martes, 3 de febrero de 2026

Reflexiones especulativas sobre la impostura y la mentira

Nuevamente viene la espontaneidad no buscada a mi vida y pasa por delante de mis narices sugiriendo escribir este post, que se ha ido construyendo automáticamente, pieza a pieza, en mi cabeza, como si fuera un juego de Lego o algo parecido, desde hace 5 horas y media. Así que empecemos por el principio, como siempre suele suceder: la declaración de intenciones.

   Este post tiene una intención de fondo, que es compartir cierta idea llegada repentinamente a mi cabeza, tras un suceso concreto que la desencadena, desde mis impresiones, reflexiones y especulaciones subjetivas. En este caso se trata de un asunto polémico, relacionado con un fenómeno que forma parte de la vida humana en sociedad: la impostura y la mentira asociada, aunque lo voy a tratar desde la figura del impostor y lo que me produce esa figura. El tipo de reacción ante el asunto tratado creo que dependerá de la forma en la que lo decida vivir y gestionar, sobre todo emocionalmente, cada cual, pero también me parece que la reacción o respuesta que cada cual tenga ante ello determina muchas cosas sobre su sistema de creencias, en especial relacionadas con las dimensiones subjetivas de la moralidad y la ética.

   Lo primero de todo es posicionarme: la figura del impostor me produce, de entrada, simpatía. No se trata de una cuestión de estar a favor o en contra, simplemente no me siento ni capacitado, ni autorizado, ni tampoco con ánimo como para juzgar la figura del impostor desde una posición moral, precisamente porque, me parece, en gran parte, que no puedo evitar sentirme un impostor. Y tal vez por eso, unido a mi trayectoria vital, siento una simpatía amoral (ni a favor ni en contra de emitir un juicio moral) por la figura del impostor.

   Aunque en mi realidad cotidiana, experiencia vital acumulada y sistema de creencias particular (siempre en revisión, "reformateo" y "reinicio") no sea muy partidario de la mentira, en realidad debería matizar que no soy partidario de la mentira sistemática o patológica, pues la mentira cumple una inexorable función social y al parecer es inevitable, aunque sea en ese contexto que catalogamos como "mentirijillas" o "mentiras piadosas" que, se mire como se mire, técnicamente hablando son mentiras y punto, aunque las justifiquemos para quitarle la carga moral de ser algo malo y/o reprobable. De ahí que me chirríe cualquier tipo de postureo moral, pues sinceramente dudo mucho de que alguien se lo pueda permitir (servidor desde luego no puede ni de broma).

   Escribo sobre una amplia diversidad de temas y aspectos en los que no estoy especializado. No soy escritor, no soy periodista, no soy crítico literario, mucho menos cinematográfico. Y no obstante, escribo aparentes "reseñas" sobre libros, cómics y ahora también películas. No soy sinólogo, ni orientalista, ni especialista en la historia del pensamiento chino. Y no obstante, escribo un aparente dietario de estudios taoístas. Mi formación académica se reduce al graduado escolar. ¿Qué me diferencia, por tanto, del impostor? ¿No soy, acaso, un impostor en toda regla? ¿Que no me hago pasar por un maestro taoísta, un escritor, un periodista, un crítico literario o cinematográfico? Podría ser. Y a lo mejor es hasta lícito decir: "no lo eres porque... (póngase aquí la excusa, reflexión, justificación o exculpación que cada cual quiera inventar). Pero, entonces, en ese caso, el único fino y frágil "hilo" que me separaría de la impostura sería afirmar que sí soy un maestro taoísta, un escritor, un periodista, un crítico...

   Todo esto es para llegar a la reflexión que siempre me ha hecho, desde la segunda mitad de 1995, simpatizar con la figura del impostor: si mis escritos le sirven a alguien para algo... ¿El hecho de ser un impostor, porque afirme que soy lo que no soy, he estado donde nunca estuve o tengo las titulaciones que no tengo, cambiaría algo en relación a la utilidad de mis escritos o solo sería un cambio de apreciación en relación a ciertas convenciones humanas, sociales y académicas, que tal vez no sean tan importantes en el trasfondo como solo en la apariencia? No lo sé y me da la impresión de que estamos ante un asunto de gran complejidad, apasionante para reflexionar y que cada cual llegue a sus propias conclusiones y aporte sus puntos de vista más abajo en los comentarios, aunque sea solo por pasar el rato, especular y divertirnos un poco.

   Te preguntarás: ¿A qué viene todo esto? Bueno, pues viene a colación del nuevo apartado que inauguré en el blog y la respuesta favorable (en comentarios y visitas) que está teniendo. Me refiero al cine literófilo. Hace unas horas, mientras escrutaba Movistar+ a la búsqueda de nuevas joyas literófilas escondidas, he tropezado con una de las películas que más veces he visto y más me gustan, aunque no sea literófila, ni siquiera literaria. Se titula 'MARCO'. Es un "biopic" (película biográfica) de drama, dirigida por Jon Garaño y Aitor Arregui. Protagonizada por un deslumbrante y en la cumbre Eduard Fernández, se estrenó en los cines españoles el 8 de noviembre de 2024. El gran e irrepetible Eduard Fernández encarna a uno de los personajes impostores más fascinantes que he conocido en mi vida (y precisamente lo conocí por primera vez gracias a esta magnífica película, aunque Javier Cercas ya había escrito un libro sobre él, en clave de novela, una década antes, titulada El impostor [Literatura Random House, Barcelona, 2014]): Enric Marco.


   Enric Marco Batlle nació el 12 de abril de 1921 en Barcelona, Cataluña, España y murió el 21 de mayo de 2022 en el mismo lugar, con la friolera de 101 años de edad. Fue un perspicaz impostor español de largo recorrido, cuya mayor (aunque no única) impostura fue afirmar que había sido un prisionero en el campo de concentración nazi de Flossenbürg, Neustadt an der Waldnaab, Baviera, Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Pero lo curioso del caso no fue esa afirmación, sino que llegó a ser presidente de la asociación Amical de Mauthausen, una asociación fundada en 1962  en Barcelona por antiguos deportados y legalizada en 1978, con el objetivo de defender los derechos morales y materiales de los aproximadamente 10.000 españoles deportados a los campos de concentración de la Alemania nazi, así como de sus familias, estrechando lazos de solidaridad y preservando su memoria. Llegó hasta el nivel de recibir la Creu de Sant Jordi por parte del gobierno catalán en 2001, hasta que, por fin, el historiador español especializado en el estudio de los españoles  deportados a campos de concentración nazis, Benito Bermejo Sánchez, desemascaró su mentira en 2005, que el propio Enric Marco admitió, devolviendo la medalla. Pero no solo había inventado esa mentira, como evidenció Cercas en su magnífica novela con una rigurosa y precisa investigación de su pasado, sino toda una historia ficticia de ese pasado.


   En este caso es más difícil sentir simpatía por el personaje, como encarnación de la figura del impostor, porque su impostura fue tan lejos que dañó objetivamente a las familias de los deportados, afectados por un drama real derivado de las locuras políticas que nos permitimos cuando nos erigimos en dueños y señores de una verdad subjetiva que no solo nos afecta a nosotros, sino al espacio de convivencia colectiva y le imponemos a los demás nuestras creencias y peligrosas superioridades morales, llegando al nivel más desproporcionado: deshumanizar al otro (que es tan ser humano y tiene tanto derecho como nosotros a la vida y su libertad) para convertirlo en un mero chivo expiatorio al que transferir nuestras "movidas", trastornos, radicalizaciones, "neuras" y sesgos politizados.

   Pero el papel que escenifica Eduard Fernández, llevando a la vida del celuloide a Enric Marco, especialmente en algunos momentos puntuales de la película, hace que se le coja cierto aprecio, no por lo que hizo, sino por ver precisamente su humanidad rebosante; esa humanidad tan frágil, narcisista, necesitada de reconocimiento al precio que sea, hastiada de la mediocridad cotidiana fagocitada por un insoportable anonimato sin nombre, en una sociedad que continuamente estimula el culto al éxito, al reconocimiento, al dinero, a ser alguien, a tener millones de seguidores, etcétera y todo lo valora con esos estándares. Sí; esa sociedad que cada vez que te pregunta o sale el tema y le dices a lo que te dedicas ("soy bloguero literario") no se le ocurre nada más que preguntar: "¿Y ganas dinero con eso?". O: "¿Cuántos seguidores tienes?". "¿Recibes muchas visitas al día?". Respuesta: "no, no gano dinero con eso". Pensamiento automático pero en silencio: "ya. O sea, que estás en paro". Sí, no hace falta que lo vuelvas a especular más en silencio: evidentemente estoy en paro, no gano dinero con ello, tengo 0 seguidores y unas 500 visitas de media por día. Nunca he estado tan feliz y satisfecho como ahora en mi vida. Hago lo que me apasiona sin condicionamientos de ningún tipo, no le debo nada a nadie y nadie me debe nada a mí, esto sigue adelante gracias a la comunidad lectobibliófila que tengo y el día que me canse y no me apetezca seguir o se canse Blogger o haya un apagón definitivo, lo dejaré tan tranquilo como lo empecé y me dedicaré a lo próximo que se me ocurra o me traiga la vida y sus devenires. El resto, pues no sé, seguid a ostias para repartíos el dinero, la fama, el reconocimiento, el éxito y ser alguien en la vida, si así os parece que la vida vale la pena.


