Domingo
21 dic. 2025
07:25
Adentrándonos en el solsticio de invierno vuelve la oscuridad y esa rueda del hámster estacional dando su giro para repetir el ciclo anual cual escenario neutral donde se escenifican todos los psicodramas de la vida cotidiana; el giro anual.
Tras el estancamiento inicial con la primera frase que abre el capítulo inaugural del Lao zi de Guodian, seguí con la lectura. Pero no solo seguí con la lectura del libro A de la copia de Guodian del Lao zi sino que decidí continuar con la 'PARTE III: TRADUCCIÓN DEL TEXTO POSTERIOR DEL WEN ZI o <Maestro Wen>. Bueno, desde que llegó este último clásico desconocido para mí pero añadido al canon taoísta como el cuarto clásico por los expertos y estudiosos, ya desde la dinastía Tang (618-907), el pasado miércoles, 10 de septiembre de 2025, no había conseguido conectar bien ni a fondo con él (como tampoco lo he conseguido con los otros dos clásicos del canon taoísta tras el Lao zi, es decir, los valorados Zhuang zi y Lie zi). Mi primer intento tuvo lugar los cinco días después de su inesperada compra en la Casa del Libro de Alicante. Se detuvo el lunes, 15 de septiembre de 2025. No conseguí pasar de la 'PARTE I. INTRODUCCIÓN: CONCEPTOS FUNDAMENTALES DEL IDEARIO TAOÍSTA', que abarca de la página 19 a la página 71.
Retomé la lectura del WEN ZI o <Maestro Wen> hace unos pocos días y aunque me costó mucho, conseguí leer la 'PARTE II: TEXTO RESTAURADO DEL WEN ZI, que abarca de la página 95 a la página 136. Se divide en tres partes. La verdad es que no me dijo nada ni tampoco experimenté conexión alguna con aquel texto original dañado que se encontró en 1973 en Dingzhou, provincia de Hebei, al excavar la tumba del rey Huai de Zhongshan, perteneciente al siglo I antes de la Era Común. Se supone que fue escrito entre los siglos IV y II antes de la Era Común. Pero a diferencia de lo que sucede con el Lao zi y las versiones posteriores conocidas como Tao Te ching, la versión tardía y posterior del WEN ZI me produjo una inmediata conexión profunda como nunca había experimentado, cuando decidí empezar su lectura ayer por la noche de la 'PARTE III: TRADUCCIÓN DEL TEXTO POSTERIOR', que abarca de la página 139 a la página 370.
Si bien fueron importantes las "tres razones" del primer capítulo o A1 del libro A de la copia de Guodian del Lao zi, a saber: 1. Elimínese la inteligencia, rechácense las argumentaciones; 2. Elimínese la industria, rechácese el interés; 3. Elimínese la hipocresía, rechácense las cavilaciones, no obstante fue muchísimo más importante continuar con un aspecto de A2 y A3 que me llegó a fondo, rememorando lo vivido en la anterior etapa o vivencia del retorno del Tao a mi vida, hace un año, con el clérigo taoísta Ren Farong y que se quedó en agua de borrajas muy pronto, pues la rinitis vasomotora desatada el lunes, 11 de noviembre de 2024 empezó a remitir, aunque no desaparecer, a partir del domingo, 8 de diciembre de 2024 y solo tres días después todo volvió a las andadas de las costumbres inerciales inconscienciadas. Sucedió el miércoles, 11 de diciembre de 2024 y se extendió, amplificándose el domingo, 22 de diciembre de 2024 y el miércoles, 1 de enero de 2025, poco después de comernos las doce uvas con Lalachus y David Broncano. La trampa, la equivocación, lo antifarongiano que lleva al olvido desmemorado del Tao: estimulación del deseo elevado a la enésima potencia, esencia de cualquier sociedad, a través de las propias dinámicas comerciales y la mercantilización de la vida cotidiana, donde ganar (dinero) suele ser perder (ecuanimidad). Está plasmado al final de A1: "observar y conservar la simplicidad interior, con un yo menguado y escasos deseos". Sin duda, la clave principal, arreglo a mi experiencia vital: un "yo menguado" y "escasos deseos". Cuasi imposible de obtener, un "yo menguado", verdadero logro que requiere toda la vida y nadie consigue (al menos que yo conozca), pues lo humano es precisamente humano por contraste con el resto de animales, debido al yo acrecentado o la ilusoria y ficticia pero omnipresente sensación de ser un yo repleto de identidad y/o contenidos con los que nos autoidentificamos: posesiones mentales y materiales: todo lo que tenemos; todo lo creemos; todo lo que nos define y delimita del resto de humanos y cosas existentes, definiendo a su vez la singularidad que nos caracteriza y queremos conservar inconscientemente de manera eterna, por eso nos reproducimos cual impulso psicológico, según mi opinión, ya que el ser humano puede decidir voluntaria y conscientemente no hacerlo. Pero nada se asemeja a los "escasos deseos", mayor logro si cabe que el anterior, aunque no por casualidad aparece junto al "yo menguado", pues nunca puede haber "escasos deseos" a mi parecer si previamente no tenemos un "yo menguado", al originar los deseos en la concepción y actividad del yo que tengamos.
