Sábado
10 ene. 2026
07:55
LIBRO A
LAO ZI DE GUODIAN
A2
A2 es un sorprendente tratado (también completo en sí mismo a mi parecer) sobre la función y la importancia de la humildad, especialmente cuando se aplica al trato y el contacto humano. Humildad: "virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento". Sinónimos: modestia, sencillez, llaneza, recato, moderación. Antónimos: soberbia, vanidad, arrogancia, altanería, altivez. Sinceramente creo que la importancia del Tao para mí reside en el cúmulo de experiencias. Es evidente que como concepto resulta ser una entelequia metafísica abstracta, imaginaria y sin sentido alguno, pero como aplicación práctica de lo que proclama su inspiración (aunque depende mucho de la interpretación personal condicionada por diversas ideologías), que tras treinta años de estudio e indagación literaria de sus textos canónicos creo percibir con mayor claridad poco distorsionada únicamente en el Lao zi de Guodian, nada llega a ser tan útil para la vida interior (alcanzando una ataraxia oscilante, como comentó el señor T) y también para la vida exterior, pues me da la impresión de que para alcanzar la mayor objetividad posible (de ahí mi aprecio por la ciencia y su método) primero es necesario aplicar con éxito las fórmulas que propone, en esencia, ya no el taoísmo filosófico (mucho menos el religioso), ni siquiera el Tao Te ching, sino el Lao zi de Guodian. He aquí la diferencia entre todos los retornos del Tao (del concepto chino Tao y todo lo que ello implica) a mi vida y este último en particular. Tal vez por eso en esta ocasión he decidido, contra todo pronóstico e intención inicial, compartirlo con la comunidad lectófila del blog 'Rareza literaria', exponiéndome al máximo (algo que me genera las mayores suspicacias y desconfianzas, pues el trato con la virtualidad posmoderna digitalizante no me convence pero nada): para intentar darle continuidad al proyecto que se ha formado en mi cabeza intuitivamente y que consiste en reducir a lo más esencial y comprimido posible, tras una serie de extensas especulaciones, algunas partes del Lao zi de Guodian. La hipótesis de trabajo desafía los lugares comunes obvios y habituales, como la opinión del señor T sobre la oscilación ataráxica, para intentar llevar a efecto una conjetura: ¿Qué pasaría si consiguiéramos reducir conceptos y partes del Lao zi de Guodian a una serie de fórmulas cuasi matemáticas o algorítmicas que aplicáramos de manera sostenida? Por ejemplo, hablar siempre matizando que se trata de nuestra opinión subjetiva con la intención de volvernos conscientes y despertar en la realidad de los hechos a cada momento, sin dejarnos llevar por la confortable pero inconscienciadora costumbre de hablar sentenciando, "sentando cátedra" y corrigiendo todo aquello que no encaje con nuestro sistema ultrasesgado de creencias arbitrarias y muy probablemente equivocadas. Observa a tu alrededor (servidor lleva años haciéndolo como parte del Proyecto Actitud Consciente ya extinto) y verás que la tendencia inequívoca es hablar afirmando, como si lo que hablamos fuera cierto o supiéramos de lo que estamos hablando, juzgándolo todo desde una mera opinión subjetiva distorsionada y que se puede identificar según los patrones de apego o desapego a ella arreglo al nivel proporcional de radicalización ideologizada que se muestre. En este aspecto considero un ejemplo y referente encomiable a David Saavedra y el trabajo que está haciendo.