   Pero Enric Marco y la imprescindible película reflexiva que ha desencadenado estas especulaciones subjetivas, en realidad me ha llevado a mis orígenes lectobibliófilos y ahora, tal vez, será más fácil entender el porqué de este post: ¿Sabías que mis 2 primeras influencias, tras el inicio de las lecturas que desencadenaron mi lectobibliofilia, fueron figuras impostoras?

   El primer autor que leí en mi vida a fondo fue Lobsang Rampa. Tuesday Lobsang Rampa era el pseudónimo literario de un autor británico superventas del siglo XX llamado Cyril Henry Hoskin (1910-1981). En 1948 cambió su nombre legal a Carl Kuon Suo. Entre 1956 y 1960, bajo el nuevo pseudónimo de T. Lobsang Rampa, publicó varios libros pioneros de la literatura nueva era, bajo la afirmación de que era un monje budista tibetano. Un año antes de llegar a publicar el segundo libro, el alpinista, explorador y escritor austriaco Heinrich Harrer (1912-2006), amigo personal y profesor en la adolescencia del actual decimocuarto dalái lama Tenzin Gyatso, dudó tanto de las afirmaciones de Rampa en su primer y muy exitoso libro, que en 1958 contrató a un investigador privado y desemascaró la farsa de Hoskin. No obstante y a pesar de ser un impostor en toda regla, que desconocía el budismo tibetano, nos llevó a no pocos hasta él. Y por eso, el actual dalái lama, lejos de sentirse molesto, ofendido o rechazar con vehemencia la impostura, ha reconocido públicamente con agradecimientos continuos la labor de Hoskin ficcionando en sus libros un falso budismo tibetano, pues le ha reportado al verdadero no pocos conversos desde la década de 1960.


   El segundo autor que más me influyó en mi juventud, inmediatamente antes de encontrar a Jiddu Krishnamurti (1895-1986), fue el astrólogo y escritor autodidacta francés Serge Raynaud (1916-1962). Adoptando el pseudónimo Serge Raynaud de la Ferrière para "ennoblecerse", fundó un movimiento sectario espiritual pseudorreligioso, también precursor del movimiento nueva era, centrado en torno a las ideas astrológicas de la "era de Acuario" y especialmente la práctica de hatha yoga. Aunque Raynaud fue uno de los grandes impostores del siglo XX, afirmando (directa o indirectamente) tener una serie de titulaciones académicas que no tenía, para darse prestigio, siendo toda su vida de gurú orientalista una invención fantasiosa, no obstante su inspiración durante unos meses de 1996 me llevó al descubrimiento del verdadero hinduismo y por eso le guardo un gran recuerdo, un inmenso agradecimiento y mucho cariño, teniendo su libro más importante a mi juicio, YUG YOGA YOGHISMO. UNA MATESIS DE PSICOLOGÍA (GFU Línea Solar, Murcia, 1988) guardado como oro en paño.

domingo, 1 de febrero de 2026

"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte VI)

Jueves

1 ene. 2026

00:11


La marabunta de sensaciones e impresiones me invade. Un vértigo importante hace medio acto de presencia en el trasfondo pero no me inquieta ni perturba. [...] Ahora la roja luz del demogorgon ilumina la escritura. El reloj de arena de la parca del vudú gnóstico cuenta la atemporalidad imperecedera. Los gritos, la alegría, el llanto... Ahí fuera se manifiestan todos los psicodramas humanos arquetípicos y escenificados. La imperturbabilidad únicamente está aquí dentro. Nadie lo ha sabido, nadie lo sabe y tampoco nadie lo sabrá jamás.


LIBRO A

LAO ZI DE GUODIAN

REPASO EXEGÉTICO DE A1


Todo empieza con las "tres eliminaciones; tres rechazos". No podía ser de otra manera con el verdadero Tao. Pero el Tao (la concepción humana de Tao), como sucede con todo en el mundo humano, fue distorsionado, pervertido, degenerado por los mismos chinos taoístas, al mezclarlo ecléctica y sincréticamente con las cien escuelas, junto al resto de religiones, filosofías, opiniones. Por eso surgió el taoísmo filosófico (daojia) y el taoísmo religioso (daojiao). Solo el filosófico consiguió preservar algo del Tao y nada pudo aproximarse a ello como el Lao zi de Guodian. Sí, ni siquiera el Lao zi de Mawangdui, no digamos ya las versiones posteriores, esas conocidas como Tao Te ching. Y la prueba está evidenciada en el comienzo del libro A: las "tres eliminaciones; tres rechazos". Elimínese: inteligencia, industria, hipocresía. Rechácese: argumentaciones, interés, cavilaciones. Casi nada la broma, aunque A1 dista de terminar ahí, pues inmediatamente después afirma que las tres razones como criterio de distinción no bastan. Todavía hay más y es más importante si cabe: "observar y conservar la simplicidad original, con un yo menguado y escasos deseos".

En la plenitud de los cincuenta y con treinta a la espalda en toda autoindagación, me puedo permitir (o eso creo) lanzar una idea especulativa al aire: solo cuando vivimos a fondo, en plena inmersión absorbida y llevando hasta sus límites la inteligencia, la industria, la hipocresía, las argumentaciones, el interés y las cavilaciones, estamos preparados para ver con claridad lo que afirma A1. Lo cual no equivale a decir que seremos capaces de vivirlo desde una aprehensión directa (dejar que entre en nosotros sin mediación intelectual ni mental), única forma de que ello llegue a nuestro interior y nos penetre. Porque si no lo aprehendemos, entonces solo lo aprendemos. Y donde el aprendizaje nos sirve con todo lo demás, sucede lo contrario ante la posibilidad de vivir el Tao.

Hoy creo que puedo permitirme afirmar esto: nada se asemeja, tras haberlo probado (casi) todo en esta vida, a "observar y conservar la simplicidad original, con un yo menguado y escasos deseos". La fórmula magistral que capta como ninguna otra la esencia real de lo posible y más probable para llevar esa experiencia vital que es lo humano hasta su única conclusión aceptable y definitiva. Pero nunca podremos llegar, mucho menos desde el desarrollo pleno de la civilización, a esos objetivos que cierran A1 si previamente no hemos pasado por las "tres eliminaciones; tres rechazos". Solo dependiendo de cómo hayamos vivido las "tres eliminaciones; tres rechazos" seremos capaces de llegar a los tres aspectos citados que marcan la diferencia: "simplicidad original"; "yo menguado"; "escasos deseos". De ahí que para volver a lo uno debamos pasar antes por lo otro, su contrario y opuesto: "complejidad artificial"; "yo engrandecido"; "multitud de deseos". Porque únicamente cuando complicamos las cosas con artificios imaginados por la subjetividad humana podemos apreciar lo significativo de la "simplicidad original" y calibrar su verdadero valor e importancia. A mi parecer, cuando observo alrededor, mucho me temo que nos hemos adentrado en la "boca del lobo" del olvido desmemorado de la "simplicidad original". Ya nunca viene dada por defecto porque desde el nacimiento estamos sometidos a constantes estímulos que buscan acaparar nuestra atención para desviarla hacia todos los intereses establecidos artificialmente, con la intención de que todo artificio innecesario inventado por seres humanos totalmente ajenos a la idea de Tao en su devenir cotidiano, siga adelante, perpetuándose, multiplicándose, reproduciéndose, contagiándose. Y el mayor de esos artificios es, a mi juicio, las ideologías: religión, política, filosofía, ciencia. Lo vemos con claridad en el caso obvio del taoísmo: el filosófico no existe como tal, es decir, como taoísmo, pues no tiene un corpus doctrinal como tal. Simplemente se considera que lo conforman tres textos: el Lao zi, el Zhuang zi y el Lie zi (a los que algunos especialistas y estudiosos añaden un cuarto: el Wen zi). En cambio el religioso es otra historia muy distinta, donde se mezclan ideologías tanto filosóficas como religiosas muy dispares, algunas autóctonas de China, lugar de origen de la concepción taoísta desde la más remota antigüedad, pero otras muchas de lugares ajenos y distantes. Y aunque a veces pueden parecer confluyentes, en realidad son abismalmente diferentes si dejamos que la auténtica plasmación lo más cercana posible al Tao (es decir, la menos contaminada con otras perspectivas ajenas) nos penetre mediante aprehensión. Aprehensión: "1. Acción y efecto de aprehender. 2. Captación y aceptación subjetiva de un contenido de consciencia". La tercera definición de la RAE en desuso habla de "comprensión". Aquí vemos la dificultad de intentar definir un concepto indefinible porque no pasa por los cauces convencionales usados habitualmente por el ser humano, debido a su configuración neurológica. La primera definición nos remite a la acción y el efecto de aprehender, que nuevamente se desdobla en dos acepciones o explicaciones, mejor dicho: "coger, asir, prender a alguien o bien algo, especialmente si es de contrabando". La segunda zanja la cuestión asimilando el concepto a "aprender" entendido entre paréntesis como "adquirir conocimiento". En este caso uso la segunda definición de aprehensión asociada a la psicología, con tres sinónimos: "penetración", "percepción" y "discernimiento". Personalmente uso el concepto aprehensión para intentar transmitir una sensación indescriptible de integración interior de un contenido no mediada por el intelecto. Hablo, evidentemente, de mi experiencia subjetiva al entrar en contacto con la idea intraducible llamada Tao por los chinos y presente desde la más remota antigüedad en aquella civilización asiática establecida en la confluencia del río amarillo.


