Jueves
1 ene. 2026
00:11
La marabunta de sensaciones e impresiones me invade. Un vértigo importante hace medio acto de presencia en el trasfondo pero no me inquieta ni perturba. [...] Ahora la roja luz del demogorgon ilumina la escritura. El reloj de arena de la parca del vudú gnóstico cuenta la atemporalidad imperecedera. Los gritos, la alegría, el llanto... Ahí fuera se manifiestan todos los psicodramas humanos arquetípicos y escenificados. La imperturbabilidad únicamente está aquí dentro. Nadie lo ha sabido, nadie lo sabe y tampoco nadie lo sabrá jamás.
LIBRO A
LAO ZI DE GUODIAN
REPASO EXEGÉTICO DE A1
Todo empieza con las "tres eliminaciones; tres rechazos". No podía ser de otra manera con el verdadero Tao. Pero el Tao (la concepción humana de Tao), como sucede con todo en el mundo humano, fue distorsionado, pervertido, degenerado por los mismos chinos taoístas, al mezclarlo ecléctica y sincréticamente con las cien escuelas, junto al resto de religiones, filosofías, opiniones. Por eso surgió el taoísmo filosófico (daojia) y el taoísmo religioso (daojiao). Solo el filosófico consiguió preservar algo del Tao y nada pudo aproximarse a ello como el Lao zi de Guodian. Sí, ni siquiera el Lao zi de Mawangdui, no digamos ya las versiones posteriores, esas conocidas como Tao Te ching. Y la prueba está evidenciada en el comienzo del libro A: las "tres eliminaciones; tres rechazos". Elimínese: inteligencia, industria, hipocresía. Rechácese: argumentaciones, interés, cavilaciones. Casi nada la broma, aunque A1 dista de terminar ahí, pues inmediatamente después afirma que las tres razones como criterio de distinción no bastan. Todavía hay más y es más importante si cabe: "observar y conservar la simplicidad original, con un yo menguado y escasos deseos".
En la plenitud de los cincuenta y con treinta a la espalda en toda autoindagación, me puedo permitir (o eso creo) lanzar una idea especulativa al aire: solo cuando vivimos a fondo, en plena inmersión absorbida y llevando hasta sus límites la inteligencia, la industria, la hipocresía, las argumentaciones, el interés y las cavilaciones, estamos preparados para ver con claridad lo que afirma A1. Lo cual no equivale a decir que seremos capaces de vivirlo desde una aprehensión directa (dejar que entre en nosotros sin mediación intelectual ni mental), única forma de que ello llegue a nuestro interior y nos penetre. Porque si no lo aprehendemos, entonces solo lo aprendemos. Y donde el aprendizaje nos sirve con todo lo demás, sucede lo contrario ante la posibilidad de vivir el Tao.
Hoy creo que puedo permitirme afirmar esto: nada se asemeja, tras haberlo probado (casi) todo en esta vida, a "observar y conservar la simplicidad original, con un yo menguado y escasos deseos". La fórmula magistral que capta como ninguna otra la esencia real de lo posible y más probable para llevar esa experiencia vital que es lo humano hasta su única conclusión aceptable y definitiva. Pero nunca podremos llegar, mucho menos desde el desarrollo pleno de la civilización, a esos objetivos que cierran A1 si previamente no hemos pasado por las "tres eliminaciones; tres rechazos". Solo dependiendo de cómo hayamos vivido las "tres eliminaciones; tres rechazos" seremos capaces de llegar a los tres aspectos citados que marcan la diferencia: "simplicidad original"; "yo menguado"; "escasos deseos". De ahí que para volver a lo uno debamos pasar antes por lo otro, su contrario y opuesto: "complejidad artificial"; "yo engrandecido"; "multitud de deseos". Porque únicamente cuando complicamos las cosas con artificios imaginados por la subjetividad humana podemos apreciar lo significativo de la "simplicidad original" y calibrar su verdadero valor e importancia. A mi parecer, cuando observo alrededor, mucho me temo que nos hemos adentrado en la "boca del lobo" del olvido desmemorado de la "simplicidad original". Ya nunca viene dada por defecto porque desde el nacimiento estamos sometidos a constantes estímulos que buscan acaparar nuestra atención para desviarla hacia todos los intereses establecidos artificialmente, con la intención de que todo artificio innecesario inventado por seres humanos totalmente ajenos a la idea de Tao en su devenir cotidiano, siga adelante, perpetuándose, multiplicándose, reproduciéndose, contagiándose. Y el mayor de esos artificios es, a mi juicio, las ideologías: religión, política, filosofía, ciencia. Lo vemos con claridad en el caso obvio del taoísmo: el filosófico no existe como tal, es decir, como taoísmo, pues no tiene un corpus doctrinal como tal. Simplemente se considera que lo conforman tres textos: el Lao zi, el Zhuang zi y el Lie zi (a los que algunos especialistas y estudiosos añaden un cuarto: el Wen zi). En cambio el religioso es otra historia muy distinta, donde se mezclan ideologías tanto filosóficas como religiosas muy dispares, algunas autóctonas de China, lugar de origen de la concepción taoísta desde la más remota antigüedad, pero otras muchas de lugares ajenos y distantes. Y aunque a veces pueden parecer confluyentes, en realidad son abismalmente diferentes si dejamos que la auténtica plasmación lo más cercana posible al Tao (es decir, la menos contaminada con otras perspectivas ajenas) nos penetre mediante aprehensión. Aprehensión: "1. Acción y efecto de aprehender. 2. Captación y aceptación subjetiva de un contenido de consciencia". La tercera definición de la RAE en desuso habla de "comprensión". Aquí vemos la dificultad de intentar definir un concepto indefinible porque no pasa por los cauces convencionales usados habitualmente por el ser humano, debido a su configuración neurológica. La primera definición nos remite a la acción y el efecto de aprehender, que nuevamente se desdobla en dos acepciones o explicaciones, mejor dicho: "coger, asir, prender a alguien o bien algo, especialmente si es de contrabando". La segunda zanja la cuestión asimilando el concepto a "aprender" entendido entre paréntesis como "adquirir conocimiento". En este caso uso la segunda definición de aprehensión asociada a la psicología, con tres sinónimos: "penetración", "percepción" y "discernimiento". Personalmente uso el concepto aprehensión para intentar transmitir una sensación indescriptible de integración interior de un contenido no mediada por el intelecto. Hablo, evidentemente, de mi experiencia subjetiva al entrar en contacto con la idea intraducible llamada Tao por los chinos y presente desde la más remota antigüedad en aquella civilización asiática establecida en la confluencia del río amarillo.
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En la exégesis subjetiva, personal, incompleta e ignorante que pretendo (vana pretensión) proponer, según mis limitaciones humanas inequívocas, me parece intuir y ver (teniendo en cuenta los errores apreciativos del cerebro, que interpreta, deforma y distorsiona la percepción para reinterpretar cualquier información según sus contenidos previos) todo un libro completo o tratado filosófico que, a pesar de ser especulativo, capta como ningún intento de plasmación por escrito que haya acometido un ser humano, la verdadera vida que se puede construir desde los cimientos de aquello que, a falta de un mejor concepto, pero desde la necesidad de establecer un signo comunicativo de tipo conceptual y lingüístico, los chinos llamaron Tao. No me parece nada fácil escribir unos trazos literarios tan resumidos y obviamente líricos que, al parecer, surgieron en China en gran parte porque el idioma chino facilita las cosas. Y por descontado que el lenguaje condiciona la percepción sensorial y deforma inevitablemente la apreciación que tenemos de las cosas. De ahí que no me parezca descabellada la hipótesis especulativa del escritor estadounidense William S. Burroughs (1914-1997) cuando afirmaba que el lenguaje es un virus. Pero volviendo al capítulo A1 del Lao zi de Guodian (única copia valiosa a mi parecer) creo que se podría analizar dividiéndolo en dos bloques por separado que, sin duda, se entrelazan e interrelacionan, pues ambos se explican mutuamente y a mi juicio componen un tratado por sí mismo completo como arte de vivir, pues si bien se podría desglosar en tomos de filosofía especulativa, en realidad eso únicamente serviría para hacer lo mismo que llevamos haciendo desde el comienzo de la civilización y el invento del lenguaje (cual burroughsiano virus memético) para presuntamente comunicarnos (¿lo hacemos?) y ello incumpliría la primera "eliminación" que da comienzo a A1, es decir, la inteligencia, así como los dos "rechazos" asociados, es decir, las argumentaciones y las cavilaciones. De ahí que solo la poesía (ni siquiera la literatura) pueda llegar a una transmisión lo más alejada posible de la primera "eliminación" y los dos "rechazos".