La esencia de la humildad poetizada en A2 hace referencia todo el capítulo a ser capaz de estar por debajo y nunca ponerse delante, sino a la zaga, es decir, no ser el protagonista principal. Empieza con una metáfora líquida (el agua suele estar muy presente en el taoísmo cual ejemplo metafórico de la fluidez aplicada al comportamiento, las relaciones humanas y el arte de vivir lidiando con las vicisitudes cotidianas y contratiempos adversos), diciendo esto: "¿Por qué el río y el mar son reyes de (las aguas) de cientos de valles? Porque son capaces de estar por debajo de cientos de valles, y por eso sobre cientos de valles son capaces de reinar". Es una bella manera lírica de plasmar algo que suena a retórica vacía, pero... ¿Qué pasa si lo aplicamos a nuestro comportamiento? En este caso, personalmente sé de sobra lo que sucede... Bueno; mejor dicho, sé de sobra lo que me ha sucedido (y sigue sucediendo) cuando lo aplico. Pero no te lo puedo contar porque eso condicionaría, sesgaría y manipularía tu experiencia. Solo te insto a que lo puebes y luego, si te apetece, comentamos los resultados en la caja de comentarios. Después sigue el resto del capítulo extrapolando la primera metáfora a todo un tratado de comportamiento social, donde el foco está puesto en la concepción taoísta de sabio, afirmando que "está delante de las gentes porque se pone a su zaga". La continuación sigue sorprendiendo: está "encima de las gentes porque cuando habla se abaja", pero en la siguiente frase reitera que está "encima de las gentes sin que las gentes sientan su peso" y no menos importante: "delante de las gentes sin que las gentes sufran daño". Aunque la apoteosis regocijante queda para el final: "El mundo le apoya de buen grado sin sentirse de él hastiado". Y por último: "No compite con nadie, y de ahí que nadie en el mundo sea capaz de competir con él". ¿Es esto posible, viable? Para responder me da la impresión de que cada cual deberá ponerlo en práctica (si es que puede, pues ello requiere humildad, apertura mental, como muy certeramente comentó Hortelano y salirnos de nuestro guion rígido y automatizado tras haberlo escenificado infinidad de veces en el teatro de lo real que es nuestra vida cotidiana, con sus costumbres, psicodramas, tendencias e inercias deformantes). Lo único obvio y evidente para mí (no sé en tu caso) es que nadie me enseñó, me lo mostró, me habló de ello ni me puso en la pista de que esta interpretación alternativa a las costumbres imperantes en las que nací y crecí hasta entrar en la veintena, existe desde mucho antes de que existiera Occidente, Europa, ni siquiera España. Y probablemente siga existiendo mucho después de cualquier moda.
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HIPÓTESIS TAOÍSTA DE TRABAJO
SISTEMATIZACIÓN PROALGORÍTMICA DE A1
INTRODUCCIÓN
Durante los últimos días desde que me encontré fortuitamente por la calle con el señor T (Týchon Copiatos) el martes, 30 de diciembre de 2025 y hablamos un buen rato, compartiendo opiniones, impresiones e ideas personales subjetivas mientras caminábamos un trayecto confluyente de nuestros respectivos destinos, sucedió lo más maravilloso y espontáneo de la vida a mi parecer; algo que llevo poniendo en práctica desde tiempo ha y que suele ser (o eso me parece a mí, igual me equivoco) consonante con el Tao (bueno, la idea especulativa que tengo sobre el Tao, siempre cambiante): la imprevisibilidad fértil y altamente productiva de los acontecimientos inesperados que abren una esclusa de novedades germinales caóticas, aparecidas como una alteración disruptiva en la ecuación de los comportamientos cotidianos que automatizan y por tanto impiden la salida creativa de ideas, estancándolas. Antes de continuar con ello, quisiera matizar un modus operandi que siempre he aplicado por inercia e impulso vital inconscienciado pero nunca me había detenido a observarlo ni analizarlo desglosándolo. Durante toda mi juventud, desde la recta final de la adolescencia, cuando empecé a relacionarme con los congéneres de mi generación para inaugurar uno de los fenómenos más importantes y significativos de la experiencia humana en sociedad, es decir, la amistad, se estableció una pauta inequívoca cual modus operandi que divergía bastante del proceder convencional percibido por mí en el entorno donde me movía, la ciudad alicantina de Alcoy, sí, esa tan famosa por