domingo, 22 de marzo de 2026

ÁNGEL "EL REY DEL MUNDO" (relato poético)

"O estudias o trabajas, tú verás, es lo que hay".

Corría finales de 1991 y servidor tenía 16 tacos apenas.

En plena adolescencia me sentía con una carga psicológica importante y una responsabilidad tremenda a mis espaldas, pues la tonalidad de las bienintencionadas palabras de mi entorno familiar, eran percibidas por mi cabeza como amenazas condicionantes que sonaban a un determinismo dualista y escatológico radical.

El tono coactivo sugería que debía tomar una decisión obligatoria entre el camino A y el camino B sin otra opción posible.

Había repetido dos cursos seguidos y en ese mismo momento acababa de suspender todas las asignaturas de octavo de EGB; era dos años mayor que el resto de mis compañeros y había agotado el tiempo reglamentario de permanencia en Enseñanza General Básica, así que, a bote pronto, dije: "pues... trabajar".

Por descontado que nunca quise ni estudiar ni trabajar, mi mente adolescente solo quería dedicarse a la vida contemplativa, pues nadie había conseguido entusiasmarme con nada y por tanto, todo lo que hacía en mi vida lo hacía por obligación y al tener un carácter más o menos tranquilo, no me oponía, pero tampoco prestaba la mínima atención, iba al colegio por inercia; era un perfecto zombi de la inercia social estandarizada.

Mi opinión respecto a la vida siempre ha sido muy clara: yo no pedí nacer (al menos que recuerde y sepa conscientemente) y tampoco se me pidió nunca opinión sobre nada de lo que hay establecido, por tanto, desde la infancia sentí que todo era por obligación y esa obligación formaba parte de las especulaciones, imaginaciones, inventos, fantasías y delirios de otros seres humanos con los que no me sentía identificado, por ese motivo siempre fui raro, extravagante, excéntrico, disruptivo, ajeno a todo y todos.

De ahí que siempre tuviera cierta sensibilidad especial y un acercamiento innato, natural, espontáneo, hacia todo lo raro, extravagante, excéntrico, disruptivo, ajeno a todo y todos.

Encontré mi hogar en los lugares más inesperados: el orientalismo, el ocultismo, el naturismo, el librepensamiento, la contracultura y sin duda los libros... los libros elegidos por mí en total libertad, para explorar, descubrir y encontrar mis propios tesoros, sin coacciones externas, evaluaciones constantes, presiones estresantes.

Aquel adolescente que fui solo buscaba una respuesta a la pregunta más sencilla: dame un motivo convincente de por qué debería... pues cumplir con cualquier debería social; a ese adolescente le parecía una pregunta lícita, pero nadie fue capaz (o no quiso) responderle más allá de los procolarios "porque sí" o "porque así es como está estipulado y funciona el mundo" o variantes de lo mismo.

Pero incluso voy más lejos si cabe: ¿Y qué pasaría si, a pesar de darme alguien una explicación convincente, yo dijera: "vale, me parece genial, pero yo no creo en ello, discrepo por completo y no voy a seguir ninguno de los caminos estipulados"?

A veces me pregunto: cuando mi madre decidió tenerme, porque era su sueño en la vida (pero no el mío), ser madre... ¿alguna vez se preguntaría qué pasaba si tenía un hijo así y las consecuencias que eso acarrearía para todos, pues evidentemente la sociedad es un péndulo normativo que oscila por inercia a toda velocidad y no va a tener en consideración a nadie que no esté de acuerdo, pues o si no se detendría ipso facto, por tanto arrasará a cualquiera que se ponga por en medio; o simplemente dio por sentado que tendría un hijo obediente, que estudiaría para llegar a ser alguien en la vida, incluso un Premio Nobel de Medicina o Fisiología que encontraría la cura para el cáncer o en su defecto, al menos estudiaría oposiciones y tendría un sueldo estable hasta la jubilación, siendo un hombre de bien?

Ahora que hay tanta (aparente) preocupación por la salud mental y la tasa aumentada de suicidios... ¿alguien será capaz de preguntarse si es que a lo mejor el problema no es de los individuos, que no pidieron nacer ni tampoco firmaron acatar lo que hay, mucho menos estar jodidos, sino de la inercia pendular de la sociedad y cómo funciona el mundo humano en general?

Pero así son las cosas (como siempre me decían) y no me quedó más remedio: tenía que elegir, sí o sí, entre dos opciones, o estudiar o trabajar.

Elegí trabajar como quien elige por elegir, a boleo, pero nunca imaginé lo que me esperaba, por tanto decidí ser un resistente pasivo: hacía el mínimo y mal hecho para que me echaran cuanto antes; al principio coló, pero por el tiempo mis padres empezaron a coscarse de que algo no cuadraba y no tardaron en atar cabos, lo cual hizo que estuviera siempre de conflicto en conflicto con mi madre, pues nuestros respectivos caracteres chocaban a diario.

Me vi atrapado en una telaraña de la que no podía salir, pues nunca tenía trabajo estable y cuando lo tenía ganaba el equivalente a unos 500 o 600 euros, en bukowskianos trabajos de mierda no cualificados, que encima era incapaz de mantener, porque siempre estaba entre Pinto y Valdemoro, entre la espada y la pared, en una contradicción saturante: necesitaba dinero para vivir y leer (mi tiempo de ocio y descanso con el que coger fuerzas y seguir adelante), pero al mismo tiempo odiaba trabajar... el tiempo de trabajo se me hacía eterno y al no rendir bien me echaban pronto.

Era un puto caos de persona, un desastre, una desgracia humana en toda regla, que poco a poco se fue convirtiendo en un parásito social, un insecto urbano inmune a esta sociedad, como cantaba el grupo de ska punk combativo Ska-P, que intentaba vivir lo máximo posible (que no era mucho) de sus padres, aunque sabía que no terminaría de cumplir con el popular refrán: nunca iba a vivir de mis hijos porque siempre tuve claro que hijos no tendría jamás.

Y ser un despojo, un desperdicio inservible e improductivo para la sociedad, hizo que solo me sintiera identificado, bien, a gusto, cómodo y en mi salsa con otros "despojos", "desperdicios inservibles e improductivos" para la sociedad (en los términos convencionales a nivel social, evidentemente); ellos eran mis verdaderos, sinceros, auténticos, genuinos y transparentes amigos, los únicos a los que elegiría sin dudar ni un momento para quedarme en una isla desierta o sobrevivir a una catástrofe nuclear.

Y fue gracias a un trabajo de esos, que odiaba con toda mi alma, donde lo conocí.

En el verano de 2002 llevaba unos meses sin trabajar y las cosas estaban poniéndose tensas en casa, con el tira y afloja de "tienes que buscarte ya un trabajo sí o sí"; los meses finales de 2001 y primeros de 2002 habían sido los más duros de mi vida hasta ese momento, al trabajar como montador de cubiertas metálicas; necesitaba un descanso prolongado, pero ya estábamos en el verano y la cosa se calentaba en casa (yo lo alargaba hasta el extremo máximo, cuando la atmósfera se volvía irrespirable) y decidí apuntarme a una ETT, Persigest, creo que se llamaba, si mal no recuerdo.

Me dieron una sustitución de verano en una gasolinera Shell.

A partir de entonces inauguré mi última etapa de trabajador remunerado, en diferentes gasolineras de Alcoy y la última en Alicante; desde el lunes, 25 de mayo de 2009, cuando me echaron de la última gasolinera (una Tamoil que hay a la salida de Alicante), no he vuelto a trabajar; desde entonces soy simplemente el vagabundo ilustrado.

Estaba nuevamente en una sustitución de verano, pero esta vez en la doble gasolinera Total (luego Galp) que hay a la salida de Alcoy, dirección Cocentaina.

Era el verano de 2003.

La situación en casa se puso fatal... a mi padre le diagnosticaron un cáncer derivado precisamente del trabajo (trabajó reparando material ferroviario y por tanto respiró amianto a toneladas durante décadas; murió un año y medio después; obviamente, la sociedad pendular y el famoso estado del bienestar no le dio ni las gracias por sus servicios prestados ni indemnización alguna) y yo seguía con mi batalla diaria por salir adelante, pero sabiendo que me iba a quedar pronto sin padre, pues el neumólogo me dijo, en privado y sin rodeos: "el 100 % de los casos de mesotelioma muere".

Y en ese tránsito vital difícil, apareció el Ángel, uno de los seres humanos más maravillosos que he conocido en toda mi vida.

Estaba en el turno nocturno, sustituyendo a una compañera que se fue de vacaciones, cuando apareció el Ángel por primera vez en mi campo perceptivo.

Iba desastrado, con un viejo Opel Corsa desvencijado, medio calvo, bien afeitado, con barriga prominente pero sin sufrir una gran obesidad (típica barriga cervecera, que se suele decir); tenía 46 tacos; pero su mayor característica es que hablaba atropellado y prácticamente no se le entendía, arrastrando las palabras y sin vocalizar muy bien, debido a la cantidad de speed (anfetamina en polvo) que esnifaba.

