vacunas y catalogué como "efecto rabia": la rabia es una enfermedad zoonótica viral, de tipo infeccioso y agudo. Es causada por un tipo de Rhabdoviridae, Lyssavirus tipo 1, que afecta al sistema nervioso central, provocando una encefalitis cuya tasa de mortalidad es del 99,9 %. El contagio se produce mediante la saliva infectada, a través de mordeduras y/o arañazos de animales mamíferos infectados. Tras la exposición, el único tratamiento efectivo es la vacunación antirrábica, pero solo antes del desarrollo de los síntomas. Únicamente se tiene el registro de 7 personas en toda la historia que han sobrevivido a la rabia. Por tanto, casi toda la exposición a la rabia fue mortal hasta que el químico y microbiólogo francés Louis Pasteur (1822-1895), junto con el médico, bacteriólogo e inmunólogo francés Émile Roux (1853-1933) desarrollaron una vacuna en 1885. Así que, como mínimo, si un perro o cualquier mamífero te muerde, nunca lo dudes, aunque seas el más vehemente activista antivacunas: acude de inmediato al centro de salud más cercano para vacunarte.

   Tercera reflexión, en torno al funcionamiento y motivaciones para suscribir o adherirse a una teoría conspirativa: "[...] las teorías de la conspiración ofrecen a sus adeptos la sensación de pertenecer a un grupo con acceso a un saber exclusivo, que les brinda seguridad y sentido de comunidad. Sin embargo, en un entorno conspiritualista impregnado de espiritualidad new age, respaldar una teoría conspirativa puede resultar aún más atractivo por una razón distinta: proporciona una sensación de superioridad moral" (página 176).

   Cuarta reflexión, en torno a la pseudociencia: "En el mejor de los casos, la pseudociencia es una forma ingenua y creativa de ignorar los mecanismos de verificación, impulsada por la esperanza de que la magia existe. [...] En su versión más peligrosa, la pseudociencia menosprecia la experiencia compartida, el conocimiento colectivo y la realidad consensuada. Llevada al extremo, permite que las ideologías políticas agresivas se presenten bajo el disfraz de hechos científicos. En cualquiera de sus formas, la pseudociencia opera apropiándose del lenguaje técnico de la ciencia [...] para construir una apariencia de legitimidad, o incluso un universo paralelo en el que los virus no existen y las vacunas otorgan propiedades magnéticas. Los esfuerzos por disolver ese espejismo tienen más de un siglo de historia" (página 186).

   Quinta reflexión, en torno a un contundente estudio que nos incumbe a todos, de una manera u otra y debería hacernos revisar nuestra manera de hablar a la ligera: "En 1999, los psicólogos David Dunning y Justin Kruger publicaron un estudio que demostraba que, paradójicamente, cuanto menos sabe alguien sobre un tema, con más seguridad habla de él. Esta distorsión cognitiva provoca que los verdaderos expertos se expresen con cautela, mientras que los ignorantes hablen con aplomo y confianza" (página 195).

   Sexta reflexión, en torno a las falsedades distorsionadas de internet y las redes sociales sobre las relaciones de pareja: "Proyectar una relación de pareja falsa e idealizada, en la que el amor, la riqueza y la salud holística son parte del despertar espiritual, no ayuda absolutamente a nadie. Asociar indicadores externos de estatus espiritual con virtudes personales es una falacia. Perpetuar la idea de que la mente es capaz de controlar nuestra relación con el dinero y la salud física es una estupidez supina, propia de las élites privilegiadas" (páginas 253 y 254).

   Séptima reflexión, en torno a lo insostenible de las teorías conspirativas y su efecto real, pero también su funcionamiento y lo que provocan: "Eisenstein [...] Proponía que las teorías de conspiración eran verdades aún no aceptadas, y que al tildar a alguien de conspiranoico era una forma de marginar a las personas intuitivas. Aunque el razonamiento puede parecer sensato, lo cierto es que las conspiraciones reales se impugnan mediante pruebas concretas; en cambio, difundir teorías sin fundamento no es intuición, sino una forma de generar caos público" (página 262). "Northrup ejerce un atractivo arquetípico. Calma a sus seguidoras con consejos de autocuidado, miradas comprensivas y arpegios de arpa. Y necesita tranquilizarlas porque el resto del tiempo se dedica a infundirles miedo. Les asegura [...] que la medicina basada en la evidencia está diseñada para matarlas. Les advierte que podrían enfermar o quedar estériles si mantienen relaciones sexuales con parejas vacunadas" (página 282).

   Octava reflexión, en torno a tratar con personas queridas que se encuentran en una secta o están influenciadas, absorbidas por una ideología y/o radicalizadas: "A lo largo de un año caótico marcado por el cáncer, Mary consiguió alcanzar en el último momento una forma de sabiduría que terapeutas con décadas de experiencia en la recuperación de ex miembros de sectas han tardado años en afinar: no importa cuáles sean las creencias de una persona ni lo dañinas que estas puedan resultar; lo esencial es quererla de una manera que ningún gurú ni líder sectario podría. Quererla sin condiciones ni promesas vacías [...] Joe Dispenza no puede cumplir lo que promete. Pero un amigo auténtico, una pareja de verdad sí pueden. Y tal vez sea ahí donde comience el camino para reconstruir la confianza social" (páginas 395 y 396).

