jueves, 5 de marzo de 2026

SIN TÍTULO (relato poético)

Colaboración de Riotrankilo

(Gustavo Giner González)



¿Te acuerdas?

Hace veinte años.

El relato poético fue el final de nuestra intensa aventura y el momento perfecto para rememorar todos aquellos años de amistad y de una profunda unión y conexión que nos había llevado por variados escenarios y vivencias.

Bukowski apareció cuando el alumno estaba preparado.

Bukowski fue el padrino del relato poético. Nos enseñó la forma. Y lo hicimos. Nos pusimos a teclear todo lo que nos oprimía y a contar todo lo que habíamos vivido. Bukowski nos puso la mano en la espalda y nos sujetó la cabeza para que potáramos todo aquello.

Y salió.

Vaya si salió.


Para la conmemoración 2026, veinte años después, he vuelto al lugar donde sucedió mi parte de aquello. El Paraíso, en Villajoyosa.

Corría el año 2006.

Principios.

Por aquel entonces ya lo habían conseguido. Habían conseguido institucionalizarnos.

Por aquel entonces el mundo se había convertido ya en una especie de psiquiátrico, donde cada ingreso era un logro y cuantos más locos, más sujetos de ensayo para poder probar sus nuevos tratamientos en estudio.

La sociedad se había convertido en la SLMLSSMD.

Sociedad de la Linealidad como Método de Liberación o Sumisión Según se Mire, Depende. 

La llamaremos la Sociedad de la Linealidad, donde cada ser humano se convierte en una red de patrones calcados, donde todos parecemos diferentes pero hacemos lo mismo, donde pensar por uno mismo no es rentable.


Bebo un líquido verde, dulce con sabor a chusquillas garrapiñadas. Enfrente tengo el mar que fue testigo de aquello.

Para la conmemoración, le pedí a un colega un favor, necesitaba una cápsula del tiempo que hiciera de conductor al pasado. Edgar me dio la llave. Y con ella me he preparado una trompetilla origami de unas hierbas que cuando me la pasó Edgar parecía jodido. Y cuando las cogí pensé joder qué cojones. Olía a mierda. De verdad. Pensé que me había dado la bolsa de la caca del perro y no había visto algo así antes, no era verde. Igual me ha dado la bolsa de lavanda para los jabones, pues era morada. Y no sabía su nombre así que le puse Jack Herer en honor a aquel relato poético inmortal.


Por aquel entonces la Sociedad de la Linealidad ya había comercializado un nuevo sintético: YouTube.

Tres colegas residentes de la institución que habían sido compañeros en el pabellón de Pay Pal y que tendrían la misma edad que nosotros, por aquel entonces, sintetizaron la nueva aspirina sin tener ni puta idea de lo que estaban a punto de crear.

Solo faltaba un año para que la Sociedad de la Linealidad presentara su pastilla estrella: El primer iPhone y poco después nació Android, con su nueva tecnología de pantallas táctiles.

Por aquella época también nació Twitter y Blogger se consolidaba saliendo de su versión beta. Myspace pegaba fuerte pero sería desbancada.

Nos estaba creciendo un apéndice y no nos dimos cuenta. El mundo estaba cambiando a pasos agigantados entrando en una vorágine de ciencia ficción, nos la estaban metiendo doblada, pero fue suave, con lubricante, entró sutil, adornada de besos y caricias. Y nos gustó, ¿cómo negarse? Era demasiado bueno.

Estábamos en la prehistoria tecnológica viviendo en cuevas y la Sociedad de la Linealidad nos cogió de la mano y nos llevó al exterior.


Pero por aquel entonces, Bro ¿te acuerdas? Eran otros tiempos.

Éramos otros personajes.

El relato poético fue la tabla de salvación a la que te aferras en un naufragio, la llama que te alumbra cuando estás en la mierda.