Su personalidad enganchaba enseguida, pues era muy gracioso, dicharachero y un excelente ser humano, sin maldad, sin dobles intenciones, sin hipocresía ni pensamientos retorcidos, manifestándose con franqueza y máxima sinceridad, sin distorsionar los hechos ni los sucesos, a pesar de sufrir una esquizofrenia paranoide que le hacía creerse una especie de mesías crístico que había venido a salvar el mundo (y por la cual llevaba media vida en tratamiento psiquiátrico).

De ahí que tanto por su parte como por parte de la sociedad fuera apodado "El Rey del Mundo".

Cliente habitual de la gasolinera, los compañeros ya lo conocían de sobra y era apreciado, así como respetado, pues a pesar de sus excentricidades particulares, su comportamiento social en lo básico no era errático y su bondad innata hacía que muchos personajes de los bajos fondos con los que se relacionaba (yonquis, adictos) se aprovecharan de él, generando empatía y un tratamiento cariñoso y respetuoso, aunque distante, hacia su persona en la gasolinera, motivo por el cual era cliente habitual.

Lo conocí en la soledad de una eterna noche, un día entre semana cualquiera, que vino a repostar y se quedó allí hablando conmigo, separados por el enorme cristal de la caja, donde yo estaba sentado y tenía el control de los surtidores para autorizar las cantidades de combustible que los escasos clientes que pasaban por aquel lugar me pidieran, previo pago.

Enseguida percibí que era un cliente habitual cuando me preguntaba por los compañeros, citando sus nombres y detalles concretos y aunque al principio tuvimos un trato cordial, protocolario, más pronto que tarde nos fuimos soltando, reconociéndonos mutuamente como seres libres, sinceros, que van más allá de lo convencional y les gusta la espontaneidad.

A partir de entonces Ángel, "El Rey del Mundo", vino casi todas las noches que me tocó turno nocturno de trabajo, a lo largo del verano de 2003 y un año después, también en el verano de 2004; esos momentos eran divertidos, sincopados, fluidos, sinceros; Ángel, "El Rey del Mundo", era un ser humano excepcional, aunque para muchos solo fuera un loco más sin credibilidad alguna, ni se tomaran la molestia de escucharle, de intentar entender qué había más allá de su habla atropellada y muy difícil de descifrar o simplemente de escucharle, de reír con sus divertidísimas ocurrencias, vivencias tronchantes, pues Ángel, "El Rey del Mundo", era inocente como un niño pequeño sin maldad ni dobles intenciones, transparente, travieso, bromista, sensible, uno de los seres humanos más cachondos que he conocido y que más me han hecho reír a mandíbula batiente; era regocijante ver cómo le brillaban los ojos al contarte sus travesuras sin maldad alguna, riendo estruendosamente mientras te lo contaba, con una risa esperpéntica que resonaba como mil campanas en el vacío de noches desoladoras y eternas, donde el tiempo se dilataba sin límite y las horas no parecían pasar, hasta que llegaba Ángel, "El Rey del Mundo", con su reconocible Opel Corsa desvencijado y el asunto cambiaba por completo, consiguiendo aquel excelente ser humano, sin pretenderlo, que me olvidara de la mierda de trabajo que tenía, de la mierda de situación dramática que había en casa y por unas horas, que ahora sí, pasaban volando, estuviera distraído, riendo sin parar, regocijándome con las aventuras, peripecias, travesuras, ocurrencias del Ángel que, por unos momentos, fue, efectivamente, "El Rey del Mundo"... de su mundo, que durante esas ocho horas también era el mío... de mi mundo, que durante esas ocho horas también era el suyo.

De entre todo el amplio catálogo de momentos inolvidables que tuve con Ángel, "El Rey del Mundo", en los dos veranos que trabajé en aquella gasolinera, un par destacan por encima del resto.

El primero fue una vivencia inesperada, cuando, trabajando en un turno cualquiera, Ángel apareció por allí y mientras hablaba con él, poco tiempo después paró un Renault Clio azul de 2001, del que bajaron mis amigos Gustavo, Charly y Clara, vestidos con túnicas; en silencio y sin mediar palabra alguna, se acercaron a nosotros dos, se arrodillaron ante mí y empezaron a alabarme y hacerme reverencias, como si fuera un gurú o un dios; aunque se trataba de una broma espontánea, fortuita, performativa y arquetípica de nuestro sentido del humor, Ángel se quedó impresionado y desconcertado, no pudiendo desconectar ya del suceso, una broma de las nuestras, sin mayor importancia, que para Ángel supuso otra cosa que, a pesar de saber en el fondo que era una broma, nunca paró ya de comentarme (en valenciano y carcajeándose): "Yo me creo El Rey del Mundo, pero... ¿quién cojones eres tú, Pedro, que vienen a adorarte? ¿Dios? ¿El demonio?"; evidentemente, ninguno de mis tres amigos sabía quién era Ángel.

El segundo era la historieta más graciosa a mi parecer de todas las travesuras que había liado y me contaba cada noche, cuando, un día cualquiera, se vistió de militar y se puso galones de capitán (tres estrellas de seis puntas) en los hombros, para acudir al cuartel de la policía nacional, donde ya lo conocían y hacer cuadrarse al comisario, que, cuando vio que era él, según me contaba el Ángel, estallando en carcajadas, al yo preguntarle, partiéndome la caja: "no me jodas que hiciste cuadrarse al comisario... ¿y qué pasó?", respondía: "me corrió a hostias por toda la comisaría de parte a parte".

Al finalizar el verano de 2004 determiné que había finiquitado mi estancia en Alcoy y decidí probar suerte en Alicante; acabé nuevamente en una gasolinera, pero durante casi un lustro; pocos meses después mi padre murió; no pocas veces me acordé de Ángel, "El Rey del Mundo", y todas las vivencias que había tenido con él, especialmente en los malos momentos alicantinos, que no fueron pocos; tras volver a Alcoy, en el verano de 2009, una de las veces que pasé por aquella gasolinera donde conocí al maravilloso Ángel, "El Rey del Mundo", para repostar, le pregunté a un ex compañero, llamado Andrés, qué había sido de Ángel y me dio la triste noticia de su fallecimiento, un par de años atrás, mientras dormía.



Marzo de 2026

sábado, 21 de marzo de 2026

'EL LIBRO DEL Tao LIBERADO' de Laozi (reseña)

Acabo de leer (por segunda vez) EL LIBRO DEL Tao LIBERADO.


   Aunque en realidad el autor es desconocido, la tradición taoísta china se lo atribuye a Laozi, también escrito anteriormente Lao tse. Esto no es un nombre propio, tampoco apellido alguno. Es más bien un título genérico e inespecífico que se usa en China como muestra de respeto. Significa "Anciano Maestro" o, para ser exactos con esta traducción aquí reseñada, "el viejo maestro" en chino. Los expertos, estudiosos y sinólogos barajan varias hipótesis sobre la verdadera identidad del presunto autor, que oscilaría entre Lao Dan (contemporáneo de Confucio, no hay fecha específica, abarcando las especulaciones entre los siglos VIII y V antes de la Era Común, aunque esta identidad ya fue puesta en duda desde el siglo XII de la Era Común), Taishi Dan (tampoco hay fecha específica, abarcando las especulaciones los comienzos de la época de los Estados Combatientes, siglos V y III antes de la Era Común), Li Er (otro personaje de la época de los Estados Combatientes) o Lao lai zi (completamente descartado). Otros eruditos chinos especularon con Huan Yuan (también conocido como Guan Yin) e incluso Zhuangzi. Ninguna de estas hipótesis tiene fundamento suficiente a mi parecer, así que lo más probable es que fuera una prolongada compilación y elaboración en la que intervino toda una escuela (o varias) a lo largo del tiempo, partiendo de un texto original escrito muy probablemente por un único autor desconocido.

   Cuando decidimos embarcarnos en la lectura de ese clásico filosófico, espiritual y/o sapiencial de la cultura china (ya universal y traducido a casi todas las lenguas) llamado 'El Libro del Tao', lo más importante a lo que debemos prestar atención es a la traducción. Básicamente existen 2 tipos de traducciones: las volcadas al castellano desde una lengua intermedia, principalmente inglés, alemán o (en menor medida) francés y las traducidas al castellano directamente del chino. El primer tipo esencial de traducción es más sencillo y por tanto el abundante a nivel editorial, pero deficiente según yo lo veo. 

   A mi juicio deberíamos buscar siempre traducciones directas del chino, más complicadas de encontrar porque se requiere la presencia de un traductor especializado que sea sinólogo. La sinología es el estudio académico integral de la civilización china, destacando en particular (aunque no solo) su peculiar idioma muy diferente a cualquier otro, especialmente occidental. No obstante, las ediciones y lecturas de 'El libro del Tao' nunca se agotan, sea el tipo de traducción que sea (directa o intermedia), pues el idioma chino es tan distinto al nuestro que no se puede transliterar o traducir directamente, requiere un "relleno" interpretativo, de ahí que cada traductor deba hacer un esfuerzo personal de interpretación (y por eso las traducciones intermedias son mucho más fáciles y económicas, pues el traductor original ya ha hecho ese complicado trabajo interpretativo).

