Rareza literaria
Un espacio para verdaderos amantes de la lectura donde compartiré autores, editoriales, encuentros y lecturas de libros o cómics raros, especiales, instructivos y fuera del circuito editorial enfocado a lo comercial o literatura de masas (aunque siempre se colará alguna que otra cosa más convencional).
jueves, 12 de febrero de 2026
'LEER 'LOLITA' EN TEHERÁN' de Eran Riklis (cine literófilo)
miércoles, 11 de febrero de 2026
"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte VIII)
Sábado
10 ene. 2026
07:55
LIBRO A
LAO ZI DE GUODIAN
A2
A2 es un sorprendente tratado (también completo en sí mismo a mi parecer) sobre la función y la importancia de la humildad, especialmente cuando se aplica al trato y el contacto humano. Humildad: "virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento". Sinónimos: modestia, sencillez, llaneza, recato, moderación. Antónimos: soberbia, vanidad, arrogancia, altanería, altivez. Sinceramente creo que la importancia del Tao para mí reside en el cúmulo de experiencias. Es evidente que como concepto resulta ser una entelequia metafísica abstracta, imaginaria y sin sentido alguno, pero como aplicación práctica de lo que proclama su inspiración (aunque depende mucho de la interpretación personal condicionada por diversas ideologías), que tras treinta años de estudio e indagación literaria de sus textos canónicos creo percibir con mayor claridad poco distorsionada únicamente en el Lao zi de Guodian, nada llega a ser tan útil para la vida interior (alcanzando una ataraxia oscilante, como comentó el señor T) y también para la vida exterior, pues me da la impresión de que para alcanzar la mayor objetividad posible (de ahí mi aprecio por la ciencia y su método) primero es necesario aplicar con éxito las fórmulas que propone, en esencia, ya no el taoísmo filosófico (mucho menos el religioso), ni siquiera el Tao Te ching, sino el Lao zi de Guodian. He aquí la diferencia entre todos los retornos del Tao (del concepto chino Tao y todo lo que ello implica) a mi vida y este último en particular. Tal vez por eso en esta ocasión he decidido, contra todo pronóstico e intención inicial, compartirlo con la comunidad lectófila del blog 'Rareza literaria', exponiéndome al máximo (algo que me genera las mayores suspicacias y desconfianzas, pues el trato con la virtualidad posmoderna digitalizante no me convence pero nada): para intentar darle continuidad al proyecto que se ha formado en mi cabeza intuitivamente y que consiste en reducir a lo más esencial y comprimido posible, tras una serie de extensas especulaciones, algunas partes del Lao zi de Guodian. La hipótesis de trabajo desafía los lugares comunes obvios y habituales, como la opinión del señor T sobre la oscilación ataráxica, para intentar llevar a efecto una conjetura: ¿Qué pasaría si consiguiéramos reducir conceptos y partes del Lao zi de Guodian a una serie de fórmulas cuasi matemáticas o algorítmicas que aplicáramos de manera sostenida? Por ejemplo, hablar siempre matizando que se trata de nuestra opinión subjetiva con la intención de volvernos conscientes y despertar en la realidad de los hechos a cada momento, sin dejarnos llevar por la confortable pero inconscienciadora costumbre de hablar sentenciando, "sentando cátedra" y corrigiendo todo aquello que no encaje con nuestro sistema ultrasesgado de creencias arbitrarias y muy probablemente equivocadas. Observa a tu alrededor (servidor lleva años haciéndolo como parte del Proyecto Actitud Consciente ya extinto) y verás que la tendencia inequívoca es hablar afirmando, como si lo que hablamos fuera cierto o supiéramos de lo que estamos hablando, juzgándolo todo desde una mera opinión subjetiva distorsionada y que se puede identificar según los patrones de apego o desapego a ella arreglo al nivel proporcional de radicalización ideologizada que se muestre. En este aspecto considero un ejemplo y referente encomiable a David Saavedra y el trabajo que está haciendo.
