Era 2011.
2011 empezó nada halagüeño para mí: tras haber pasado el año y medio anterior viviendo mi primera independencia real, con casi 36 tacos a la espalda, se me acabó la prestación por desempleo.
Nuevamente volvía a la precariedad y la intemperie, sin oficio ni beneficio, sin trabajo remunerado, con un prometedor proyecto vital recién iniciado, pero sin un clavo ni expectativas de que a corto plazo me diera beneficios (destripe: nunca los dio).
Otra vez, de nuevo, bien entrado en la treintena y con los huevos peludos, me tocaba meterme el rabo entre las piernas por enésima vez y volver a casa de la insufrible madre que me parió.
Mi madre siempre fue una buena madre que hizo las cosas lo mejor que supo y pudo conmigo, el problema es que yo no la aguantaba porque era un personajaco de cuidado y la mujer intentó llevarme por el buen camino, ya sabes: estudia, saca una oposición, sé funcionario para asegurarte el futuro... o al menos especialízate en un oficio, trabaja, cotiza para jubilarte o acabarás en la calle pidiendo, etcétera; evidentemente nunca le hice caso... era un rebelde sin causa, mi madre representaba todo aquello que yo rechazaba con vehemencia y odiaba, oponiéndome a fondo, por tanto, siempre estuvimos de rifirrafe y conflicto continuo, hasta que decidí finiquitar nuestra tóxica, estancada y contraproducente relación maternofilial.
Pero eso sucedería ocho años después.
Nada más empezar 2011 tuve que abandonar el piso de alquiler, mi primera vivienda propia donde había pasado un año y medio de libertad e independencia, el mejor año y medio de mi vida hasta ese momento.
Y a mi sufrida madre no le quedó más remedio que recogerme, nuevamente, en su piso de Alcoy, donde yo había vivido con mis progenitores durante los treinta años anteriores, hasta que mi padre murió de cáncer y ella se quedó más sola que la una, mientras yo me iba a vivir a Alicante durante casi un lustro y luego volvía a Alcoy, buscando mi definitiva independencia... que duró el año y medio citado.
Pocos meses después de volver a su piso y establecerme allí, sin un clavo, sin trabajo y sin expectativas de que mi proyecto diera beneficios a corto plazo, no se me ocurrió nada mejor que robarle los recuerdos de su vida y venderlos en un COMPRO ORO para comprarme libros, como si fuera un puto yonqui adicto que no se puede reprimir ni controlar.
Sí, esa era la rastrera calidad moral que me caracterizaba, por eso no puedo (entre otras cosas) permitirme juzgar a nadie en lo personal a ningún nivel.
En casa, mi madre no tenía internet, por tanto iba a las bibliotecas públicas de Alcoy para conectarme.
Y uno de los días que vuelvo dando un paseo por el casco urbano de la ciudad, se me ocurre pasar por el centro.
Al llegar a la altura de la Plaza de España, enfrente del ayuntamiento, veo algo que no cuadra del todo; hay como una especie de acampada o algo parecido, con mucha gente por allí revoloteando.
Soy incapaz de entender ni encajar bien lo que está sucediendo, por tanto decido acercarme y preguntar.
Alguien me explica que se trata de una especie de manifestación contra los recortes, la corrupción política, etcétera y que empezó en la Plaza del Sol de Madrid hace una semana y poco a poco, día a día, ha derivado en una acampada social de ocupación reivindicativa del espacio público, no se sabe muy bien (o al menos yo no lo entendí) por qué, ni para conseguir qué.
Era lunes, 23 de mayo de 2011.
De repente, sin salir de mi incredulidad y debido a la situación precaria en la que me encuentro, decido quedarme allí sin duda, ocupando la Plaza de España, con una amplia cantidad de jóvenes, en un campamento improvisado con tiendas de campaña y un toldo, aproximadamente.
Durante el siguiente mes y medio paso de quedarme en la calle y volver a casa de mi madre con el rabo entre las piernas, a vivir en una acampada espontánea e improvisada, de reivindicación social, sin estructuras jerárquicas, sin organización alguna, sin líderes reconocidos... dos semanas después de cumplir los 36, con únicamente un par de lemas: "DEMOCRACIA REAL YA!" y "Toma La Calle".
Poco tiempo después de unirme a la acampada Alcoy, de lo que acabará conociéndose por el tiempo como Movimiento Indignados o 15-M, me convierto en el coordinador de la comisión de comunicación.
Y durante el siguiente mes y medio, hasta que se desconvocó la acampada, tras llegar los presuntos representantes del Movimiento a un acuerdo con las autoridades políticas del municipio, el jueves, 7 de julio de 2011 (si mal no recuerdo), viví la experiencia más surrealista de toda mi vida hasta hoy.