sus fiestas de moros y cristianos: solo alcanzaba la plenitud de una amistad cuando me dejaba llevar por la espontaneidad del momento, es decir, cuando me relacionaba intuitivamente con mis congéneres basándome en encuentros espontáneos e inesperados que surgían de situaciones aleatorias, imprevisibles y nunca buscadas, mucho menos forzadas. Entiendo que ese modus operandi no sea lo común ni apropiado para la mayoría porque no satisface o no genera sensación de plenitud, pero como yo lo vivía dejándome llevar por el acontecimiento y aprovechando cada encuentro al máximo, exprimiéndolo cual oportunidad fortuita de la vida, el azar, las casualidades o lo que fuera (póngase aquí lo que más cómodo haga sentir a cualquiera, según su sistema de creencias propio), con una apertura, honestidad y sinceridad máxima, mostrándome tal cual soy sin protocolo, hipocresía ni "quedabien", es decir, genuino y auténtico, cada encuentro, extendido durante una suspensión del tiempo total, para centrarme y focalizar el encuentro con plena dedicación, como suele decirse, en "cuerpo y alma", me generaba una sensación de plenitud que pocas veces he visto en amistades cercanas (mi hermano biológico, por ejemplo) de toda la vida, es decir, que podían llevar años relacionándose y rara vez percibía la profundidad desnuda, sincera y afectiva que yo experimentaba con desconocidos que, de repente y sin buscarlo, se cruzaban en mi camino durante un tiempo indefinido pero suspendido en la sensación interior, aunque en el exterior no se demoraba más allá de unas horas (con uno de mis mejores amigos, José Arratia, llegué a estar 72 horas ininterrumpidas sin dormir), podíamos vivir no una, sino varias vidas según el cómputo y las convenciones sociales tradicionales. Pero exceptuando una ocasión única y de la mayor singularidad (con Gustavo Giner aka Riotrankilo y su primo Charly) todos los intentos que también surgieron espontáneamente, debido más a las necesidades afectivas de los demás que de las mías, por establecer amistades sólidas según esos estándares sociales citados, acababan en rotundos fracasos estrepitosos, a mi juicio porque se disolvía la espontaneidad para dar paso a las peculiaridades egoicas individualizadas de cada parte de la persona que define su personaje y las formas de lidiar con ello, según la gestión emocional de cada cual. Al parecer mi forma espontánea y desenmascarada de relacionarme sin filtros, anulaba momentáneamente los personajismos y las particulares "neuras" de cada cual durante instantes atemporales, pero si pretendíamos luego quedar para darle continuidad desespontaneizada a lo sucedido, entonces nuestros respectivos personajismos y "neuras" se apoderaban de la relación, lo cual implicaba que para seguir adelante debíamos pasar a las fases del protocolo, la negociación, el enmascaramiento, las medias verdades incómodas, etcétera. No sé por qué, pero ese modus operandi no va conmigo, así que al percibir la falta de espontaneidad y su insinceridad impostada todo mi ser y estar necesita alejarse, distanciarse, romper la vinculación para reducir la probabilidad de conflictos surgidos de la insistencia por continuar forzando la fase de la amistad que para la mayoría, imagino, representa, tal vez, la consolidación, pero que a mi juicio representa más bien el inicio de la fase de la enemistad. Enemistad que, a partir de entonces (según mi apreciación de lo analizado a mi alrededor, solo puede sostenerse mediante protocolos falsos y artificios impostados. Llegados a este punto, imagino que te preguntarás: "Ya, bueno... ¿Y a qué viene esta historieta de pura subjetividad?"; pues esto viene a colación de una reflexión especulativa sobre uno de los conceptos seminales del taoísmo filosófico o daoxue, que está en el principio del título de este proyecto : wuwei. Aunque se traduce como "no hacer" o algo parecido, en realidad nunca se refiere a la idea de inacción que parece transmitir una traducción etimológica, sino a la idea (que nunca se cansa de matizar Iñaki Preciado) de acción espontánea desinteresada. Mi pregunta retórica es: ¿Podría tratarse mi inercia social con los congéneres de un ejemplo de wuwei o simplemente es que estoy para que me encierren en un manicomio? Supongo que la respuesta dependerá de la interpretación proyectada por cada cual, según sus modelos, mapas cognitivos, ideas y creencias particulares.
