viernes, 17 de abril de 2026

'MALEFICIO' de George Wylesol (reseña)

Acabo de leer el cómic MALEFICIO.


   Escrito e ilustrado por el extravagante, muy diferente y altamente disruptivo artista visual estadounidense George Wylesol, de Baltimore, Maryland, Estados Unidos, aunque reside o ha residido en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos. Al parecer es ilustrador, diseñador y educador, pero también historietista, autor de tres cómics. Su estilo propio es único y presenta la máxima rareza que he visto. Combina de manera extraña sus especialidades, destacando la ilustración y el diseño gráfico, con una impresión superpuesta de los colores, así como un tipo de ilustración vectorial y/o lineal.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en mayo de 2024 por Libros Walden, una fabulosa pequeña editorial independiente de Madrid que empezó su andadura literaria en 2013, con la intención de publicar libros buenos. La declaración de intenciones en su web es muy elocuente y a mi juicio certera: "Libros Walden es una editorial de Madrid que solo saca libros buenos" (Unas palabritas sobre nosotros: Libros Walden). Se adentró en la publicación de noveno arte a partir de 2020.


   El cómic tiene 272 páginas sin numerar y está compuesto por una amplia cantidad de historietas que van desde una única página ilustrada sin guion, hasta una historieta completa que ocupa aproximadamente una tercera parte del cómic. Vale 22 euros.


   Se trata del cómic (primero y hasta el momento único del autor que se publica en España) esencial para conocer toda la obra en general de George Wylesol, debido a la cantidad de ilustraciones e historietas diversas y reconocibles como las creaciones únicas e inimitables de tan extraordinario autor, sin parangón.


   Un cómic difícil de reseñar, pues se trata de una rareza tan extrema que no hay nada literario ni con sentido argumental a lo que acogerse; literalmente el cómic más genuino y disruptivo que he visto en mi vida, pues rompe con toda concepción de las formas artísticas visuales conocidas, incluso cuando nos centramos en buscar las máximas rarezas.


   En mi opinión estos trabajos de Wylesol (porque no hay un solo trabajo, sino el más amplio catálogo del autor y su múltiple expresión artística) dejan la concepción surrealista a la altura del "betún"; el surrealismo, en comparación con las creaciones wylesolianas, es simple realismo normal.


   No se encuentra ninguna coherencia en las narraciones, cuando las hay. Nunca sabemos a dónde nos quiere llevar el autor. Cuando hay narración, el guion es breve, escueto, directo, acorde a la moda impuesta por internet de los conocidos 140 caracteres, pero jamás tiene un sentido, aunque a veces lo aparente, ni tampoco significado. Todo da la impresión de aleatoriedad. La narración wylesoliana se salta por completo cualquier regla literaria establecida: ni principio, ni desarrollo, ni trama, ni nudo y mucho menos desenlace. Empieza la historieta sin pies ni cabeza y sin cabeza ni pies termina, abruptamente, de repente, sin recibibir ni siquiera una señal identificable por parte del autor de que se puede terminar en el momento que lo hace. Simplemente se termina y ya está. A por otra historieta. Pero en no pocas ocasiones tampoco sabemos muy claro si lo que estamos viendo o leyendo forma parte de la misma historieta o es otra distinta o algo suelto sin más.


   A veces aparece una fecha, el nombre del autor y su dirección web en una página, como si indicara el final de la historieta. Otras veces aparece solo la fecha y la dirección web. Pero en la mayoría de ocasiones no hay nada, así que es difícil distinguir incluso si estamos ante una historieta, una ilustración, un título o el final de una parte.


   Las ilustraciones son de una extravagancia tan grande y exquisita que nos remiten a mundos imaginarios ideados por el autor, donde no rige ni una sola de las normas o reglas estéticas que nos permitan acogernos a algo estable, conocido, identificable. Podrían ser, en ocasiones, dibujos de niños de cinco años. Podrían ser, en ocasiones, cartografías de otros mundos desconocidos. Podrían ser, en ocasiones, efectos distorsionadores de la percepción procedentes de una enfermedad neurológica, de una psicopatología o de la ingesta de drogas psicodélicas.


   Lo único claro en este cómic es que el singular autor y sus inescrutables trabajos sin comparación posible con nada que al menos yo conozca, genera una amplia cantidad de sensaciones, impresiones, emociones y estados de ánimo al límite, a medio camino entre la perplejidad, el desasosiego, la imaginación fabuladora, la locura absoluta, la proyección psiconáutica, el silencio mental, la suspensión de toda lógica o razonamiento cabal y la asegurada necesidad de releer, de revisitar, de revisar una y otra vez estos trabajos que rompen con todo: la ilustración, el guion, la literatura, el diseño gráfico, la pintura, la composición técnica, la maquetación y tu cabeza. Especialmente tu cabeza.