   A pesar de las especulaciones subjetivas y bastante infundadas sobre la verdadera identidad del autor original, los hechos históricos y arqueológicos hablan con elucuencia. Hasta donde podemos actualmente saber, en el campo de los estudios taoístas, la copia del texto más antiguo de 'El libro del Tao' que se ha encontrado hasta hoy, escrito en tablillas de bambú, data de finales del siglo IV antes de la Era Común. Fue encontrada en la aldea de Guodian, municipalidad de Jingmei, provincia de Hubei, República Popular China, en octubre de 1993. Es, hoy por hoy, lo más lejos que nos podemos remontar a su verdadero origen. Los eruditos chinos consideran que es una copia muy cercana a la redacción original, estimando que no debió de suceder mucho antes. Aunque nunca tuvo título a lo largo de su dilatada trayectoria histórica, convencionalmente fue conocido, durante siglos, como el 'Lao zi', presunto nombre del autor. Por el tiempo y ya dentro de la Era Común y las diversas dinastías del Imperio chino, se le atribuyó el título convencional de 'Tao Te ching' (también 'Tao Te King'), actualmente 'Daodejing', que significa, aproximadamente, 'Clásico del Camino y la Virtud', aunque me parece mucho más acertada la acepción tomada por el traductor de esta versión aquí reseñada: 'El Clásico de la Vía y la Virtud' (pues aunque el concepto Tao es intraducible y no tiene género, de tenerlo sería femenino sin duda, nunca masculino). Popularmente es conocido en España y los países hispanoparlantes como 'El libro del Tao'. Aunque las copias de esta versión, tardía y definitiva, siempre son dudosas para los más exhaustivos exégetas taoístas, pues tienen incoherencias y discontinuidades tan flagrantes que no representan el pensamiento taoísta primitivo ni original, presentando interpolaciones de otras escuelas filosóficas dominantes en la historia de la antigua china (confucianismo, legismo, moísmo), así como graves errores de copia (algunos intencionados, otros no) en no pocos sinogramas.

   Mi ejemplar es una primera edición publicada en febrero de 2026, aunque no salió a la venta hasta el pasado miércoles, 11 de marzo de 2026. La edición corre a cargo de Blackie Books, una imprescindible editorial española independiente de Barcelona, fundada en 2009 por Jan Martí y Alice Incontrada. Editorial ineludible para los más lectófilos, su catálogo se centra en rarezas, autores y temáticas especiales, por norma general fuera del circuito más comercial o superventas, apostando por la máxima calidad, tanto en el continente como en el contenido de lo que publican. Suele ser una editorial muy fiel a sus apuestas, lo cual indica que tienen criterio propio y un gusto exquisito, independientemente de que sus autores fetiche te gusten o no. Por tanto, podríamos decir, sin temor a equivocarnos y con permiso del séptimo arte, que estamos ante una "editorial de autor". En este caso se trata del número 7 de la colección Clásicos Liberados. La fascinante apuesta novedosa pretende revisitar obras literarias clásicas fundamentales, para experimentarlas desde una lectura nueva, desprejuiciada, partiendo de cero o como dice la editorial: "[...] ilustradas y comentadas con la mente abierta y el corazón ligero". Su precio es de 29,90 euros.


   El libro tiene 305 páginas repartidas en la historia de este libro, nuestra edición, 3 introducciones del traductor, intercaladas con un poema de Bertolt Brecht (1898-1956), 2 infografías, 'El libro del Tao', compuesto por 2 partes (Libro I y Libro II), una serie de textos (poemas y breves reflexiones filosóficas principalmente) y un pequeño pero muy interesante ensayo sobre física cuántica.


   Se trata de una edición completa, interesante y muy diferente a todas las ediciones que se han publicado hasta el momento de 'El libro del Tao' o 'Daodejing', es decir, de las copias tardías más conocidas por el gran público. Evidentemente se trata de una edición dirigida a todo tipo de lectores, pero a mi juicio la aprovecharán mucho más los lectores novatos, profanos en taoísmo o que estén empezando su acercamiento a esa fascinante filosofía de vida autóctona de China y que refleja partes universales de su pensamiento (aunque minoritarias, ya que el pensamiento de la antigua China quedó absorbido en realidad por el confucianismo).

   Personalmente considero un gran acierto el delicado trabajo de extensa elaboración que ha tenido esta edición y mi valoración, como experto lector versado en taoísmo y las amplias ediciones de 'El libro del Tao' en particular, es muy positiva y totalmente afirmativa. Tras 2 lecturas seguidas, digo sí (un sí rotundo) a esta edición, tanto en la inusual, peculiar, disruptiva y original traducción de Manel Ollé Rodríguez, sinólogo, profesor universitario y escritor español, siendo la más lírica interpretación que he leído hasta el momento, como en la amplitud escogida de materiales complementarios para acercarnos al Tao, concepto, idea y especulación que, si bien pertenece al acervo cultural y filosófico de la antigua China, no obstante fue llevado hasta su máxima expresión incomparable por daojia, la escuela taoísta, en los 4 últimos siglos antes de la Era Común,  derivando (y degenerando en mi opinión) unos cuantos siglos después en daojiao, la religión taoísta.

   Esa traducción a la que me refiero, bilingüe, por supuesto (como no podría ser de otra forma en una edición rigurosa y bien editada), ha sido una experiencia lectora muy inusual y que me "rompió los esquemas" desde el principio, pues nunca había visto un esfuerzo interpretativo igual ni tan grande, para preservar la musicalidad lírica del texto original en chino, pero volcada al castellano, llevándola a otro nivel mucho más poético todavía si cabe. Obviamente se nota que el traductor es poeta y solo un poeta, que a su vez sea sinólogo, podría haber construido una traducción tan disruptiva, novedosa y diferenciada del resto, como la ofrecida ahora por Blackie Books. Traducción importante e ineludible, tanto si empiezas con el taoísmo y tu primera lectura de 'El libro del Tao', como si ya has leído otras traducciones y/o versiones.


   Las introducciones, también a cargo de Manel Ollé, son significativas, aunque, ahora sí, más bien sencillas, parcas y al grano, dirigidas pensando en un público profano y que se acerca por primera vez al taoísmo, lo cual hace que, a diferencia de otras versiones sin prolegómenos explicativos o con estudios exegéticos complejos, el lector interesado pero no muy versado en la temática, pueda entender el contexto ideológico de un libro dividido (arbitrariamente) en 2 partes y 81 capítulos (las copias de los textos originales nunca tuvieron división alguna), tan diferente a nuestro modus operandi y forma de pensar, que probablemente no sea entendido sin las adecuadas contextualizaciones explicativas que Manel Ollé acerca sin erudición complicada, pero sin dejarse tampoco nada de lo significativo en el tintero.


   En la 'HISTORIA DE ESTE LIBRO' los editores nos explican brevemente la intención de la colección Clásicos Liberados, pero lo más destacado, motivo por el cual esta edición también es importante y diferente al resto, es la implicación del ilustrador e historietista español Eduardo Pelegrín Martínez de Pisón (1959-2022), más conocido por su pseudónimo artístico Calpurnio, que ya había colaborado ilustrando otros textos anteriores de la colección. Como nos explican en la página 15: "En el caso de El libro del Tao, quien desencadenó el proceso fue Eduardo Pelegrín Martínez de Pisón, el gran Calpurnio". Su implicación fue tan grande e inmersiva, que eso determinó la salida adelante de este proyecto, en el aire desde hacía años, pero sin concretarse. Aunque lo importante de las ilustraciones calpurnianas de esta edición única e irrepetible de 'El libro del Tao' (agénciate, por tanto, un ejemplar cuanto antes, luego será tarde), reside en ser las últimas y más comprometidas que hizo, pues durante el proceso de creación enfermó de cáncer y desgraciadamente falleció, siendo el Tao, así como su implicación en la finalización de este trabajo, lo más relevante de su vida, patología y proceso de muerte.


   Si bien los poemas y breves reflexiones filosóficas que hay después son un interesante, amplio e inclusivo estudio comparativo, a nivel filosófico y religioso, con las esencias del Tao, no obstante lo más significativo para mí ha sido el pequeño ensayo final sobre física cuántica, que me hizo levantar con mucha suspicacia la ceja,  debido a ese dudoso título de 'SABIDURÍA ORIENTAL Y FÍSICA CUÁNTICA', cuando lo vi al encontrarme con los ejemplares en la librería Códex y revisar meticulosamente su contenido, muy propio del llamado "misticismo cuántico", es decir, una espuria y equívoca tendencia pseudocientífica sesgada, dentro de la espiritualidad y el movimiento nueva era, que consiste en hacer comparaciones descontextualizadas y con afirmaciones interpretativas totalmente erróneas, entre el orientalismo o la espiritualidad en general y ciertos aspectos de la mecánica cuántica; tendencia que inauguró el físico y escritor austriaco Fritjof Capra en 1975 y cuyo mayor exponente patrio en la actualidad es el médico cirujano español, reconvertido en escritor superventas Manuel Sans Segarra. Por descontado que el "misticismo cuántico" está desmentido por los verdaderos expertos en mecánica cuántica y sus afirmaciones no tienen fundamento alguno. Por eso fue una grata sorpresa ver que el estudio final, a cargo del doctor en Física Teórica, divulgador científico y profesor académico de enseñanza secundaria español Alessandro Maccarrone, no tiene mucho que ver con las afirmaciones espurias e infundadas del "misticismo cuántico".

viernes, 20 de marzo de 2026

ESTRELLA FUGAZ (relato poético)

