miércoles, 19 de agosto de 2026

QUÍTATE LA BLUSA, QUE HACE CALOR

 Hace ya un tiempo que sucede.

No es un sueño recurrente.

No se repite.

Cada vez es distinto.

Lo que se repite

Es el escenario.

Un edificio de pisos

En una ciudad.

El edificio suele estar abandonado y reventado.

No siempre.

Cómo si fuera un campo de pruebas paramilitares.

Todo gris y oscuro.

El edificio y la ciudad no los reconozco en el mundo de dia

Pero en el sueño me son muy familiares.

El edificio tendrá unas cinco plantas. 

El sueño cada vez es distinto

Suceden cosas distintas

Pero suelo subir por las escaleras centrales y observo lo que sucede

¿Será mi subconsciente explicando mis traumas a lo 13 Rue del Percebe?

No hay manera de hacer paralelismos

Son cosas tan random y surrealistas

Bueno.

Cómo si por el día las cosas fueran distintas.

En la realidad habitual además suelen suceder cosas repetitivas.

Tanto que no se distinguen unos días de otros 

Y las semanas suceden 

Entre patrones repetitivos y sucesos random y surrealistas 

A la espera pero sin saber lo que esperar

Como si en el día de la marmota.

Atrapado en el tiempo 1993.

Bill Murray olvidase todos los días al despertar, el día anterior y todos los demás y el bucle nunca pararse y las cosas no cambiasen.

Pues tiene su encanto.

Y la verdad no lo cambio.

Antes me daban rabia los tontos.

Por ser tan felices sin saber nada.

Ahora se que el tonto soy yo y desde aquí se ve de otra forma.

Mucho más serena.

Es un alivio.

En el día.

Los mismos patrones suceden

Cómo si fueran estaciones.

Por ejemplo cada cierto tiempo 

Llega un nuevo asteroide

Por los menos desde los años 30

Que es más o menos cuando empezamos a tener tecnología fina y elegante para observar el espacio.

Desde entonces cada cierto tiempo se descubre un nuevo meteorito que despierta la amenaza.

Debo reconocer que a mí no me desagrada la idea, me parece correcto 

Me parece que hace falta.

Eso sí.

Habrá que imaginarme a mí corriendo y chillando como un cerdo bajo el apocalipsis astronómico.

O llorando como un niño y sufriendo una muerte infernal mientras veo como los míos caen y sufren.

Pero estoy dispuesto a sacrificarlo.

Por un bien mayor.

Cómo si fuera Peter Parker abandonándolo todo por el bien de la humanidad.

Si eso (lo de la última peli de Marvel) le hubiese pasado en la realidad a Parker

Lo de quedarse solo,

Con una responsabilidad que no eligió,

Con todas esas muertes a su espalda,

Seguro que se habría hecho influencer o algo así.

Y habría creado un grupo de héroes humanos que no lo eligieron.

Y habría acabado fundando la hermandad de la telaraña, captando adeptos a cambio de sus vidas.

O se habría enganchado a alguna adicción e iría por los tejados fumando canutos o metiéndose crack e hinchándose a comida basura de la buena, pizzas y hamburguesas y napolitanas,

Empezaría a aumentar el volumen y a parecerse más a una araña de verdad

Y cada mañana y cada noche

Dejaría sus truños y meos en distintas azoteas.

Le habría salido barba.

Y la almendra empezaría a clarear.

Pero en la peli no pasa nada de eso

Los buenos guionistas ya no escriben películas.

Para qué. 

Con tanto abuso de los derechos y los deberes ya no se puede hacer buenos guiones.

La autocensura se ha acoplado en las mentes de los buenos guionistas y vigila y mira sin cesar y molesta en los momentos de creación y ya los buenos guionistas no quieren saber nada.

Además que iba a poder hacer Parker con un asteroide.

Aparte de ser aplastado como un insecto.


Hacía tiempo que no venían asteroides.

Pero el otro día vino Charly 

Con su Harley recién pintada 

Y de nuestro encuentro solo recuerdo

Caminar bajo el sol de mediodía

Por acantilados arenosos

Deshidratándonos por segundos

Sudando como puercos

En una interminable caminata que dejaba de serlo en un asentamiento de rocas gigantes derrumbadas a orillas del salado Mediterráneo

En un rincón 

De difícil acceso.

Y después de un baño refrescante entre corales y aguas cristalinas 

La memoria se resetea antes incluso de encender la llama, hasta el momento del regreso bajo el sol abrasador.

Y solo queda un fragmento de Charly diciendo que había visto una noticia

Que habían hecho los cálculos 

Y que lo del meteorito volvía a ser, ésta vez si que si, inevitable e inminente.

¿Y si fuera éste el definitivo? El que rompe el bucle en el que estamos.

Cada uno.

En mi bucle

Esos fotogramas aparecen una y otra vez.

Cómo si viajará en el tiempo pero muy lento, muy cutre y hacia delante estilo fractal.

Una taza de café caliente.

Una llama que enciende el primer pitillo.

Un grifo que se abre y se cierra.

Un perro que sale a pasear y se prepara serio para que le pongan la correa mientras el rabo le delata.

La pasta de dientes cayendo por la barbilla.

La cuchilla afeitándome la cabeza.