La esencia de la humildad poetizada en A2 hace referencia todo el capítulo a ser capaz de estar por debajo y nunca ponerse delante, sino a la zaga, es decir, no ser el protagonista principal. Empieza con una metáfora líquida (el agua suele estar muy presente en el taoísmo cual ejemplo metafórico de la fluidez aplicada al comportamiento, las relaciones humanas y el arte de vivir lidiando con las vicisitudes cotidianas y contratiempos adversos), diciendo esto: "¿Por qué el río y el mar son reyes de (las aguas) de cientos de valles? Porque son capaces de estar por debajo de cientos de valles, y por eso sobre cientos de valles son capaces de reinar". Es una bella manera lírica de plasmar algo que suena a retórica vacía, pero... ¿Qué pasa si lo aplicamos a nuestro comportamiento? En este caso, personalmente sé de sobra lo que sucede... Bueno; mejor dicho, sé de sobra lo que me ha sucedido (y sigue sucediendo) cuando lo aplico. Pero no te lo puedo contar porque eso condicionaría, sesgaría y manipularía tu experiencia. Solo te insto a que lo puebes y luego, si te apetece, comentamos los resultados en la caja de comentarios. Después sigue el resto del capítulo extrapolando la primera metáfora a todo un tratado de comportamiento social, donde el foco está puesto en la concepción taoísta de sabio, afirmando que "está delante de las gentes porque se pone a su zaga". La continuación sigue sorprendiendo: está "encima de las gentes porque cuando habla se abaja", pero en la siguiente frase reitera que está "encima de las gentes sin que las gentes sientan su peso" y no menos importante: "delante de las gentes sin que las gentes sufran daño". Aunque la apoteosis regocijante queda para el final: "El mundo le apoya de buen grado sin sentirse de él hastiado". Y por último: "No compite con nadie, y de ahí que nadie en el mundo sea capaz de competir con él". ¿Es esto posible, viable? Para responder me da la impresión de que cada cual deberá ponerlo en práctica (si es que puede, pues ello requiere humildad, apertura mental, como muy certeramente comentó Hortelano y salirnos de nuestro guion rígido y automatizado tras haberlo escenificado infinidad de veces en el teatro de lo real que es nuestra vida cotidiana, con sus costumbres, psicodramas, tendencias e inercias deformantes). Lo único obvio y evidente para mí (no sé en tu caso) es que nadie me enseñó, me lo mostró, me habló de ello ni me puso en la pista de que esta interpretación alternativa a las costumbres imperantes en las que nací y crecí hasta entrar en la veintena, existe desde mucho antes de que existiera Occidente, Europa, ni siquiera España. Y probablemente siga existiendo mucho después de cualquier moda.
*
HIPÓTESIS TAOÍSTA DE TRABAJO
SISTEMATIZACIÓN PROALGORÍTMICA DE A1
INTRODUCCIÓN
Durante los últimos días desde que me encontré fortuitamente por la calle con el señor T (Týchon Copiatos) el martes, 30 de diciembre de 2025 y hablamos un buen rato, compartiendo opiniones, impresiones e ideas personales subjetivas mientras caminábamos un trayecto confluyente de nuestros respectivos destinos, sucedió lo más maravilloso y espontáneo de la vida a mi parecer; algo que llevo poniendo en práctica desde tiempo ha y que suele ser (o eso me parece a mí, igual me equivoco) consonante con el Tao (bueno, la idea especulativa que tengo sobre el Tao, siempre cambiante): la imprevisibilidad fértil y altamente productiva de los acontecimientos inesperados que abren una esclusa de novedades germinales caóticas, aparecidas como una alteración disruptiva en la ecuación de los comportamientos cotidianos que automatizan y por tanto impiden la salida creativa de ideas, estancándolas. Antes de continuar con ello, quisiera matizar un modus operandi que siempre he aplicado por inercia e impulso vital inconscienciado pero nunca me había detenido a observarlo ni analizarlo desglosándolo. Durante toda mi juventud, desde la recta final de la adolescencia, cuando empecé a relacionarme con los congéneres de mi generación para inaugurar uno de los fenómenos más importantes y significativos de la experiencia humana en sociedad, es decir, la amistad, se estableció una pauta inequívoca cual modus operandi que divergía bastante del proceder convencional percibido por mí en el entorno donde me movía, la ciudad alicantina de Alcoy, sí, esa tan famosa por sus fiestas de moros y