 Colaboración de Mery Baute

(María de las Mercedes Baute Aledo)



Ella tiene 19 años y nada de inocencia, totalmente expuesta a la violencia desde muy pequeña, su realidad le ha hecho normalizar prácticamente cualquier circunstancia, mira la vida con una mirada desafiante, sin miedo y con garra, sus ojos destilan vino viejo, te hipnotiza, tiene una agudeza impactante, está alerta, despierta y viva, es una mujer inteligente, segura de sí misma, no acepta victimismo y tiene claro lo que quiere en su vida, para ella muchas veces el fin justifica los medios y no la verás flaquear, porque no te necesita, es independiente, sabe nadar en el fango y es lo mas camaleónica que conozco. Ella igual da todo por ti que te lo quita de un plumazo. Nació para ser libre y si te ama pocas veces vivirás algo tan intenso y apasionado. Con ella te sientes invencible, su sonrisa hace que no pueda dejar de mirarla, no es solo belleza, es que transmite un poder hechizante. Me enamoré perdidamente, de su historia, sus vivencias, de su voz, el sonido de su risa, del calor de sus manos... Yo siempre supe que una mujer como ella es de la vida, de sí misma, del aire... pero no mía, nunca me perteneció. Ese día entendí que no iba a ser eterna, que hay personas que solo vienen a vibrar en una sola frecuencia, te hacen volar y capturas a su lado momentos inolvidables pero son efímeras y esto tenía un final. Aun consciente de lo que dolería me quedé, porque simplemente no podía marcharme.

Ella aquella tarde, miró al cielo, me cogió la mano, me miró a los ojos, tenía un brillo especial y me transmitió una paz que nunca antes había sentido y como si de una estrella fugaz se tratara se arrojó desde el acantilado que tantas veces fue testigo de nuestro amor y cayó al mar, en ese momento entendí que ella no llegó a mi vida para envejecer conmigo, únicamente me regaló su presencia para enseñarme a vivir.

Han pasado 30 años y jamás he vuelto a ver ni a sentir su esencia en ninguna mujer que he conocido, mi corazón le pertenecerá siempre. Dicen que la tengo idealizada, que no sería para tanto, incluso he tenido que llegar a escuchar algo tan desagradable como qué bien tenía que follar.

Déjenme decirles, queridos ignorantes, que ustedes jamás entenderán este idioma y que estáis destinados a ser ineptos emocionales. Pero no os culpo, sin ella yo seguramente pensaría igual.

Besos al cielo.

Tuyo por siempre.

Darío.


Marzo de 2026

martes, 17 de marzo de 2026

CUANDO EL NACH TRIUNFÓ EN SU NOMBRE Y EN EL DE OTROS (relato poético)

Ignacio José Fornés Olmo nació en Albacete, Castilla la Mancha, España el 1 de octubre de 1974.

Más conocido artísticamente en principio como Nach Scratch y actualmente como Nach, es uno de los más genuinos, creativos, puristas, concienciados y excelentes hiphoperos españoles, conocido en su faceta profesional, desde la década de 1990, como rapero, compositor musical y poeta. Sus letras se caracterizan por la agudeza, el ingenio, las rimas complejas, la amplitud de repertorio inagotable, su elegancia y respeto, así como una ubicua pero necesaria mirada crítica a nivel social, que pone los puntos sobre las íes y no deja pie a la duda.

Un día como cualquier otro iba Nach por la calle, caminando a su bola, cuando le pararon unos chavales jóvenes para hacerse fotos con él. El Nach, siempre amable, siempre empático y afable, se detuvo y con su amplia sonrisa, les dedicó unos eternos minutos de tiempo vital que para él no supusieron esfuerzo alguno, pero para los chavales fue una experiencia inolvidable, que siempre llevarán tatuada a incandescente fuego en su corazón. Cuando se despidieron y Nach ya se marchaba, uno de aquellos chavales le dio las gracias, regocijado y le dijo: "adiós, Chojin".

Otro día como cualquiera iba Nach por la calle, caminando a su bola, esta vez de gira, cuando un amplio grupo de adolescentes le pararon para hacerse fotos con él. Nach, acostumbrado pero muy agradecido, les complació, como siempre hace. De repente, uno de los adolescentes, un poco desconcertado, le preguntó a otro, entre medio del bullicio y las efusivas muestras solemnes de estar ante alguien de gran relevancia: "¿Quién es?". El otro se giró con la cara a cuadros por la imperdonable ignorancia de su amigo y le respondió: "¿Que no lo conoces? ¿En serio me dices que no sabes ante quién estamos? ¡Es Juan Magán!"

(Microrrelato de ficción basado en experiencias reales que le contó Nach a su talentoso y genial amigo, El Chojin, en el pódcast de este último, una de las entrevistas más instructivas y enriquecedoras, juntándose dos genios de esos que ya no quedan: https://youtu.be/IhslOXTPRP4?is=nnqm5zfNLqaD2sLj).



Marzo de 2026

sábado, 14 de marzo de 2026

DE CAMINO AL TRABAJO (relato poético)

Por Riotrankilo 

(Gustavo Giner González)



Fue hace unos días, me tocaba turno de noche. Tenía que pasar por el almacén chino de camino al trabajo. Se me había olvidado por completo que se acercaba el cumpleaños de Ana, nunca me había pasado, qué cosas, me gustaba tenerlo todo preparado con tiempo, pero bueno todavía quedaba un día. Por la tarde había comprado el regalo y cuando fui a envolverlo me di cuenta de que no quedaba papel de regalo.

Y ahí estaba, caminando por los interminables pasillos del chino, le había dado la vuelta a todo el almacén y estaba ya de regreso a la caja para preguntarle a la dependienta. Entonces me di cuenta de que el papel estaba en la entrada, y fue justo en ese instante cuando la vi. Me miraba directa a los ojos con aquella mirada felina que había olvidado por completo y no sé cómo lo había hecho pues aquellos ojos eran inolvidables. Supongo que las cosas inolvidables tampoco escapan del olvido, era Elsa. Abrió una puerta a un pasado muy lejano. 

Charlamos, su sonrisa volvía a ser la de antes. Aquello sucedió antes de tener carnet de conducir y yo me lo saqué con dieciocho. No penséis que fue una historia de amor o algo parecido, que va, nada que ver. Tan solo fue la primera vez que hacía el ridículo delante de una chica y para ello no tuve que pronunciar más que una palabra. Pero me dio una pista sobre lo que significaría ser hombre, tendría el don de hacer el ridículo con tal facilidad que suena hasta sospechoso. Nos despedimos con un me alegro de verte y yo también. Verla había abierto algún tipo de agujero de gusano.

Pagué el precio del papel, salí de la tienda, entré al coche, cerré la puerta y cerré también los ojos. Volvía a estar allí. 


Estoy tumbado sobre la hierba con los ojos cerrados y se siente realmente bien, puedo notar el sol en mi cuerpo. Huele a tierra y a naturaleza, sopla el viento y su eco va y viene como una caricia para la piel y para los oídos, los pajarillos tienen un piar feliz y nada más. Nada más se oye, tan solo la grandeza como si el silencio tuviese un sonido que solo se percibe con algún sentido todavía no catalogado. Abro los ojos y el cielo está abrumadoramente lejos. Brilla azul pintado de nubes blancas con formas de sueños en movimiento. Tengo las piernas cruzadas y las manos hacen de almohada.

Es el castillo de Aljofra, bueno más bien sus ruinas. A más de 1100 metros sobre el mar es el castillo construido a más altura de la comunidad. La cumbre del cerro sobre el que está edificado tiene apenas 100 metros cuadrados.

La hierba está fresquita, me apoyo sobre un codo y miro a mi alrededor, extensas y lejanas cadenas montañosas nos rodean y desembocan en una pequeña franja horizontal que debe ser el mar. Tras las murallas que todavía se niegan a desaparecer solo hay abismos, el Volkswagen parece una maqueta desde allí, aún así se puede ver el peluche gigante que hay dentro. Voy a tener que ir despertando a estos dos, hay que llegar antes del atardecer al castillo de Forna. Levanto vulgarmente una pierna y de mi culo salen cantos de sirenas trasnochadas. El infinito se llena de risas. Y de repente suena el móvil, es la realidad llamando. 


Había regresado, se había cerrado el agujero de gusano. Abrí los ojos, estaba en el coche, con el papel de regalo en la mano, Elsa pasaba por delante con sus dos hijas despidiéndose con la mano y una sonrisa gratis, todavía faltaban treinta minutos para empezar a currar. Llegué al hospital, vale que no es un castillo, pero no deja de ser una aventura, nunca sabes qué te vas a encontrar, después de tantos años sigo sorprendiéndome con la imprevisibilidad de las cosas. Me quedaba un paseo desde el aparcamiento, iba a cruzarme con los habituales resoplando y quejándose de que todo estaba como el culo, augurando que me esperaba una noche asquerosa. Pero yo sabía que no iba a ser así, mi trabajo es un privilegio, no deja de darte oportunidades para mejorar la situación de gente con verdaderos problemas, aunque solo sea un poquito, aunque alrededor parezca el infierno. Y además todo está aliñado con tener una compañera de turno increíble, porque aunque parezca absurdo el hospital está lleno de batas blancas que nunca se han ganado el derecho a llevarlas. Si tuviese que trabajar con alguna de esas personas sería otra historia.