La caja de autopago gritando a todo el mundo lo que cuestan mis productos y desvelando que mi cuenta es de cliente habitual.

La tierra pegada a mi coche.

Un perro que ladra.

Un pedo repentino y explosivo que las asusta.

La gravedad haciendo de las suyas tras saltar a la piscina.

La cagada mañanera.

Los problemas.

La chicharra gritando.

Los niños berreando.

El calor abrasando.

El vestuario lleno de taquillas.

La taquilla 26.

La almohada aguantado el peso de la cabeza.

Y de nuevo un sueño.

Y ese edificio.

Cómo si fuera todos los edificios donde nunca estuve.

Y todos los pisos que no subí.

Y todas las puertas que no abrí.

Todas las terrazas que oyeron y vieron cosas que yo no.

Todos los portales llenos de besos y abrazos 

Que no di.

Todas las risas que no compartí.

Viajar en el tiempo.

En la de Bill Murray lo hicieron bien.

Y en ‘Una cuestión de Tiempo’ también.

No es por desacreditar a las otras 

Todas tienen su encanto.

Mira ‘Regreso al futuro’ por ejemplo es una maravilla.

‘Terminator’ brutal.

‘Timecop’ que buenos recuerdos.

‘El efecto mariposa’ te cagas.

O lo del otro día: ‘Buena suerte, Pásalo bien, No mueras’.

Y la lista es larga

Pero yo siempre he creído que viajar en el tiempo sería algo más sutil y menos cinematográfico.

No me llama viajar a otras épocas donde no estuve.

Vale debe ser curioso

Pero no mucho más que viajar en el espacio 

Pero viajar a tu pasado…

He oído decir:

No, yo no cambiaría nada.

No necesito viajar en el tiempo.

Pero lo dicen siempre con la boca pequeña.

Creo que de poderse viajar en el tiempo sería algo más como un abróchense los cinturones y disfruten de la experiencia.

En plan observador acoplado en el cuerpo pero sin poder actuar o por lo menos no demasiado, viviéndolo plenamente sin los nervios, la tensión y el ajetreo de estar viviéndolo por primera vez.

Cómo testigo que corrobora los hechos que el viento susurra desde entonces sin saber con certeza si fueron reales.

Y descubrir emocionado cosas que desaparecieron en el olvido.

Y si la tecnología es fina y elegante poder elegir, poder actuar, cambiar pequeñas cosas y luego grandes y vivir distintas variables del mismo momento y de sus consecuencias. Y acabar perdido sin saber cuál era el origen.

Sería tan bueno que seguro que acaban inventando algo para censurarlo y prohibirlo porque vulnera los derechos del presente, de la línea temporal o cualquier otra historia que al final todo el mundo termina apoyando sin saber muy bien porqué. 

Cómo tantas cosas.

Volver y revivir cosas de la infancia

Cómo cuando le planté cara al macarra del colegio, igual está vez era menos comedido y saltaba algún piño.

Volver y volver a vivir la primera vez que me lancé desde El Barranc de L’ Encantat.

Volver y renacer a aquel momento que toque por primera vez un culo de mujer, bueno era una niña pero menudo culo, decir que yo también era un niño, no saquéis las facas.

Volver al servicio militar, y a las noches manchegas de la ciudad de Albacete.

Haciendo el recorrido habitual de bares y acabar en las discotecas.

Revivir el pub aquel que bajabas unas escaleras.

Alcatraz se llamaba.

Y tenía luces azules de neón.

Y cuando llegabas ahí.

Llegabas bastante cocido.

Venías del parque de hacer botellón.

Y volver a tener la oportunidad de conocer aquella chica misteriosa en medio de la pista de baile vacía y hablarle del futuro y hacerla flipar en colores.

Y acabar al amanecer con ella.

Y por su culpa al calabozo y arresto de 7 días.

Y no volver a verla nunca más 

O eso creía yo.

Volver y volver a subir al Wolks.

Y dormir bajo el infinito.

Y que no duela nada.

Y volver a ser resistente y elástico.

Y volver al polideportivo del castillo de Santa Bárbara

Y al Café de la Paix

Y al Benidorm de entonces.

Y a los días en San Juan 

Por calles abandonadas entre solares infinitos llenos de cañas y dunas de arena que ocultaban aquel parque acuático abandonado,

El Octopus se llamaba

Y daba miedo.

Y volver al apartamento del alquimista cargado de poesía.

La vida con Pedro.

Y a todas los ataques de risa, gritos, despertares, viajes, locuras e intensidades, exprimiendo el limón de la vida al máximo.

Volver y aprovecharme de la información que tengo.

Y utilizarla.

Y también reventar alguna cara que otra que se quedó con ganas de ser reventada

Y elegir distintos y radicales caminos también.

Para acabar al final en un barrio que te suena.

Y en un edificio que te es familiar

Y subir sus escaleras.

Sin saber si estás en el sueño.

O en un disco duro de todo lo que no fue.

Y descubrir que todas las ventanas por las que otros miraron están ahí.

Que hay algo colectivo.

Cómo una colmena.

Y seguir subiendo.

Y llegar a la terraza.

Para descubrir 

Que es el final del videojuego.

Que el asteroide ya está aquí.

Que todos los fractales desaparecen.

O que es un simple insert coin

Siga jugando

Sin cuenta atrás 

Para recuperar partida.