sábado, 7 de febrero de 2026

'EL PENSAMIENTO ERÓTICO' de Sara Torres (reseña)

Acabo de leer el libro EL PENSAMIENTO ERÓTICO.


   Escrito por la magnífica escritora española Sara Torres Rodríguez de Castro, nacida en 1991 en Gijón, Asturias, España. Formada académicamente en Lengua Española y Literatura, se ha especializado en teorías de la textualidad, psicoanálisis, estudios cuir y feminismo, convirtiéndose en un referente para el movimiento feminista. También ha sido profesora de estudios culturales con perspectiva de género, pero donde más ha destacado es como poeta (desde 2014) y novelista (desde 2022), con un estilo literario único, propio, bueno y muy personal. Consolidando su figura profesional como escritora, amplía ahora su registro literario también al género del ensayo.


   Personalmente opino, como apreciación subjetiva y profana, que el feminismo, viendo la historia no solo de Occidente, sino de la civilización en general (en Oriente parece mucho peor todavía el asunto), es muy necesario, sin duda, ya que desde su aparición, a finales del siglo XVIII, como movimiento político organizado, ha demostrado ser fundamental para la lucha por obtener unos derechos humanos básicos que hasta no hace tanto, las mujeres no tenían en Occidente a ningún nivel (otro caso distinto, como ya señalé más arriba, es Oriente), siendo muy vergonzoso el trato recibido o las infundadas creencias que se tenían. Tampoco parece muy halagüeño el caso de África o de los países musulmanes. No obstante, eso no significa que esté de acuerdo con todo lo que propone el feminismo, especialmente en lo concerniente a una serie de hipótesis especulativas que, a mi juicio, no están bien fundamentadas o solo son conjeturas, cuando menos dudosas y/o cuestionables. Lo cual no es equivalente a decir que estén equivocadas ni mucho menos, sino que personalmente estoy en desacuerdo, partiendo de la definición lingüística del concepto "feminismo" y extendiéndome a ciertas ideas como el lenguaje inclusivo o a ciertos conceptos muy politizados, como por ejemplo "patriarcado" y las subjetivas especulaciones e interpretaciones que se hacen de él.


   Me inicié en las primeras lecturas feministas, o al menos en esa órbita, a finales de 2001 y principios de 2002. Los primeros libros que leí (en aquella época no era tan fácil encontrar bibliografía feminista) estaban escritos por Casilda Rodrigáñez Bustos, a la que llegué a conocer en persona no mucho después, compartiendo incluso unas convivencias en la playa de Benisa (Alicante, Comunidad Valenciana, España) si mal no recuerdo, donde también conocí a su hijo Jon, con el que compartí unos días de convivencia a la intemperie, junto con otros amigos comunes.
   
   Uno de los problemas que siempre he tenido con las lecturas feministas más recientes es la sensación de que al leer un libro referencial ya los he leído todos, pues en la mayoría de lecturas (que no han sido pocas) dan la impresión de ser textos copiados y calcados unos de otros, con un lenguaje explícito inventado, junto con ciertas ideas cliché compartidas por casi todas las autoras, dando una idea, tal vez equívoca pero inevitable, de estar ante un sectarismo politizado cualquiera. Aunque es necesario matizar que, evidentemente, no todos los libros y autoras feministas lo hacen igual, destacando, por ejemplo, el libro MALDITA FEMINISTA. Hacia un nuevo paradigma sobre la igualdad de sexos (Seix Barral, Barcelona, 2020) de la escritora y sexóloga española Loola Pérez.

   Mi ejemplar es una primera edición publicada en enero de 2026 por Reservoir Books, uno de los mejores y más potentes sellos editoriales de Penguin Random House Grupo Editorial.


   El libro tiene 189 páginas repartidas en una introducción, 6 capítulos numerados y titulados, así como las notas bibliográficas. Cabe destacar el detalle original (a mi parecer) de que el sexto y último capítulo resulta ser el prólogo del libro.

   Se trata de un fascinante ensayo intelectual evocador, con ideas refrescantes y muy reflexivas. Considero que estamos ante un hito literario, ya que es el primer ensayo que escribe la magnífica autora, demostrando que no solo es poeta y novelista, sino una ensayista equivalente a cualquier otra autora de ensayo consolidada, donde muestra un pensamiento sólido y complejo pero asequible, aunque de todas formas necesita varias lecturas, pues cada vez matizamos más las ideas; ideas que, por otra parte, considero esenciales, destacando su apasionante concepción de los "cuerpos enamorados", que interpreta de maneras, a mi juicio, muy útiles en la práctica, pero en especial destacaría la concepción torresana del "pensamiento erótico" (que da título al libro, pero tiene un desarrollo concreto en el capítulo cuarto), donde también entra (en el mismo capítulo) la concepción más compleja e interesante de todo el libro, al menos según mi opinión y lo que me hecho vivir: la "dulzura".

   Creo sinceramente que el sólido y esencial pensamiento torresano plasmado en este libro es muy necesario, precisamente en estos tiempos que corren y aunque, tal vez, no comparta muchos de los conceptos feministas usados (como ya expliqué para matizar al principio), creo que los fundamentos de su pensamiento erótico son fundamentales, tanto en los adultos ya condicionados, como en los niños todavía sin condicionar, en una de las dimensiones cruciales y más condicionantes de la experiencia humana durante toda la vida, como es la sexualidad y el erotismo, planteado desde las posiciones que plantea la influyente Sara Torres, de la que tomo nota y le agradezco desde aquí que nos haga conscientes de tantas cosas anacrónicas que, sinceramente, creo que deberíamos dejar atrás de una vez por todas, pues suficiente sufrimiento innecesarios nos han causado ya, como persistir en que todos nos amoldemos a una concepción monolítica de la sexualidad o el género, a pesar de que creo que, por suerte, todo eso está cambiando y las nuevas generaciones tienen (o eso espero) más libertad para autoexpresarse tal y como cada persona es o decida ser, aunque siga habiendo de todo en la sociedad, incluyendo a quienes discrepan y prefieren seguir imponiendo sus propias concepciones y fantasías, o en terminología torresana, "fantasías hetero-reales".

   Uno de los aspectos más elocuentes de la importancia que tiene el pensamiento torresano a mi parecer, es que la autora matiza que, como mucho, está haciendo filosofía, no ciencia, por tanto se vuelve consciente de sus propias especulaciones como tales, algo muy de agradecer en un mundo, el de la política y el activismo politizado, donde se vuelve un tanto cansino para el lector tanta consigna y hablar "sentando cátedra", con afirmaciones vehementes, dogmáticas y radicalizadas, aunque no sean más que especulaciones subjetivas.

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