   Novena y última reflexión, en torno a lo más esencial de la vida humana si tenemos verdaderas inquietudes y estamos abiertos al aprendizaje vital: "A Ishi le gustaría que su padre admitiese al menos la posibilidad de haberse equivocado. Que entendiese que no hay que avergonzarse por ello. La humildad también es una forma de espiritualidad. Es más barata que un retiro de yoga y más fácil de poner en práctica que los rituales new age" (página 428). "La espiritualidad sana, a nuestro entender, debería estar equilibrada por un escepticismo igualmente sano. No debería prometer transformaciones rápidas y absolutas ni girar en torno a narcisistas con delirios mesiánicos que realizan promesas desmesuradas. Debería acoger la duda y el agnosticismo como parte natural del aprendizaje y la condición humana. La espiritualidad inmadura, en cambio, intenta erradicar el impulso de dudar con el objetivo de sostener una visión pura y positiva a toda costa" (página 432).

   No obstante, esto mostrado es una subjetiva selección sesgada. El magnífico e imprescindible libro tiene más... mucho más contenido aprovechable a todos los niveles. Espero que esta muestra, cual "botón", te sirva para algo.

martes, 10 de marzo de 2026

¡QUE VIVA EL CAOS! (relato poético)

 Colaboración de Mery Baute

(María de las Mercedes Baute Aledo)



Siempre me he sentido mas cómoda en el desorden, disfruto cuando las circunstancias se disparan y comienzas a balancearte en una cuerda buscando un falso equilibrio. Me gusta conocer las historias de las personas que cometen errores, se manchan las manos y experimentan con su cuerpo y vida vivencias fuertes, al límite y que rocen la locura. Siempre me ha fascinado conocer la versión más animal del ser humano, cuando se despeinan a propósito, se la suda todo y viven como si no le temieran a la muerte. Cuando te cruzas con alguien así, un instante a su lado es la intensidad de sentir la soga al cuello, la tensión de que todo puede ocurrir en cualquier momento, la adrenalina de estar asomado a un gran precipicio sin que nadie te asegure que no vas a caer. Si me das a elegir entre este tipo de caos y una reunión de traje, de falsas apariencias, de orden, limpieza y un saco enorme de protocolo y convicciones sociales aceptadas, sin duda prefiero el caos.

Bienvenida la gente básica, funcional, políticamente correcta, que se cree con derecho a opinar de vidas ajenas, que su ejemplo lo llevan por bandera y que viven exactamente como se espera de ellas, es decir, que son cívicos, hombres y mujeres de provecho que levantan el país. ¡Dí que sí!, pero aléjese lo mas posible, siga con su lineal y rutinaria vida, si no hace daño a nadie me parece más que lícito respirar el mismo aire. Si además de ser aburrida y no aportar mas que mediocridad mundana, su presencia causa daño, déjeme decirle, como escuché una vez a un gran hombre, es usted un "desperdicio de espermatozoide" y una "mente escombro", de los que cuando desaparecen son una liberación para el resto. 

Hay algo que me define por encima de todo, me encanta dar placer y convertir cada momento en una oportunidad para ser feliz. Soy tan sumamente complaciente y disfruto tanto del caos, que sería imposible intervenir en ningún proceso ajeno para limitar o hacer el papel de padre o madre. Si una persona quiere experimentar algo, yo siempre he sido de las que le anima a ello. Y nunca me he sentido responsable, soy una fiel amante de prender fuego a los deseos, a no dejar nada en el tintero, a siempre hacer lo que uno siente. Solo una única premisa: no dañar a nadie.

A veces fantaseo que soy terapeuta, que soy el altavoz que dirige el rebaño de un grupo de adictos al sexo y que en vez de sembrar armonía y domar ese instinto animal, les incito a liberar esas fantasías reprimidas y a follarse unos a otros hasta caer desnudos, corridos y agotados al suelo, libres, satisfechos y saciados... que en eso consistan las sesiones, ¿no les parece que sería efectiva?


Hoy, por ejemplo, me encontré con Sara, una mujer que solo siente que esta viva cuando se tumba cómodamente, extiende su brazo y se inyecta su elixir, experimenta efectos inmediatos intensos caracterizados por una euforia extrema seguida de sedación y una desconexión total del dolor físico y emocional. Su mirada es puro placer, esa mujer es feliz en ese instante, nada le hace vivir eso y yo solo la contemplo, la admiro y disfruto de ver el caos ante mis ojos, sin juicio, solo acepto que todo es como debe ser y uno solo es dueño de su vida. Sara solo quiere que la mire, me lo pide porque le gusta sentir a alguien cerca, no quiere ni necesita nada más. Y por mucho que tú lo consideres correcto o no, es su vida y solo es una mujer libre ejerciendo su libertad. Fin (microrrelato de ficción).

 

Tengo mas historietas pero el mensaje es claro: vive libre y feliz, ¡y que te la sude todo!


Marzo de 2026

lunes, 9 de marzo de 2026

El imprescindible libro que acaba de publicar BLACKIE BOOKS en su colección CLÁSICOS LIBERADOS

Si te gustó, te dijo algo o te sirvió para lo que sea el dietario taoísta 'WUWEI WUXING: ATARAXIA', atención a este artículo.

   Si eres un estudioso o al menos te conecta o consideras que el Tao te ayuda de alguna manera, atención a este artículo.

   Esta mañana he acudido a Códex, una de mis 2 librerías habituales (no acudía desde que nos fuimos al viaje por el norte peninsular, porque todavía estoy recuperándome) y menuda sorpresa inesperada me he llevado.

   Tras realizar mi examen minucioso de análisis lectobibliófilo forense con meticulosidad escrutadora, he descubierto una joya de joyas que jamás hubiera esperado, al llegar al apartado de LITERATURA CLÁSICA.


   Como no podía ser de otra forma, la fabulosa Blackie Books, afín total a la sinfonía de las rarezas literarias más exquisitas y "[...] la editorial independiente de Barcelona con nombre de perrita", ha decidido publicar EL LIBRO DEL Tao LIBERADO.