cristianos: solo alcanzaba la plenitud de una amistad cuando me dejaba llevar por la espontaneidad del momento, es decir, cuando me relacionaba intuitivamente con mis congéneres basándome en encuentros espontáneos e inesperados que surgían de situaciones aleatorias, imprevisibles y nunca buscadas, mucho menos forzadas. Entiendo que ese modus operandi no sea lo común ni apropiado para la mayoría porque no satisface o no genera sensación de plenitud, pero como yo lo vivía dejándome llevar por el acontecimiento y aprovechando cada encuentro al máximo, exprimiéndolo cual oportunidad fortuita de la vida, el azar, las casualidades o lo que fuera (póngase aquí lo que más cómodo haga sentir a cualquiera, según su sistema de creencias propio), con una apertura, honestidad y sinceridad máxima, mostrándome tal cual soy sin protocolo, hipocresía ni "quedabien", es decir, genuino y auténtico, cada encuentro, extendido durante una suspensión del tiempo total, para centrarme y focalizar el encuentro con plena dedicación, como suele decirse, en "cuerpo y alma", me generaba una sensación de plenitud que pocas veces he visto en amistades cercanas (mi hermano biológico, por ejemplo) de toda la vida, es decir, que podían llevar años relacionándose y rara vez percibía la profundidad desnuda, sincera y afectiva que yo experimentaba con desconocidos que, de repente y sin buscarlo, se cruzaban en mi camino durante un tiempo indefinido pero suspendido en la sensación interior, aunque en el exterior no se demoraba más allá de unas horas (con uno de mis mejores amigos, José Arratia, llegué a estar 72 horas ininterrumpidas sin dormir), podíamos vivir no una, sino varias vidas según el cómputo y las convenciones sociales tradicionales. Pero exceptuando una ocasión única y de la mayor singularidad (con Gustavo Giner aka Riotrankilo y su primo Charly) todos los intentos que también surgieron espontáneamente, debido más a las necesidades afectivas de los demás que de las mías, por establecer amistades sólidas según esos estándares sociales citados, acababan en rotundos fracasos estrepitosos, a mi juicio porque se disolvía la espontaneidad para dar paso a las peculiaridades egoicas individualizadas de cada parte de la persona que define su personaje y las formas de lidiar con ello, según la gestión emocional de cada cual. Al parecer mi forma espontánea y desenmascarada de relacionarme sin filtros, anulaba momentáneamente los personajismos y las particulares "neuras" de cada cual durante instantes atemporales, pero si pretendíamos luego quedar para darle continuidad desespontaneizada a lo sucedido, entonces nuestros respectivos personajismos y "neuras" se apoderaban de la relación, lo cual implicaba que para seguir adelante debíamos pasar a las fases del protocolo, la negociación, el enmascaramiento, las medias verdades incómodas, etcétera. No sé por qué, pero ese modus operandi no va conmigo, así que al percibir la falta de espontaneidad y su insinceridad impostada todo mi ser y estar necesita alejarse, distanciarse, romper la vinculación para reducir la probabilidad de conflictos surgidos de la insistencia por continuar forzando la fase de la amistad que para la mayoría, imagino, representa, tal vez, la consolidación, pero que a mi juicio representa más bien el inicio de la fase de la enemistad. Enemistad que, a partir de entonces (según mi apreciación de lo analizado a mi alrededor, solo puede sostenerse mediante protocolos falsos y artificios impostados. Llegados a este punto, imagino que te preguntarás: "Ya, bueno... ¿Y a qué viene esta historieta de pura subjetividad?"; pues esto viene a colación de una reflexión especulativa sobre uno de los conceptos seminales del taoísmo filosófico o daoxue, que está en el principio del título de este proyecto : wuwei. Aunque se traduce como "no hacer" o algo parecido, en realidad nunca se refiere a la idea de inacción que parece transmitir una traducción etimológica, sino a la idea (que nunca se cansa de matizar Iñaki Preciado) de acción espontánea desinteresada. Mi pregunta retórica es: ¿Podría tratarse mi inercia social con los congéneres de un ejemplo de wuwei o simplemente es que estoy para que me encierren en un manicomio? Supongo que la respuesta dependerá de la interpretación proyectada por cada cual, según sus modelos, mapas cognitivos, ideas y creencias particulares.