*


En la exégesis subjetiva, personal, incompleta e ignorante que pretendo (vana pretensión) proponer, según mis limitaciones humanas inequívocas, me parece intuir y ver (teniendo en cuenta los errores apreciativos del cerebro, que interpreta, deforma y distorsiona la percepción para reinterpretar cualquier información según sus contenidos previos) todo un libro completo o tratado filosófico que, a pesar de ser especulativo, capta como ningún intento de plasmación por escrito que haya acometido un ser humano, la verdadera vida que se puede construir desde los cimientos de aquello que, a falta de un mejor concepto, pero desde la necesidad de establecer un signo comunicativo de tipo conceptual y lingüístico, los chinos llamaron Tao. No me parece nada fácil escribir unos trazos literarios tan resumidos y obviamente líricos que, al parecer, surgieron en China en gran parte porque el idioma chino facilita las cosas. Y por descontado que el lenguaje condiciona la percepción sensorial y deforma inevitablemente la apreciación que tenemos de las cosas. De ahí que no me parezca descabellada la hipótesis especulativa del escritor estadounidense William S. Burroughs (1914-1997) cuando afirmaba que el lenguaje es un virus. Pero volviendo al capítulo A1 del Lao zi de Guodian (única copia valiosa a mi parecer) creo que se podría analizar dividiéndolo en dos bloques por separado que, sin duda, se entrelazan e interrelacionan, pues ambos se explican mutuamente y a mi juicio componen un tratado por sí mismo completo como arte de vivir, pues si bien se podría desglosar en tomos de filosofía especulativa, en realidad eso únicamente serviría para hacer lo mismo que llevamos haciendo desde el comienzo de la civilización y el invento del lenguaje (cual burroughsiano virus memético) para presuntamente comunicarnos (¿lo hacemos?) y ello incumpliría la primera "eliminación" que da comienzo a A1, es decir, la inteligencia, así como los dos "rechazos" asociados, es decir, las argumentaciones y las cavilaciones. De ahí que solo la poesía (ni siquiera la literatura) pueda llegar a una transmisión lo más alejada posible de la primera "eliminación" y los dos "rechazos".

Para empezar veo un orden correlativo (primera distorsión cerebral o sesgo que conecta puntos): la inteligencia (primera "eliminación") daría paso a la industria (segunda "eliminación") que acabaría estableciendo la hipocresía (tercera "eliminación"). Mi impresión subjetiva en principio (siempre teniendo en cuenta el factor especulativo sesgado cognitivamente hablando) es que esa conexión de los tres puntos explicaría, tal vez, la esencia cimentada sobre la que se construye cualquier civilización, exactamente siguiendo el orden establecido por las "tres eliminaciones" del capítulo A1 del libro A del texto o copia de Guodian del Lao zi, para unos estudiosos, exégetas y eruditos especializados una copia incompleta, pero para otros (donde me acojo por interés nuevamente sesgado y especulativo) un texto completo que refleja el más genuino y auténtico pensamiento taoísta original o al menos cercano a los orígenes. Y aunque conceptualizar o definir "tres eliminaciones; tres rechazos" puede tener una intención lírica a nivel literario, en realidad vuelvo a concebir un orden concreto que explica muchas cosas y no está establecido así aleatoriamente. Aunque no menos importante es el trabajazo realizado por el traductor, Iñaki Preciado Idoeta, sin el cual, sería imposible poder llegar al lugar en el que me encuentro exegéticamente hablando.

En el planteamiento que mi cabeza propone, los puntos se conectarían así: la inteligencia da paso a la invención de la industria y así vamos de la intemperie (donde se encuentran el resto de animales) a la civilización. De hecho, sin industria tampoco hay concepción sostenible de civilización. Pero a su vez la industria traería la hipocresía, mediante (tal vez) la moneda, el dinero, esa forma de transacción para intercambiar bienes y servicios que ha demostrado actuar como el motor de cualquier civilización por definición. Aunque el capítulo A1 del Lao zi de Guodian propone que se elimine la inteligencia y se rechacen las argumentaciones para que las gentes obtengan beneficios cien veces mayores. Aquí también considero que hay un hilo conductor nada aleatorio entre las tres "eliminaciones" y los tres "rechazos". Eliminar la inteligencia implica rechazar las argumentaciones, pues nuestra inteligencia se manifiesta y despliega a través de las argumentaciones que inventa. Bueno, creo que si lo analizamos objetivamente (dentro de la objetividad que seamos capaces de alcanzar) realmente las argumentaciones son especulaciones infundadas en última instancia, pues... ¿Qué podemos saber a ciencia cierta y de manera inequívoca? Me parece que si somos sinceros de verdad, la respuesta es: no lo sabemos. Todo el conocimiento humano no deja de ser en última instancia una serie de consensos y acuerdos entre iguales, pero... ¿La unión de muchas subjetividades especulando e intentando conocer puede conseguir la obtención de un conocimiento fiable, imparcial, exacto y verdadero? O lo que es lo mismo: ¿8.000 millones de humanos o subjetividades limitadas son capaces de alcanzar una objetividad ilimitada? Por eso creo que el primer planteamiento del Lao zi de Guodian nada más empezar es pertinente, al cuestionar la validez no cuestionada y aceptada implícitamente del valor de la inteligencia, desplegada a través de las argumentaciones. ¿Y si la afirmación de la primera frase tuviera todo el sentido del mundo y elimináramos la inteligencia rechazando las argumentaciones? Para empezar me parece obvio que todos los seres humanos no podrían hacerlo jamás en un mismo momento y por ello considero que el capítulo A1 del Lao zi de Guodian es una filosofía de vida al completo en sí misma, pero está comprimida mistéricamente. Esto significa que no va dirigida a todo el mundo sino a un sector específico de seres humanos capaces de permitir que el misterio del Tao les penetre sin mediar interpretaciones subjetivas ni evidentemente intelectuales, que son las que usarán por inercia y costumbre el resto, quedándose fuera. Aunque, por norma general, como siempre matiza muy oportunamente el sinólogo español y mayor exégeta patrio del taoísmo que conozco, se sobreentiende que al hablar el Lao zi (en cualquier versión) de "eliminar la inteligencia" no se refiere a una eliminación literal de la inteligencia en sí, ya que eso sería imposible en el ser humano y una obvia quimera, sino los excesos demasiado centrados en ella, así como la confianza desmedida, dormida e inconscienciada que solemos depositar en ella. De nuevo creo con sinceridad que el contexto de una "eliminación" asociada a un "rechazo" no representa una mera figura literaria poética, pues eliminar la inteligencia rechazando las argumentaciones le da otro sentido y significado. Todo dependerá, como siempre, de la interpretación que cada cual haga y el contexto elegido, donde se decida asociar en unión conplementaria o disociar en separación autónoma cada parte. El asunto quedaría así: Primero: eliminar la inteligencia rechazando las argumentaciones. Segundo: eliminar la industria rechazando el interés. Tercero: eliminar la hipocresía rechazando las cavilaciones. Y considero su unión en la afirmación que viene después: "son tres razones que como criterio (de distinción) no bastan". Tres razones desdobladas en la verdadera razón (la "eliminación") matizada por la acción para llevar a efecto la razón (el "rechazo"). Sin los tres "rechazos" a mi parecer no es posible alcanzar las tres "eliminaciones", que se quedarían como se quedan en la mayoría de seres humanos: lo máximo, una bonita especulación ideal pero desfasada de lo real. Aunque incluso si llegáramos a consumar las tres razones, solo habríamos conseguido atravesar el primer portal insuficiente. Después vendría lo bueno e interesante para poder construir una verdadera vida nueva y alejada de todas las convenciones, costumbres y realidades creadas: "observar y conservar la simplicidad original", una entelequia para quien no ha llegado a las tres razones consumadas, lo cual requiere una clave doble aunque también unida en continuidad indivisible: "un yo menguado y escasos deseos".

viernes, 30 de enero de 2026

'EL CAUTIVO' de Alejandro Amenábar (cine literófilo)

Hace cuatro meses y medio se estrenó en España la última película del gran cineasta hispano-chileno Alejandro Fernando Amenábar Cantos, más conocido como Alejandro Amenábar.