   Se trata de una nueva edición y traducción de EL CLÁSICO DE LA VÍA Y LA VIRTUD, conocido originalmente como Tao Te ching o Daodejing, aunque es más conocido en España como El libro del Tao.


   ¿Otra edición más, añadida a todas las que ya tenemos de El libro del Tao, en su amplitud de versiones, traducciones y ediciones? ¿Por qué sí a esta nueva edición acumulada sobre tantas ediciones que, posiblemente abarquen la aplastante mayoría de editoriales prestigiosas en España?


   Bueno, la respuesta no es sencilla y ha requerido toda una mañana de escrutinio, estudio exhaustivo y análisis detallado por mi parte (menos mal que Javi y Fátima ya me conocen de sobra en mis rarezas literarias lectobibliófilas y me dejan operar en su librería con libertad) antes de tomar la decisión definitiva, que sin duda, es: sí a EL LIBRO DEL Tao LIBERADO.


   Querida comunidad de mi gente lectófila, he aquí mis razones, que detallo con palabras e imágenes. Luego, que cada cual decida con criterio y libertad, tanto a favor como en contra de su compra.


   Sí, para empezar, porque la edición pertenece a Blackie Books. Blackie Books es una editorial española independiente fundada en 2009 en Barcelona por Jan Martí y Alice Incontrada que, te puede gustar más o menos (su catálogo siempre es para paladares muy selectos y concretos), pero trabajan con unos estándares elevados de calidad y difíciles de igualar en el mercado editorial patrio, tanto en continente como en contenido, con ediciones muy cuidadas hasta el último detalle. Un libro suyo es una apuesta por la calidad a todos los niveles. Y al saber cómo trabajan, directamente sabemos que al elegir un libro suyo detrás hay una dedicación apasionada y que destila amor lectobibliófilo, por tanto, si tienes el mínimo vínculo con la lectura y los libros, Blackie Books es ineludible. Y esto significa algo más, en relación a una edición blackiebookera de El libro del Tao: ya de entrada va a ser disruptiva y marcará un punto de inflexión alejado de la aplastante mayoría de traducciones y ediciones de El libro del Tao.


   Sí, por la traducción bilingüe: aunque no puedo hablar del traductor, Manel Ollé, porque no lo conozco de nada ni me suena haber leído un solo libro suyo, veo que es sinólogo y por tanto, como no podía ser de otra forma, la edición de Blackie Books es una traducción directa del chino al castellano, no una traducción intermedia del inglés, el francés o el alemán (traducciones a las que hay que decir no, según mi opinión, es decir, a la aplastante mayoría de ediciones).


   Sí, porque no solo pertenece a Blackie Books, sino a su imprescindible colección CLÁSICOS LIBERADOS, una iniciativa espléndida por parte de la imprescindible editorial, para que podamos releer obras clásicas de la literatura universal (incluyendo textos sagrados), de una manera fresca, renovada, diferente o en palabras de la propia editorial: "La Colección Clásicos Liberados nace con un propósito: liberar las grandes obras de la literatura universal de prejuicios, solemnidades y dogmas, y devolverlas a los lectores como si fueran nuevas: limpias, vivas, sorprendentes" (El Libro del TAO).


   Sí, porque es una edición a todo lujo y muy cuidada, con materiales adicionales de estudio previo y textos introductorios para contextualizar, tanto a nivel cultural, como religioso e histórico, incluyendo un significativo estudio sobre la "Era Axial", que considero esencial para entender el taoísmo como fenómeno autóctono de China, luego convertido en universal, junto a otras grandes revoluciones espirituales y religiosas de la época, que también se han expandido y son muy relevantes a mi juicio, todo ello a cargo del mismo traductor, Manel Ollé, que además de sinólogo, es poeta y profesor de literatura e historia de Asia Oriental.


   Sí, porque después de las 2 partes clásicas de El libro del Tao, bilingüe (chino-castellano), tenemos un inclusivo apartado, titulado 'POR EL CAMINO DEL TAO', donde hay un significativo trabajo de literatura y religión comparada, con una amplia diversidad de textos, poemas, reflexiones y pensamientos de místicos cristianos, poetas, escritores o filósofos que en apariencia, no eran taoístas, pero algunos de sus escritos destilan un aroma y perfume taoísta en esencia.


   Sí, por el interesante ensayo final 'SABIDURÍA ORIENTAL Y FÍSICA CUÁNTICA' que pretende establecer arriesgados paralelismos antes intentados por otros autores, desde la década de 1970, con resultados poco halagüeños, aunque no por ello no sea de agradecer el nuevo intento, en este caso por parte del doctor en física teórica español Alessandro Maccarrone, autor de peso ya publicado por Blackie Books.


   Sí, en último lugar, pero no por ello menos importante, sino mucho más, por las fantásticas, maravillosas, únicas y comprometidas ilustraciones del no menos fantástico, maravilloso y único historietista español Eduardo Pelegrín Martínez de Pisón (1959-2022), más conocido como Calpurnio, cuya obra a destacar fue la serie de cómics 'EL BUENO DE CUTTLAS', historieta representativa del comix o cómic contracultural patrio, que pasó sus últimos años de vida (así como el cáncer que sufrió) implicado ilustrando esta edición sin parangón de El libro del Tao que "[...] le proporcionó la paz y la tranquilidad necesarias para afrontar su enfermedad y su muerte. No tenía miedo. Nada importaba. Me dio fuerza también a mí. Fue casi providencial" (según dijo su compañera, Ana García).

sábado, 7 de marzo de 2026

'XXL' de Paula Leitón (reseña)

Acabo de leer el libro XXL. DEL ORO OLÍMPICO A LA LUCHA CONTRA LA GORDOFOBIA.