Tú estabas ingresado en el pabellón Ken Kesey volando sobre el nido del cuco y a punto de subirte al bus lisérgico. Yo estaba de paciente con una mejora de celador en el pabellón Jack London como un vagabundo de las estrellas.

Nos unía la línea costera.

Tú en aquel bastión de hormigón que desprendía nubes tóxicas, refugiado y atrincherado en aquel cuarto piso que no podría haber sido más underground y que se convirtió en la base de operaciones del relato poético.

Entrar allí era como meterse en una especie de Área 51. Estabas jodido.

Mi pabellón tenía mejores vistas y brisa marina. El mar, hablé mucho con el mar. Desde el apartamento aquel, en la urbanización Garden Court se podía ver a lo lejos la silueta del pabellón donde tú estabas y era una sensación que no sabría describir, saber que estabas allí tecleando sin parar, rodeado de libros y música, pero sobre todo libros, amontonados en todas partes, montañas de libros que cada semana cambiaban.

Y aquel sofá estratégico cual nave interestelar en la que viajar a través del cine, la música, los libros, la imaginación, la meditación, la fitofumación y la observación.


Por aquel entonces hacía nada que Mägo de Oz había parido Gaia II, un álbum doble que era mescalina para los sentidos.

En las emisoras se había colado un tal Daddy Yankee con el éxito Gasolina, ¿curioso verdad?

Yo seguía escuchando a diario al Melendi callejero cuyas letras y ritmos provocaban un torbellino de sentimientos.

También había conseguido el directo de Gossos que era una puta locura.

Y me había enganchado a Ray Charles.

System of a Down.

Offspring.

Oasis.

Mike Oldfield.

Monjes Budistas.

Gwendal.

Ska-P.

Mojinos Escozíos.

Y por supuesto, cómo no, imposible olvidarse de él, El Chivi. Fue el gran incomprendido. Chirrió en los oídos de casi todos los institucionalizados, la gente oía una canción suya y aparecían todos los frenos imantados mentales que te alejaban de él e impedían descubrir lo que realmente había allí. La Sociedad de la Linealidad nunca lo aceptó, pero para nosotros fue gloria bendita.


El relato poético se llenó de exaltaciones a la amistad y de todas aquellas locuras que habíamos vivido a lo Jack Kerouac, Neal Cassady, Allen Ginsberg, Burroughs, Hunter Thompson y todas las voces de la contracultura de las cuales habíamos bebido.

Y se agitó con un cóctel de Rajneesh, Gurdjieff, Krishnamurti y todas las filosofías y creencias que se habían ido cruzando, como aquel vivir sin cabeza. Y se aliñó con algo de K. Dick, Fredric Brown, Asimov y Lovecraft.

También se llenó de gritos, escupidas y vomitadas a la Sociedad de la Linealidad y se adornó con un manto de surrealismo de voz propia que brotaba de unos personajes tipycollianos que vestían túnicas swámicas y que estaban en continuo experimento meta analizando la realidad y tomándose la vida como una gran broma cósmica.

¿Te acuerdas de Ya Lo Sé?

El tao del relato poético.

Los poemas que llegan cuando llega la poesía con las sirenas puestas y llaman a la puerta.


Y llegaba el día, el encuentro, el reencuentro.

Bajaba feliz por las escaleras o salía a toda prisa del curro. Giraba la llave. El motor del coche arrancaba. Nervioso salía a la autopista bailando y con la música a tope y parecía que tuviese que recorrer el país de punta a punta en esos pocos kilómetros interminables.


¿Habrá escrito otro de cucarachas?

Sí por favor, dime que sí, me chiflan los de cucarachas.

Y en la gaso le habrá pasado algo digno de poema fijo.

Y seguro que ha escrito alguno de esos largos que te hacen despegar, te lanzan a la estratosfera, te sacuden, te remueven, te llevan a mil paraísos entre carcajadas y luego te estrellan contra el Everest y allí tirado y atrapado entre los amasijos de la nave te masturban hasta correrte con fuegos artificiales incluidos.