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Arreglo a mi experiencia y por norma general las concordancias en una relación interpersonal son fundamentales para el entendimiento y la construcción de una buena amistad sólida de larga duración. Solo cuando encontramos las concordancias, es decir, "correspondencias o conformidades" (concordancia: "correspondencia o conformidad de una cosa con otra") llegamos a la concordia. Concordia: "conformidad, unión". Sinónimos: armonía, unión, acuerdo, consenso, avenencia, paz, reciprocidad, compañerismo, cordialidad, camaradería, amistad, hermandad, fraternidad. Si quieres tener amigos y una amplia vida social, sin duda que, al menos según lo que he podido investigar y analizar, necesitas encontrar las concordancias y llegar a una concordia inevitablemente, pues parece ser que los seres humanos rehuimos por naturaleza la discordancia, imagino que (al menos en mi caso) porque a nadie le gusta sentirse mal y cuando el cerebro identifica que alguien genera discordia, mediante la continua discrepancia, rehuye automáticamente. Sí, para un momento puede estar bien pero si se repite a menudo genera rechazo. He conocido pocos casos de amistades basadas en la discordancia y no suelen acabar bien. Pero en el caso de las ideas, las opiniones y las especulaciones subjetivas, así como el conocimiento en general, el asunto cambia sustancialmente. Solo las discrepancias, especialmente cuando más discordantes son, suelen generar replanteamientos esenciales, cuestionamientos vitales y dudas fundamentales que, si estamos abiertos con flexibilidad mental (algo para lo que el Tao es imprescindible) y pasamos por el caos implicado en añadir discordancias que generan turbulencias y sacudidas en nuestro sistema de creencias, entonces llegan ideas nuevas y refrescantes o estímulos significativos que impulsan nuevos proyectos, investigaciones, indagaciones, especulaciones. En mi caso siempre he buscado la discordancia a través de mis lecturas, es decir, leyendo libros de ensayo que sean contrarios entre ellos, por ejemplo, si el argumento de un libro es idealista, luego busco otro libro cuyo argumento sea materialista. Con esta actitud o modus operandi para intentar sortear la tendencia cerebral al sesgo de confirmación, he descubierto lo que considero la mayor revelación o metaconocimiento: que cualquier argumento es igual de convincente, por tanto tiene un valor muy limitado y cuestionable, pues cuando se refuta con otro argumento deja de ser convincente y solo hay que encontrar la retórica o enfoque argumental adecuado para refutarlo. De ahí la conexión con el capítulo A1 del Lao zi de Guodian: "elimínese la inteligencia, rechácense las argumentaciones, y las gentes obtendrán beneficios cien veces mayores".
Todo esto (la hipótesis de trabajo que pretendo desarrollar) empezó a gestarse hace apenas dos días, a raíz de un comentario que hizo Týchon en el blog 'Rareza literaria' el jueves, 8 de enero de 2026. La hipótesis surgió de una pregunta que cuestionaba cierto lugar común cuyo funcionamiento es análogo a un liftoniano cliché que termina con el pensamiento: "quizá la metedura de pata es intentar aferrarnos a un estado de ánimo, por mucho que nos guste o nos sintamos cómodos en él. Vamos, que igual el problema no está tanto en no poder estar perpetuamente en ataraxia como en querer estar perpetuamente en ataraxia, o cualquier otro estado de ánimo". Arreglo a mi experiencia Týchon tenía toda la razón, por eso le contesté: "obviamente", aunque en realidad era una especulación suya surgida de cierta broma que interpretada literalmente puede dar la impresión equívoca. Pero gracias a esa interpretación de la broma plasmada al principio del comentario, así como al resto de mis subjetivas especulaciones en este proyecto, mi mente hizo el clic y las afirmaciones se reconvirtieron en interrogaciones. La primera duda interrogativa fue aplicada a mi respuesta automática: ¿Obviamente? Entonces se abrió la posibilidad: aunque todo parece indicar que aferrarnos a un estado de ánimo es la equivocación más flagrante que podemos cometer, se introdujo la duda: ¿Y si no es así? ¿Y si fuera posible encontrar una fórmula que nos mantuviera permanentemente en ataraxia? Este cuestionamiento estimulado por el comentario de Týchon, al que le estoy inmensamente agradecido por haber añadido el factor desencadenante a la ecuación de esta hipótesis