   Escrito por la joven waterpolista española Paula Leitón Arrones, nacida el 27 de abril de 2000 en Tarrasa, Barcelona, Cataluña, España. Excelente jugadora en la crucial posición de boya, ha competido ya en 2 Juegos Olímpicos, obteniendo la selección española de waterpolo plata en Tokio 2020 y oro en París 2024. Un hito y un orgullo para el deporte patrio de alto nivel y proyección internacional. Pero, no obstante, para un sector nada desdeñable de la población, parece más importante insultarle y faltarle al respeto por un sesgo subjetivo que denota la mentalidad de colmena y falta de criterio propio a nivel social, siendo adalides de los estereotipos, aunque en realidad ese comportamiento mediocre solo denota el tipo de personas ante las que seguimos estando, por desgracia, a estas alturas del siglo XXI, teniendo que sufrirlas los demás.

   Mi ejemplar es una primera edición publicada en octubre de 2025 por Plataforma Editorial, una buena editorial española independiente fundada en 2007 y que apuesta principalmente por la divulgación científica de la más alta calidad, así como excelentes memorias autobiográficas, pero también por la autoayuda de menor y dudosa calidad.

   El breve libro tiene apenas 131 páginas repartidas en un prólogo, una introducción, 8 capítulos numerados y titulados, el epílogo, el anexo, los agradecimientos y el palmarés.

   Se trata de las memorias autobiográficas de la mejor waterpolista española que, debido a un triste acontecimiento a los que nos tiene acostumbrados internet (algunos estamos ya muy cansados y hastiados con esto), se ha convertido en una imprescindible referente contra los estereotipos y la mentalidad de rebaño a la baja (calidad humana y emocional). Un claro ejemplo de vida, con un mensaje esperanzador y una actitud, así como madurez digna de conocer por parte de cualquiera, pues todos, independientemente de la edad, orientación ideológica, estatus económico y social o madurez emocional que tengamos, aprenderemos de ella: su vida, su forma de procesar las vivencias, sus criterios desprejuiciados que recibió desde la infancia (un aplauso a su familia por haberla educado y orientado así), su apertura mental y un carácter exigente para autoperfeccionarse, mejorar de manera constante y alcanzar sus metas. Evidentemente yo tengo el doble de su edad y en infinidad de aspectos soy la mitad de maduro que ella, así que este libro me ha servido como si fuera ella la que tiene el doble de años que yo. Por tanto, gracias, Paula, por haberme recordado tantas cosas importantes que he olvidado en ciertos aspectos y haberme enseñado otras que, a estas alturas, todavía no me había planteado.

   A nivel literario no tengo nada que valorar porque este no es un libro literario ni lo ha escrito una escritora (de momento, ya veremos más adelante). Tenemos infinidad de libros para valorar en ese aspecto. Este en realidad es un libro más importante si cabe y a mi juicio debería leerlo todo el mundo, pues todos, en una medida u otra, nos dejamos llevar por los prejuicios apresurados, especialmente estéticos, sin saber nada de la otra persona ni ante quién estamos. Si te parece que me equivoco y valoras algo este trabajo, bueno, yo mismo peso 120 kilos y según el IMC debería pesar 70. He aquí (en este libro, me refiero) un claro ejemplo de persona que rompe con cualquier estereotipo social sobre la "gordura". Por norma general y a mi juicio, únicamente la ignorancia es atrevida, osada y arrogante, quedando pronto en evidencia. La sabiduría suele ser más humilde, cautelosa y sobre todo respetuosa. Paula es un claro ejemplo que conoceremos en esta magnífica ópera prima. Por su estilo franco, sencillo, directo, breve y bien escrito, creo que se debería sugerir para fomentar la lectura, especialmente en adolescentes que están empezando la vida y pueden verse muy probablemente en una situación de desamparo y tener que aguantar las mierdas de otros que, al parecer, se creen con más derechos, tomándose unas libertades osadas que nadie les ha dado. Y hablando de derechos, quisiera hacer una matización reflexiva para cerrar esta reseña.

   He visto en infinidad de ocasiones cómo las personas más irrespetuosas, con mayor falta de autocontrol y poca gestión emocional, se justifican escudándose bajo el argumento de la "libertad de expresión". ¿Es esto cierto y un argumento válido?

   La libertad de expresión es un derecho fundamental que se articula en la práctica como un principio que apoya la libertad de una persona o de un colectivo para expresar sus opiniones e ideas sin temor a represalias, como la censura o la sanción punitiva posterior. Está reconocida como un derecho humano en el artículo 19 de la DUDH o Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París, Isla de Francia, Francia. Pero, no obstante, esto no significa que podamos decir lo que nos venga en gana y de la manera que nosotros decidamos decirlo, pues reclamar el ejercicio de la libertad de expresión, como todo en la vida, implica "deberes y responsabilidades especiales" y "por lo tanto, estar sujeto a ciertas restricciones" cuando sea necesario, "para respetar los derechos o la reputación de otros" o "para la protección de la seguridad nacional o del orden público, o de la salud o la moral públicas", como indica la aplicación práctica de la DUDH, el PIDCP o Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la resolución 2200 A (XXI), del 16 de diciembre de 1966.

   Todo esto significa que insultar y faltar al respeto no está considerado libertad de expresión, sino difamación y/o calumnia. Ambas figuras jurídicas están consideradas delito y son punibles. Difamar: "1. Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama. 2. Poner algo en bajo concepto y estima" (Real Academia Española). Sinónimos: desacreditar, desprestigiar, calumniar, denigrar, infamar, injuriar, ultrajar, vilipendiar, deshonrar, desfamar. Calumniar: "1. Atribuir maliciosamente a alguien palabras, actos o intenciones deshonrosas. 2. Imputar falsamente un delito" (Real Academia Española).

