domingo, 5 de abril de 2026

EL DESMAYO FUE UN DESJUNIO (relato poético)

Era un día entre semana normal.

Aquel día no sucedió nada especial ni trascendente a nivel social ni histórico.

Corría principios de 2006.

Llevaba un año y pocos meses trabajando en una gasolinera Tamoil, a las afueras de Alicante.

Mi compañera Irene, una chica joven que llevaba ya unos años allí trabajando, estaba en el turno de la mañana, responsable de la caja.

Yo tenía turno partido, unas cinco horas por la mañana y otras tres por la tarde, tras un breve descanso a mediodía para almorzar.

Me dedicaba a repostar combustible a los clientes en los surtidores.

En aquella época escribí lo que pasó aquel día de esta manera:

Estaba trabajando 
En el turno de la mañana 
Una vez 
Y transcurría 
Tranquila 
Junto a mi compañera.
De pronto 
Le digo 
Que no me encuentro 
Muy bien 
Y ella 
Se lo toma 
A broma.
Me mareo 
Cayendo redondo 
Como si fuera 
Un saco de patatas.
Empieza a gritar 
Con el nerviosismo 
Clásico 
Bloqueada 
Sin saber 
Qué hacer 
Ni cómo 
Reaccionar.
Entonces 
No puedo 
Soportar 
La situación 
Y me levanto 
Del suelo 
Descojonándome 
De la risa.
A mi compañera 
Le vuelve 
Progresivamente
A latir con normalidad 
El corazón.
Se desbloquea poco a poco 
Regresando 
La mañana 
A su normalidad.
El desmayo
Fue un desjunio.

16 comentarios:

  1. Que ingenioso el titulo😂

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  2. Jajaja vaya susto se llevaria😂

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    1. Se lo llevó, pero no se cabreó conmigo, pues ya me conocía de sobra y le había liado alguna que otra. 😅

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  3. Que bueno jajajaja

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  4. 🤣🤣🤣🤣el alegre bromista

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  5. Me encanta la gente divertida

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    1. A mí también. Tengo otra ocurrencia por ahí. Pronto la subiré.

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  6. Que importante es el humor

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  7. 😃 se hizo mas amena la jornada laboral, el humor siempre es buen aliado. El desmayo fue un desjunio eso sí que no lo esperaba jaja muy bueno

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    1. Total. Bueno, siempre se la liaba a mis compañeras con alguna ocurrencia, como aquella mañana que llego a las siete, tras abrir la gasolinera Irene, con una máscara de látex superlograda, que era una calavera acojonante, con casco vikingo y pelo blanco largo. Dio un salto casi hasta el techo, como los gatos esos de internet, cuando va por detrás un perro con máscara.

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