*
Arreglo a mi experiencia y por norma general las concordancias en una relación interpersonal son fundamentales para el entendimiento y la construcción de una buena amistad sólida de larga duración. Solo cuando encontramos las concordancias, es decir, "correspondencias o conformidades" (concordancia: "correspondencia o conformidad de una cosa con otra") llegamos a la concordia. Concordia: "conformidad, unión". Sinónimos: armonía, unión, acuerdo, consenso, avenencia, paz, reciprocidad, compañerismo, cordialidad, camaradería, amistad, hermandad, fraternidad. Si quieres tener amigos y una amplia vida social, sin duda que, al menos según lo que he podido investigar y analizar, necesitas encontrar las concordancias y llegar a una concordia inevitablemente, pues parece ser que los seres humanos rehuimos por naturaleza la discordancia, imagino que (al menos en mi caso) porque a nadie le gusta sentirse mal y cuando el cerebro identifica que alguien genera discordia, mediante la continua discrepancia, rehuye automáticamente. Sí, para un momento puede estar bien pero si se repite a menudo genera rechazo. He conocido pocos casos de amistades basadas en la discordancia y no suelen acabar bien. Pero en el caso de las ideas, las opiniones y las especulaciones subjetivas, así como el conocimiento en general, el asunto cambia sustancialmente. Solo las discrepancias, especialmente cuando más discordantes son, suelen generar replanteamientos esenciales, cuestionamientos vitales y dudas fundamentales que, si estamos abiertos con flexibilidad mental (algo para lo que el Tao es imprescindible) y pasamos por el caos implicado en añadir discordancias que generan turbulencias y sacudidas en nuestro sistema de creencias, entonces llegan ideas nuevas y refrescantes o estímulos significativos que impulsan nuevos proyectos, investigaciones, indagaciones, especulaciones. En mi caso siempre he buscado la discordancia a través de mis lecturas, es decir, leyendo libros de ensayo que sean contrarios entre ellos, por ejemplo, si el argumento de un libro es idealista, luego busco otro libro cuyo argumento sea materialista. Con esta actitud o modus operandi para intentar sortear la tendencia cerebral al sesgo de confirmación, he descubierto lo que considero la mayor revelación o metaconocimiento: que cualquier argumento es igual de convincente, por tanto tiene un valor muy limitado y cuestionable, pues cuando se refuta con otro argumento deja de ser convincente y solo hay que encontrar la retórica o enfoque argumental adecuado para refutarlo. De ahí la conexión con el capítulo A1 del Lao zi de Guodian: "elimínese la inteligencia, rechácense las argumentaciones, y las gentes obtendrán beneficios cien veces mayores".