   Su peculiar y fascinante cine ha estado permeado en varias ocasiones por películas históricas que han tratado figuras biográficas y acontecimientos significativos, aunque haya recibido no pocas críticas por su falta de rigurosidad. Precisamente por no ser crítico cinematográfico, periodista especializado ni estudioso académico de nada, solo voy a dar mi opinión personal, antes de empezar, para establecer la declaración de intenciones, así como la valoración subjetiva que tengo tanto del cine amenabariano, como de esta gran película literófila a mi parecer.

   Entiendo a la perfección las críticas que siempre le "llueven" a Amenábar por su falta de rigurosidad histórica, pero no estoy de acuerdo con ellas por una sencilla razón: Amenábar es uno de los mejores cineastas patrios a mi juicio, no documentalista. Con esto quiero decir que no rueda documentales históricos donde la rigurosidad debería destacar por encima de todo, sino películas de ficción que, según yo lo veo, son obras maestras del séptimo arte, donde se aplica su mirada, su ojo crítico, su forma peculiar de enfocar, de narrar, de relatar, de rodar, de contar historias fascinantes, a través de la escenificación audiovisual desde su específica forma de entender el cine. Como Tarantino. Como Moretti. Como Almodóvar. Como los Javis. Como Coixet. Como León de Aranoa. En fin, como los grandes cineastas. ¿Por qué debería mostrar una rigurosidad histórica fiable? ¿Para cumplir las expectativas de los críticos, historiadores o académicos hacia los que no van explícita ni únicamente dirigidas sus películas? Sinceramente creo que exigirle rigurosidad histórica al cine que no sea documental y solo se inspira en hechos reales, carece de sentido. Quien decida conocer a fondo la verdadera historia en la que se fundamenta una película de ficción, tiene ensayos, estudios y eruditos académicos que se dedican a eso precisamente. Por tanto, no voy a valorar la fiabilidad o rigurosidad de esta última película magistral de Amenábar, pues ya hay suficientes críticas mejor o peor fundamentadas en ese terreno y seguramente mucho mejor escritas de lo que podría escribir servidor, precisamente por no ser especialista. Mi opinión personal se fundamentará en lo que prometí cuando empecé esta sección o apartado o lo que sea: ¿Por qué considero 'EL CAUTIVO' una de las más importantes y grandes películas literófilas?


   Primero y principal, el personaje protagonista, interpretado por un magnífico Julio Peña Fernández: Cervantes. Pero... ¿Quién fue el tan cacareado Cervantes del que tanto nos hablan desde la escuela, pero creo que pocos han leído y entendido de verdad?


   Miguel de Cervantes Saavedra nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, Madrid, España y murió el 22 de abril de 1616 en Madrid, España debido (presuntamente) a una diabetes. Fue un escritor, poeta y dramaturgo español conocido por haber escrito una de las novelas más importantes de toda la historia de la literatura universal, 'El Quijote' (publicada en 2 partes, la primera titulada El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, publicada en 1605 y la segunda titulada Segunda parte del ingenioso caballero don Quixote de la Mancha, publicada en 1615), inaugurando así un tipo de literatura de ficción inusual hasta el momento y que no pocos críticos literarios consideran el "nacimiento de la novela moderna", donde se pueden aplicar una amplia cantidad de lecturas e interpretaciones literarias diferentes. Pero evidentemente Cervantes no solo escribió 'El Quijote', a pesar de ser más conocido por esa citada obra maestra literariamente sin parangón, se mire como y desde donde se mire. 

   Sin duda que, según mi opinión, Cervantes no es un autor óptimo ni adecuado (al igual que todo el Siglo de Oro español) para leer en la infancia o la adolescencia, como parte de una obligación académica, aunque sea obvio que deba enseñarse y ser conocido. Hay que redescubrir a Cervantes en la adultez, como parte de una elección propia deliberada y tras no pocas lecturas previas de todo tipo. Y si hay un momento adecuado para ello, considero que es hoy, aquí y ahora. La Real Academia Española, en colaboración con Espasa, uno de los sellos más potentes del Grupo Planeta, empezó una irrepetible colección cervantina maravillosa, en edición de bolsillo, asequible, preciosa, barata y sin estudios académicos de ningún tipo, para facilitar la lectura a cualquier lector. Dio comienzo a finales de 2025 como BIBLIOTECA CLÁSICA BÁSICA DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA y hasta el momento han publicado:

   Don Quijote de la Mancha 
   (Primera edición: noviembre, 2025).


   La Galatea
   (Primera edición: diciembre, 2025).


   Si eres un apasionado bibliófilo ahora es el momento de conseguir estos ejemplares singulares en primera edición, dentro de una colección especial, para empezar la lectura de Cervantes si no lo has leído o la relectura en una edición manejable y perfecta, por apenas unos 20 euros cada ejemplar.

   Pero volviendo a la película de Amenábar, 'EL CAUTIVO' nos muestra una faceta de Cervantes que, al menos hasta donde sé y conozco de cine, no se había tratado, teniendo en cuenta que se han rodado unas cuantas películas y series televisivas con nuestro mayor literato de toda la historia como protagonista o en el trasfondo: el periodo de su juventud, inmediatamente anterior a convertirse en el escritor maestro indiscutible de la literatura universal (insisto, no solo por 'El Quijote'). Y debido a este momento concreto y probablemente el más difícil de su vida, Amenábar nos llevará a una de las mayores aventuras literófilas del séptimo arte, cuando Cervantes ya ha pasado la etapa como soldado que luchó en la batalla de Lepanto, un combate naval que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Patras, brazo del mar Jónico, en Grecia, donde se enfrentó el poderoso Imperio Otomano musulmán (1299-1922) contra una coalición cristiana católica organizada por el papa Pío V (1504-1572), donde participó el Imperio Español, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya. Vencieron los cristianos, frenando la expansión otomana por el mediterráneo oriental durante algunas décadas. Cervantes participó en la batalla como marinero y recibió una herida en el brazo izquierdo que le inutilizó la mano, siendo conocido, a partir de entonces, como "el manco de Lepanto" (aunque en realidad no estaba manco porque nunca perdió la mano izquierda). 4 años después, en 1575, mientras intentaba regresar a España, fue capturado por piratas musulmanes y pasó un lustro prisionero en Argel, la capital de Argelia, hasta que fue liberado tras pagar su familia el rescate en 1580.

   Ese periodo de cautividad e intentos de escapar (tuvo hasta 4, todos organizados por él) es el que relata la literófila película amenabariana; más literófila si cabe que cualquier otro producto cinematográfico anterior donde se haya intentado plasmar la vida y circunstancias de Cervantes, de ahí que el asesor de la película, el doctor en filología y catedrático español José Manuel Lucía Megías, considerado uno de los estudiosos cervantistas más importantes de los últimos tiempos, a pesar de la falta de rigurosidad histórica y no estar de acuerdo con la hipótesis de la presunta (aunque no aceptada por los expertos) "homosexualidad" de Cervantes o la invención del escritor, poeta y dramaturgo español Fernando Arrabal de haber sido acusado Cervantes en su juventud de sodomía con su mentor, el escritor y humanista español Juan López de Hoyos (1511-1583), haya no solo dado el visto bueno a la película, sino afirmado que es una obra majestuosa y la película merecida por Cervantes, pero que nadie había rodado jamás hasta el momento.