Ha sido intensa la parte del "yo menguado" filosófica y digna de leer varias veces hasta encontrar tu propio significado, pues dice mucho, pero te dirá o resonará en proporción a muchos factores y en concreto a tu etapa vital y tú crecimiento personal.
ResponderEliminarGracias por agitar el molde.
Guau, Hortelano, bestial lo que me cuentas, pues eso significa que te está llegando a fondo y tocando de verdad. Exactamente lo que comentas es lo que sucede a mi juicio: cada cual debe encontrar su propio significado porque a cada cual le habla y/o resuena la idea de Tao (a través de sus vehículos de expresión, el mejor y más fiable de los cuales es el 'Lao zi' de Guodian a mi parecer) según lo que esté viviendo, la etapa vital en la que se encuentre y por descontado, su crecimiento interior. Totalmente de acuerdo contigo. Arreglo a mi experiencia vital con estos menesteres, considero que tu comentario denota que el dietario te está llegando y eso me produce un regocijo espontáneo como de "misión cumplida", dándole sentido y significado a este proyecto. Gracias a la vida, al Tao o a lo que sea (añada cada cual aquí lo que le parezca) por agitar el molde y gracias a ti por permitirte la agitación. Espero que sea productiva, te ayude y te lleve al siguiente nivel que te toque vivir. Ya me vas contando en público o por privado si te apetece: anonimosinnombre133@gmail.com.
EliminarNecesaria la parte del "Yo menguado" y "escasos deseos" es reflexiva y filosófica, digna de leer varias veces ya que te resonará o te dirá algo dependiendo de múltiples factores, aquí juega un papel importante tú crecimiento personal y la etapa de vida en la que te encuentres.
ResponderEliminarGracias por agitar el molde.
Esto es más que lectura.
He enviado 2 comentarios, ninguno me da correcto el envío
ResponderEliminarSí, eso a veces sucede, supongo que será un fallo de Blogger. A mí también me pasa en alguna que otra ocasión. Antes de publicar lo copio y si me falla vuelvo a entrar y lo pego. Por norma general la segunda vez se publica correctamente. No obstante, el segundo comentario es importante a mi parecer, pues matiza y amplía lo que dijiste en el primero. Se ve que debían aparecer ambos y así lo he considerado o me ha parecido a mí. Si tú no lo ves o no te convence lo borramos.
EliminarMe alucina que el punto 1 sea el punto 1 como referencia a la que regresar inevitablemente como en un fractal. Bro desde mi perspectiva este dietario denota una evolución y madurez respecto a tus previos dietarios muy gratificante. Muchas gracias por compartirlo
ResponderEliminarTotal, Bro. Esa es una de las cosas que más me ha flipado de A1 y que me tiene enganchado al primer capítulo desde entonces. Mira que he visto, estudiado y probado filosofías de vida, incluyendo el propio taoísmo, pero nunca encontré tanto filón a explotar y exprimir en tan pocas palabras, joder. Un capítulo de la versión más antigua encontrada hasta hoy del 'Lao zi', que es claramente la que menos añadidos posteriores y florituras tiene, pero nunca me ha absorbido tanto tiempo nada. Gracias por la valoración del dietario, Bro. De hecho, si alguien puede hablar de ello ese eres tú sin duda, pues has leído (o te leído) mis dietarios desde el sonrojante y anacrónico primer intento de escritura que tuve en 1993, con apenas 18 años de edad, después de que Toni me propusiera cogerle prestado el que estaba escribiendo su hermana menor Ana (creo que se llamaba, si mal no recuerdo) y fisgoneáramos en su adolescente intimidad quinceañera, cuando nosotros teníamos apenas 3 años más si llega. Me quedé tan enganchado que desde entonces básicamente he escrito dietarios, como bien sabes.
EliminarNo sé si se entenderá mi comentario pero me gusta leer el dietario porque dentro de mi caos y mi ajetreo diario con mis pequeños fieras, mi trabajo y demás me da tranquilidad, me gusta que sea personal.
ResponderEliminarPara mí se entiende perfectamente y considero que es otro efecto positivo complementario adaptado a tu caso y situación. Solo que te dé tranquilidad ya es mucho, muchísimo a mi parecer. Gracias por compartir tus impresiones y experiencia con este proyecto tan personal, pues así le puedo tomar la medida.
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