Para empezar veo un orden correlativo (primera distorsión cerebral o sesgo que conecta puntos): la inteligencia (primera "eliminación") daría paso a la industria (segunda "eliminación") que acabaría estableciendo la hipocresía (tercera "eliminación"). Mi impresión subjetiva en principio (siempre teniendo en cuenta el factor especulativo sesgado cognitivamente hablando) es que esa conexión de los tres puntos explicaría, tal vez, la esencia cimentada sobre la que se construye cualquier civilización, exactamente siguiendo el orden establecido por las "tres eliminaciones" del capítulo A1 del libro A del texto o copia de Guodian del Lao zi, para unos estudiosos, exégetas y eruditos especializados una copia incompleta, pero para otros (donde me acojo por interés nuevamente sesgado y especulativo) un texto completo que refleja el más genuino y auténtico pensamiento taoísta original o al menos cercano a los orígenes. Y aunque conceptualizar o definir "tres eliminaciones; tres rechazos" puede tener una intención lírica a nivel literario, en realidad vuelvo a concebir un orden concreto que explica muchas cosas y no está establecido así aleatoriamente. Aunque no menos importante es el trabajazo realizado por el traductor, Iñaki Preciado Idoeta, sin el cual, sería imposible poder llegar al lugar en el que me encuentro exegéticamente hablando.
En el planteamiento que mi cabeza propone, los puntos se conectarían así: la inteligencia da paso a la invención de la industria y así vamos de la intemperie (donde se encuentran el resto de animales) a la civilización. De hecho, sin industria tampoco hay concepción sostenible de civilización. Pero a su vez la industria traería la hipocresía, mediante (tal vez) la moneda, el dinero, esa forma de transacción para intercambiar bienes y servicios que ha demostrado actuar como el motor de cualquier civilización por definición. Aunque el capítulo A1 del Lao zi de Guodian propone que se elimine la inteligencia y se rechacen las argumentaciones para que las gentes obtengan beneficios cien veces mayores. Aquí también considero que hay un hilo conductor nada aleatorio entre las tres "eliminaciones" y los tres "rechazos". Eliminar la inteligencia implica rechazar las argumentaciones, pues nuestra inteligencia se manifiesta y despliega a través de las argumentaciones que inventa. Bueno, creo que si lo analizamos objetivamente (dentro de la objetividad que seamos capaces de alcanzar) realmente las argumentaciones son especulaciones infundadas en última instancia, pues... ¿Qué podemos saber a ciencia cierta y de manera inequívoca? Me parece que si somos sinceros de verdad, la respuesta es: no lo sabemos. Todo el conocimiento humano no deja de ser en última instancia una serie de consensos y acuerdos entre iguales, pero... ¿La unión de muchas subjetividades especulando e intentando conocer puede conseguir la obtención de un conocimiento fiable, imparcial, exacto y verdadero? O lo que es lo mismo: ¿8.000 millones de humanos o subjetividades limitadas son capaces de alcanzar una objetividad ilimitada? Por eso creo que el primer planteamiento del Lao zi de Guodian nada más empezar es pertinente, al cuestionar la validez no cuestionada y aceptada implícitamente del valor de la inteligencia, desplegada a través de las argumentaciones. ¿Y si la afirmación de la primera frase tuviera todo el sentido del mundo y elimináramos la inteligencia rechazando las argumentaciones? Para empezar me parece obvio que todos los seres