Al final había llegado, me puse el uniforme. ¿Puede haber mejor uniforme que un pijama?

Todavía no lo sabía, pero me esperaba un precipitado por el hueco de las escaleras.






viernes, 13 de marzo de 2026

EL MES MÁS SURREALISTA DE MI VIDA (relato poético)

Corría la segunda mitad de mayo. 

Era 2011.

2011 empezó nada halagüeño para mí: tras haber pasado el año y medio anterior viviendo mi primera independencia real, con casi 36 tacos a la espalda, se me acabó la prestación por desempleo.

Nuevamente volvía a la precariedad y la intemperie, sin oficio ni beneficio, sin trabajo remunerado, con un prometedor proyecto vital recién iniciado, pero sin un clavo ni expectativas de que a corto plazo me diera beneficios (destripe: nunca los dio).

Otra vez, de nuevo, bien entrado en la treintena y con los huevos peludos, me tocaba meterme el rabo entre las piernas por enésima vez y volver a casa de la insufrible madre que me parió.

Mi madre siempre fue una buena madre que hizo las cosas lo mejor que supo y pudo conmigo, el problema es que yo no la aguantaba porque era un personajaco de cuidado y la mujer intentó llevarme por el buen camino, ya sabes: estudia, saca una oposición, sé funcionario para asegurarte el futuro... o al menos especialízate en un oficio, trabaja, cotiza para jubilarte o acabarás en la calle pidiendo, etcétera; evidentemente nunca le hice caso... era un rebelde sin causa, mi madre representaba todo aquello que yo rechazaba con vehemencia y odiaba, oponiéndome a fondo, por tanto, siempre estuvimos de rifirrafe y conflicto continuo, hasta que decidí finiquitar nuestra tóxica, estancada y contraproducente relación maternofilial.

Pero eso sucedería ocho años después.

Nada más empezar 2011 tuve que abandonar el piso de alquiler, mi primera vivienda propia donde había pasado un año y medio de libertad e independencia, el mejor año y medio de mi vida hasta ese momento.

Y a mi sufrida madre no le quedó más remedio que recogerme, nuevamente, en su piso de Alcoy, donde yo había vivido con mis progenitores durante los treinta años anteriores, hasta que mi padre murió de cáncer y ella se quedó más sola que la una, mientras yo me iba a vivir a Alicante durante casi un lustro y luego volvía a Alcoy, buscando mi definitiva independencia... que duró el año y medio citado.

Pocos meses después de volver a su piso y establecerme allí, sin un clavo, sin trabajo y sin expectativas de que mi proyecto diera beneficios a corto plazo, no se me ocurrió nada mejor que robarle los recuerdos de su vida y venderlos en un COMPRO ORO para comprarme libros, como si fuera un puto yonqui adicto que no se puede reprimir ni controlar.

Sí, esa era la rastrera calidad moral que me caracterizaba, por eso no puedo (entre otras cosas) permitirme juzgar a nadie en lo personal a ningún nivel.

En casa, mi madre no tenía internet, por tanto iba a las bibliotecas públicas de Alcoy para conectarme.

Y uno de los días que vuelvo dando un paseo por el casco urbano de la ciudad, se me ocurre pasar por el centro.

Al llegar a la altura de la Plaza de España, enfrente del ayuntamiento, veo algo que no cuadra del todo; hay como una especie de acampada o algo parecido, con mucha gente por allí revoloteando.

Soy incapaz de entender ni encajar bien lo que está sucediendo, por tanto decido acercarme y preguntar.

Alguien me explica que se trata de una especie de manifestación contra los recortes, la corrupción política, etcétera y que empezó en la Plaza del Sol de Madrid hace una semana y poco a poco, día a día, ha derivado en una acampada social de ocupación reivindicativa del espacio público, no se sabe muy bien (o al menos yo no lo entendí) por qué, ni para conseguir qué.

Era lunes, 23 de mayo de 2011.

De repente, sin salir de mi incredulidad y debido a la situación precaria en la que me encuentro, decido quedarme allí sin duda, ocupando la Plaza de España, con una amplia cantidad de jóvenes, en un campamento improvisado con tiendas de campaña y un toldo, aproximadamente.

Durante el siguiente mes y medio paso de quedarme en la calle y volver a casa de mi madre con el rabo entre las piernas, a vivir en una acampada espontánea e improvisada, de reivindicación social, sin estructuras jerárquicas, sin organización alguna, sin líderes reconocidos... dos semanas después de cumplir los 36, con únicamente un par de lemas: "DEMOCRACIA REAL YA!" y "Toma La Calle".

Poco tiempo después de unirme a la acampada Alcoy, de lo que acabará conociéndose por el tiempo como Movimiento Indignados o 15-M, me convierto en el coordinador de la comisión de comunicación.

Y durante el siguiente mes y medio, hasta que se desconvocó la acampada, tras llegar los presuntos representantes del Movimiento a un acuerdo con las autoridades políticas del municipio, el jueves, 7 de julio de 2011 (si mal no recuerdo), viví la experiencia más surrealista de toda mi vida hasta hoy.

Recuerdo con cariño todas las noches pasadas a la intemperie de un frío Alcoy primaveral, con el Salva, un alegre, agudo, cachondo, ingenioso, desenfadado y enorme motero, el único de los acampados que tenía más edad que yo (39 tacos), fumando marihuana toda la noche sin parar, riendo toda la noche sin parar y hablando toda la noche sin parar de nuestra mutua pasión cinéfila, fetiche y friki: 'EL DÍA DE LA BESTIA' (Álex de la Iglesia, 1995); el Salva era idéntico a Jose Mari, el legendario personaje coprotagonista de la película, interpretado por un Santiago Segura que empezaba su carrera cinematográfica; el Salva se sabía toda la película, escena a escena, diálogo a diálogo, de memoria, siendo todo un placer y privilegio compartir con él noches enteras, sentados en la Plaza de España, recreando en bucle 'EL DÍA DE LA BESTIA', la obra maestra de Álex que marcó un punto de inflexión en el cine de comedia y terror patrio.

Recuerdo con cariño al Bas, un fascinante rapero aficionado que me puso el gracioso mote de Mesi, porque, al parecer, yo hablaba evangelizando, como si fuera un mesías, pero también porque, según me contaba, en todo equipo ganador se necesita a un Lionel Messi (el Salva siempre decía, con su ingenioso sentido del humor: "el Mesi no habla, evangeliza").

Recuerdo con cariño al Fhire, un carismático organizador y motivador nato, que tenía la capacidad para entusiasmarte y seguir adelante cuando los ánimos decaían, convenciéndote para no desistir ni rendirte, siguiendo adelante siempre, hasta el final.

Recuerdo con cariño al Tocho, un bondadoso gigantón de gran corazón, auténtico lectófilo friki de Terry Pratchett (1948-2015) y que sus padres eran vecinos de los míos y por tanto nos conocíamos desde la más remota juventud, iniciándome con él y sus amigos, once años antes, a los juegos de rol en vivo, concretamente al gótico-punk Mundo de Tinieblas, de la White Wolf y en particular a 'VAMPIRO: LA MASCARADA' (Diseños Orbitales, Barcelona, 1993) de Mark Rein-Hagen (aunque en la edición de La Factoría de Ideas de 1994).

Recuerdo con cariño al Héctor, un amable y divertido chaval joven que acabó siendo representante del Movimiento, aquella noche de intenso frío, dentro del amplio toldo que convertía parte de la plaza en una especie de enorme jaima, sentados varios acampados en unas sillas baratas de plástico, haciendo un círculo, mientras el Héctor, tapado hasta arriba y tiritando de frío, lanzaba una pregunta retórica al aire: "¿Cómo haremos la revolución social para cambiar el sistema?" y se respondía de inmediato: "Con nuestros perros y con nuestras flautas", mientras el resto nos revolcábamos por el suelo de la risa, combatiendo el intenso frío glacial con la mejor arma de calentamiento global: la parodia, la ironía, la sátira sobre aquel ridículo mote mediático que intentaba ridiculizarnos.

Evidentemente, durante mi estancia completa en la acampada Alcoy del 15-M no vi a ningún acampado con un perro ni mucho menos con una flauta.

Pero hubo dos acontecimientos que fueron lo más surrealista que he vivido en toda mi vida hasta hoy.

El primero sucedió en uno de esos momentos nocturnos donde un grupo pequeño abandonaba la plaza para ir a cierto apartado escondido por detrás, calle abajo, para fumar marihuana, conversar sobre todo tipo de temas y reír un rato; aquella noche solo recuerdo al Salva, al Tocho y a mí, aunque había más gente; en un momento dado, mientras estamos fumando, riendo y departiendo, no los vemos llegar por detrás, hasta que escuchamos un "buenas noches"; se trataba de una patrulla de la policía nacional; todos enmudecemos; el Salva, sin perder la calma ni alterarse, les saluda con otro "buenas noches" desenfadado y alegre y delante de sus caras hace una pelota con el papel de plata donde tiene los cogollos de la marihuana que estábamos fumando y la tira,  con parsimonia, por la barandilla, calle abajo; cuando los policías nacionales preguntan qué estábamos fumando, el Salva, sin perder la compostura ni un momento, les responde: "¿Fumando? Aquí nadie está fumando nada"; tras el silencio sepulcral que dilata el tiempo haciéndolo eterno, los policías nos miran un rato, se despiden y se van, mientras mi cabeza no sale del estado al límite de huida o lucha; entonces volvemos, en silencio, a la acampada y mientras llegamos, noto que no puedo tragar bien, pensando que del frío había enfermado de anginas, pero pronto me doy cuenta de que no, lo que me pasaba es que tenía los huevos en la garganta, al mismo tiempo que alguien rompe el silencio, preguntando: "¿Qué cojones acaba de pasar?".