   Por tanto, insultar y faltar al respeto no es libertad de expresión, ni tampoco humor o "gastar una broma", es un delito.

jueves, 5 de marzo de 2026

SIN TÍTULO (relato poético)

Colaboración de Riotrankilo

(Gustavo Giner González)



¿Te acuerdas?

Hace veinte años.

El relato poético fue el final de nuestra intensa aventura y el momento perfecto para rememorar todos aquellos años de amistad y de una profunda unión y conexión que nos había llevado por variados escenarios y vivencias.

Bukowski apareció cuando el alumno estaba preparado.

Bukowski fue el padrino del relato poético. Nos enseñó la forma. Y lo hicimos. Nos pusimos a teclear todo lo que nos oprimía y a contar todo lo que habíamos vivido. Bukowski nos puso la mano en la espalda y nos sujetó la cabeza para que potáramos todo aquello.

Y salió.

Vaya si salió.


Para la conmemoración 2026, veinte años después, he vuelto al lugar donde sucedió mi parte de aquello. El Paraíso, en Villajoyosa.

Corría el año 2006.

Principios.

Por aquel entonces ya lo habían conseguido. Habían conseguido institucionalizarnos.

Por aquel entonces el mundo se había convertido ya en una especie de psiquiátrico, donde cada ingreso era un logro y cuantos más locos, más sujetos de ensayo para poder probar sus nuevos tratamientos en estudio.

La sociedad se había convertido en la SLMLSSMD.

Sociedad de la Linealidad como Método de Liberación o Sumisión Según se Mire, Depende. 

La llamaremos la Sociedad de la Linealidad, donde cada ser humano se convierte en una red de patrones calcados, donde todos parecemos diferentes pero hacemos lo mismo, donde pensar por uno mismo no es rentable.


Bebo un líquido verde, dulce con sabor a chusquillas garrapiñadas. Enfrente tengo el mar que fue testigo de aquello.

Para la conmemoración, le pedí a un colega un favor, necesitaba una cápsula del tiempo que hiciera de conductor al pasado. Edgar me dio la llave. Y con ella me he preparado una trompetilla origami de unas hierbas que cuando me la pasó Edgar parecía jodido. Y cuando las cogí pensé joder qué cojones. Olía a mierda. De verdad. Pensé que me había dado la bolsa de la caca del perro y no había visto algo así antes, no era verde. Igual me ha dado la bolsa de lavanda para los jabones, pues era morada. Y no sabía su nombre así que le puse Jack Herer en honor a aquel relato poético inmortal.


Por aquel entonces la Sociedad de la Linealidad ya había comercializado un nuevo sintético: YouTube.

Tres colegas residentes de la institución que habían sido compañeros en el pabellón de Pay Pal y que tendrían la misma edad que nosotros, por aquel entonces, sintetizaron la nueva aspirina sin tener ni puta idea de lo que estaban a punto de crear.

Solo faltaba un año para que la Sociedad de la Linealidad presentara su pastilla estrella: El primer iPhone y poco después nació Android, con su nueva tecnología de pantallas táctiles.

Por aquella época también nació Twitter y Blogger se consolidaba saliendo de su versión beta. Myspace pegaba fuerte pero sería desbancada.

Nos estaba creciendo un apéndice y no nos dimos cuenta. El mundo estaba cambiando a pasos agigantados entrando en una vorágine de ciencia ficción, nos la estaban metiendo doblada, pero fue suave, con lubricante, entró sutil, adornada de besos y caricias. Y nos gustó, ¿cómo negarse? Era demasiado bueno.

Estábamos en la prehistoria tecnológica viviendo en cuevas y la Sociedad de la Linealidad nos cogió de la mano y nos llevó al exterior.


Pero por aquel entonces, Bro ¿te acuerdas? Eran otros tiempos.

Éramos otros personajes.

El relato poético fue la tabla de salvación a la que te aferras en un naufragio, la llama que te alumbra cuando estás en la mierda.

Tú estabas ingresado en el pabellón Ken Kesey volando sobre el nido del cuco y a punto de subirte al bus lisérgico. Yo estaba de paciente con una mejora de celador en el pabellón Jack London como un vagabundo de las estrellas.

Nos unía la línea costera.

Tú en aquel bastión de hormigón que desprendía nubes tóxicas, refugiado y atrincherado en aquel cuarto piso que no podría haber sido más underground y que se convirtió en la base de operaciones del relato poético.

Entrar allí era como meterse en una especie de Área 51. Estabas jodido.

Mi pabellón tenía mejores vistas y brisa marina. El mar, hablé mucho con el mar. Desde el apartamento aquel, en la urbanización Garden Court se podía ver a lo lejos la silueta del pabellón donde tú estabas y era una sensación que no sabría describir, saber que estabas allí tecleando sin parar, rodeado de libros y música, pero sobre todo libros, amontonados en todas partes, montañas de libros que cada semana cambiaban.

Y aquel sofá estratégico cual nave interestelar en la que viajar a través del cine, la música, los libros, la imaginación, la meditación, la fitofumación y la observación.


Por aquel entonces hacía nada que Mägo de Oz había parido Gaia II, un álbum doble que era mescalina para los sentidos.

En las emisoras se había colado un tal Daddy Yankee con el éxito Gasolina, ¿curioso verdad?

Yo seguía escuchando a diario al Melendi callejero cuyas letras y ritmos provocaban un torbellino de sentimientos.

También había conseguido el directo de Gossos que era una puta locura.