   Como auténtica y genuina película literófila que a mi juicio es 'EL CAUTIVO', estoy de acuerdo por completo con el eminente académico cervantista citado. Amenábar es un cineasta dedicado, con una exquisita atención a los detalles dramatúrgicos del guion de sus películas, especialmente las históricas y/o biográficas, donde ha retratado a personajes fascinantes de las artes, la cultura y el saber, como la filósofa y maestra neoplatónica griega Hipatia (siglo IV de la Era Común) o el escritor y filósofo español Miguel de Unamuno (1864-1936), con una profundidad en los detalles y unos diálogos complejos muy fieles a la esencia, mensaje y/o pensamiento de los personajes ficcionados, más allá de sus inexactitudes históricas que solo son detalles contextualizados dentro de las atrapantes tramas, cuyo requerimiento es una atención centrada durante más de 2 horas (no un mero entretenimiento) por parte del espectador, para no perderse ni un detalle de lo que nos muestra, con un trasfondo siempre presente: la lucha por la autoexpresión y la libertad más allá de las convenciones establecidas, así como las complicaciones que surgen de nuestras férreas creencias condicionadas (para nosotros mismos, que nos las autoimponemos) y condicionantes (para los demás, que les toca sufrirlas). 'EL CAUTIVO' es un claro ejemplo de ello, al igual que las películas protagonizadas por ambos personajes citados más arriba, a saber: 'AGORA' (Alejandro Amenábar, 2009) y 'MIENTRAS DURE LA GUERRA' (Alejandro Amenábar, 2019).

   La mayor literofilia explícita e implícita presente en 'EL CAUTIVO', según mi opinión, es la magistral escenificación amenabariana del poder que tienen las historias literarias inventadas y luego narradas, para ensanchar, mejorar, expandir y profundizar en la vida, los aprendizajes vitales, el planteamiento de las cuestiones desde distintos puntos de vista o (no por ello menos significativo) la importancia del entretenimiento productivo y fecundo presente en la narración literaria de ficción, que nos ayuda a la autoindagación, la exploración de las emociones al límite, la catarsis liberadora de lo que no podemos (o no nos permitimos) expresar y lidiar con las vicisitudes de lo cotidiano, especialmente cuando nuestra realidad no es nada halagüeña y vivimos "cautivos" de un poder externo opresor (como es el caso retratado en la película) o de unas limitaciones internas que nos impiden liberarnos de vivir nuestra vida reprimidos, ocultos o mostrándonos inauténticos y fingidos (como es el caso de la elección afectiva, sentimental y sexual que cada cual decida libremente, siendo el trasfondo elegido por Amenábar para matizar el mensaje literófilo de la película).


   La maravillosa, fascinante, compleja y literófila última obra maestra de Amenábar se estrenó el 12 de septiembre de 2025 en España. Es una coproducción hispano-italiana y está disponible en la plataforma de transmisión digital Netflix.

jueves, 29 de enero de 2026

A veces...

A veces... me dejo llevar por el entusiasmo y entro al blog 'Rareza literaria' con ilusión, emoción y temblando de nervios por el posible descubrimiento fascinante que me espera, antes libros singulares, luego cómics diferentes, ahora películas que encumbran nuestro amor por los libros y la lectura, pero... entonces despierto en la aplastante y cruda realidad lectodistópica que me toca vivir... ¡quién pudiera ser solo lector del blog 'Rareza literaria', aunque fuera por un día!... pero, como diría el maravilloso Jordi Wild: así es la puta vida (veo a Hortelano leyendo esto, con media sonrisa en su boca y preguntándose: "¿Solo a veces... te dejas llevar por el entusiasmo?").

   A veces... paso varios días soñando con la compra de ese libro especial que tanto me apetece leer, la última novedad editorial publicada y cuando llego a la librería... acabo llevándome cualquier otro libro inesperado que se cruza en mi camino.

   A veces... voy tan en tensión por la calle cuando me toca cruzar por un paso de cebra, que un coche empieza a pitarme como si no hubiera bocinas mañana y enfurruñadísimo le grito al conductor: ¡PERO NO VES EL PASO DE CEBRA O ES QUE ESTÁS CIEGO!... para darme cuenta al instante de que el estupefacto y anonadado conductor es un amigo que solo quería saludarme.

   A veces... oigo desde la otra habitación a mi mujer discutiendo por teléfono con su hermana, prestando atención a ver lo que está pasando y cuando la intensidad del conflicto me hace reaccionar y salgo preocupado a ver lo que sucede, preguntándole con gestos de la cabeza para intentar calibrar la situación, mientras ella me silencia con la mano... repentinamente me fijo bien en el teléfono móvil y es el mando de la televisión.

   A veces... estoy tan convencido de que voy a comer saludable, que arrastro a mi mujer con un poco de entusiasmo, empezamos a maquinar los ingredientes saludables que necesitaremos para cocinar saludable, así como la forma en que lo haremos más saludable, las combinaciones saludables correctas... y tras perder unas horas intentando preparar una comida incomestible, acabamos llamando a Telepizza.

   A veces... quiero comprarme un libro que acaba de ser publicado y es casi imposible seguir viviendo si no me lo compro, pues lo esperaba mucho... pero estamos a final de mes y no tenemos guita... entonces la cabeza empieza a funcionar por libre en el psicomodo "mono saltarín": "ya verás, tío, te quedas sin libro, fijo... o lo que es peor: te vas a comer una segunda edición de mierda, ja ja ja, pringao... qué va, qué va, estoy siendo muy optimista... la semana que viene cuando cobréis ya estará en tercera o cuarta edición, pues sabes mejor que nadie que ese libro está muy solicitado y seguro que lo agotaron en la preventa y no hay prensas suficientes para reimprimirlo a tiempo... ¿por qué no le pides las perras a tu hermano y ya se las devuelves la semana que viene?... no, qué va, qué va, imposible, tío... ¿qué me estás contando?... a mi hermano no puedo pedirle pasta ni de coña"... y por tanto no paro de meterme en el banco y no tengo ni un clavo en la cuenta corriente y cuando más desoptimizado estoy, mi mujer pregunta: "¿has mirado en tu cartera?"... y le digo: "qué va, qué va, no tengo nada seguro, pues este mes no saqué guita en efectivo"... y me dice: "bueno, mira por si acaso"... y efectivamente, allí están los 30 pavos que necesitaba.

   A veces (sobre la comida saludable parte 2)... consigo, por fin, tras unas complicadas odiseas culinarias que se supone, acabarán llevándome al parnaso de una buena digestión, comer muy saludable... para momentos después experimentar unos retortijones raros y acabar de cagaleras en el cuarto de baño, atravesando el hades y lo que es peor... el tártaro de una muy saludable indigestión brutal.

   A veces... tras sortear no pocos escollos ya citados más arriba, consigo comprarme ese libro que me quitó casi 20 años de vida, entre el estrés de lidiar con otros muchos libros apetecibles pero que no puedo comprar por falta de liquidez, o las preocupaciones (pre-ocuparse, es decir, ocuparse en algo antes de que suceda, cortesía y especialidad de la neuropsicología evolutiva humana) por si podré o no podré comprarlo, para empezar su lectura con ilusión, emoción y no poco entusiasmo... descubriendo a las pocas páginas que es un zurullo, un truño, una mierda pinchada en un palo de libro.

    A veces... voy por la calle y alguien muy cerca me dice: "¡hijoputa!... ¡hijoputa!"... y sin medias tintas me giro, reaccionando ante la persona que pasa por mi lado así: "¿hijoputa yo?... ¡me cago en todos tus muertos y tu raza y la leche que te dieron de mamar!"... para darme cuenta, ante el desconcierto de la persona, que se trata del loro que hay en el balcón de aquel primer piso, enfrente del ayuntamiento.

   A veces... queremos ser tan inclusivos y políticamente correctos que nos pasa lo que le pasó a un colega tiempo ha: envalentonado por su aprendizaje del lenguaje inclusivo, quiso poner en práctica las lecciones aprendidas y le dijo a su mujer: "¡bombona!"... para no caer en el flagrante micromachismo cisheteropatriarcal de llamarle bombón a una mujer... y su mujer le respondió muy seria, aunque calmada: "bombona de butano tu madre"... y estuvo una semana sin hablarle.



martes, 27 de enero de 2026

"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte V)

 Martes

30 dic. 2025

05:35


[...]


*


LIBRO A

LAO ZI DE GUODIAN

A2


"En una sociedad masificada, la fama representa la consagración definitiva de la identidad individual, del sujeto como eje y clave de la vida moderna. En una cultura narcisista como la occidental, la fama representa la felicidad última, a la vez que un medio para impedir que el yo sea devorado por el anonimato, es decir, la desintegración última de la identidad".

Esto es lo que significativamente afirma el filósofo y antropólogo cultural español Iñaki Domínguez en su libro El expiador. Vida y obras de Charles Manson (Melusina, Santa Úrsula, 2019). Exactamente lo opuesto y contrario al Tao. Así empieza el segundo capítulo del Lao zi de Guodian:

"¿Por qué el río y el mar son reyes de (las aguas) de cientos de valles? Porque son capaces de estar por debajo de cientos de valles, y por eso sobre cientos de valles son capaces de reinar".

