martes, 14 de abril de 2026

'EL MÉTODO SOCRÁTICO' de Ward Farnsworth (reseña)

Acabo de leer el libro EL MÉTODO SOCRÁTICO. UN MANUAL PRÁCTICO.


   Escrito por el abogado, profesor académico especializado en Derecho, asistente jurídico y escritor estadounidense Ward Farnsworth, nacido en 1967 en Evanston, Illinois, Estados Unidos. Ha escrito libros sobre derecho, filosofía, retórica y ajedrez.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada el 23 de febrero de 2026 por Ediciones de Pasado y Presente, más conocida como PASADO & PRESENTE, una significativa editorial española independiente fundada en 2011, junto a sus hijos, por el mítico editor, crítico literario, historiador, traductor y ensayista español Gonzalo Pontón Gómez. Especializado en la publicación de libros muy rigurosos de historia, anteriormente fue el fundador de la que probablemente sea la editorial española más importante, exhaustiva, rigurosa y fiable en la publicación de ensayos históricos: CRÍTICA (sello editorial del Grupo Planeta desde 1999).


   El libro tiene 352 páginas repartidas en un prefacio, 18 capítulos numerados y titulados, el epílogo, las notas, las fuentes de los textos primarios, la bibliografía y el índice alfabético.

   Se trata de uno de los libros más esenciales y que urgen en la actualidad, según mi criterio, ya no tanto, como afirma con gran lucidez el autor, por la utilidad que puede tener para recuperar el diálogo y los debates sanos, pausados, respetuosos, enriquecedores, en estos tiempos de aceleración sincopada y de pérdida de todas las formas, destacando internet y las redes sociales en particular, sino para autoindagarnos y aprender a gestionar nuestra vida de otra manera mejor, cuestionando las certezas que no solo reducen y limitan cualquier proceder, sino que lastran innecesariamente las opciones de las que disponemos. 

   Gracias a este imprescindible libro aprenderemos a recuperar un modo diferente de proceder; un modo esencial ideado en la antigua Grecia y que nunca ha caracterizado a la masa social colectiva, ni al ser humano en general (y así nos ha ido y sigue yendo), pues requiere un uso agudizado y crítico de nuestras facultades cognitivas, pero no es nada difícil de aplicar, solo requiere costumbre y entrenamiento, como podrá comprobar la persona que decida aprender el método y aplicarlo en su vida cotidiana, obviando un tanto la externalización o intentar ponerlo en práctica a nivel público, para centrarnos mejor (insisto, como nos enseña y señala varias veces el autor en el magnífico libro) en la internalización o aplicárnoslo a nosotros mismos, para convertirnos en adalides y ejemplos de otra manera muy distinta pero viable de gestionar nuestra vida y procederes.

   Debido a la importancia que a mi juicio tiene este libro, especialmente en la actualidad, he decidido hacer un estudio más detallado. Veamos el asunto a fondo. 

   Lo primero, antes de nada, es decir que, a pesar de haberse publicado libros que hablan sobre el legendario personaje griego de la antigüedad conocido como Sócrates, a medio camino entre un hecho histórico y un mero mito, nunca jamás había visto un libro que abordara el hipotético "método" de diálogo por el que es conocido, al cual se suele catalogar como "método socrático", un invento posterior a la hipotética existencia del personaje. Y he aquí otro tema sobre el que llevo años reflexionando.

   Siempre me ha parecido muy significativo y a tener en cuenta un aspecto de nuestra existencia como seres humanos que, según yo lo veo, habla con elocuencia sobre la necesidad imperiosa de este libro en la vida de cualquier persona que quiera avanzar lo más mínimo: la aceptación sesgada, incondicional y acrítica de creencias infundadas, destacando un fenómeno que a mi juicio indica lo fácil que es aceptar las opiniones de fuentes de autoridad externas, así como dejarnos llevar por un exceso de autoconfianza cuando lo ignoramos casi todo sobre una cuestión, afirmando sin saber en realidad (y al parecer, cuando menos sabemos con mayor vehemencia se escenifican esas afirmaciones seguras de sí mismas).