Recuerdo con cariño todas las noches pasadas a la intemperie de un frío Alcoy primaveral, con el Salva, un alegre, agudo, cachondo, ingenioso, desenfadado y enorme motero, el único de los acampados que tenía más edad que yo (39 tacos), fumando marihuana toda la noche sin parar, riendo toda la noche sin parar y hablando toda la noche sin parar de nuestra mutua pasión cinéfila, fetiche y friki: 'EL DÍA DE LA BESTIA' (Álex de la Iglesia, 1995); el Salva era idéntico a Jose Mari, el legendario personaje coprotagonista de la película, interpretado por un Santiago Segura que empezaba su carrera cinematográfica; el Salva se sabía toda la película, escena a escena, diálogo a diálogo, de memoria, siendo todo un placer y privilegio compartir con él noches enteras, sentados en la Plaza de España, recreando en bucle 'EL DÍA DE LA BESTIA', la obra maestra de Álex que marcó un punto de inflexión en el cine de comedia y terror patrio.
Recuerdo con cariño al Bas, un fascinante rapero aficionado que me puso el gracioso mote de Mesi, porque, al parecer, yo hablaba evangelizando, como si fuera un mesías, pero también porque, según me contaba, en todo equipo ganador se necesita a un Lionel Messi (el Salva siempre decía, con su ingenioso sentido del humor: "el Mesi no habla, evangeliza").
Recuerdo con cariño al Fhire, un carismático organizador y motivador nato, que tenía la capacidad para entusiasmarte y seguir adelante cuando los ánimos decaían, convenciéndote para no desistir ni rendirte, siguiendo adelante siempre, hasta el final.
Recuerdo con cariño al Tocho, un bondadoso gigantón de gran corazón, auténtico lectófilo friki de Terry Pratchett (1948-2015) y que sus padres eran vecinos de los míos y por tanto nos conocíamos desde la más remota juventud, iniciándome con él y sus amigos, once años antes, a los juegos de rol en vivo, concretamente al gótico-punk Mundo de Tinieblas, de la White Wolf y en particular a 'VAMPIRO: LA MASCARADA' (Diseños Orbitales, Barcelona, 1993) de Mark Rein-Hagen (aunque en la edición de La Factoría de Ideas de 1994).
Recuerdo con cariño al Héctor, un amable y divertido chaval joven que acabó siendo representante del Movimiento, aquella noche de intenso frío, dentro del amplio toldo que convertía parte de la plaza en una especie de enorme jaima, sentados varios acampados en unas sillas baratas de plástico, haciendo un círculo, mientras el Héctor, tapado hasta arriba y tiritando de frío, lanzaba una pregunta retórica al aire: "¿Cómo haremos la revolución social para cambiar el sistema?" y se respondía de inmediato: "Con nuestros perros y con nuestras flautas", mientras el resto nos revolcábamos por el suelo de la risa, combatiendo el intenso frío glacial con la mejor arma de calentamiento global: la parodia, la ironía, la sátira sobre aquel ridículo mote mediático que intentaba ridiculizarnos.
Evidentemente, durante mi estancia completa en la acampada Alcoy del 15-M no vi a ningún acampado con un perro ni mucho menos con una flauta.
Pero hubo dos acontecimientos que fueron lo más surrealista que he vivido en toda mi vida hasta hoy.
El primero sucedió en uno de esos momentos nocturnos donde un grupo pequeño abandonaba la plaza para ir a cierto apartado escondido por detrás, calle abajo, para fumar marihuana, conversar sobre todo tipo de temas y reír un rato; aquella noche solo recuerdo al Salva, al Tocho y a mí, aunque había más gente; en un momento dado, mientras estamos fumando, riendo y departiendo, no los vemos llegar por detrás, hasta que escuchamos un "buenas noches"; se trataba de una patrulla de la policía nacional; todos enmudecemos; el Salva, sin perder la calma ni alterarse, les saluda con otro "buenas noches" desenfadado y alegre y delante de sus caras hace una pelota con el papel de plata donde tiene los cogollos de la marihuana que estábamos fumando y la tira, con parsimonia, por la barandilla, calle abajo; cuando los policías nacionales preguntan qué estábamos fumando, el Salva, sin perder la compostura ni un momento, les responde: "¿Fumando? Aquí nadie está fumando nada"; tras el silencio sepulcral que dilata el tiempo haciéndolo eterno, los policías nos miran un rato, se despiden y se van, mientras mi cabeza no sale del estado al límite de huida o lucha; entonces volvemos, en silencio, a la acampada y mientras llegamos, noto que no puedo tragar bien, pensando que del frío había enfermado de anginas, pero pronto me doy cuenta de que no, lo que me pasaba es que tenía los huevos en la garganta, al mismo tiempo que alguien rompe el silencio, preguntando: "¿Qué cojones acaba de pasar?".