El segundo sucedió una noche como cualquier otra. Es cierto que por la mañana ya había acontecido algo inusual, aunque yo no estaba presente en la plaza en ese momento y no me enteré, pero nada más llegar, enseguida me pusieron al corriente, enseñándome las firmas: resulta que la actriz española Maribel Verdú había pasado por la acampada, firmando en varias de las peticiones contra la corrupción y demás reivindicaciones que teníamos por allí; me froté los ojos varias veces para ver las firmas porque no me lo podía creer... ¿Maribel Verdú, en Alcoy, en el 15-M? ¿Cómo era eso posible? ¿No habrían confundido los compañeros a una persona que se pareciera a Maribel Verdú?; pero no, la firma, el nombre, la identificación, efectivamente era la espectacular actriz Maribel Verdú; y bueno, vale, tras la sorpresa, me recompuse y seguí con la tarde, las actividades, la asamblea vespertina, mi discurso por el micrófono y los altavoces, el cierre del día y la reducción de la bulliciosa plaza a los pocos acampados que nos quedábamos allí a pasar la noche perpetuamente, para velar por el campamento y que no viniera la policía a desalojarnos y ocupar la plaza; entonces, en un momento dado de la noche, aparece un hombre de mediana edad, unos cuarenta y muchos años aproximadamente, que tiene una cara conocida y habla en catalán con nosotros (éramos valencianoparlantes la mayoría); de repente, el Salva, cuando entramos dentro de la jaima y estamos apartados, me pregunta: "¿Ese no es el de 'EL MÉTODO'?"; enseguida me viene a la cabeza la imagen y todo cuadra... sí, efectivamente es uno de los actores de aquella fabulosa, disruptiva y rara película española genial, dirigida por Marcelo Piñeyro y estrenada en 2005; pasa una parte importante de la noche con nosotros, sentados todos en sillas de plástico alrededor de la plaza, hablando, preguntando, mostrando una gran humildad, un respeto y no pretendiendo nada, excepto tratarnos como los protagonistas de aquel acontecimiento; aunque en aquella época ya era uno de los grandes actores españoles secundarios más carismáticos y buenos de nuestro séptimo arte patrio y había ganado un Premio Goya, años después ganaría tres Goyas más; sí, esa surrealista noche no pude discernir si es que la noche me confunde (como a Dinio) o iba todo fumado y me lo estaba imaginando o ambas cosas, pero departí, de tú a tú, durante unas horas, con el grandísimo Eduard Fernández.

¿Sucedió todo lo narrado o estoy de la olla y me lo acabo de inventar para sacar adelante un relato poético?



Marzo de 2026

miércoles, 11 de marzo de 2026

'CONSPIRITUALIDAD' de Derek Beres & Matthew Remski & Julian Walker (reseña)

Acabo de leer el libro CONSPIRITUALIDAD. Cómo las teorías conspirativas de la new age se convirtieron en una amenaza para la salud pública.


   Escrito en una fascinante y exhaustiva triple colaboración profesional entre el experto estadounidense en medios de comunicación Derek Beres, el periodista y escritor estadounidense Matthew Remski, nacido en 1971 en Míchigan, Estados Unidos y el profesor de yoga estadounidense Julian Walker.


   Los 3 imprescindibles autores provienen del mundo del yoga y las sectas, especializándose en el estudio de una curiosa novedad bastante peligrosa, pero que está muy de moda en internet, con gran éxito y seguimiento: la confluencia entre las teorías conspirativas y la espiritualidad, que se fusionan en un neologismo, definiendo cierta tendencia y fenómeno sociológico a tener muy en cuenta, además de darle título al libro: conspiritualidad.

   Mi ejemplar es una primera edición publicada en febrero de 2026 por Capitán Swing, editorial española independiente de las más fiables, rigurosas y concienciadas que existen en la actualidad, destacando la colección Ensayo, donde siempre publican ensayos de divulgación científica sin rival en el panorama patrio de la edición, siendo un claro ejemplo el libro aquí reseñado.


   El libro tiene 447 páginas repartidas en un prólogo, una introducción, 4 partes con 31 capítulos numerados y titulados, así como los agradecimientos.

   Se trata del ensayo definitivo y más significativo a mi juicio que se ha publicado hasta el momento sobre uno de los fenómenos sociales e internáuticos más populares y ubicuos, al mismo tiempo que altamente peligrosos, no solo para el bienestar psicológico y emocional de la persona, sino para su salud.

   Debido a que se trata de un tema sensible y que conozco en profundidad, he decidido hacer un exhaustivo estudio exegético del libro y su contenido, con la esperanza de que os pueda ayudar (así como poder prestarle ayuda a personas cercanas o conocidas que pudieran estar en riesgo o directamente afectadas por el problema), pues todos somos vulnerables a este fenómeno tóxico y muy peligroso, aunque disfrazado de una resbaladiza y vertiginosa combinación entre cierto sentimiento elitista de rebeldía, pseudojusticia poética o creer haber descubierto ("despertado" a) una "verdad" transgresora y presuntamente "oculta" a ojos vista, junto con alguno de estos 2 aspectos (a veces ambos): tener inquietudes espirituales y/o estar atravesando un momento de gran vulnerabilidad personal debido a varios motivos, como una depresión, una importante pérdida o una crisis vital-existencial.

   Tanto si decides comprarte el libro como si no lo haces, espero sinceramente que este artículo y el pequeño estudio reflexivo que haré sobre los aspectos que considero más importantes y significativos, te puedan servir, ayudar o incluso aplicar en otras personas ajenas a este blog y lo tratado, pero igual de vulnerables (a veces más) que el resto.

   Lo primero de todo: creo que sería conveniente explicarte mis motivos y las reflexiones personales que te permitan entender la reseña y el trabajo escrutador realizado, pues tanto si esto te sirve de algo como si no, créeme sinceramente cuando te digo que es más importante de lo que imaginas. En ciertos aspectos y circunstancias cruciales podría estar en juego tu salud e incluso tu vida (o la de personas cercanas, queridas... pareja, familiares, amistades, conocidos). Lo digo sin carga melodramática ni exageraciones. Esto, por desgracia, no va en broma.

   El viernes, 21 de abril de 1995 compré, en una tienda de venta ambulante, mi primer libro de Lobsang Rampa. Lobsang Rampa fue el pseudónimo literario de un escritor británico pionero de la literatura nueva era y claro referente del embaucamiento, estafa e impostura ubicua en el mundo de la espiritualidad; mundo relacionado estrechamente con el peligroso fenómeno del sectarismo. Su nombre real era Cyril Henry Hoskin (1910-1981). A pesar de sus falsas afirmaciones sobre el budismo y la pretensión de ser un monje tibetano, fue desenmascarado poco tiempo después de publicar su primer y más exitoso libro, titulado El tercer ojo (Editorial Troquel, Buenos Aires, 1965), publicado originalmente en inglés en 1956. A partir de ahí me inicié en un periplo personal de profunda, intensa y comprometida búsqueda espiritual, leyendo libros, practicando métodos, indagando a fondo en toda la espiritualidad sin distinciones, es decir, devorando todo lo que caía en mis manos (tanto a nivel teórico como práctico). Evidentemente me costó muchos años saber distinguir entre lo útil y verdaderamente aprovechable (que a mi juicio es bastante poco) de la espiritualidad, descartando al completo toda la moda comercial del movimiento nueva era, donde no hay casi nada fiable, sensato ni adecuado, colándose con gran facilidad los peores estafadores, embaucadores y líderes sectarios populares, superventas, que han marcado a la aplastante mayoría de personas sensibles e interesadas por la búsqueda espiritual. Arreglo a mis investigaciones personales exhaustivas sobre este fenómeno, destacaría entre los más peligrosos, condicionantes, timadores y (algunos también) delictivos con evidencias objetivas aplastantes e inapelables, aunque "blanqueados" por infinidad de buscadores hasta la radicalización más devocional, a Chandra Mohan Jain (1931-1991), más conocido por los pseudónimos Bhagwan Shree Rajneesh y Osho; Serge Raynaud (1916-1962), más conocido como Serge Raynaud de la Ferrière; Víctor Manuel Gómez Rodríguez (1917-1977), más conocido como Samael Aun Weor; Carlos César Salvador Arana Castañeda (1925-1998), más conocido como Carlos Castaneda; Sathya Narayana Rayu Ratnakara (1926-2011), más conocido como Sathya Sai Baba; o Siri Singh Sahib Harbhajan Singh Khalsa Yogiji (1929-2004), más conocido como Yogi Bhajan. Aunque hay muchos más, los citados han sido estudiados exhaustivamente por mí tanto a nivel teórico como práctico durante una década, corroborando parte por parte sus estafas, embaucamientos, inventos ideológicos fraudulentos y conductas abusivas (en todos los casos citados) así como delictivas (en los casos donde las hubo).