Y entonces llegaba a la rotonda de la universidad, ya faltaba poco, recto y luego giraba a la derecha y aparecía el puente rojo, ya casi ya casi, a ver si me he equivocado otra vez de rotonda, ah no, siempre lo parece pero nunca te pasas, intermitente, freno de mano. Creo que nunca olvidaré aquel barrio ni aquellas casas, ni aquel portal, ni aquel timbre que al pulsarlo podía suceder cualquier cosa y por eso siempre miraba a los lados para ver si había alguien, lo cual, de ser así, añadía más risa al asunto.

Y subía aquellas escaleras que tantas veces había subido a cuatro patas después de noches eternas que reseteaban y sanaban el alma.

Y allí estaba esperándome con una sonrisa aquel con el que había dormido bajo las estrellas y en celdas de castillos abandonados, aquel con el que había tenido un bautismo bajo aquella cascada, aquel cuya risa era mi risa, aquel con el que había compartido las páginas de los libros más raros, aquel con el que había accedido al multiverso onírico, aquel que me había acompañado en el tránsito de la adolescencia y la juventud, aquel con el que había reído hasta quedarme sin risa, aquel con el que había escenificado los mil y un psicodramas freudianos, aquel que me había hecho conocer a todos aquellos personajes que fueron apareciendo en un desfile de locura extravagante, aquel con el que había actuado en innumerables puestas en escena de talento improvisado que desternilla al más cuerdo, aquel con el que había soñado con las shaktis más místicas y sexuales diosas de los humanos más frikis de todos los frikardos cuatrojos del planeta, aquel que había cerrado la persiana, estaba sentado en el sillón entre ceniceros rebosantes y olor a almizcle afgano dulce.

Y allí, en aquel santuario místico underground, tras las revelaciones de los nuevos descubrimientos, musicales, literarios y cinéfilos, nos sentábamos, nos acomodábamos, encendíamos la roja llama y por turnos leíamos lo escrito hasta entonces, entre nubes de humo azul.

Y allí estábamos, tras más de una década, desde que nos veíamos en el Chechare o en el Colacao del poli, poco más de una década desde que había leído mi primer fragmento literario, mi primer texto en un relato breve de Khalil Gibran. Se llamaba 'El loco' y empezaba diciendo, "Me preguntáis cómo me volví loco". Si lo hubiera escrito yo tendría que haber empezado con un "Me preguntáis cómo no me volví loco". Y la respuesta sería más sencilla y menos poética que la de Gibran. Sería porque encontré a otro loco con el que compartir la locura.

Allí desaparecía todo, absolutamente todo. En aquellos recitales se agitaba la magia, el zen, el esoterocultismo, las religiones, las creencias, lo absurdo, el humor, la sátira, el cine, los cómics, los recuerdos, los sueños, los miedos y las alegrías, se celebraba la existencia y todo lo que había habido en ella. Todo en un pulso psicodélico de luces y colores metamórficos y ascendente en el que la seriedad escaseaba, pues era inevitable carcajearse cada dos o cinco frases.

Y al regresar de aquellos viajes, nos esperaba la música, los cómics más locos y el cine.

Fue pócima para el alma.

Fue una suerte de viaje.

Fue el retrato de una época.

Aquellos swamis murieron allí entre manuscritos y nadie los encontró, aunque dicen que no estaban muertos.

Luego reencarnamos en mil vidas y atravesamos infiernos mil y noches oscuras del alma.

Hoy estoy sentado en mi sillón esperando que vengan Ana y Alba. La vida después de aquello nos dio candela de la buena, en parte, si pudimos remontar fue por las bases que aquello aposentó en nosotros.

Y tú estás en la otra punta del país con tu mujer y tu cuñada descubriendo el norte y sus regalos.

Durante estos días he estado viajando al pasado a través de la música, los recuerdos y el único manuscrito que sobrevivió de todo aquello. 