   Lo que más me sorprende de la historia humana es lo fácil que resulta crear creencias sin fundamento y que los demás las acepten sin mayor cuestionamiento. El caso más destacado, si nos remitimos a la historia de nuestra especie, sería la religión. Pero no quería hablar en esta ocasión de los dogmas de fe ni de entelequias divinas o sobrenaturales sin ningún sustento, pero en las que siguen creyendo miles de millones de personas, alrededor del mundo y en pleno siglo XXI, sino de algo mucho menos volátil, al abrigo del presunto protagonista en el trasfondo del "método" que aprenderemos al leer este libro reseñado: la creación literaria de personajes que, a pesar de tener todos los visos de ser meras figuras ficticias, con intenciones pedagógicas, pero mucho más legendarias que reales, a estas alturas todavía se sigue considerando que son figuras históricas cuya existencia prácticamente ni se cuestiona por parte de los estudiosos, historiadores y expertos, aunque no tengamos ni una prueba fehaciente de su verdadera existencia, más allá de la literatura escrita. 

   El caso más evidente a mi parecer sería Jesucristo, al que casi todos los especialistas consideran por consenso que existió como Jesús de Nazaret, a pesar de que la única fuente fiable e indiscutible sobre su hipotética existencia es la literatura evangélica, neotestamentaria y apócrifa. ¿Cómo puede ser que toda una comunidad de expertos acepte la existencia de un personaje hipotéticamente histórico sin pruebas verificables suficientes? ¿No sería más sensato al menos dudar de su existencia? Porque he leído las especulaciones que hay sobre su presunta existencia y todas, o afirman (la aplastante mayoría) o niegan (una pequeña minoría) esa hipotética existencia, pero nadie la duda. Para todos los que escriben sobre el tema en cuestión o existió o no existió, pero... ¿acaso alguien puede saber a ciencia cierta si existió o no lo hizo, como para permitirse afirmar que lo hizo o negarlo? ¿Tendrá algo que ver en el consenso de los expertos una profesión de fe que fundamenta su vigencia en la existencia histórica del personaje, como es el caso de la religión cristiana en cualquiera de sus vertientes o el condicionamiento impuesto a fuego y sangre durante dos milenios y muchas generaciones será independiente, estudiando los expertos la figura literaria hipotéticamente histórica con la mayor objetividad posible? Si ya se acepta (o empieza a aceptar) que la literatura veterotestamentaria no hace referencia a hechos ni a personajes históricos reales en su mayor parte... ¿por qué la neotestamentaria debería ser diferente? ¿En base a qué pruebas evidentes, que no sea la referencia a escritos, sea literatura religiosa o sean cuatro opiniones sueltas de historiadores de la antigüedad, se fundamenta la opinión consensuada de la existencia de un presunto personaje llamado Jesús de Nazaret?

   Evidentemente yo no tengo la menor idea sobre la realidad de la posible existencia o inexistencia de ese personaje cuya única evidencia que tengo, después de haberlo investigado durante tres décadas, tras liberarme de cualquier condicionamiento cristiano primero, es ser el protagonista del drama central de la religión más profesada en el mundo, pero en base a la falta de pruebas y el modo de operar humano, dudo sinceramente de que sea algo más que un mero personaje literario con diversas intenciones, no todas oscuras, pero tampoco diáfanas. Y el punto de apoyo más significativo para mi duda ha sido estudiar a fondo religión comparada y haberme interesado por conocer a fondo el núcleo central de casi todas las religiones organizadas. Sospechosamente en todas ellas existe un personaje literario similar, con características muy intercambiables: Moisés, Krishna, Siddharta Gautama, Zoroastro, Lao zi. Todos se presentan y son adorados como profetas, enviados de la divinidad, maestros espirituales, líderes religiosos o la encarnación misma de la divinidad, con un reclamo común totalmente infundado: fueron personajes históricos, sin una sola prueba ni evidencia. ¿Por qué Jesús de Nazaret debería ser diferente? ¿Porque una religión ha impuesto su existencia a la fuerza? ¿Acaso una mentira (creencia en este caso) se convierte en verdad porque se repita miles de millones de veces o se meta en las cabezas mediante el chantaje, la coacción, las amenazas y llegado el caso, la violencia física? ¿Sigue teniendo ese procedimiento usado durante siglos consecuencias arrastradas en los expertos de la actualidad y su valoración subjetiva sobre el personaje o eso es independiente?

   Un fenómeno social que me fascina y preocupa a partes iguales es la facilidad con la que diversos tipos de embaucadores son capaces de seguir creando personajes literarios ficticios y colarlos con muy poco espíritu crítico por parte de sus acólitos. Durante la segunda mitad del siglo XX lo hicieron autores superventas como Carlos Castaneda (1925-1998), Dan Millman o Douglas Lockhart, entre otros. Me parece un fenómeno digno de reflexión, extrapolado a las religiones y cualquier creencia sin ningún fundamento.