Todo esto (la hipótesis de trabajo que pretendo desarrollar) empezó a gestarse hace apenas dos días, a raíz de un comentario que hizo Týchon en el blog 'Rareza literaria' el jueves, 8 de enero de 2026. La hipótesis surgió de una pregunta que cuestionaba cierto lugar común cuyo funcionamiento es análogo a un liftoniano cliché que termina con el pensamiento: "quizá la metedura de pata es intentar aferrarnos a un estado de ánimo, por mucho que nos guste o nos sintamos cómodos en él. Vamos, que igual el problema no está tanto en no poder estar perpetuamente en ataraxia como en querer estar perpetuamente en ataraxia, o cualquier otro estado de ánimo". Arreglo a mi experiencia Týchon tenía toda la razón, por eso le contesté: "obviamente", aunque en realidad era una especulación suya surgida de cierta broma que interpretada literalmente puede dar la impresión equívoca. Pero gracias a esa interpretación de la broma plasmada al principio del comentario, así como al resto de mis subjetivas especulaciones en este proyecto, mi mente hizo el clic y las afirmaciones se reconvirtieron en interrogaciones. La primera duda interrogativa fue aplicada a mi respuesta automática: ¿Obviamente? Entonces se abrió la posibilidad: aunque todo parece indicar que aferrarnos a un estado de ánimo es la equivocación más flagrante que podemos cometer, se introdujo la duda: ¿Y si no es así? ¿Y si fuera posible encontrar una fórmula que nos mantuviera permanentemente en ataraxia? Este cuestionamiento estimulado por el comentario de Týchon, al que le estoy inmensamente agradecido por haber añadido el factor desencadenante a la ecuación de esta hipótesis taoísta de trabajo, ha supuesto el punto de inflexión para uno de los mayores retos en mi vida. Con cualquier otra perspectiva, especulación o filosofía de vida no lo hubiera ni intentado, pues creo haberlo hecho con anterioridad y no dio resultados, pero el Tao representa una singularidad tan discordante con el resto de filosofías de vida (incluyendo el budismo, el vedanta, aunque no tal vez el samkhya, que también tengo pendiente investigar a fondo este año) que se abrió una puerta a la posibilidad, pues creo sinceramente que el Tao podría tener la clave y tal vez esté codificada en el Lao zi de Guodian, exactamente donde descartamos todas las influencias chinas no taoístas que solo añaden distorsión y confusión, pues para llegar a la consumación de mi hipótesis de trabajo necesitamos quitar, restar, reducir, nunca poner, sumar, aumentar. La pretensión y el intento es llegar a codificar solo unas pautas primordiales por separado, intentando la codificación más reducida pero aplicable de una manera realista y por descontado efectiva, sencilla, viable. Si la hipótesis planteada (imaginada, fantaseada, especulada) pudiera llegar a buen puerto, debería ser (presuntamente) gracias a la unión de todas las codificaciones desglosadas y aisladas por separado, tal vez. O no. Gracias al comentario de Týchon surgió un cuestionamiento en mi cabeza que nunca había sido planteado: ¿Y si la automatización inconscienciada, que por norma general acaba siendo perjudicial para nosotros, pero es la tendencia inercial del funcionamiento cerebral al natural, pudiera ser reconfigurada para obtener resultados óptimos, en este caso la ataraxia permanente? ¿Podría el Lao zi de Guodian contener los elementos clave que necesitaran ser desmantelados de una prosa poética bella para leer pero inefectiva para aplicar y transformados en pautas cuasi algorítmicas que se apliquen sistemáticamente a diario hasta generar costumbres y hábitos cuya consecuencia sea una ataraxia permanente, capaz de agitarse en los momentos adecuados hasta límites insospechados, pero sin perderse? Bueno, aunque solo acabe como una especulación estéril más, no obstante acaba de empezar un reto personal que, como mínimo, me entusiasma, me divierte, me apasiona y salpimenta mi vida actual.