   En este caso no intento hablar desde una posición ni de superioridad moral (pues no la tengo a ningún nivel) ni tampoco de pretendido adalid de la verdad; hablo de mis experiencias personales (que te pueden servir o no), dolorosos descubrimientos decepcionantes y difícil pero reparadora reeducación cognitiva a medida que cada idea, creencia, especulación y/o fantasía subjetiva que había construido durante una década, caía al suelo hecha pedazos, teniendo que recomponer mi vida a cada momento, reajustándolo todo en mi cabeza para intentar esquivar los peligrosos pero ubicuos sesgos cognitivos, al acecho en cada esquina del conocimiento humano. Y si no puedo permitirme hablar desde lo moral o la verdad es porque yo también soy un personaje de esos (o al menos lo he sido durante años), aunque mis proyectos personales e inventos subjetivos, pero infundados (destacando el Proyecto Ac.Co o Actitud Consciente), nunca llegaron, por suerte (para mis potenciales clientes), a buen puerto. Poco a poco, a medida que el tiempo ha transcurrido y he indagado, abriendo mi mente a los descubrimientos lo más desprejuiciadamente posible que he sido capaz de alcanzar, todo, absolutamente todo en lo que me fundamenté, cayó al suelo hecho trizas. Al no tener educación académica de tipo alguno fui una presa fácil para todas las pseudociencias, pues los autodidactas tenemos un nivel de vulnerabilidad máxima a todo lo pseudo (pseudoterapias, pseudomedicinas, pseudohistoria). A su vez, todo lo pseudo abre el camino a las teorías conspirativas. Y tanto lo pseudo como el pensamiento conspiranoide traza conexiones y atracciones inevitables con la espiritualidad. Hasta que llegamos al momento actual, donde, por desgracia y debido a ciertos acontecimientos históricos en curso, como la confluencia entre la tecnología digital interconectada, la promoción de noticias falsas, el uso inapropiado de las redes sociales para opinar de todo como presuntos expertos sin saber de nada, el efecto pernicioso de los algoritmos y por último, la pandemia de covid, ha desembocado en el peligroso fenómeno de la conspiritualidad, tema de gran relevancia para cualquiera que tenga conexión a internet, redes sociales, inquietudes intelectuales y exposición mediática continua. 

   El libro aquí reseñado es el manual y la guía más fiable para conocer bien, discernir y coger la perspectiva adecuada que nos "vacunará" psicológicamente contra la perjudicial influencia de la conspiritualidad, que puede llegar a sesgar de manera tan delirante nuestra vida, como para ponerla en peligro a muchos niveles.

   La obvia pregunta a responder ahora mismo es: pero... ¿Qué significa eso de conspiritualidad? Por una parte es un neologismo anglosajón acuñado en un artículo publicado en la revista 'Journal of Contemporary Religion' 26, número 1, en 2011, bajo el título 'The Emergence of Conspirituality'. Fue escrito por Charlotte Ward y David Voas. Por otra parte es el título del pódcast que llevan a cabo los 3 autores del libro aquí reseñado. La definición técnica, sacada del artículo citado y presente en el capítulo '01. La araña de Charlotte' (página 35) afirma esto: "En ese texto se ofrecía la primera definición contemporánea del término, que describía la conspiritualidad como <una fusión entre el movimiento new age (predominantemente femenino y centrado en el individualismo positivo) y las teorías de la conspiración (un ámbito mayoritariamente masculino con una visión pesimista de la política global). [...] Un fenómeno digital de rápido crecimiento, impulsado por la desilusión política y el auge de visiones alternativas del mundo>".

   Lo más significativo del libro es absolutamente todo, siendo uno de esos raros y extraños libros que no tienen nada de relleno para acumular páginas. Es un libro que, dada su naturaleza y temática tratada, hacia la que todos somos vulnerables, debería leer cualquiera con un mínimo de inquietudes y lectofilia, pues el valor de lo que nos aporta en conocimiento útil y aprovechable supera con creces los 26 euros que vale, sin ningún pie a la duda. Para poder permitirte decir esto que digo has tenido que estar muy metido en todo lo que muestra, de una manera o de otra (cosa que no solo me sucedió en plena juventud, sino que acaparó muchos años y atenciones por mi parte durante más de una década). Aunque en mi caso, no solo fui desencantándome a medida que mi propio "castillo de naipes" mental caía, sino que incluso conozco un par de casos muy cercanos de personas afectadas por la conspiritualidad a fondo. Uno de ellos, la madre de un amigo íntimo cercano, acabó muy mal sus días, muriendo hace pocos años en un estado de demencia intensificada por su absorción en la conspiritualidad. Al otro, un amigo cercano que fue incluso colaborador del Proyecto Actitud Consciente, le diagnosticaron una fibrosis retroperitoneal hace un par de años y por culpa de su inmersión en la conspiritualidad y las pseudociencias, no siguió correctamente el tratamiento médico estipulado. En la actualidad está a punto de entrar en diálisis y con los riñones prácticamente sin funcionamiento, siendo irreversible y con mal pronóstico su situación. En unos meses cumplirá apenas 40 años de edad. Pero hay muchos más efectos adversos y problemáticos que, a pesar de no llegar al límite físico que pone en peligro nuestra vida, afectan a nivel psicológico de muchas maneras, como caer presos de una dinámica sectaria abusiva, explotadora y agotadora a todos los niveles.


   Para finalizar la reseña del libro, antes de sumergirme en esas partes significativas que he seleccionado y quiero compartir contigo para que puedas ir con cautela y precaución, prevenido, te digo que está estructurado en 4 partes. La primera, 'El ABC de la conspiritualidad' (páginas 35 a 98) hace un repaso exhaustivo a todos los lugares comunes, creencias y propuestas conspirituales. La segunda, 'Atractores extraños' (páginas 101 a 238) establece conexiones con todos los temas que rellenan los contenidos conspirituales, desde el peligrosísimo movimiento antivacunas (para la salud personal y pública) hasta la estadounidense teoría conspirativa de extrema derecha QAnon. La tercera, 'Una panoplia de vendehúmos' (páginas 241 a 396) hace un impresionante repaso en 10 capítulos a 10 de los más populares personajes influyentes de la conspiritualidad actual. La cuarta y última, 'Más allá de la conspiritualidad' (páginas 399 a 440) llega a las lúcidas e imprescindibles conclusiones de los autores, a través de 4 capítulos que representan 4 casos arquetípicos de personas afectadas por la conspiritualidad.


   Vamos con las reflexiones que he considerado significativas y muy útiles para aprovechar a fondo, tanto si te compras el libro como si no. Soy poco o nada partidario de poner palabras en negrita, pero en este caso lo considero necesario, así que haré una excepción.

   Lo primero, antes de nada, es conocer la triada mística y paranoica en la que se fundamenta todo el pensamiento conspiritual: 1. Nada ocurre por accidente. 2. Nada es lo que parece. 3. Todo está conectado. La triada fue identificada y expuesta por el académico y politólogo estadounidense Michael Barkun, especializado en extremismo religioso y político, así como en la relación entre religión y violencia. Es imperativo dudar y cuestionar siempre la triada mística y paranoica, especialmente cuando nos absorbe en exceso y la llevamos a efecto en nuestra vida cotidiana cual verdad absoluta e incuestionable.

   Primera reflexión, en torno a las perniciosas, abusivas, explotadoras y controladoras dinámicas sectarias: "Una comunidad articulada en torno a un líder autoritario que se atribuye un conocimiento incuestionable difícilmente podrá satisfacer las necesidades epistémicas, existenciales y sociales de sus integrantes. En realidad, una secta actúa como una teoría de la conspiración llevada a la práctica: promete transformar el mundo, pero en realidad solo genera desilusiones y su único fin es asegurar su propia continuidad" (página 61). "El antropólogo cultural Ernest Becker, tras estudiar a diversos líderes sectarios, los retrató como personas que aparentan estar libres del temor a la muerte y que, además, transgreden deliberadamente todo tipo de tabúes con una marcada teatralidad" (página 228). "Los seguidores suelen dejarse llevar por la creencia de que el líder posee una perspicacia y una intuición excepcionales que le permiten acceder a verdades ocultas que nadie más percibe. Pero, en realidad, no es tanto un visionario como un DJ que remezcla melodías pegadizas y ritmos envolventes, no por pasión o devoción hacia los artistas o sus obras, sino con el objetivo de mantener a todos bailando lo más rápido posible" (página 230). "La historia de las sectas es, en gran medida, la historia de sus líderes, personas carismáticas y paranoicas que atrapan a sus seguidores en una visión dicotómica del mundo. El exterior, el mundo convencional, se presenta como un entorno plagado de peligros demoniacos, mientras que el interior - el espacio del líder y su grupo - se ofrece como un refugio de amor y seguridad. De acuerdo con los estudios sobre sectas, esta dinámica de mundos opuestos es un factor clave en la aparición del apego desorganizado y la vinculación traumática. El adepto queda atrapado en la confusión constante entre el miedo y el consuelo. El objetivo principal del líder no es transmitir un mensaje coherente, sino establecer una relación explotadora basada en esa confusión, que solo parece resolverse mediante la permanencia, la entrega y la inversión emocional en su causa" (páginas 304 y 305).