   La pregunta pertinente que cualquier lector debería hacer ahora mismo, a mi juicio, es: ya, bueno... ¿y a qué viene esta disertación? Pues viene a colación del propio protagonista hipotético del "método" que nos enseña a usar con brillantez este magnífico e imprescindible libro, según mi subjetiva opinión. Según se enseña a nivel académico y se opina a nivel histórico, Sócrates fue un filósofo griego de la antigüedad que marcó el supuesto punto de inflexión filosófico, de ahí que todos los pensadores griegos anteriores sean conocidos como presocráticos. Tras indagar durante años en la cuestión socrática, mi duda fundamental conduce a una pregunta que me parece pertinente: ¿Fue Sócrates algo más que una invención de Platón, su presunto alumno más aventajado y el primero que escribió sobre él,  tal y como ha quedado registrado para la posteridad? En este caso tampoco parecen haber evidencias de su existencia, pero sí varios autores contemporáneos a Platón que escribieron sobre él, como Jenofonte o Aristófanes. El problema es que los tres Sócrates retratados parecen personajes bastante diferentes, sin duda literarios. ¿Eso significa que no existió o solo es una deformación de la persona real? Y así da comienzo esta aventura, sin respuestas cerradas, pero con algunos interrogantes para que empecemos a meternos en la onda de este libro y todo lo que nos aportará, que no será poco y cuya mayor utilidad estará en el uso personal, como pronto veremos, mucho más que en el uso interpersonal, donde esa utilidad, a pesar de ser aplicable, quedará un tanto reducida.

   Un inciso antes de seguir adelante con el estudio: jamás he leído un libro que presente el "método socrático" de esta manera, con las bases teóricas pero también prácticas, por eso me parece un libro muy importante para cualquiera; uno de esos libros que me atrevería a catalogar como punto de inflexión en nuestra vida. Y por eso le voy a dedicar un estudio exhaustivo de muchas horas, tras una lectura crítica detallada que me ha llevado una semana, extrayendo el contenido esencial (que no el "método"), para reflexionar e intentar fundamentar mi opinión sobre su importancia.

   Tras un prefacio de unas 11 páginas donde el autor sintetiza el contenido del libro de manera elocuente, da comienzo el primer capítulo hablando del problema socrático (páginas 19 a 33) donde presenta todas las opiniones de los expertos sobre el personaje y las conclusiones que se han sacado. Lo significativo es que accederemos a un estudio breve pero pormenorizado, donde quedará de relieve ese problema socrático para familiarizarnos con el personaje y su historia real, es decir, quiénes hablaron de él, a nivel literario, y cómo lo hicieron.

   Todo el "método" será tratado a fondo en una amplitud de capítulos detallados, que nos hablarán de los elementos que lo componen, desde la función socrática, las preguntas y respuestas, la refutación socrática, la coherencia, las analogías, las reglas socráticas para el diálogo, la ignorancia o la aporía. Esto, junto a otros capítulos, formará la parte central del libro (capítulos 3 a 12, páginas 43 a 192). Luego, el fabuloso autor, no contento con ello, hará un estudio comparativo entre las dos escuelas filosóficas griegas que usaron la esencia de su método: estoicos (en los que el autor está especializado, escribiendo un significativo libro sobre ellos) y escépticos (capítulos 15 y 16, páginas 227 a 264). Para finalizar, los dos últimos capítulos nos enseñarán cómo hallar los principios (capítulo 17, páginas 265 a 277) y cómo probar los principios (capítulo 18, páginas 279 a 297).

   Veamos ahora todo lo que nos puede aportar el "método socrático" y su importancia crucial siempre, pero más específicamente en la actualidad.

   "¿Cuál es el propósito del método socrático? O para plantear la pregunta de forma más socrática: usamos gafas porque sin ellas no vemos el mundo exterior con claridad; nos hacemos radiografías para poder ver el interior de nuestro cuerpo físico. ¿Para qué sirve el método socrático? Nos permite ver otra cosa con mayor claridad: el funcionamiento y los defectos de la mente y lo que esta genera" (página 39).

   Casi nada la broma: nos permite ver el funcionamiento y los defectos de la mente, pero también lo que la mente genera.