Y me había enganchado a Ray Charles.

System of a Down.

Offspring.

Oasis.

Mike Oldfield.

Monjes Budistas.

Gwendal.

Ska-P.

Mojinos Escozíos.

Y por supuesto, cómo no, imposible olvidarse de él, El Chivi. Fue el gran incomprendido. Chirrió en los oídos de casi todos los institucionalizados, la gente oía una canción suya y aparecían todos los frenos imantados mentales que te alejaban de él e impedían descubrir lo que realmente había allí. La Sociedad de la Linealidad nunca lo aceptó, pero para nosotros fue gloria bendita.


El relato poético se llenó de exaltaciones a la amistad y de todas aquellas locuras que habíamos vivido a lo Jack Kerouac, Neal Cassady, Allen Ginsberg, Burroughs, Hunter Thompson y todas las voces de la contracultura de las cuales habíamos bebido.

Y se agitó con un cóctel de Rajneesh, Gurdjieff, Krishnamurti y todas las filosofías y creencias que se habían ido cruzando, como aquel vivir sin cabeza. Y se aliñó con algo de K. Dick, Fredric Brown, Asimov y Lovecraft.

También se llenó de gritos, escupidas y vomitadas a la Sociedad de la Linealidad y se adornó con un manto de surrealismo de voz propia que brotaba de unos personajes tipycollianos que vestían túnicas swámicas y que estaban en continuo experimento meta analizando la realidad y tomándose la vida como una gran broma cósmica.

¿Te acuerdas de Ya Lo Sé?

El tao del relato poético.

Los poemas que llegan cuando llega la poesía con las sirenas puestas y llaman a la puerta.


Y llegaba el día, el encuentro, el reencuentro.

Bajaba feliz por las escaleras o salía a toda prisa del curro. Giraba la llave. El motor del coche arrancaba. Nervioso salía a la autopista bailando y con la música a tope y parecía que tuviese que recorrer el país de punta a punta en esos pocos kilómetros interminables.


¿Habrá escrito otro de cucarachas?

Sí por favor, dime que sí, me chiflan los de cucarachas.

Y en la gaso le habrá pasado algo digno de poema fijo.

Y seguro que ha escrito alguno de esos largos que te hacen despegar, te lanzan a la estratosfera, te sacuden, te remueven, te llevan a mil paraísos entre carcajadas y luego te estrellan contra el Everest y allí tirado y atrapado entre los amasijos de la nave te masturban hasta correrte con fuegos artificiales incluidos.

Y entonces llegaba a la rotonda de la universidad, ya faltaba poco, recto y luego giraba a la derecha y aparecía el puente rojo, ya casi ya casi, a ver si me he equivocado otra vez de rotonda, ah no, siempre lo parece pero nunca te pasas, intermitente, freno de mano. Creo que nunca olvidaré aquel barrio ni aquellas casas, ni aquel portal, ni aquel timbre que al pulsarlo podía suceder cualquier cosa y por eso siempre miraba a los lados para ver si había alguien, lo cual, de ser así, añadía más risa al asunto.

Y subía aquellas escaleras que tantas veces había subido a cuatro patas después de noches eternas que reseteaban y sanaban el alma.

Y allí estaba esperándome con una sonrisa aquel con el que había dormido bajo las estrellas y en celdas de castillos abandonados, aquel con el que había tenido un bautismo bajo aquella cascada, aquel cuya risa era mi risa, aquel con el que había compartido las páginas de los libros más raros, aquel con el que había accedido al multiverso onírico, aquel que me había acompañado en el tránsito de la adolescencia y la juventud, aquel con el que había reído hasta quedarme sin risa, aquel con el que había escenificado los mil y un psicodramas freudianos, aquel que me había hecho conocer a todos aquellos personajes que fueron apareciendo en un desfile de locura extravagante, aquel con el que había actuado en innumerables puestas en escena de talento improvisado que desternilla al más cuerdo, aquel con el que había soñado con las shaktis más místicas y sexuales diosas de los humanos más frikis de todos los frikardos cuatrojos del planeta, aquel que había cerrado la persiana, estaba sentado en el sillón entre ceniceros rebosantes y olor a almizcle afgano dulce.

Y allí, en aquel santuario místico underground, tras las revelaciones de los nuevos descubrimientos, musicales, literarios y cinéfilos, nos sentábamos, nos acomodábamos, encendíamos la roja llama y por turnos leíamos lo escrito hasta entonces, entre nubes de humo azul.

Y allí estábamos, tras más de una década, desde que nos veíamos en el Chechare o en el Colacao del poli, poco más de una década desde que había leído mi primer fragmento literario, mi primer texto en un relato breve de Khalil Gibran. Se llamaba 'El loco' y empezaba diciendo, "Me preguntáis cómo me volví loco". Si lo hubiera escrito yo tendría que haber empezado con un "Me preguntáis cómo no me volví loco". Y la respuesta sería más sencilla y menos poética que la de Gibran. Sería porque encontré a otro loco con el que compartir la locura.

Allí desaparecía todo, absolutamente todo. En aquellos recitales se agitaba la magia, el zen, el esoterocultismo, las religiones, las creencias, lo absurdo, el humor, la sátira, el cine, los cómics, los recuerdos, los sueños, los miedos y las alegrías, se celebraba la existencia y todo lo que había habido en ella. Todo en un pulso psicodélico de luces y colores metamórficos y ascendente en el que la seriedad escaseaba, pues era inevitable carcajearse cada dos o cinco frases.

Y al regresar de aquellos viajes, nos esperaba la música, los cómics más locos y el cine.

Fue pócima para el alma.

Fue una suerte de viaje.