domingo, 8 de febrero de 2026
Recordando a Tomás Villanueva "El Seth"
sábado, 7 de febrero de 2026
'EL PENSAMIENTO ERÓTICO' de Sara Torres (reseña)
viernes, 6 de febrero de 2026
"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte VII)
Miércoles
7 ene. 2026
12:52
Ahora sí da comienzo (al menos en nuestra concepción y cómputo del subjetivo tiempo) el nuevo año 2026. Una semana ha transcurrido desde que el intento por realizar un "repaso exegético exhaustivo" de A1 y A2 se quedó a medias, pues tampoco esperaba que A1 se alargara tanto ni me absorbiera la vida como lo ha hecho. Una semana cuando menos peculiar y curiosa, encerrado en casa, debido a las lluvias ininterrumpidas por una parte y también a una especie de contractura muscular en la pierna derecha, a la altura de la rodilla, que apareció de repente, sin mediar ningún contratiempo, golpe, forzamiento o lesión directa, que yo recuerde. ¿Será que tenía que recluirme por algún motivo más allá de mi voluntad? Bueno, fuera lo que fuera, la última vez que salí de casa fue el martes, 30 de diciembre de 2025, viviendo un acontecimiento simbólico y muy significativo, tras el reencuentro fortuito con el señor T. Hoy tenía previsto salir por fin, pero entre la tarde y la noche de ayer se me ha cargado el pecho, por tanto, aquí estoy nuevamente en mi reclusión cuasi monástica, con la estufa a tope y el cuerpo un tanto destemplado, despierto desde las seis de la mañana, llevo desde entonces releyendo por enésima vez LA RUTA DEL SILENCIO. VIAJE POR LOS LIBROS DEL TAO en su segunda edición revisada de 2022. Sinceramente corroboro que (al menos de toda la bibliografía taoísta que he leído) es el mejor libro con diferencia a mi parecer. Empecé por el principio, la magnífica presentación de Gerardo López Sastre y he arrasado con los dos prólogos del autor, la nota previa y toda la primera parte que estudia 'LA CHINA DEL ANCIANO MAESTRO' (páginas 35 a 107) incluyendo el glosario y la bibliografía. Tantas veces como vuelvo a él y su lectura no deja de sorprenderme y apreciar más a Iñaki Preciado, una vida dedicada no solo a la sinología y el taoísmo, sino a familiarizarse e incluso practicar otras filosofías con ciertas similitudes, como el Bon de la sauvástica, una tradición religiosa tibetana de característica shamánica pero muy similar (e influenciada) por el budismo indoiranio (como lo llama Iñaki), también tibetano, que a su vez le ha transmitido sus propias influencias particulares, enriqueciéndose mutuamente. Muy grande, Iñaki, sin duda. Pero lo más significativo es lo que transmiten sus interpretaciones exegéticas del Tao. Nadie me ha llevado donde me lleva nuestro sinólogo, precisamente porque arreglo a mi experiencia es el que menos condiciona con sus opiniones o eso siento cuando lo leo. Un detalle importante ha sido ver que llama daoxue al taoísmo filosófico y no daojia, como me enseñó su muy apreciada amiga, profesora de la UNED y especialista en filosofía oriental María Teresa Román López, fallecida repentinamente el 13 de marzo de 2017 tras un cáncer fulgurante. No sé si el sinograma xue es equivalente a jia o no, pero a partir de ahora me acojo a lo plasmado por Iñaki.
*
[...]
*
El aspecto que tal vez más me gusta y convence del Tao queda plasmado, a mi parecer, en las dos frases finales del capítulo A1 de la copia de Guodian: "observar y conservar la simplicidad original, con un yo menguado y escasos deseos". Aunque aquí tropezamos con una clave principal de toda la filosofía oriental en general, no obstante creo que la esencia del taoísmo filosófico (daoxue) plasmada sin prácticamente interferencias ideológicas según mi apreciación en el Lao zi de Guodian, es decir, la copia más cercana a la redacción del verdadero texto original nunca encontrado hasta hoy, tiene detalles y matices en afirmaciones ideológicamente similares en el trasfondo pero con cierta matización que marca la diferencia con el budismo o el hinduismo, siendo esas tradiciones religiosas asiáticas las únicas que se centran en los temas que desde hace tres décadas considero más relevantes y significativos con diferencia, tras haber probado la diversidad de enfoques y perspectivas existentes. Esto es la doble renuncia: al yo y a los deseos. Pero al inmiscuirme a fondo con estudios y prácticas, tras superar la primera fase de embeleso y descubrimiento revelador de una perspectiva que nadie me comentó ni enseñó nunca en aquellos veinte años de trayectoria vital que llevaba a las espaldas en aquella época, me percaté de que la cosa no era tan sencilla en la práctica como lo presentaba la teoría y los modelos cartográficos del espacio interior.