He estado en aquella época y en infinidad de lugares estratégicos que hicieron de escenario en nuestro particular On the Road.

Espero que te haya hecho viajar también a ti.


Irremontables distancias amagan con escindirnos del ser si el acercamiento se fustra.


P.D. Como colofón a este particular homenaje he estado haciendo algo que siempre quise hacer pero nunca me atreví por el respeto que me producía: escribir un rap. La razón por la que me producía respeto es porque en España, desde mediados de los 80, empezó a nacer una cultura rapera, que aunque influenciada por el hip hop estadounidense, dio lugar a un estilo propio que se llenó de voces como SFDK, Violadores del verso, Club de los Poetas Violentos, Falsalarma, Def Con Dos (rap metal) y nuestro querido paisano Nach, entre muchos otros. Y fueron artistas increíbles cuyas letras eran una locura, así que sin pretensión de ni siquiera acercarme a ellos, pues son artistas de otro nivel, he querido tan solo jugar como un niño a ser ellos y crear un rap (utilizando el juguete que nos han puesto en las manos recientemente, la IA), sobre aquello que vivimos. Así que desde el respeto al Rap español aquí tenéis mi versión de aquella época donde el Relato Poético nos salvó.

Relato poéticohttps://suno.com/song/c1c8f4b2-7a09-462d-9a8c-3f52ecb2fa0f.


Marzo de 2026

22 comentarios:

  1. ¡Que pasada! Ya había sido flipante leerte hasta que llegó el broche final. Que locura la composición musical. Gracias por este regalo.

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    1. Muchísimas gracias por valorarlo, es un placer contar estás historias que fueron tan importantes para nosotros

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  2. Esto es empezar bien la mañana. Este blog es la ostia, tío ✍️ un 10 pero componer musica ya es la ostia.

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    1. Muchísimas gracias, yo la mañana la he empezado con nervios pero me la acabas de alegrar con tu comentario

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  3. Estas colaboraciones si

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    1. Muchísimas gracias es un placer colaborar en este proyecto con esta comunidad tan increíble

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  4. He disfrutado mucho esta colaboración y espero que no sea la única, me gusta la combinación entre lo que escribes y como lo escribes y la música es tu seña de identidad, compones muy bien y las bases que utilizas son buenas. Si alguna ves vuelves a no atreverte a algo, HAZLO porque con el RAP lo has bordado.

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    1. Hortelano eres uno de los pilares de esto, para mí también es súper importante tú valoracion y tus palabras, las dudas y los miedos siempre están, no dejes nunca de ser parte de la comunidad Please. Muchísimas gracias

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  5. Que relato mas guapo y el rap me una pasada

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  6. Que suerte tener buenos amigos

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  7. Es genial colaborar en un blog con una comunidad tan increíble, muchas gracias por comentar, sois la hostia

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    1. Conciso y directo tu comentario, me ha llegado directo al corazón