Fue el retrato de una época.

Aquellos swamis murieron allí entre manuscritos y nadie los encontró, aunque dicen que no estaban muertos.

Luego reencarnamos en mil vidas y atravesamos infiernos mil y noches oscuras del alma.

Hoy estoy sentado en mi sillón esperando que vengan Ana y Alba. La vida después de aquello nos dio candela de la buena, en parte, si pudimos remontar fue por las bases que aquello aposentó en nosotros.

Y tú estás en la otra punta del país con tu mujer y tu cuñada descubriendo el norte y sus regalos.

Durante estos días he estado viajando al pasado a través de la música, los recuerdos y el único manuscrito que sobrevivió de todo aquello. 

He estado en aquella época y en infinidad de lugares estratégicos que hicieron de escenario en nuestro particular On the Road.

Espero que te haya hecho viajar también a ti.


Irremontables distancias amagan con escindirnos del ser si el acercamiento se fustra.


P.D. Como colofón a este particular homenaje he estado haciendo algo que siempre quise hacer pero nunca me atreví por el respeto que me producía: escribir un rap. La razón por la que me producía respeto es porque en España, desde mediados de los 80, empezó a nacer una cultura rapera, que aunque influenciada por el hip hop estadounidense, dio lugar a un estilo propio que se llenó de voces como SFDK, Violadores del verso, Club de los Poetas Violentos, Falsalarma, Def Con Dos (rap metal) y nuestro querido paisano Nach, entre muchos otros. Y fueron artistas increíbles cuyas letras eran una locura, así que sin pretensión de ni siquiera acercarme a ellos, pues son artistas de otro nivel, he querido tan solo jugar como un niño a ser ellos y crear un rap (utilizando el juguete que nos han puesto en las manos recientemente, la IA), sobre aquello que vivimos. Así que desde el respeto al Rap español aquí tenéis mi versión de aquella época donde el Relato Poético nos salvó.

Relato poéticohttps://suno.com/song/c1c8f4b2-7a09-462d-9a8c-3f52ecb2fa0f.


Marzo de 2026

martes, 3 de marzo de 2026

'CRISIS EN SEIS ESCENAS' de Woody Allen (cine literófilo)

Pocos personajes públicos relacionados con las artes son tan singulares, disruptivos, polémicos y raros como Woody Allen.

   Nacido el 30 de noviembre de 1935 en Nueva York, Estados Unidos, como Allan Stuart Konigsberg, es uno de los más emblemáticos, reconocidos y prolíficos cineastas hollywoodienses de la segunda mitad del siglo XX. Director, guionista, actor, comediante y también escritor (ha incursionado en varios géneros literarios, como la novela, el relato corto y las memorias autobiográficas), su cine, por el cual es más conocido a nivel popular, se fundamenta en una visión propia, única e irrepetible, con más de 50 películas en su haber, algunas de las cuales han sido galardonas con el Premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, más conocido popularmente como Premios Óscar. Él en particular ha recibido 4, 3 de ellos al mejor guion original (lo que nos da una pista sobre cómo escribe) y uno al mejor director. A pesar de su registro amplio de géneros que ha tratado con brillantez y excelencia en el séptimo arte, difícilmente imitable, destaca en un tipo de comedia tan divertida, sui géneris y diferente, que está considerado uno de los mejores comediantes de toda la historia.

   Recordemos que Woody Allen no comenzó su carrera artística profesional como cineasta ni actor, en la década de 1950, sino como escritor de comedia, chistes y guiones para televisión en particular. Publicó varios libros de relatos cortos de humor. Así que una década, como mínimo, antes de convertirse en cineasta icónico y referente de un humor audiovisual muy concreto y explícito, reconocido unánimente por los críticos cinematográficos (se ganó el respeto y la rendición incondicional a sus pies de los más exhaustivos e implacables críticos reconocidos a nivel mundial, destacando a Roger Ebert [1942-2013]), Woody Allen fue escritor de éxito. 

   Pero también fue un peculiar e innovador comediante, en la década de 1960, poco antes de reconvertirse definitivamente en el reconocido y admirado cineasta que acabó siendo, dedicándose a un tipo de comedia muy popular en Estados Unidos, el "stand-up comedy" o "comedia de a pie", donde el comediante reflexiona humorísticamente sobre sus vivencias en particular, frente a un público con el que suele interactuar. Woody Allen fue pionero de los monólogos, frente a la tendencia establecida en la época de contar chistes tradicionales. Y precisamente ahí es donde desarrolló ese personaje único, que luego explotaría a fondo en gran parte de su obra cinematográfica, quedando asociado a él y caracterizado como una persona intelectual, insegura y nerviosa, cuya tendencia es la reflexión elíptica, humorística y sarcástica sobre temas como la metafísica o el psicoanálisis (aunque, según ha explicado varias veces, su personalidad en la vida real es bastante diferente). Pero si algo marca la diferencia en el cine woodyalleniano es precisamente la gratificante tendencia a la parodia autorreferencial redundante: ese peculiar humor que, si bien puede burlarse de los demás o de situaciones fácilmente ridiculizables, como suele hacer la mayor parte del género de la comedia, no obstante decide burlarse de sí mismo y los personajes similares que escenifica en la gran pantalla, de manera despiadada, inteligente, muy aguda y con un ingenio difícilmente imitable.