   Creo sinceramente que aquí tenemos la mejor definición de lo que es un líder sectario o persona que actúa como tal: líder autoritario que se atribuye un conocimiento incuestionable. Atención al dato de gran relevancia para identificar no solo a este perfil de personajes dañinos y evitables, sino también a potenciales psicópatas, narcisistas, así como personas muy tóxicas y/o radicalizadas a nuestro alrededor. Pero tenemos más pistas: 1. Personas que aparentan estar libres del temor a la muerte; 2. Personas que transgreden deliberadamente todo tipo de tabúes con una marcada teatralidad; 3. La creencia de que el líder posee una perspicacia y una intuición excepcionales que le permiten acceder a verdades ocultas que nadie más percibe; 4. Personas carismáticas y paranoicas que atrapan a sus seguidores en una visión dicotómica del mundo; 5. El objetivo principal del líder no es transmitir un mensaje coherente, sino establecer una relación explotadora basada en esa confusión, que solo parece resolverse mediante la permanencia, la entrega y la inversión emocional en su causa.

   Segunda reflexión, en torno a las vacunas y la salud, tanto individual como colectiva: "No es coincidencia que la pseudociencia conspiritualista haya encontrado un blanco especialmente poderoso en las vacunas. Aunque sus discursos estén envueltos en una imaginería oscura y apelen con fuerza al miedo y la sospecha, la vacunación representa uno de los mayores avances de la salud pública global, avalado por una evidencia científica abrumadora. Se trata de una práctica médica -financiada en gran parte con fondos públicos y ofrecida de forma gratuita - que erradicó la viruela, que prácticamente eliminó la polio y redujo drásticamente la mortalidad y morbilidad infantil causada por decenas de enfermedades. La lógica colectiva de la vacunación pone en evidencia una verdad fundamental: la inmunidad es un bien común, no un logro individual" (página 157).

   La posición antivacunas estaba ya muy arraigada en el pensamiento naturista europeo de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus endebles fundamentos son especulativos y apelan al sesgo de autoridad o la tendencia cognitiva a valorar excesivamente las opiniones, instrucciones o consejos de figuras percibidas como expertas, aceptándolas sin realizar una evaluación crítica. Durante la realización de un curso de naturopatía (entre 1997 y 1999) recibí la posición antivacunas ideologizada, aunque sin sesgo conspiranoide, mucho antes de que se pusiera de moda en la actualidad. Al principio lo acepté, estudiando los materiales escritos por el doctor Eduardo Alfonso Hernán (1894-1991), pionero de la "medicina natural" en España, a destacar el Curso de Medicina Natural en cuarenta lecciones (Editorial Kier, Buenos Aires, 1940) en la reedición de 1980. Pero al investigar más a fondo y con espíritu crítico, descubrí una situación que me hizo reflexionar sobre las vacunas y catalogué como "efecto rabia": la rabia es una enfermedad zoonótica viral, de tipo infeccioso y agudo. Es causada por un tipo de Rhabdoviridae, Lyssavirus tipo 1, que afecta al sistema nervioso central, provocando una encefalitis cuya tasa de mortalidad es del 99,9 %. El contagio se produce mediante la saliva infectada, a través de mordeduras y/o arañazos de animales mamíferos infectados. Tras la exposición, el único tratamiento efectivo es la vacunación antirrábica, pero solo antes del desarrollo de los síntomas. Únicamente se tiene el registro de 7 personas en toda la historia que han sobrevivido a la rabia. Por tanto, casi toda la exposición a la rabia fue mortal hasta que el químico y microbiólogo francés Louis Pasteur (1822-1895), junto con el médico, bacteriólogo e inmunólogo francés Émile Roux (1853-1933) desarrollaron una vacuna en 1885. Así que, como mínimo, si un perro o cualquier mamífero te muerde, nunca lo dudes, aunque seas el más vehemente activista antivacunas: acude de inmediato al centro de salud más cercano para vacunarte.

   Tercera reflexión, en torno al funcionamiento y motivaciones para suscribir o adherirse a una teoría conspirativa: "[...] las teorías de la conspiración ofrecen a sus adeptos la sensación de pertenecer a un grupo con acceso a un saber exclusivo, que les brinda seguridad y sentido de comunidad. Sin embargo, en un entorno conspiritualista impregnado de espiritualidad new age, respaldar una teoría conspirativa puede resultar aún más atractivo por una razón distinta: proporciona una sensación de superioridad moral" (página 176).

   Cuarta reflexión, en torno a la pseudociencia: "En el mejor de los casos, la pseudociencia es una forma ingenua y creativa de ignorar los mecanismos de verificación, impulsada por la esperanza de que la magia existe. [...] En su versión más peligrosa, la pseudociencia menosprecia la experiencia compartida, el conocimiento colectivo y la realidad consensuada. Llevada al extremo, permite que las ideologías políticas agresivas se presenten bajo el disfraz de hechos científicos. En cualquiera de sus formas, la pseudociencia opera apropiándose del lenguaje técnico de la ciencia [...] para construir una apariencia de legitimidad, o incluso un universo paralelo en el que los virus no existen y las vacunas otorgan propiedades magnéticas. Los esfuerzos por disolver ese espejismo tienen más de un siglo de historia" (página 186).

   Quinta reflexión, en torno a un contundente estudio que nos incumbe a todos, de una manera u otra y debería hacernos revisar nuestra manera de hablar a la ligera: "En 1999, los psicólogos David Dunning y Justin Kruger publicaron un estudio que demostraba que, paradójicamente, cuanto menos sabe alguien sobre un tema, con más seguridad habla de él. Esta distorsión cognitiva provoca que los verdaderos expertos se expresen con cautela, mientras que los ignorantes hablen con aplomo y confianza" (página 195).

   Sexta reflexión, en torno a las falsedades distorsionadas de internet y las redes sociales sobre las relaciones de pareja: "Proyectar una relación de pareja falsa e idealizada, en la que el amor, la riqueza y la salud holística son parte del despertar espiritual, no ayuda absolutamente a nadie. Asociar indicadores externos de estatus espiritual con virtudes personales es una falacia. Perpetuar la idea de que la mente es capaz de controlar nuestra relación con el dinero y la salud física es una estupidez supina, propia de las élites privilegiadas" (páginas 253 y 254).

   Séptima reflexión, en torno a lo insostenible de las teorías conspirativas y su efecto real, pero también su funcionamiento y lo que provocan: "Eisenstein [...] Proponía que las teorías de conspiración eran verdades aún no aceptadas, y que al tildar a alguien de conspiranoico era una forma de marginar a las personas intuitivas. Aunque el razonamiento puede parecer sensato, lo cierto es que las conspiraciones reales se impugnan mediante pruebas concretas; en cambio, difundir teorías sin fundamento no es intuición, sino una forma de generar caos público" (página 262). "Northrup ejerce un atractivo arquetípico. Calma a sus seguidoras con consejos de autocuidado, miradas comprensivas y arpegios de arpa. Y necesita tranquilizarlas porque el resto del tiempo se dedica a infundirles miedo. Les asegura [...] que la medicina basada en la evidencia está diseñada para matarlas. Les advierte que podrían enfermar o quedar estériles si mantienen relaciones sexuales con parejas vacunadas" (página 282).

   Octava reflexión, en torno a tratar con personas queridas que se encuentran en una secta o están influenciadas, absorbidas por una ideología y/o radicalizadas: "A lo largo de un año caótico marcado por el cáncer, Mary consiguió alcanzar en el último momento una forma de sabiduría que terapeutas con décadas de experiencia en la recuperación de ex miembros de sectas han tardado años en afinar: no importa cuáles sean las creencias de una persona ni lo dañinas que estas puedan resultar; lo esencial es quererla de una manera que ningún gurú ni líder sectario podría. Quererla sin condiciones ni promesas vacías [...] Joe Dispenza no puede cumplir lo que promete. Pero un amigo auténtico, una pareja de verdad sí pueden. Y tal vez sea ahí donde comience el camino para reconstruir la confianza social" (páginas 395 y 396).

   Novena y última reflexión, en torno a lo más esencial de la vida humana si tenemos verdaderas inquietudes y estamos abiertos al aprendizaje vital: "A Ishi le gustaría que su padre admitiese al menos la posibilidad de haberse equivocado. Que entendiese que no hay que avergonzarse por ello. La humildad también es una forma de espiritualidad. Es más barata que un retiro de yoga y más fácil de poner en práctica que los rituales new age" (página 428). "La espiritualidad sana, a nuestro entender, debería estar equilibrada por un escepticismo igualmente sano. No debería prometer transformaciones rápidas y absolutas ni girar en torno a narcisistas con delirios mesiánicos que realizan promesas desmesuradas. Debería acoger la duda y el agnosticismo como parte natural del aprendizaje y la condición humana. La espiritualidad inmadura, en cambio, intenta erradicar el impulso de dudar con el objetivo de sostener una visión pura y positiva a toda costa" (página 432).

   No obstante, esto mostrado es una subjetiva selección sesgada. El magnífico e imprescindible libro tiene más... mucho más contenido aprovechable a todos los niveles. Espero que esta muestra, cual "botón", te sirva para algo.