humanos no podrían hacerlo jamás en un mismo momento y por ello considero que el capítulo A1 del Lao zi de Guodian es una filosofía de vida al completo en sí misma, pero está comprimida mistéricamente. Esto significa que no va dirigida a todo el mundo sino a un sector específico de seres humanos capaces de permitir que el misterio del Tao les penetre sin mediar interpretaciones subjetivas ni evidentemente intelectuales, que son las que usarán por inercia y costumbre el resto, quedándose fuera. Aunque, por norma general, como siempre matiza muy oportunamente el sinólogo español y mayor exégeta patrio del taoísmo que conozco, se sobreentiende que al hablar el Lao zi (en cualquier versión) de "eliminar la inteligencia" no se refiere a una eliminación literal de la inteligencia en sí, ya que eso sería imposible en el ser humano y una obvia quimera, sino los excesos demasiado centrados en ella, así como la confianza desmedida, dormida e inconscienciada que solemos depositar en ella. De nuevo creo con sinceridad que el contexto de una "eliminación" asociada a un "rechazo" no representa una mera figura literaria poética, pues eliminar la inteligencia rechazando las argumentaciones le da otro sentido y significado. Todo dependerá, como siempre, de la interpretación que cada cual haga y el contexto elegido, donde se decida asociar en unión conplementaria o disociar en separación autónoma cada parte. El asunto quedaría así: Primero: eliminar la inteligencia rechazando las argumentaciones. Segundo: eliminar la industria rechazando el interés. Tercero: eliminar la hipocresía rechazando las cavilaciones. Y considero su unión en la afirmación que viene después: "son tres razones que como criterio (de distinción) no bastan". Tres razones desdobladas en la verdadera razón (la "eliminación") matizada por la acción para llevar a efecto la razón (el "rechazo"). Sin los tres "rechazos" a mi parecer no es posible alcanzar las tres "eliminaciones", que se quedarían como se quedan en la mayoría de seres humanos: lo máximo, una bonita especulación ideal pero desfasada de lo real. Aunque incluso si llegáramos a consumar las tres razones, solo habríamos conseguido atravesar el primer portal insuficiente. Después vendría lo bueno e interesante para poder construir una verdadera vida nueva y alejada de todas las convenciones, costumbres y realidades creadas: "observar y conservar la simplicidad original", una entelequia para quien no ha llegado a las tres razones consumadas, lo cual requiere una clave doble aunque también unida en continuidad indivisible: "un yo menguado y escasos deseos".
Mientras leo el café baña mi boca
ResponderEliminarEl sol pretende atravesar las nubes
Y casi lo consigue
A través de los ladrillos llegan voces y gritos apagados
Y también risas
Dos niñas juegan con un perro
El perro no dice ni guau
Tan solo sus saltitos hablan con el suelo
Me doy cuenta de que no entiendo nada
Pero también de que no hay nada que entender
Hace tiempo que estoy de acuerdo con Burroughs
🙏
EliminarMe atrevería a decir que es una de las primeras veces que he podido apreciar bien tu pluma, es buena y narras los detalles pero siendo conciso, será un placer leer todo aquello que desees compartir. Estas entradas me están ayudando a tener un espacio y tiempo para mi, digámoslo así. Mencionas; 'nada se asemeja, tras haberlo probado (casi) todo en esta vida, a "observar y conservar la simplicidad original, con un yo menguado y escasos deseos".' Totalmente de acuerdo.