   Pero como los seres humanos no solemos ser la perfección intachable andante, el genio neoyorkino ha estado envuelto en alguna que otra polémica a nivel personal y que ha enturbiado su carrera cinematográfica, mermándola por completo, destacando las gravísimas acusaciones de abuso sexual por parte de su hija adoptiva Dylan O'Sullivan Farrow, secundadas por su ex pareja, la actriz estadounidense Mia Farrow (que se ha convertido en su mayor y más vehemente detractora y activista social contra el cineasta), así como su único hijo biológico, el excelente periodista y escritor estadounidense Ronan Farrow. Bueno, aunque se trata de una acusación gravísima, por la que Woody Allen fue juzgado en 1993, no obstante se le declaró inocente por falta de pruebas. Tras una investigación de 14 meses, la Agencia de Bienestar Infantil de Nueva York, perteneciente al Departamento de Servicios Sociales, concluyó que no había evidencia creíble de abuso o maltrato. A pesar de ser absuelto por la justicia y sin haberse podido demostrar nada hasta el día de hoy, el activismo de la familia Farrow contra él (especialmente su hijo, periodista reconocido por los reportajes de investigación sobre las denuncias de abuso sexual contra el ex productor cinematográfico estadounidense Harvey Weinstein, que sí se demostró judicialmente ser culpable y por las cuales fue encarcelado a una condena de 23 años, que sigue cumpliendo en la actualidad) ha tenido repercusiones importantes en la carrera cinematográfica de Woody Allen, tras ser "condenado" a nivel social y mediático. En la actualidad solo produce en Europa.

   CRISIS IN SIX SCENES es una peculiar, extravagante, muy rara, genial y divertidísima creación cinematográfica literófila woodyalleniana sin parangón y única, desarrollada para Amazon Studios y estrenada el 30 de septiembre de 2016. Se trata, en principio, de una miniserie de 6 episodios, pero que en realidad funciona como una película de apenas 2 horas y media, por eso es la miniserie más curiosa y diferente que se ha creado, pues se ve de una sentada, como si fuera una película suya más. A pesar de que el cineasta neoyorkino la ha rechazado con vehemencia, arrepintiéndose de ella en varias ocasiones y catalogándola de "error catastrófico", a mi juicio se trata de una de las mejores creaciones del cineasta, si tenemos en cuenta todas sus peculiaridades globales y no intentamos compararla o ponerla a la altura de sus películas más reconocidas por la crítica cinematográfica. Una verdadera joya audiovisual de la mayor rareza cómica y tan bien contextualizada en la época que pretende escenificar, que es capaz de trasladarnos a ella, finales de la década de 1960, en plena ebullición del hippismo, la lucha política activista por la emancipación social de los desfavorecidos en Estados Unidos, así como por los derechos de las mujeres y los afroamericanos o el rechazo a la guerra de Vietnam (1955-1975).


   Protagonizada por el mismísimo Woody Allen, en el registro del arquetípico cliché de personaje que le caracteriza, a mi parecer destacan las excelentes interpretaciones de las actrices Elaine May y la versátil, polifacética, genial cantante, compositora, productora discográfica y actriz estadounidense Miley Cyrus. Pero lo mejor con diferencia, a mi juicio de literario escrutador, es la cantidad de guiños literófilos, más o menos complejos y contextualizados que presenta, en un guion desenfadado, caótico, espontáneo, sencillo y que da la impresión de ir perdido al principio, aunque está perfectamente hilado a medida que avanzan los episodios, hacia un no menos literófilo desenlace desternillante, como esos a los que nos tiene acostumbrados el cineasta neoyorkino.


   Debido a las peculiaridades literófilas que presenta la miniserie desde el principio hasta el final, con guiños constantes y continuos a libros, escritores, filósofos o políticos que escribieron, presentes en todos los episodios (literalmente en todos), motivo por el cual la catalogo y clasifico como una de las mejores creaciones cinematográficas literófilas, he visto la miniserie varias veces. Unos días antes de salir de viaje transformador hacia el norte de la península, hice un visionado escrutador para desglosar, escena a escena, todos los guiños literófilos que he podido localizar.


   La miniserie se centra en un fascinante argumento: sigue las tronchantes peripecias de un matrimonio mayor acomodado y bastante convencional, contextualizado en la segunda mitad de la década de 1960, que se ve envuelto inesperadamente en las novedades sociales turbulentas que trae el activismo político más reivindicativo, contestatario y radical. El marido, interpretado por el característico Woody Allen en su salsa y registro cinematográfico que domina a la perfección, se llama Sidney, pero usa el pseudónimo S. J. Munsinger. Aquí ya se percibe un guiño indirecto apreciable, si observamos todo el panorama, enfocado hacia el emblemático y legendario escritor estadounidense Jerome David Salinger (1919-2010), más conocido como J. D. Salinger, cuya obra maestra principal, EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO (Alianza Editorial, Madrid, 1978; publicada originalmente en inglés en 1951), está considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos. Salinger será, sin duda, el escritor protagonista principal en el literófilo trasfondo de la miniserie, desde el principio hasta el final, apareciendo en algún que otro guiño recurrente, hasta el divertido y regocijante desenlace.


   Evidentemente, Woody Allen no puede evitarlo y hace ese peculiar metacine desopilante que le caracteriza: el personaje de Sidney es un aspirante fallido a escritor que, a pesar de haber publicado alguna que otra novela, no obstante ha fracasado rotundamente, teniéndose que dedicar a escribir anuncios publicitarios durante casi toda su longeva vida, aunque en el momento del desarrollo de la trama, está escribiendo una serie para televisión. El personaje de Sidney es un divertidísimo reverso woodyalleniano fracasado de J. D. Salinger, que, como apreciaremos en una breve, banal e intrascendente reflexión al final del último episodio, intenta llegar a convertirse en el emblemático escritor legendario más popular de la segunda mitad del siglo XX, pero se queda en un patético y ridículo estadounidense mediocre acomodado, con elevadas pretensiones literarias, pero sin verdadero talento.