   "He aquí el método socrático en su forma más simple: cuando alguien afirma algo sobre lo correcto y lo incorrecto, o sobre lo bueno y lo malo, cuestiónalo. Pregunta qué significa su afirmación y pregunta acerca de otras convicciones de quien sostiene esa afirmación, y busca la tensión entre esos puntos. Con tus preguntas, muestra que la afirmación debe ser, de alguna manera, poco satisfactoria para quien la ha hecho. A todos los efectos, lo que estás haciendo es refutar lo que dicen tus compañeros de discusión, pero la refutación es ingeniosa. Si lo haces bien ni siquiera parecerá una discusión. A continuación, ellos refinarán sus afirmaciones, y podrás empezar de nuevo" (páginas 49 y 50).

   Cuando alguien afirma algo dicotómico, polarizado, dualista, que implica un posicionamiento moral explícito, cuestiónalo. Ojo, no dice que lo afirmes ni tampoco que lo niegues, simplemente cuestiónalo. Me parece algo de la mayor relevancia, sinceramente.

   "El estilo socrático de razonamiento es potente. Si quieres acercarte a la verdad y resolver las incoherencias de tu propio pensamiento, es una forma poderosa de hacerlo. La tarea puede parecer modesta, pero puede revolucionar tu perspectiva de la vida. Si quieres refutar las afirmaciones de otros y mostrar las inconsistencias en su pensamiento, es una herramienta imbatible" (página 52).

   Atención: siempre se habla de un acercamiento a la verdad, nunca de la obtención de ella. Este matiz me parece de lo más apropiado. Pero más importante si cabe: nada nos puede hacer avanzar como personas, tanto a nivel mental como emocional, al menos según yo lo veo, de la misma forma que resolviendo las incoherencias de nuestro propio pensamiento. ¿Quién se toma el tiempo de localizar, analizar y resolver las incoherencias de su propio pensamiento? ¿Qué sucedería si lo hiciéramos? ¿O tal vez es más fácil y cómodo ir por ahí sentando cátedra con nuestras opiniones, como si supiéramos algo que en realidad no sabemos a ciencia cierta, más allá de nuestro subjetivo punto de vista?

   "Cuando lo vemos desde este punto de vista, la característica más importante de un diálogo no es, en último término, si sus argumentos son persuasivos. La característica más importante es el efecto que el diálogo tiene en el lector. A veces, los argumentos que fallan, o que se refutan entre sí, ayudan al público a alcanzar cierta comprensión o estado mental, y este estado mental puede resultar más valioso que ser persuadido de tal o cual proposición. El estado mental puede ser una nueva perspectiva desde la cual resulta evidente que todas las proposiciones del diálogo muestran carencias" (página 55).

   ¿Somos capaces de estar dispuestos a ver nuestras carencias argumentales y todo lo que ello indica sobre nosotros y nuestro sistema de creencias?

   "No te propones dar vueltas por ahí, esperando el momento de ser socrático, esperando hasta que encuentras a alguien que quiere ser objetado o que quiere emprender un cuestionamiento socrático (puede ser una espera muy larga). Eres socrático cuando presionas con escepticismo contra las respuestas fáciles, cuando profundizas en muchas cuestiones y cuando eres consciente de la propia ignorancia" (página 57).

   Cuando eres consciente de la propia ignorancia. Vaya. ¿Podría haber algo más  importante que ser consciente de la propia ignorancia? ¿Quién es consciente de su propia ignorancia? ¿Qué implica serlo? ¿A qué esperamos para hacerlo?

   "Los psicólogos hablan de la función ejecutiva: la capacidad cognitiva para hacer planes, perseguir objetivos y mostrar autocontrol. Platón enseña el valor de una función socrática bien desarrollada: la capacidad de cuestionarse a uno mismo con escepticismo. Esta función está poco desarrollada en la mayoría de nosotros" (página 64).

   ¿Quién se cuestiona a sí mismo con escepticismo? ¿Tal vez no serían estos tiempos el mejor momento para empezar, en lugar de tanto troleo, acoso, postureo y superioridad moral inicua, pero jamás inocua?

   "A la mayoría de gente normal y corriente no le gusta el cuestionamiento socrático; desafiar a tus interlocutores a definir constantemente sus términos pronto te dejará sin interlocutores. [...] Las oportunidades para internalizar el método socrático y emprender un examen socrático de tu propio pensamiento son más rutinarias y más seguras. Se convierte en algo que haces constantemente al interpretar el mundo y formar tus reacciones ante él. Ahora bien, emplear el método socrático contigo mismo no es más fácil que usarlo en una conversación. De hecho, es mucho más difícil. Detectar los defectos en las opiniones de los demás no es complicado; verlos en las tuyas es un reto mucho más arduo" (página 67).