En realidad la cultura occidental inmersa en y absorbida por el narcisismo simplemente se deja llevar por lo fácil, sucumbir a los instintos de permanencia del yo que, a pesar de ser una serie de subjetivas impresiones impermanentes, caducas e ilusorias sin existencia real (no tienen ninguna entidad ontológica existente ni verificable más allá de lo imaginario y especulativo) no obstante, acaban condicionando la vida de todo ser humano a todos los niveles, dimensiones y aspectos, tanto subjetivos como objetivos. El más importante a mi juicio es el anhelo obsesivo pero inconscienciado en total automatización inercial acelerada e imparable de permanencia inmortal que, al no poder ser satisfecha mediante una inmortalidad real tangible basada en el físico (lo único que objetivamente existe y es real en la experiencia vital) acaba canalizado (mientras se busca la manera de alcanzar la inmortalidad física) en dos vertientes paralelas y complementarias: la permanencia personal fragmentada a través de la reproducción biológica (copiar y calcar, es decir, "clonar" nuestro ADN combinado a medias con otro ADN) y la permanencia personal sostenida a través del recuerdo o la memoria en los demás. Ambas formas de búsqueda inconscienciada de la inmortalidad, en realidad adoptan una intención más psicológica que fisiológica supervivencial instintiva en el caso humano. Únicamente el yo (la equívoca sensación de ser un yo o sujeto definido por una identidad personal que le da contenido y por tanto una apariencia de entidad real) es la causa de todas las vivencias, experiencias, aprendizajes, conocimientos, ideas, creencias, preocupaciones, conflictos, problemas y sufrimientos que padecemos. Pero no únicamente: tanto la felicidad como la infelicidad son inventos subjetivos del yo. Y aunque puede parecer que diversas filosofías de vida, especialmente las nacidas (inventadas también por humanos) en Extremo Oriente, hace aproximadamente unos 2.500 años, aportarían un punto de vista diametralmente opuesto a las trampas, trucos y triquiñuelas del yo, en realidad ni el budismo ni el hinduismo han sido capaces de llegar al nivel del taoísmo filosófico (que no el religioso) según mi opinión. Tal vez lo más cercano sea el Samkhya, aunque todavía tengo pendiente completar la inmersión tras el descubrimiento más detallado pero solo introductorio, que se produjo a partir del jueves, 6 de enero de 2022. Aunque había oído hablar de ello como una de las seis escuelas ortodoxas de filosofía hinduista desde la segunda mitad de 1995, cuando me sumergí en el estudio y la práctica autodidacta del budismo (pasando un año después a la inmersión en el hinduismo yóguico primero y once años adelante en el vedántico) no obstante jamás tuve la oportunidad de sumergirme en su contenido hasta la última semana de diciembre de 2021, cuando me puse a leer el libro La mente diáfana. Historia del pensamiento indio (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2021) y tropecé con la primera descripción introductoria aunque detallada en el capítulo quinto, durante unas cuarenta páginas.

sábado, 24 de enero de 2026

'BARFLY (EL BORRACHO)' de Barbet Schroeder (cine literófilo)

No podíamos empezar esta nueva sección de mejor manera a mi parecer que con una de las películas que considero más literófilas de toda la historia del cine hollywoodiense sin duda; irrepetible obra maestra de culto, según mi profana opinión de aficionado al séptimo arte, que posee por derecho propio varios detalles de una gran singularidad, aunque no se trata de una película apta para todos los públicos, sino únicamente para una serie de paladares cinéfilos exigentes, muy selectos y que deben cumplir un par de requisitos indispensables para poder disfrutar correctamente y a fondo de esta genuina rareza cinematográfica sin rival: 1. Ser un lectobibliófilo empedernido; 2. Ser amante de (o al menos conocer algo) la obra de Bukowski.


   Empecemos, entonces, por el principio indispensable: ¿Quién fue Bukowski?

   Heinrich Karl Bukowski, modificado luego a Henry Charles Bukowski y más conocido como Charles Bukowski, apodado Hank, nació el 16 de agosto de 1920 en Andernach, Mayen-Coblenza, Renania-Palatinado, Alemania y falleció el 9 de marzo de 1994 en el barrio de San Pedro, Los Ángeles, California, Estados Unidos debido a una leucemia mieloide. Fue un emblemático escritor y poeta estadounidense de la segunda mitad del siglo XX, muy influyente, creador de un estilo literario propio y único, el "realismo sucio" (cuya característica principal es la parquedad descriptiva de palabras y una visión ácida, satírica, cómica y autodestructiva pero desapasionada de la vida), que luego muchos han intentado imitar o continuar, pero nadie ha conseguido a mi parecer, teniendo una gran influencia en la contracultura universal y el llamado "malditismo" (fenómeno literario anglosajón que alcanzó la cumbre en el siglo XX, ensalzando la pobreza, la marginación, el alcoholismo, la drogadicción, a los perdedores y llevar una vida sincopada, al límite o cercana a la autodestrucción y reclamada como comportamiento vital y/o filosofía de vida), del cual fue uno de sus mayores referentes. 

   Sus escritos se caracterizaron por una frescura literaria grafómana e inmersiva, de gran lucidez, divertida, desternillante y ajena a cualquier valoración moral o enjuiciadora de la realidad circundante, con un tipo de escepticismo desidentificado hacia todo, una especie de misantropía benévola desapasionada y cierta desopilante reflexión autoparódica recurrente, cuya característica en el trasfondo (que le convirtió en un autor de culto, sin haber salido nunca sus libros de las prensas ni ser jamás ninguno descatalogado, casi 32 años después de su muerte) fue la creación de un álter ego literario, llamado Henry Chinaski, que a medio camino entre la influencia semiautobiográfica y la pura invención literaria sarcástica, protagonizó gran parte de sus escritos, tanto en prosa (relatos cortos y novelas) como en lírica (poemas disruptivos literales y narrativos, sin figuras retóricas ni metafóricas, que funcionan igual leídos como lírica que como prosa) y confundió a la mayoría de sus apasionados lectores, alcanzando un legendario estatus mitificado pero nada real, como especifican sus biógrafos y exégetas más serios, el mejor de los cuales es el español Abel Debritto, según mi criterio.

   La influencia bukowskiana suele ser ineludible para cualquier lectobibliófilo apasionado que da con sus escritos, en gran parte por lo que hace sentir y vivir al lector, dando una valoración positiva a todo lo marginal, contracultural y que rechaza con vehemencia el resto de la sociedad, sin ensalzarlo explícitamente, pero tampoco denostarlo, por ese motivo en vida se le consideró la "voz de los desheredados". También es el único autor alcohólico que no transmitía un alcoholismo autodestructivo ni patológico, sino lo más cercano a un raro, peculiar y genuino estilo de vida alcohólico como parte performativa de su propia escenificación vital. Pero lo más significativo con diferencia es un intenso amor, expresado a su manera, por la lectura, la literatura y especialmente la escritura, que trató infinidad de veces en sus compulsivos escritos (nunca corregía ni modificaba nada de lo escrito, algo inusual en el mundo de la literatura, siendo uno de los únicos autores que escribía tanto que sus editores no pudieron publicar todo lo que escribió en vida, saliendo escritos inéditos de manera regular desde que murió) cual "tabla de salvación", afirmando que sin ella o bien hubiera acabado loco o bien se hubiera suicidado.

   Debido a la influencia que tuvo, la cultura popular se hizo eco del personaje creado (el personaje literario mitificado, no coincidente con la persona real que fue) y desde la década de 1980, cuando Bukowski había trascendido, estaba en el máximo auge de su popularidad y empezó a obtener bastantes dividendos por ello (gracias, en especial, a las traducciones fuera de Estados Unidos), el cine hollywoodiense decidió crear varias películas que pretendían reflejar en la gran pantalla tanto a ese personaje semiautobiográfico aunque ficticio, como a las peculiaridades de su escritura sin parangón posible que, eso sí, generó una caterva de imitadores, varados la aplastante mayoría en el intento.

   ¿Por qué de todos los productos audiovisuales que decidió llevar a efecto el séptimo arte en torno a Bukowski o influenciado por su escritura, he elegido como película literófila, a mi juicio definitiva, 'BARFLY' (titulada en castellano 'EL BORRACHO')? Por varios motivos, siendo los principales: 1. Porque es la única cuya participación del autor retratado fue directa, escribiendo el guion (única participación como guionista hollywoodiense de Bukowski); 2. Porque refleja con mayor exactitud lo que pretende reflejar, es decir, el personaje semiautobiográfico protagonista y las temáticas literarias principales del canon bukowskiano. 3. Porque la interpretación de los 2 personajes protagonistas es la más memorable de todas (contando que las otras 2 películas más importantes en mi opinión después de esta también tienen interpretaciones memorables); 4. Porque la experiencia de Bukowski con el cine hollywoodiense mientras escribía el guion de la película derivó en una buena novela, Hollywood (Editorial Anagrama, Barcelona, 1990), publicada originalmente en inglés en 1989.