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  9. Sincero. Auténtico. Esencial. Complejo. Emocionante. Al grano. Se nota el trasfondo de esa influencia bukowskiana que pretendía transmitir el realismo sucio, pero al mismo tiempo tienes un uso de lo metafórico con musicalidad lírica capaz, a su vez, de transmitir las vivencias y hacer que el lector se sienta parte de ello, esté allí. Me ha sorprendido mucho la conexión paralela que haces con el inicio de las vivencias que nos condujeron al relato poético y las tecnologías digitales emergentes de Silicon Valley, que en ese momento eran casi nada y menos (además de totalmente desconocidas para nosotros). La metáfora de la locura versus cordura y la ambigüedad sobre quién está cuerdo y quién loco, con guiños literarios de nivelón (Kesey y su obra maestra, precisamente sobre la locura; London y su última obra, que a su vez es una oda a la lectofilia), es de envergadura: cogiste el tema de un antiguo relato poético ('NO CREO EN LA LINEALIDAD') y lo transformaste en la Sociedad de la Linealidad, construyendo un juego literario que es una excelente crítica a la sociedad, pero no explícita ni directa, sino que cada lector debe deducir atando cabos y conectando puntos. No falta nada: los guiños musicales ambientan para crear atmósfera y contextualizar; las influencias literarias, contraculturales y espirituales también generan una idea global sobre lo transmitido que, junto con la reconocible atmósfera literaria bohemia de clandestinidad, trasladan al lector el espíritu, la esencia de lo que era el relato poético y como bien dices, sin duda, el retrato de una época. Los constantes guiños y referencias a relatos poéticos escritos en la época (Ya Lo Sé, Jack Herer, "¿Habrá escrito otro de cucarachas?", etcétera) son regocijantes y le dan caché elegante al conjunto del relato poético como si fuera un significativo estilo literario propio. Me ha encantado la parte donde coges el coche y vienes a verme, por los detalles y hacerme estar ahí, nervioso, a tu lado, emocionado. Y supongo que se acaba el límite puesto por Blogger para comentar, así que no me la juego: si bien el relato poético denota una gran evolución literaria a todos los niveles, en referencia a lo que escribías hace 20 años, la canción que has compuesto con IA simulando un tema de rap ya se sale. Arreglo a lo que me ha hecho sentir y como copartícipe contigo de aquellas vivencias, nunca nada de lo creado a nivel literario por nosotros ha sido tan esclarecedor y me ha hecho vivirlo con tanta intensidad, emoción, sinceridad y autenticidad. A destacar la parte final, donde instas inespecíficamente a que todo el mundo suelte todo lo que lleva dentro y lo convierta en relato poético. Brutal el doble curro para esta primera colaboración que da el pistoletazo de salida al nuevo apartado. Gracias por este regalo.

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  10. 🫪joder Bro no había barajado la posibilidad de que comentaras nada pues ya habíamos hablado por privado, pero este metanalisis ha sido brutal, fijate al final parece que está gustando. Y si en la canción instó a la gente a coger la pluma y utilizarla para exorcizar lo que sea que les enquiste el Alma, pues tú y yo ya probamos esa medicina y fue pócima para el alma

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    1. Sí que parece que está gustando, sí. Luego veremos el contraste cuando subamos lo viejo y a mi juicio desfasado, para compararlo, aunque eso tardará un poco porque, como sabes, ya tengo varias cosas preparadas que han surgido espontáneamente estos días, inspirado por tu desinteresada implicación. Ya sabes que siempre me gustó mucho lo que escribías y ahora bastante más si cabe. Ya te digo, medicina y pócima que nos ayudó mucho en aquella época y bueno, aquí estamos compartiéndola con esta inimaginable comunidad que parece un sueño hecho realidad. A ver si le puede servir a alguien más. Sería un inmenso gozo. Pero tú, además de lo literario, te has desmarcado de esta realidad para irte a otra dimensión con la música y lo que transmites a través de ella. ¡Bendita IA que está permitiendo algo que no hace tanto era una potencial faceta oculta de tu inmenso talento! Gracias por ser mi amigo de toda la vida y haberme dado el espacio para ser yo mismo siempre, sin juzgarme y apreciándome de verdad con todas mis cosas.

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  11. Amigo eres un crack. Muy bueno y el rap insuperable

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  12. Muchísimas gracias, nunca había hecho nada igual, tenía mis dudas, así que te lo agradezco

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  13. ¡QUE BUENOOO! Que pasada tío, flipas que relato, esto empieza muy fuerte. Tío el rap ya es otro nivel, ostia lo que me has recordado a canciones de nach, el chojin... ese estilo, lo he escuchado 3 veces ya. ¡Que máquina!

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  14. Muchas gracias J. Antonio! Otro pilar imprescindible. Lo cierto es que he escuchado mucho rap y Nach sin duda es el maestro de maestros, ojalá tener su talento. Muchísimas gracias por comentar siempre.

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