   En fin, tras esta breve exposición (aunque muy extensa) te dejo ante uno de los libros que sin muchas dudas me atrevería a calificar de imprescindible bajo cualquier condición. Espero que te sea muy útil, lo aproveches y te ayude tanto como me está ayudando a mí. Necesitábamos algo así con urgencia.

25 comentarios:

  1. No salgo de mi asombro. Me quito el sombrero de verdad. Necesitaba esto.

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  2. Increible disertación del tema. Que trabajo más bien hecho. Muchas gracias.

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  3. He estado atento a cada frase escrita y es increible. Yo quiero el libro pero con un audio complementario tuyo. Eres muy bueno. Un lujo, gracias.

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    1. Me hace muy feliz lo que me dices. Gracias a ti por la valoración.

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  4. Considero de gran importancia esta reseña.

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  5. Que novedad mas inesperada y que alegría mas grande, lo necesitabas pero no lo sabia.

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    1. Un comentario muy acertado a mi parecer. Creo sinceramente que todos lo necesitamos pero no lo sabemos, aunque esto solo sea una valoración subjetiva mía.

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  6. Cuando he leído veamos el asunto a fondo sabia que en tu caso de algo bueno se trataba pero como siempre superas mis expectativas.

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    1. Muchas gracias por tus palabras. Siempre son de agradecer. Este libro requería un tratamiento especial a mi parecer.

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  7. Lo recibí el mes pasado por mi cumpleaños y no puedo estar mas de acuerdo con esta magnífica reseña. Como bien dices es imprescindible.

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  8. Estoy en una etapa de mi vida en la que necesito justamente esto.

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    1. Genial. Entonces lo aprovecharás a fondo. Espero que te sirva y te ayude.

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  9. Yo no se como te sale esta brutalidad, deberás sentarte y decir voy a superarme y de ahí que nunca dejes de sorprender.
    Menciona el libro pues esto es bueno y no es cuestionable 🤣

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    1. Pues si te digo la verdad yo tampoco sé cómo sale. De repente lo veo, me vienen las ideas a la cabeza sobre lo que querría decir, pienso: "vamos a ver lo que sale" y me pongo, con la sensación de no tener nada claro. Y al parecer, poco a poco, minuto a minuto, palabra a palabra, se va estructurando. Esta reseña en particular salió en dos días, unas seis horas en total (dos y cuatro). Primero leí el libro e hice fotos de las páginas relevantes, para luego poder consultar. Evidentemente la reseña ha tenido que ser reducida, si no destripo todo el libro y estoy una semana escribiéndola y entonces ya no sería una reseña. En este caso la escribí caminando, mientras consultaba el libro para extraer las citas.

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  10. Que alegria! Nos has traído algo grande como siempre. Estas reseñas son de las que invitan a sentarse, hacerse un café y leer detalladamente. Hoy precisamente tengo la mañana para ello. Tengo que decirte que últimamente se esta notando mucha calidad, dedicación y tiempo. Gracias por todo.

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    1. Gracias a ti siempre por tus palabras. Después de experimentar, probar, indagar y vivir diversos estados de ánimo, como siempre hago, la decisión ha llegado por sí sola, intuitivamente, con espontaneidad fluida, también como siempre. En esta etapa o fase de mi vida toca, al parecer, volver a la esencia inicial del blog, pero con la acumulación de la experiencia, para indagar en el trabajo de las reseñas literarias más a fondo.

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  11. Hace tiempo que algo no me llamaba la atención, me has dejado con muchas ganas de leerlo. Probablemente no lo hubiera visto en tienda, últimamente voy directo a lo que me interesa y no ojeo.

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  12. Madre mia que currada, chapó

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  13. Muy interesante y reflexivo

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  14. Super completa. Haces magia tío. Yo tenía estoy muy agradecido, me ayudas a tomar las mejores decisiones

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  15. Joooooder Bro la reseña-estudio-disertación me parece un espectáculo. Nunca me lo había planteado así pero parece una forma increíble de auto indagación siempre tan necesaria y más en los tiempos que corren donde los automatismos florecen en cada esquina, en cada grieta, y donde nuestras opiniones y formas de ver el mundo se fermentan en un teléfono escacharrado de un camarote de los Hermanos Max social. Has hecho, bajo mi opinión, un trabajo excelente, gracias por la calidad.

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