   La película 'BARFLY' fue dirigida por el director de cine, actor y productor francés de origen suizo Barbet Schroeder.


   Fue estrenada el 30 de septiembre de 1987.

   Está protagonizada magistralmente por el conflictivo y polémico actor estadounidense Mickey Rourke, icono cinematográfico en la década de 1980, cuando estaba en su apogeo. Gran aficionado al boxeo, en la adolescencia combatió como aficionado en unos pocos combates. En 1991 decidió retirarse provisionalmente de la actuación, siendo un actor consolidado, para dedicarse al boxeo profesional durante 3 años, con 39 años de edad. En 1994 abandonó (tras 8 combates en total, con 6 victorias y 2 empates) el boxeo para volver a la actuación. Interpreta a Henry Chinaski, álter ego de Bukowski, un joven borracho que va de bar en bar y de pelea callejera en pelea callejera, sin expectativas en la vida, excepto emborracharse, pelear, follar y escribir poesía realista y descarnada sobre la realidad de vivir en los márgenes, es decir, la escenificación cinematográfica de lo que representó Bukowski, a través de su personaje semiautobiográfico, en la literatura contracultural estadounidense de la segunda mitad del siglo XX.


   Está coprotagonizada también magistralmente (más en mi opinión) por la legendaria y premiada actriz estadounidense Faye Dunaway, considerada una de las mejores actrices de su generación, que interpreta a Wanda Wilcox, un arquetipo de literaria mujer bukowskiana, alcohólica, solitaria, ajena a las convenciones sociales y de carácter difícil, con una fascinante personalidad propia liberada de los roles femeninos atribuidos por la sociedad estadounidense de la segunda mitad del siglo XX a las mujeres. Sin duda está inspirada en su verdadero y único amor reconocido, Jane Cooney Baker (1910-1962), una mujer alcohólica que conoció en su juventud en circunstancias parecidas a las que refleja la película y con la que vivió una breve relación tempestuosa y muy conflictiva, pero que le marcó el resto de su vida, escribiendo en infinidad de ocasiones sobre ella o creando personajes literarios ficticios inspirados en ella, como es el caso aquí citado.


   'BARFLY' es una de las películas más literófilas que he visto en mi vida, debido al ensalzamiento apasionado de la literatura y el oficio de escritor que presenta, aunque en un contexto reducido, temático y tan específico (el joven escritor pobre, muerto de hambre, alcohólico y sin reconocimiento ni aspiraciones vitales, aunque imperturbable) que solo es comprensible y disfrutable si el espectador conoce la obra de Bukowski y está familiarizado con el arquetipo literario que presenta.

   Como curiosidad, el mismo Bukowski hace un pequeño cameo de figurante en la película, como cliente de un bar.


   La película está disponible (de momento) en la plataforma Amazon Prime.

   Si por algún motivo esta película literófila te gusta, te llega o te dice algo, entonces puedes ampliar y matizar la experiencia con 'Ordinaria locura' (Marco Ferreri, 1981), basada en varios relatos de Bukowski e interpretada por Ben Gazzara (1930-2012) y Ornella Muti, así como 'FACTOTUM' (Bent Hamer, 2005), basada en la novela homónima de Bukowski e interpretada por Matt Dillon, Lili Taylor y Marisa Tomei.

viernes, 23 de enero de 2026

Cine literófilo frente a cine literario (un nuevo apartado da comienzo en el blog)

 Dedicado a J. Antonio


Finalmente y tras "consultarlo con la almohada" un par de noches, he decidido abrir un nuevo apartado dentro del blog, a petición de J. Antonio, que el pasado jueves, 15 de enero de 2026 comentó en el artículo 'Sobre 'VERDADES OCULTAS' de Sterling Harjo' esto: "Si alguna vez quieres compartir películas que consideres literófilas sería todo un lujazo".

   Los primeros días pensé en escribir un artículo donde metiera todas las películas más emblemáticas de las que ya hablé en el pódcast 'Encuentros literarios', el fallido proyecto inmediatamente anterior a este blog, que dio comienzo el jueves, 6 de abril de 2023 y se detuvo el domingo, 1 de junio de 2025 (aunque en realidad el contenido era residual y acumulado desde finales de julio de 2024, cuando tuve problemas por primera vez para cargar el contenido subido, tras una actualización de Spotify y decidí crear este blog como alternativa, abandonando el pódcast). Pero tras meditarlo un poco más a fondo y dejarlo reposar unos días sin pensar en ello, fue llegando intuitivamente la respuesta hace poco, después de ir rescatando las citadas películas dispersas en varias plataformas de transmisión digital ("streaming" en inglés) y empezar a ver de nuevo 2 veces una muy significativa, acorde al blog pero en clave cinéfila, pues es una de las mayores rarezas de culto que se han rodado jamás.

   Y aquí estoy a punto, con las "pilas" puestas (o eso creo), decidiendo ayer por la tarde que definitivamente iba a embarcarme en esta locura de subproyecto, sin intenciones ni expectativas de tipo alguno, a ver qué sale y si llega a buen puerto, estimulado por la petición de mi querido as lectobibliófilo de la maravillosa comunidad J. Antonio.

   También ayer le di unas vueltas al título y enfoque del subproyecto cinéfilo, recibiendo la siempre inestimable ayuda esencial para todo de mi mujer Mery, con la que voy a cumplir 13 años de vinculación afectiva sin parangón (lo máximo que estuve anteriormente en una relación de pareja fueron 2 años, con una ruptura el primer año durante unos meses y repetido el patrón en un par de ocasiones, entre 2003 y 2008).

   Al principio pensé (pensó mi mujer mejor dicho) en cine literario, cinéfilos literarios, cine forum literario o literófilos de cine, pero al final predominó un único título, tras el escrutinio a fondo, debido al matiz que ahora explicaré, determinando así la respuesta final: cine literófilo.

   Según mi enfoque e interpretación subjetiva, está el cine literario y el cine literófilo. 

   Esto significa, en la concepción propuesta, que el cine literario es un tipo peculiar pero común de cine donde se adaptan libros, principalmente novelas y relatos, aunque también ensayos, a la pequeña o gran pantalla, en forma de películas (con estreno en salas de cine o estreno en plataformas ahora, directo a vídeo antes) y/o series televisivas. Abarcan una amplitud de géneros y calidades cinematográficas, pero básicamente son productos de adaptación literaria al séptimo arte que, aunque puedan tener algún guiño o referencia, no destilan ni transmiten una pasión por la literatura, los libros, la lectura o la escritura.

   El cine literófilo, en cambio, sería un tipo de cine más peculiar pero menos común donde, si bien también puede partir de una adaptación literaria en principio, como el anterior, no obstante la diferencia reside en que es un tipo de cine más específico, centrado en transmitir audiovisualmente la pasión más o menos intensa y extrema por la literatura, los libros, la lectura o la escritura, con escenas muy explícitas de reflexión en torno a la lectobibliofilia o de crítica literaria, repleta cada película o serie televisiva de guiños frikis a libros, autores y experiencias orbitando alrededor del poder de la lectura y/o de la escritura.

   Por ese motivo y arreglo a lo explicado, la sección se titulará (entre paréntesis) 'cine literófilo'. Al no ser un crítico cinematográfico ni periodista especializado, me remitiré exclusivamente a productos audiovisuales (películas en especial) que considero literófilos.

   Por ser una petición explícita de J. Antonio, este apartado va dedicado a él.

   Vayamos, pues, al "grano" y veamos lo que sale de aquí. Espero que, como mínimo, os divierta y ensanche vuestra experiencia literaria, mi querida gente lectófila.

jueves, 22 de enero de 2026

"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte IV)

Domingo

21 dic. 2025

07:25



Adentrándonos en el solsticio de invierno vuelve la oscuridad y esa rueda del hámster estacional dando su giro para repetir el ciclo anual cual escenario neutral donde se escenifican todos los psicodramas de la vida cotidiana; el giro anual.

Tras el estancamiento inicial con la primera frase que abre el capítulo inaugural del Lao zi de Guodian, seguí con la lectura. Pero no solo seguí con la lectura del libro A de la copia de Guodian del Lao zi sino que decidí continuar con la 'PARTE III: TRADUCCIÓN DEL TEXTO POSTERIOR DEL WEN ZI o <Maestro Wen>. Bueno, desde que llegó este último clásico desconocido para mí pero añadido al canon taoísta como el cuarto clásico por los expertos y estudiosos, ya desde la dinastía Tang (618-907), el pasado miércoles, 10 de septiembre de 2025, no había conseguido conectar bien ni a fondo con él (como tampoco lo he conseguido con los otros dos clásicos del canon taoísta tras el Lao zi, es decir, los valorados Zhuang zi y Lie zi). Mi primer intento tuvo lugar los cinco días después de su inesperada compra en la Casa del Libro de Alicante. Se detuvo el lunes, 15 de septiembre de 2025. No conseguí pasar de la 'PARTE I. INTRODUCCIÓN: CONCEPTOS FUNDAMENTALES DEL IDEARIO TAOÍSTA', que abarca de la página 19 a la página 71.