taoísta de trabajo, ha supuesto el punto de inflexión para uno de los mayores retos en mi vida. Con cualquier otra perspectiva, especulación o filosofía de vida no lo hubiera ni intentado, pues creo haberlo hecho con anterioridad y no dio resultados, pero el Tao representa una singularidad tan discordante con el resto de filosofías de vida (incluyendo el budismo, el vedanta, aunque no tal vez el samkhya, que también tengo pendiente investigar a fondo este año) que se abrió una puerta a la posibilidad, pues creo sinceramente que el Tao podría tener la clave y tal vez esté codificada en el Lao zi de Guodian, exactamente donde descartamos todas las influencias chinas no taoístas que solo añaden distorsión y confusión, pues para llegar a la consumación de mi hipótesis de trabajo necesitamos quitar, restar, reducir, nunca poner, sumar, aumentar. La pretensión y el intento es llegar a codificar solo unas pautas primordiales por separado, intentando la codificación más reducida pero aplicable de una manera realista y por descontado efectiva, sencilla, viable. Si la hipótesis planteada (imaginada, fantaseada, especulada) pudiera llegar a buen puerto, debería ser (presuntamente) gracias a la unión de todas las codificaciones desglosadas y aisladas por separado, tal vez. O no. Gracias al comentario de Týchon surgió un cuestionamiento en mi cabeza que nunca había sido planteado: ¿Y si la automatización inconscienciada, que por norma general acaba siendo perjudicial para nosotros, pero es la tendencia inercial del funcionamiento cerebral al natural, pudiera ser reconfigurada para obtener resultados óptimos, en este caso la ataraxia permanente? ¿Podría el Lao zi de Guodian contener los elementos clave que necesitaran ser desmantelados de una prosa poética bella para leer pero inefectiva para aplicar y transformados en pautas cuasi algorítmicas que se apliquen sistemáticamente a diario hasta generar costumbres y hábitos cuya consecuencia sea una ataraxia permanente, capaz de agitarse en los momentos adecuados hasta límites insospechados, pero sin perderse? Bueno, aunque solo acabe como una especulación estéril más, no obstante acaba de empezar un reto personal que, como mínimo, me entusiasma, me divierte, me apasiona y salpimenta mi vida actual.
Lo de la humildad es una sacudida tan buena y necesaria que me quito el sombrero por como lo expones y lo relatas. Escribes desde la transparencia. Este proyecto como siempre te digo me hace reflexionar mucho. Me ha gustado tu punto de vista sobre las concordancias, también lo veo una fuente de enriquecimiento. Estoy haciendo mi propia síntesis de estás entradas y me apunto aquello que me dice algo para trabajar conmigo mismo. 🙂
ResponderEliminarComo te dije en alguna que otra ocasión, siento este proyecto útil para ti a varios niveles. Nada mejor para servidor que ver cómo desglosas, troceas, aprovechas estas especulaciones salidas de vete a saber dónde. Gracias por darle vida y continuidad, insuflándole sentido y significado a este apartado.
EliminarGuau, tú estás a otro nivel porque has vivido 350 años por lo menos, por tu intensidad en el vivir, logrando que un año humano tuyo se convierta en 7 años como le pasa a los perros. En esta vida te estás ahorrando 7 vidas por lo menos como le pasa a los gatos que les dan 7 en una. Siempre he considerado un privilegio y una suerte poco común todo lo vivido contigo. Expectante me tiene este dietario
ResponderEliminarYa decía yo que cada vez me parezco más a un ser de fantasía épica: elfo, hobbit, ent... 350 tacos con apariencia de cincuentón. Bueno, tú tampoco andas lejos de lo mismo. El privilegio de lo vivido es, sin duda, recíproco. Oye... Y hablando del tema de las vivencias, ya que lo sacas a colación: ¿Qué te parecería una colaboración literario-musical contando algunas de esas vivencias, como 'kundalini, cohete en el ojete', el 'ciego supraespiritual' o 'swamimiando'? ¿Qué le parecerá a la comunidad? ¿Preguntamos o qué?
EliminarHostias Bro y como las noches bajo las estrellas en castillos o durmiendo en sanatorios abandonados o cuando nos infiltramos en el grupo aquel de delincuentes de San Blas, Uf aquí me tienes para lo que quieras. También me ha venido a la cabeza aquella canción mia sobre una experiencia tuya: Chicago, esa es buena. Pues si a la comunidad le apetece algo de eso yo acepto, ya tú sabes
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