Lo primero y principal es situarnos donde estamos, para poder empezar bien el recorrido: vivimos en sociedades basadas en el protagonismo absoluto del yo y la constante estimulación del deseo. Entonces llega la pregunta pertinente: ¿Esto es debido a la propia naturaleza de la sociedad y por extensión la civilización o simplemente se trata de una anomalía? Tras una exhaustiva indagación durante las últimas tres décadas creo que la pista más cercana a la explicación puede estar en un trabajo especulativo desarrollado por el psicólogo británico Steve Taylor. Tras los atentados a las Torres Gemelas (World Trade Center) el martes, 11 de septiembre de 2001 decidió investigar los orígenes de la violencia y ello le llevó a lo que hipotéticamente identificó como los orígenes del yo, estableciendo así un modelo cartográfico aproximativo a nivel psicológico que plasmó por escrito en uno de los libros más importantes que se han escrito a mi juicio en toda la historia: LA CAÍDA. Indicios sobre la edad de oro. La Historia de seis mil años de locura y el despertar de una nueva era (Ediciones La Llave, Barcelona, 2008). La publicación original en inglés tuvo lugar en 2005. Según las especulaciones de Taylor, la idea de yo (ego en latín) no es inherente a la especie humana, sino que fue un desarrollo posterior y tardío que él cree identificar en un momento de la historia antigua, en pleno proceso de desarrollo de las primeras civilizaciones, ubicándolo hace unos 6.000 años aproximadamente. Según las conjeturas derivadas de sus investigaciones psicológicas, pero también arqueológicas (aunque se fundamenta en una dudosa fuente, el geógrafo estadounidense James DeMeo [1949-2022], que basó sus hipótesis sobre Saharasia en los desacreditados trabajos del psiquiatra austriaco Wilhelm Reich [1897-1957]), la sensación del yo como ilusoria impresión subjetiva que condiciona objetivamente la vida de todos los seres humanos (a nivel tanto individual como colectivo) nació en pleno proceso de creación sedentaria de las primeras civilizaciones y fue el punto de inflexión clave para que pasáramos del nomadismo paleolítico civilizado, lo cual significa, siguiendo las conjeturas taylorianas, que el ego o yo solo es una invención humana tardía (asociada a una serie de cambios climáticos desertizadores radicales), si tomamos en cuenta la extensa prehistoria y el tiempo que llevamos como especie habitando este planeta. Un invento cuya utilidad principal fue construir y sostener la civilización pero que nos trajo inevitables consecuencias desastrosas. Aunque el trabajo de Taylor es sorprendentemente amplio y justo en sus análisis de lo positivo y negativo que trajo aquello llamado por él "explosión del ego". Su lúcida propuesta orbita alrededor de esta idea: estuvo genial esa "explosión egoica" en su momento, pero ahora se ha vuelto más perjudicial que beneficiosa, así que, tal vez, ha llegado el momento de modificar la cuestión y nuestra gestión del asunto. Siguiendo con las reflexiones acertadas a mi parecer de Taylor, tradiciones religiosas y filosóficas como el budismo, el vedanta o el taoísmo, en aquello que el psiquiatra y filósofo alemán y suizo Karl Jaspers (1883-1969) llamó "era axial", un periodo crucial de cambios sociales acaecidos entre los siglos IX y III antes de la Era Común, fueron la clave para reinterpretar esa "explosión del ego", entendiendo que había llegado el momento de trabajar en su desincentivación. Pero el problema de fondo, al parecer, es que la sensación e impresión de ser un yo y toda la problemática asociada a la subjetividad sesgada que esa psicoestrategia implica, sostiene toda concepción de civilización y por tanto, de sociedad. Así que, como pusieron de relieve los primeros filósofos taoístas chinos, el asunto queda siempre reducido a un porcentaje de la población que, entre la inconscienciación automatizada imperante, tiene la capacidad, por diversos, variados y personales motivos, para darse cuenta, despertando conscientemente. Si bien el libro LA CAÍDA de Taylor me parece importante, mucho más lo es EL SALTO. EL MAPA DEL DESPERTAR ESPIRITUAL (Gaia Ediciones, Móstoles, 2018) donde el genuino psicólogo británico hace un estudio pormenorizado sobre los niveles de "iluminación" y/o "despertar espiritual" que se pueden dar, con indicadores muy interesantes