El segundo sucedió una noche como cualquier otra. Es cierto que por la mañana ya había acontecido algo inusual, aunque yo no estaba presente en la plaza en ese momento y no me enteré, pero nada más llegar, enseguida me pusieron al corriente, enseñándome las firmas: resulta que la actriz española Maribel Verdú había pasado por la acampada, firmando en varias de las peticiones contra la corrupción y demás reivindicaciones que teníamos por allí; me froté los ojos varias veces para ver las firmas porque no me lo podía creer... ¿Maribel Verdú, en Alcoy, en el 15-M? ¿Cómo era eso posible? ¿No habrían confundido los compañeros a una persona que se pareciera a Maribel Verdú?; pero no, la firma, el nombre, la identificación, efectivamente era la espectacular actriz Maribel Verdú; y bueno, vale, tras la sorpresa, me recompuse y seguí con la tarde, las actividades, la asamblea vespertina, mi discurso por el micrófono y los altavoces, el cierre del día y la reducción de la bulliciosa plaza a los pocos acampados que nos quedábamos allí a pasar la noche perpetuamente, para velar por el campamento y que no viniera la policía a desalojarnos y ocupar la plaza; entonces, en un momento dado de la noche, aparece un hombre de mediana edad, unos cuarenta y muchos años aproximadamente, que tiene una cara conocida y habla en catalán con nosotros (éramos valencianoparlantes la mayoría); de repente, el Salva, cuando entramos dentro de la jaima y estamos apartados, me pregunta: "¿Ese no es el de 'EL MÉTODO'?"; enseguida me viene a la cabeza la imagen y todo cuadra... sí, efectivamente es uno de los actores de aquella fabulosa, disruptiva y rara película española genial, dirigida por Marcelo Piñeyro y estrenada en 2005; pasa una parte importante de la noche con nosotros, sentados todos en sillas de plástico alrededor de la plaza, hablando, preguntando, mostrando una gran humildad, un respeto y no pretendiendo nada, excepto tratarnos como los protagonistas de aquel acontecimiento; aunque en aquella época ya era uno de los grandes actores españoles secundarios más carismáticos y buenos de nuestro séptimo arte patrio y había ganado un Premio Goya, años después ganaría tres Goyas más; sí, esa surrealista noche no pude discernir si es que la noche me confunde (como a Dinio) o iba todo fumado y me lo estaba imaginando o ambas cosas, pero departí, de tú a tú, durante unas horas, con el grandísimo Eduard Fernández.
¿Sucedió todo lo narrado o estoy de la olla y me lo acabo de inventar para sacar adelante un relato poético?
Marzo de 2026
Lo mejor que he leído en mucho tiempo
ResponderEliminarMe regocija que te haya gustado tanto. He sentido algunas veces eso que transmites, con escritos de otros, así que escucharlo por primera vez sobre algo mío es muy pero que muy reconfortante. Gracias por estas palabras. Te las agradezco sinceramente.
EliminarSi estas de la olla, que viva la locura, me ha flipado!!
ResponderEliminar😊
EliminarEsto es buenisimo
ResponderEliminarTe agradezco la valoración.
EliminarCoordinador de la comisión de comunicación del 15-M no me extraña. Eres un makina
ResponderEliminarGracias por tus palabras.
EliminarEstaba flipandome el relato y lo que menos me esperaba es lo del 15-M jajaja soy tu ídolo
ResponderEliminarMuchas gracias. ☺️
EliminarYo me leía un libro tuyo bien agusto
ResponderEliminarMuchísimas gracias por el detalle, pero no creo que te gustara nada. He intentado escribir algún que otro libro durante la última década, pero todo lo que salió es basura a mi juicio. Evidentemente (y por suerte) nada publicado en verdaderas editoriales. Si ves algo mío por ahí, residual en internet, sinceramente te diría lo mismo que decidió escribir Bukowski como epitafio para su tumba: algo así como "ni lo intentes". No tires el dinero a la basura, mejor inviértelo en libros buenos de verdad. Fueron intentos fallidos salidos de mis paranoias con el dinero (siempre que he escrito o creado algo intentando ganarme la vida, ha salido un desastre, una mierda pinchada en un palo). No creo sinceramente que puedas leer algo mío mejor que este blog. Aquí no pretendo nada y por eso creo que, al parecer, está saliendo algo decente. No obstante, es todo un detalle por tu parte, que te agrezco de corazón.
EliminarEsto es bueno 🧐 lo que mas me gusta de tu pluma es como narras
ResponderEliminarMuchas gracias por la valoración. Es importante para mí.
