viernes, 20 de marzo de 2026

ESTRELLA FUGAZ (relato poético)

 Colaboración de Mery Baute

(María de las Mercedes Baute Aledo)



Ella tiene 19 años y nada de inocencia, totalmente expuesta a la violencia desde muy pequeña, su realidad le ha hecho normalizar prácticamente cualquier circunstancia, mira la vida con una mirada desafiante, sin miedo y con garra, sus ojos destilan vino viejo, te hipnotiza, tiene una agudeza impactante, está alerta, despierta y viva, es una mujer inteligente, segura de sí misma, no acepta victimismo y tiene claro lo que quiere en su vida, para ella muchas veces el fin justifica los medios y no la verás flaquear, porque no te necesita, es independiente, sabe nadar en el fango y es lo mas camaleónica que conozco. Ella igual da todo por ti que te lo quita de un plumazo. Nació para ser libre y si te ama pocas veces vivirás algo tan intenso y apasionado. Con ella te sientes invencible, su sonrisa hace que no pueda dejar de mirarla, no es solo belleza, es que transmite un poder hechizante. Me enamoré perdidamente, de su historia, sus vivencias, de su voz, el sonido de su risa, del calor de sus manos... Yo siempre supe que una mujer como ella es de la vida, de sí misma, del aire... pero no mía, nunca me perteneció. Ese día entendí que no iba a ser eterna, que hay personas que solo vienen a vibrar en una sola frecuencia, te hacen volar y capturas a su lado momentos inolvidables pero son efímeras y esto tenía un final. Aun consciente de lo que dolería me quedé, porque simplemente no podía marcharme.

Ella aquella tarde, miró al cielo, me cogió la mano, me miró a los ojos, tenía un brillo especial y me transmitió una paz que nunca antes había sentido y como si de una estrella fugaz se tratara se arrojó desde el acantilado que tantas veces fue testigo de nuestro amor y cayó al mar, en ese momento entendí que ella no llegó a mi vida para envejecer conmigo, únicamente me regaló su presencia para enseñarme a vivir.

Han pasado 30 años y jamás he vuelto a ver ni a sentir su esencia en ninguna mujer que he conocido, mi corazón le pertenecerá siempre. Dicen que la tengo idealizada, que no sería para tanto, incluso he tenido que llegar a escuchar algo tan desagradable como qué bien tenía que follar.

Déjenme decirles, queridos ignorantes, que ustedes jamás entenderán este idioma y que estáis destinados a ser ineptos emocionales. Pero no os culpo, sin ella yo seguramente pensaría igual.

Besos al cielo.

Tuyo por siempre.

Darío.


Marzo de 2026

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