ResponderEliminarLas tres razones consumadas deben ser el fin de alguien que desea vivir plenamente y poder empezar realmente una nueva versión de ti. GRACIAS
Gracias por la valoración sobre mi manera de escribir. Aprecio de verdad tu opinión. Ahora vienen los últimos 4 capítulos de este proyecto (que se publicarán en los próximos 20 días de febrero) y el asunto se vuelve más complejo todavía, hasta la resolución definitiva, inesperada y tan espontánea e imprevista como empezó. Todavía estoy asimilándolo. Sí que (me) parecen las tres razones consumadas "el fin de alguien que desea vivir plenamente y poder empezar realmente una nueva versión de ti". Te agradezco con la máxima sinceridad que compartas estas impresiones. A mí me da la impresión de que el proyecto taoísta te está llegando a fondo y eso me hace muy feliz. Por esa razón quiero compartir contigo el adelanto: parece ser que, tras haber finalizado este proyecto, habrá una continuación, pero todo se encuentra de momento en el aire mientras termino la asimilación. Tú eres ahora mismo el motor principal de esta historieta, solo porque presiento que es importante a cierto nivel para ti y eso hace que necesite continuar a pesar de todo.
EliminarHa sido una lectura bastante intensa en lo personal, no creo que pueda extenderme y ser coherente al mismo tiempo. Ha sido intenso.
ResponderEliminarEspero y deseo que esa intensidad pueda derivar en algo positivo para ti y lo que estás viviendo. Gracias por hacerme consciente del gran impedimento que me limita: me siento la incoherencia en persona y por tanto me cuesta la vida seguir con el proyecto. No quieres extenderte porque no crees que puedas ser coherente y eso me recuerda a una de las mayores enseñanzas taoístas que ahora mismo tú encarnas con el ejemplo: "el que sabe no habla; el que no sabe habla" o algo parecido. Siento un deber moral avisarte: lo que viene en los siguientes capítulos podría ser bastante más intenso.
EliminarNo se ni como describir la experiencia, lo mas cercano que se me ocurre es que ha sido como ir con el hombro dislocado, que te atropelle un camión y que de alguna forma te recoloque el hombro en su sitio.
EliminarJoooder. Brutal entonces. Nunca me habían dicho nada igual en referencia a un escrito, pero me parece buenísimo, aunque no he podido (perdóname, hermano querido) evitar partirme la caja por la impresionante e inesperada metáfora. No sé cómo avisarte de lo que viene en los próximos capítulos, pero podría ser algo así como un tanque que te pasa por encima de la espalda y te quita el lumbago, la tortícolis y de regalo te recoloca todas las vértebras. A lo mejor sería buena idea esperar a ver si primero se recupera un poco el hombro.
EliminarNo hay nada que perdonar, ya conoces mi peculiar sentido del humor, mi credo respecto al mismo, y especialmente el uso del mismo como destructor del miedo, la vergüenza y la tristeza.
Eliminar😊🙏
EliminarLo hemos leído Adrián y yo esta mañana y nos ha dado para una conversación muy buena. Si no fuera por estas entradas no creo que me hubiera acercado al Tao. Gracias por el curro.
ResponderEliminar¡Ostias, tío, esa sí que es buena! ¿Crees que no te hubieras acercado al Tao si no llega a ser por esta movida que se me ha ocurrido, estimulado por la recepción en la comunidad? ¡Guau! Me produce una inmensa alegría que Adrián y tú hayáis podido tener una conversación muy buena. No, gracias a ti por la ayuda para continuar.
EliminarAdvertencia amigo, entrar en el taoismo es como meter tu personalidad en un atanor alquímico.
Eliminar🤣😂 Que bueno! Esto sí que es asumir riesgos jajaja
EliminarMe da alegría leer tan buen recibimiento en los comentarios, usted tiene la comunidad que merece. Me uno a mis compañeros pues yo también comparto que me gusta este apartado. Como siempre le digo tiene usted el mejor blog.
ResponderEliminarSi de algo estoy orgulloso es sin duda de la comunidad que hemos formado entre todos. Como le dije varias veces, usted fue el pilar principal para volver cuando en mayo de 2025 quise abandonar. Desde entonces sus palabras siempre han sido importantes para mí y sin duda que siguen siéndolo ininterrumpidamente. Gracias por todo.
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