EliminarBrutal, quiero más
ResponderEliminarNo te preocupes por eso. Aunque he intentado hacer otras cosas, marzo ha quedado atrapado por la dichosa rememoración del relato poético y tengo 4 escritos preparados en el blog (3 de ellos con un estilo similar a este). Ahora parece ser que se agotó la creatividad, pero de momento vas a poder leer alguna cosita que otra en los próximos días. Gracias por querer más, eso me motiva y estimula a seguir adelante con este experimento. Riotrankilo también está a tope y subirá alguna colaboración.
EliminarYa he leído suficientes trabajos tuyos como para afirmar que me gusta mucho tu pluma y como te expresas. Eres una persona con experiencias y es un gusto que las compartas. Enganchan. Gracias
ResponderEliminarPues muchísimas gracias por esto que me dices, ya que tu opinión tiene gran peso para mí. Si te fijas bien, la ficción no se me da muy bien que digamos. Las veces que lo he intentado no me suelto y lo siento todo forzado. No fluye la cosa. Así que me parece que soy la pluma más literalista que existe. No sé si eso es bueno o malo, pero es lo que hay. Solo me manejo bien con lo literal y basado en hechos reales. Igual es ineptitud literaria. Igual es mi estilo propio. No tengo ni idea. Menos mal que acumulo experiencias de sobra, si no pronto acabaría de escribir.
EliminarTrasporta, engancha, te lleva, te sorprende, como si fuera una historia contada a la luz de la hoguera. Noquea a cualquier historia de ficción con su verdad resinante. Eres una bestia parda
ResponderEliminar😂 Muchas gracias por tus siempre ingeniosas y divertidas palabras, Bro. Con pocos (con nadie en realidad) me he reído más que contigo. Es un inmenso placer que siempre hayas estado ahí, en las duras y en las maduras.
EliminarSorprendente, cuéntanos mas siempre
ResponderEliminarGracias. Algo más hay por ahí, de momento.
EliminarEres una libro abierto y un anónimo sin nombre a la vez, es tan contradictorio e incoherente que no puede llamarse el blog de otra forma que rareza literaria. Muy buen trabajo amigo.
ResponderEliminar¡Ostias que análisis crítico más bueno de algo que siempre ha sido tan obvio para mí que me ha hecho vivir al límite, pues es lo que genera estar en la contradicción y la incoherencia! Pero, como muy dices... ¿Puede haber algo más en la onda de un blog llamado 'Rareza literaria'? En ningún otro sitio ni lugar encajaría. Parece ser que, ahora sí, por fin, después de casi 31 años, he conseguido encontrar mi lugar. Muchísimas gracias por este análisis. ¡Me ha encantado! 😍🥰❤️
EliminarJajajaja yo también lo pensé. ¡Que viva las rarezas!
Eliminar🫶
EliminarNo hay nada mas coherente que este hombre. Para mi es un referente y como bien decís este espacio invita a ser lo que uno quiera PORQUE SE LLAMA RAREZA LITERARIA. GRACIAS
EliminarHoy se lo recomendé a un colega. Este blog es la caña
ResponderEliminarMuchas gracias por recomendarlo. Esperemos que le guste.
EliminarTio me acabas de hacer el dia, no estuve directamente en el 15-M pero lo viví muy de cerca. Gracias por compartir.
ResponderEliminarMe alegro de que te haya gustado. Aunque no estuvieras directamente, si lo viviste de cerca es como si hubieras estado, ya que fue un movimiento ciudadano popular donde no había distinciones entre fuera y dentro. Gracias a ti por el comentario.
EliminarLlegar a casa del curro, duchar a mis dos fieras pequeños, tumbarme a descansar y leer este portento de relato es de esos pequeños placeres de la vida. Me encanta que seas literal porque lo real siempre me gusta mas que la ficción. Lo del 15-M es buenísimo. Comunidad, hoy hemos ido a pintar la casa de un hombre que tiene 58 años y en 2024 en un accidente perdió a su mujer y a su hija, le he hablado del blog y de centauro, que tambien paso por algo parecido. Espero que visite el blog. Es muy buena persona. El lunes seguimos con el trabajo y le preguntare si vio el blog. Eres un crack!!
ResponderEliminarDale recuerdos al hombre de mi parte y dile que si aquí puede encontrar algo de consuelo o tal vez distraerse un rato, estaremos encantados de recibirle, de que participe, incluso de que se una a la maravillosa comunidad donde encontrará apoyo y comprensión, más allá de la lectura y/o literatura. Ya sabes, si puedo serle útil en algo, dale mi correo electrónico personal y que me escriba: pedroantoniobarrachinacerda@gmail.com. Gracias por compartir con la comunidad esta delicada situación. Aquí no solo estamos para la diversión, sino para cuando somos necesarios en cualquier frente, dentro de nuestras posibilidades y limitaciones.
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