martes, 27 de enero de 2026

"WUWEI WUXING: ATARAXIA". Dietario amanuense de una indagación taoísta (parte V)

 Martes

30 dic. 2025

05:35


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LIBRO A

LAO ZI DE GUODIAN

A2


"En una sociedad masificada, la fama representa la consagración definitiva de la identidad individual, del sujeto como eje y clave de la vida moderna. En una cultura narcisista como la occidental, la fama representa la felicidad última, a la vez que un medio para impedir que el yo sea devorado por el anonimato, es decir, la desintegración última de la identidad".

Esto es lo que significativamente afirma el filósofo y antropólogo cultural español Iñaki Domínguez en su libro El expiador. Vida y obras de Charles Manson (Melusina, Santa Úrsula, 2019). Exactamente lo opuesto y contrario al Tao. Así empieza el segundo capítulo del Lao zi de Guodian:

"¿Por qué el río y el mar son reyes de (las aguas) de cientos de valles? Porque son capaces de estar por debajo de cientos de valles, y por eso sobre cientos de valles son capaces de reinar".

En realidad la cultura occidental inmersa en y absorbida por el narcisismo simplemente se deja llevar por lo fácil, sucumbir a los instintos de permanencia del yo que, a pesar de ser una serie de subjetivas impresiones impermanentes, caducas e ilusorias sin existencia real (no tienen ninguna entidad ontológica existente ni verificable más allá de lo imaginario y especulativo) no obstante, acaban condicionando la vida de todo ser humano a todos los niveles, dimensiones y aspectos, tanto subjetivos como objetivos. El más importante a mi juicio es el anhelo obsesivo pero inconscienciado en total automatización inercial acelerada e imparable de permanencia inmortal que, al no poder ser satisfecha mediante una inmortalidad real tangible basada en el físico (lo único que objetivamente existe y es real en la experiencia vital) acaba canalizado (mientras se busca la manera de alcanzar la inmortalidad física) en dos vertientes paralelas y complementarias: la permanencia personal fragmentada a través de la reproducción biológica (copiar y calcar, es decir, "clonar" nuestro ADN combinado a medias con otro ADN) y la permanencia personal sostenida a través del recuerdo o la memoria en los demás. Ambas formas de búsqueda inconscienciada de la inmortalidad, en realidad adoptan una intención más psicológica que fisiológica supervivencial instintiva en el caso humano. Únicamente el yo (la equívoca sensación de ser un yo o sujeto definido por una identidad personal que le da contenido y por tanto una apariencia de entidad real) es la causa de todas las vivencias, experiencias, aprendizajes, conocimientos, ideas, creencias, preocupaciones, conflictos, problemas y sufrimientos que padecemos. Pero no únicamente: tanto la felicidad como la infelicidad son inventos subjetivos del yo. Y aunque puede parecer que diversas filosofías de vida, especialmente las nacidas (inventadas también por humanos) en Extremo Oriente, hace aproximadamente unos 2.500 años, aportarían un punto de vista diametralmente opuesto a las trampas, trucos y triquiñuelas del yo, en realidad ni el budismo ni el hinduismo han sido capaces de llegar al nivel del taoísmo filosófico (que no el religioso) según mi opinión. Tal vez lo más cercano sea el Samkhya, aunque todavía tengo pendiente completar la inmersión tras el descubrimiento más detallado pero solo introductorio, que se produjo a partir del jueves, 6 de enero de 2022. Aunque había oído hablar de ello como una de las seis escuelas ortodoxas de filosofía hinduista desde la segunda mitad de 1995, cuando me sumergí en el estudio y la práctica autodidacta del budismo (pasando un año después a la inmersión en el hinduismo yóguico primero y once años adelante en el vedántico) no obstante jamás tuve la oportunidad de sumergirme en su contenido hasta la última semana de diciembre de 2021, cuando me puse a leer el libro La mente diáfana. Historia del pensamiento indio (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2021) y tropecé con la primera descripción introductoria aunque detallada en el capítulo quinto, durante unas cuarenta páginas.

9 comentarios:

  1. Haces una síntesis tan breve y buena que no veo mejor forma para acercarse al Tao que está. Veo que tienes un recorrido digno de dar voz. Aunque sucumbir a los instintos de permanencia del yo parece que es inevitable, acercarte a la verdad siempre hará que vivas atento. Es como estar despierto en el sueño, no lo puedes dominar pero tampoco te aferras a él. Me has hecho pensar acerca de lo que expones de la reproducción biológica, tema que se debería cuestionar toda persona que quiere 'crear vida' a veces jugamos a ser Dios. Por cierto, otro invento del yo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras y confianza en estas especulaciones subjetivas. En los siguientes capítulos me pongo a divagar más, intentando encontrar una síntesis adecuada que nos sirva para mantener la ataraxia. Sí que parece inevitable sucumbir, ¿verdad? No obstante veo que llegas a las mismas conclusiones que solemos llegar la mayoría de los "moldes" sacudidos por el motivo que sea: "acercarte a la verdad siempre hará que vivas atento". Muy cierto (al menos en mi caso). Pero lo siguiente que dices me parece la clave: "Es como estar despierto en el sueño, no lo puedes dominar pero tampoco te aferras a él". Llevas recorrido, amigo y compañero de camino. Ahí no llega cualquiera, requiere muchas "sacudidas del molde". Pero lo último que dices sobre la reproducción biológica me parece un gran acierto con el que llevo trabajando toda mi vida. No me preguntes por qué, pues no lo sé a ciencia cierta, pero siempre tuve claro que no iba a reproducirme. Por el tiempo y gracias a mis autoindagaciones he entendido algunos probables motivos, especulando no poco sobre ello. Y también estamos de acuerdo en la reflexión final: dios, otro invento humano que, viendo los resultados a los que suele conducir cuando somos incapaces de ver lo obvio de su invención, me parece uno de los inventos más peligrosos de la historia, pues nos sentimos autorizados a pasar por encima de todo y todos en su nombre. Gracias por este comentario de altísimo nivel y valor. También tú me haces reflexionar a mí y no poco, querido Hortelano.

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  2. Bueno bueno bueno ésta entrada he tenido que leerla tres veces seguidas pues tiene una cantidad de joyas tanto en el post como en los comentarios que había que paladearla.
    Hace un par de noches mi fotocopia humana me preguntó: cuando morimos vamos al mismo lugar donde estábamos cuando no habíamos nacido?. Por suerte no supe ofrecerle una sola respuesta única y válida así que opte por darle varias opciones, sin mostrar seguridad por ninguna de ellas. La pregunta venía de una conversación sobre drogas que empezó por su curiosidad acerca de esnifar una raya, quería saber qué era lo que se sentía, pues en su círculo social de instituto era un tema recurrente. Y a mí no sé me ocurrió otra cosa que frotarme las manos metafóricamente hablando y ofrecerle un compendio breve de todo el elenco de drogas que hay y sus efectos sobre la mente y la materia.
    La cosa desvarió y acabó diciéndome que no podía entenderlo, que lo intentaba pero no podía comprender lo de que nada es lo que parece, que esto solo es una experiencia breve, un pestañeo, así que tuve que confesarle que yo tampoco lo entendía, y que ello podía ser debido a que lo que somos o creemos ser es algo tan limitado y pequeño que hasta que no lo abandonemos no conoceremos la auténtica verdad. Era ya tarde, estábamos cansados y entre risas ella se puso un audio de ASMR y yo empecé a ver Barfly.
    Gracias por compartir vuestras visiones subjetivas este espacio aporta calidad y calidez

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    1. Siento innecesario compartir algo más que un "inmensas gracias, Bro por compartir esta joya de experiencia vital que podría formar parte perfectamente del capítulo de un posmoderno libro taoísta". Me ha conmovido y llegado.

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  3. ¡Guau! Yo también lo he tenido que releer varias veces, me sorprende a mi mismo lo que me está gustando este apartado. No comprendo el texto en su totalidad pero me hace reflexionar y lo considero muy útil. Gracias tío.

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    1. Yo tampoco sé muy bien lo que estoy escribiendo cuando me pongo con este dietario, pero ahora mismo me encuentro inmerso en la historieta taoísta y desconectado (de momento) de todo lo demás. Que te haga reflexionar y lo consideres útil me hace feliz y le da sentido a querer continuar con ello. A lo mejor no hay nada que comprender y basta con dejar que la experiencia de su lectura entre y se aposente donde lo tenga que hacer (si es que lo tiene que hacer). Gracias a ti por estar siempre ahí.

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  4. Hoy quería decirle que agradezco cada una de sus publicaciones, son un regalo, me disculpo por no estar presente, para escribir tengo que ingresar mis datos. Hoy quería saludarle. Me han conmovido los mensajes acerca de estas publicaciones, pues comparto los puntos de vista. También vi la serie y fue muy entretenida y literaria efectivamente. Usted es un maestro literario digno de una película de cine.

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    1. ¡No sabe usted la alegría y el regocijo que me produce tener noticias suyas! Por una parte entiendo el engorro y la molestia de tener que introducir sus datos o necesitar un perfil. Imagino que también será un impedimento para que más personas comenten. No obstante, solo con saber, de vez en cuando, que está bien, ya me sobra. Agradezco sinceramente su saludo, pues le aprecio de verdad aunque no le conozca en persona. Muchísimas gracias por sus palabras reconfortantes, inspiradoras y también sanadoras. Espero que esté bien y le vaya todo viento en popa.

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    2. Que alegría me da a mi también leerle de nuevo, espero que vaya todo bien

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