A veces... paso varios días soñando con la compra de ese libro especial que tanto me apetece leer, la última novedad editorial publicada y cuando llego a la librería... acabo llevándome cualquier otro libro inesperado que se cruza en mi camino.
A veces... voy tan en tensión por la calle cuando me toca cruzar por un paso de cebra, que un coche empieza a pitarme como si no hubiera bocinas mañana y enfurruñadísimo le grito al conductor: ¡PERO NO VES EL PASO DE CEBRA O ES QUE ESTÁS CIEGO!... para darme cuenta al instante de que el estupefacto y anonadado conductor es un amigo que solo quería saludarme.
A veces... oigo desde la otra habitación a mi mujer discutiendo por teléfono con su hermana, prestando atención a ver lo que está pasando y cuando la intensidad del conflicto me hace reaccionar y salgo preocupado a ver lo que sucede, preguntándole con gestos de la cabeza para intentar calibrar la situación, mientras ella me silencia con la mano... repentinamente me fijo bien en el teléfono móvil y es el mando de la televisión.
A veces... estoy tan convencido de que voy a comer saludable, que arrastro a mi mujer con un poco de entusiasmo, empezamos a maquinar los ingredientes saludables que necesitaremos para cocinar saludable, así como la forma en que lo haremos más saludable, las combinaciones saludables correctas... y tras perder unas horas intentando preparar una comida incomestible, acabamos llamando a Telepizza.
A veces... quiero comprarme un libro que acaba de ser publicado y es casi imposible seguir viviendo si no me lo compro, pues lo esperaba mucho... pero estamos a final de mes y no tenemos guita... entonces la cabeza empieza a funcionar por libre en el psicomodo "mono saltarín": "ya verás, tío, te quedas sin libro, fijo... o lo que es peor: te vas a comer una segunda edición de mierda, ja ja ja, pringao... qué va, qué va, estoy siendo muy optimista... la semana que viene cuando cobréis ya estará en tercera o cuarta edición, pues sabes mejor que nadie que ese libro está muy solicitado y seguro que lo agotaron en la preventa y no hay prensas suficientes para reimprimirlo a tiempo... ¿por qué no le pides las perras a tu hermano y ya se las devuelves la semana que viene?... no, qué va, qué va, imposible, tío... ¿qué me estás contando?... a mi hermano no puedo pedirle pasta ni de coña"... y por tanto no paro de meterme en el banco y no tengo ni un clavo en la cuenta corriente y cuando más desoptimizado estoy, mi mujer pregunta: "¿has mirado en tu cartera?"... y le digo: "qué va, qué va, no tengo nada seguro, pues este mes no saqué guita en efectivo"... y me dice: "bueno, mira por si acaso"... y efectivamente, allí están los 30 pavos que necesitaba.
A veces (sobre la comida saludable parte 2)... consigo, por fin, tras unas complicadas odiseas culinarias que se supone, acabarán llevándome al parnaso de una buena digestión, comer muy saludable... para momentos después experimentar unos retortijones raros y acabar de cagaleras en el cuarto de baño, atravesando el hades y lo que es peor... el tártaro de una muy saludable indigestión brutal.
A veces... tras sortear no pocos escollos ya citados más arriba, consigo comprarme ese libro que me quitó casi 20 años de vida, entre el estrés de lidiar con otros muchos libros apetecibles pero que no puedo comprar por falta de liquidez, o las preocupaciones (pre-ocuparse, es decir, ocuparse en algo antes de que suceda, cortesía y especialidad de la neuropsicología evolutiva humana) por si podré o no podré comprarlo, para empezar su lectura con ilusión, emoción y no poco entusiasmo... descubriendo a las pocas páginas que es un zurullo, un truño, una mierda pinchada en un palo de libro.
A veces... voy por la calle y alguien muy cerca me dice: "¡hijoputa!... ¡hijoputa!"... y sin medias tintas me giro, reaccionando ante la persona que pasa por mi lado así: "¿hijoputa yo?... ¡me cago en todos tus muertos y tu raza y la leche que te dieron de mamar!"... para darme cuenta, ante el desconcierto de la persona, que se trata del loro que hay en el balcón de aquel primer piso, enfrente del ayuntamiento.
A veces... queremos ser tan inclusivos y políticamente correctos que nos pasa lo que le pasó a un colega tiempo ha: envalentonado por su aprendizaje del lenguaje inclusivo, quiso poner en práctica las lecciones aprendidas y le dijo a su mujer: "¡bombona!"... para no caer en el flagrante micromachismo cisheteropatriarcal de llamarle bombón a una mujer... y su mujer le respondió muy seria, aunque calmada: "bombona de butano tu madre"... y estuvo una semana sin hablarle.
Guauuu!!! Brooo!!! Me caguen todo que placer y regocijo ha sido ésto.
ResponderEliminarA veces te la sacas y la pones sobre la mesa
A veces nos haces regalos como éste
A veces la vida te parte el espinazo como a éste dice el loco jua jua jua
A veces una imagen vale más que mil palabras
Y a veces las palabras dicen cosas que una imagen no puede decir
A veces no, siempre, te daré las gracias
😂 Ha sido todo por "culpa" de Robert Crumb. Esta mañana me he comprado la biografía más completa y buena, al parecer, que se ha escrito y publicado hasta hoy. Y de la inspiración crumbiana ha salido esto, Bro.
EliminarEs decir que se viene Robert Crumb al blog, ooooleee
ResponderEliminarA ver si consigo terminarlo y lo reseño, pues llevo una rachita con los intentos de lectura que no se consuman nunca, espectacular.
EliminarBuah tío! Hoy tenía un día de esos... y me has alegrado el día!! 😂😂😂 a veces... esta el día siendo una mierda y me meto en el mejor blog y me parto la caja🤣🤣 y para rematar Riotranquilo jajaja vaya dos crack!!
ResponderEliminarJoder, pues me alegro mogollón, pues los días de esos son lo peor. Sí, Riotrankilo es un hacha y un crack y el maquinón con el que más me he partido la caja (y el móvil me saca el emoticono de una caja pero sin partir, brutal ya para rematar el día).
Eliminar📦 jajaja a mi también
Eliminar😂🤣😅
Eliminar🤣😂🤣📦🗡️📦🗡️
ResponderEliminarQue importante es el humor, estas entradas son originales y refrescantes.
ResponderEliminarMuchas gracias.
EliminarHubiese leído muchos más a veces... me he reído y disfrutado. Estos breves relatos anécdoticos llaman mucho la atención, tienen el efecto sorpresa que el lector muchas veces busca. Usted y no se lo digo pocas veces, tiene una pluma que destaca entre sus cualidades.
ResponderEliminarEs siempre un placer recibir sus comentarios y saber que le ha gustado la última ocurrencia espontánea e imprevista y que se plasmó tal y conforme llegaba, hasta su detención repentina. Agradezco mucho sus palabras. Gracias por volver a comentar a pesar de las dificultades e impedimentos de Blogger.
Eliminar