Retomé la lectura del WEN ZI o <Maestro Wen> hace unos pocos días y aunque me costó mucho, conseguí leer la 'PARTE II: TEXTO RESTAURADO DEL WEN ZI, que abarca de la página 95 a la página 136. Se divide en tres partes. La verdad es que no me dijo nada ni tampoco experimenté conexión alguna con aquel texto original dañado que se encontró en 1973 en Dingzhou, provincia de Hebei, al excavar la tumba del rey Huai de Zhongshan, perteneciente al siglo I antes de la Era Común. Se supone que fue escrito entre los siglos IV y II antes de la Era Común. Pero a diferencia de lo que sucede con el Lao zi y las versiones posteriores conocidas como Tao Te ching, la versión tardía y posterior del WEN ZI me produjo una inmediata conexión profunda como nunca había experimentado, cuando decidí empezar su lectura ayer por la noche de la 'PARTE III: TRADUCCIÓN DEL TEXTO POSTERIOR', que abarca de la página 139 a la página 370.

Si bien fueron importantes las "tres razones" del primer capítulo o A1 del libro A de la copia de Guodian del Lao zi, a saber: 1. Elimínese la inteligencia, rechácense las argumentaciones; 2. Elimínese la industria, rechácese el interés; 3. Elimínese la hipocresía, rechácense las cavilaciones, no obstante fue muchísimo más importante continuar con un aspecto de A2 y A3 que me llegó a fondo, rememorando lo vivido en la anterior etapa o vivencia del retorno del Tao a mi vida, hace un año, con el clérigo taoísta Ren Farong y que se quedó en agua de borrajas muy pronto, pues la rinitis vasomotora desatada el lunes, 11 de noviembre de 2024 empezó a remitir, aunque no desaparecer, a partir del domingo, 8 de diciembre de 2024 y solo tres días después todo volvió a las andadas de las costumbres inerciales inconscienciadas. Sucedió el miércoles, 11 de diciembre de 2024 y se extendió, amplificándose el domingo, 22 de diciembre de 2024 y el miércoles, 1 de enero de 2025, poco después de comernos las doce uvas con Lalachus y David Broncano. La trampa, la equivocación, lo antifarongiano que lleva al olvido desmemorado del Tao: estimulación del deseo elevado a la enésima potencia, esencia de cualquier sociedad, a través de las propias dinámicas comerciales y la mercantilización de la vida cotidiana, donde ganar (dinero) suele ser perder (ecuanimidad). Está plasmado al final de A1: "observar y conservar la simplicidad interior, con un yo menguado y escasos deseos". Sin duda, la clave principal, arreglo a mi experiencia vital: un "yo menguado" y "escasos deseos". Cuasi imposible de obtener, un "yo menguado", verdadero logro que requiere toda la vida y nadie consigue (al menos que yo conozca), pues lo humano es precisamente humano por contraste con el resto de animales, debido al yo acrecentado o la ilusoria y ficticia pero omnipresente sensación de ser un yo repleto de identidad y/o contenidos con los que nos autoidentificamos: posesiones mentales y materiales: todo lo que tenemos; todo lo creemos; todo lo que nos define y delimita del resto de humanos y cosas existentes, definiendo a su vez la singularidad que nos caracteriza y queremos conservar inconscientemente de manera eterna, por eso nos reproducimos cual impulso psicológico, según mi opinión, ya que el ser humano puede decidir voluntaria y conscientemente no hacerlo. Pero nada se asemeja a los "escasos deseos", mayor logro si cabe que el anterior, aunque no por casualidad aparece junto al "yo menguado", pues nunca puede haber "escasos deseos" a mi parecer si previamente no tenemos un "yo menguado", al originar los deseos en la concepción y actividad del yo que tengamos.

lunes, 19 de enero de 2026

Hoy es un día de esos (relato, guiño y apuesta)

Pues, evidentemente, no encuentro nada mejor que decir para empezar esto: hoy es un día de esos.

   Los "días de esos" es la forma que tengo de catalogar esos días que te levantas de dormir y a pesar de que todo está aparentemente bien en el cómputo objetivo, algo falla en el subjetivo.

   Tal vez se ha "caído un mueble en la azotea", se ha "aflojado un tornillo de la olla", se ha "roto el tarro", está "rodando la bola" o simplemente se te "va la flapa".

   Los "días de esos" son raros, pero raros de cojones, pues desconciertan, aunque nada como estar en ataraxia para sobrellevarlos y que no te absorban en su "película de terror" sin sentido.

   El único problemilla interesante que caracteriza esos días es una desconexión total de la lectura.

   Sí, los "días de esos" me quedo varado en el baudrillardiano, aunque más wachowskiano si cabe, "desierto de lo real", sin posibilidad de reconexión literaria para sumergirme en lo mejor de la vida con diferencia: un buen libro.

   Con un buen libro en mis manos me cago en los "días de esos" (y me limpio el culo con las hojas de mis escritos amanuenses).

   Y a pesar de que no siempre funciona, la mayoría de veces tengo un comodín literario que cambia radicalmente las "vibras".

   Acaba de suceder y aunque en principio iba a escribir un post convencional (hoy no es que reluzca mucho la creatividad, que digamos) para contarlo todo con pelos y señales, desvelando la experiencia al completo, hace unos segundos he decidido cambiar la estrategia para que juguemos un rato. 

   He cogido el libro que tengo reservado para estas ocasiones especiales (pues en cualquier otro momento y/o circunstancia estoy con muchas cosas y este libro no me dice nada) y ya desde el primer escrito en el que me había quedado la última vez que tuve un "día de esos" (página 128), se ha producido la conexión directa, pero no el "clic" que desencadena las risas incontrolables en plena calle, mientras todo el mundo te mira para dilucidar si: 1. Eres una cara conocida (personalidad de internet) que les está "troleando" con alguna broma, observando atentamente si hay truco, cámara oculta cercana y/o trampa; 2. Se plantean seriamente, tras descartar la primera opción, que algo no está bien en la azotea o se te ha ido la olla, es decir, que estás como una cabra, como un cencerro o simplemente para que te encierren. ¿Quién se ríe solo por la calle, aunque sea con un libro mediante? Efectivamente, los locos. Imagínate si encima vas leyendo en voz alta lo que escribes para escuchar cómo suena. No es ni para hacérselo mirar. Directamente, camisa de fuerza y chute de quetiapina.

   Bendita literaria locura.

   Pero ha sido en el segundo escrito que me tocaba en el orden editorial del libro, un relato semiautobiográfico del autor, cuando el mundo se ha detenido y me ha importado dos mierdas mi imagen y reputación, pues me he sentido mejor que en casa, reconfortado, disuelto en la estruendosa carcajada esperpéntica del chiste para lectófilos muy frikis empedernidos de la lectura, cuya vida es por y para la literatura.

   Locura literaria bendita.

   Os lo tengo que contar, pero en forma de acertijo, es decir, sin desvelar quién lo escribió. Recae en vosotros, mi querida gente lectófila, adivinar de quién se trata. Hagan sus apuestas, señoras y caballeros; caballeros y señoras. ¡No va más!

   (Prohibido consultar con la IA, internet, Google, etcétera).


"La cosa fue cada vez mejor hasta que una noche me peleé con un tipo a quien tenía por amigo. Estaba en el cuerpo de marines, pero a pesar de eso tenía la cabeza bien amueblada, casi podía aguantarme el ritmo bebiendo, pero tenía cierta proclividad hacia Thomas Wolfe y Teddy Dreiser. El problema era que Wolfe era un buen hombre que no sabía escribir y Dreiser era un hombre inteligente que no sabía escribir en absoluto. Una noche después de que se fueran los jugadores, nos sentamos con el whisky e intentamos discutirlo. También le dije que Faulkner jugaba a juegos de niños. Chéjov, no: una pieza en el juego de las masas acomodadas. Steinbeck, un técnico. Hemingway, solo a medio camino. A él le gustaban todos. Era un maldito idiota. Entonces le dije que Sherwood Anderson era capaz de escribir mejor que toda esa maldita cuadrilla. Eso dio pie a algo. Fue una buena pelea. Al final, hasta el último espejo y pieza de mobiliario en la habitación estaba destrozado. ¿Te imaginas una pelea por el sentido de la literatura en vez de una pelea por algún coño despreciable? Estábamos tan locos como los demás"

Página 138