para poder cuantificar con pautas, detalles y comportamientos inequívocos cada nivel, así como sus implicaciones. ¿Es posible? Bueno, aunque no parece haber gran esperanza si echamos un vistazo rápido a la situación, tanto en lo real como en lo virtual, sigo trabajando a fondo con ello y me parece, o esa impresión tengo (igual es una quimera ilusoria o vana esperanza por mi parte), que sí es posible avanzar algunos pasitos, sencillos, aunque nada fáciles de dar, porque también tengo la subjetiva impresión o sospecha en este caso, de que la propia estructura funcional de cualquier sociedad civilizada lo impide, pues funciona como un zelandiano "péndulo" que se mueve por inercia y no va a detenerse por nada ni nadie, lo cual deja toda la responsabilidad fuera de cualquier decisión colectiva o amplia, quedando como algo muy personal e intransferible, pues si intentas contárselo a alguien le sonará (literal y metafóricamente) a chino. No, por desgracia no creo que sea posible transmitir nada a nadie, cada cual debe descubrir las cosas por sí mismo y a su ritmo. Lo peor y más contraproducente que podemos hacer, arreglo a mi experiencia personal, es intentar convencer o explicar, siendo el peor nivel más bajo y nefasto corregir al otro, ya que de las correcciones (por norma general) nunca suele salir nada más que resistencias, negaciones y mayores obcecaciones por parte del que intenta ser corregido. El proceder correctivo inconscienciado, al menos hasta donde he podido indagar en el Proyecto Actitud Consciente (2010-2022), proviene de una exaltación narcisistoide (es decir, con ciertos rasgos similares al narcisismo, pero sin serlo) estancada en una costumbre. A ello, muchas veces se añade una falta de correcta gestión emocional que se puede trabajar y reaprender para cambiar. Podría tener otras causas, como un trastorno del neurodesarrollo. En todo caso, la forma más óptima de abordar el asunto que he probado con éxito (relativo) durante los últimos 16 años es mediante la desidentificación impersonal, un abordaje especulativo que, partiendo de la subjetividad inconscienciada, pretende llegar a la conscienciación de la subjetividad. La metodología operativa más exitosa que considero haber usado experimentalmente (aunque nunca deja de ser una mera conjetura especulativa) es el trabajar evitando emitir sentencias afirmativas (lo fácil, cómodo e inercialmente automatizado en nuestro comportamiento) para matizar de continuo en nuestra forma de comunicarnos que somos conscientes en todo momento de nuestra opinión como tal. Según ciertos resultados obtenidos, creo sinceramente que volvernos conscientes de nuestra subjetividad a menudo, mejora las interacciones sociales y puede crear una comunicación fluida, no basada en comportamientos tóxicos o que generan resistencias, malestar y oposición, como hablar "sentando cátedra" (con lo cual generaremos adeptos sectarios por una parte y feroces críticos opositores por otra parte) como si supiéramos de qué hablamos, o corregir a los demás como modus operandi, para que todo encaje con nuestros inamovibles sesgos cognitivos y creencias férreas. Entonces es cuando el taoísmo filosófico (que no religioso) llega para plasmar toda una serie de conjeturas y especulaciones que al ponerlas en marcha, suelen dar unos resultados inequívocos, aunque cualquiera que lo haya intentado sabe lo complicado que resulta, pues vivimos en sociedades (incluyendo también a la china) cuyo funcionamiento es todo lo contrario a la idea de Tao y las especulaciones taoístas.
Por otra parte, también creo que da buenos resultados convertir las afirmaciones en interrogaciones, generando la duda sana. El nivel más alto es interrogarnos a nosotros mismos, en especial cuando estamos convencidos de algo, en plan: "¿Esto es así y ya o esto es solo la percepción sesgada y limitada que tengo sobre...? Pero volviendo al Tao y la última frase del capítulo A1 de la copia de Guodian del Lao zi, la diferencia peculiar es que habla de un "yo menguado" (no una aniquilación del ego) y "escasos deseos" (no una supresión de todos los deseos). Aunque parezca un simple matiz cuantitativo, a mi juicio marca la diferencia más grande, realista y realizable por completo. Por fin creo estar preparado para pasar al capítulo A2. Veremos si lo consigo.


