   Conclusión: si estás aquí solo por las reseñas útiles, prácticas, aprovechables, cabales y coherentes, es decir, lo que predomina en esta etapa del blog, pues olvídate del cómic. Obvia esta reseña y espera a la próxima. O revisa el blog por si te estás perdiendo algo importante. Si estás aquí por el título del blog o porque en verdad te gusta la rareza literaria, las experiencias que rompen con toda convención, en este caso comiquera, agénciate un ejemplar cuanto antes sin dudarlo. Te aseguro que, al menos en las dos décadas de búsqueda exhaustiva y prestar una atención selectiva a todas las rarezas literarias que se crean en el noveno arte, por mi parte, no puedo identificar nada igual a este artefacto artístico "explosivo". Este cómic es la mayor rareza que he visto y leído en mi vida hasta hoy. Una genialidad sin parangón y solo apta para los paladares más selectos y exigentes.

martes, 14 de abril de 2026

'EL MÉTODO SOCRÁTICO' de Ward Farnsworth (reseña)

Acabo de leer el libro EL MÉTODO SOCRÁTICO. UN MANUAL PRÁCTICO.


   Escrito por el abogado, profesor académico especializado en Derecho, asistente jurídico y escritor estadounidense Ward Farnsworth, nacido en 1967 en Evanston, Illinois, Estados Unidos. Ha escrito libros sobre derecho, filosofía, retórica y ajedrez.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada el 23 de febrero de 2026 por Ediciones de Pasado y Presente, más conocida como PASADO & PRESENTE, una significativa editorial española independiente fundada en 2011, junto a sus hijos, por el mítico editor, crítico literario, historiador, traductor y ensayista español Gonzalo Pontón Gómez. Especializado en la publicación de libros muy rigurosos de historia, anteriormente fue el fundador de la que probablemente sea la editorial española más importante, exhaustiva, rigurosa y fiable en la publicación de ensayos históricos: CRÍTICA (sello editorial del Grupo Planeta desde 1999).


   El libro tiene 352 páginas repartidas en un prefacio, 18 capítulos numerados y titulados, el epílogo, las notas, las fuentes de los textos primarios, la bibliografía y el índice alfabético.

   Se trata de uno de los libros más esenciales y que urgen en la actualidad, según mi criterio, ya no tanto, como afirma con gran lucidez el autor, por la utilidad que puede tener para recuperar el diálogo y los debates sanos, pausados, respetuosos, enriquecedores, en estos tiempos de aceleración sincopada y de pérdida de todas las formas, destacando internet y las redes sociales en particular, sino para autoindagarnos y aprender a gestionar nuestra vida de otra manera mejor, cuestionando las certezas que no solo reducen y limitan cualquier proceder, sino que lastran innecesariamente las opciones de las que disponemos. 

   Gracias a este imprescindible libro aprenderemos a recuperar un modo diferente de proceder; un modo esencial ideado en la antigua Grecia y que nunca ha caracterizado a la masa social colectiva, ni al ser humano en general (y así nos ha ido y sigue yendo), pues requiere un uso agudizado y crítico de nuestras facultades cognitivas, pero no es nada difícil de aplicar, solo requiere costumbre y entrenamiento, como podrá comprobar la persona que decida aprender el método y aplicarlo en su vida cotidiana, obviando un tanto la externalización o intentar ponerlo en práctica a nivel público, para centrarnos mejor (insisto, como nos enseña y señala varias veces el autor en el magnífico libro) en la internalización o aplicárnoslo a nosotros mismos, para convertirnos en adalides y ejemplos de otra manera muy distinta pero viable de gestionar nuestra vida y procederes.

   Debido a la importancia que a mi juicio tiene este libro, especialmente en la actualidad, he decidido hacer un estudio más detallado. Veamos el asunto a fondo. 

   Lo primero, antes de nada, es decir que, a pesar de haberse publicado libros que hablan sobre el legendario personaje griego de la antigüedad conocido como Sócrates, a medio camino entre un hecho histórico y un mero mito, nunca jamás había visto un libro que abordara el hipotético "método" de diálogo por el que es conocido, al cual se suele catalogar como "método socrático", un invento posterior a la hipotética existencia del personaje. Y he aquí otro tema sobre el que llevo años reflexionando.

   Siempre me ha parecido muy significativo y a tener en cuenta un aspecto de nuestra existencia como seres humanos que, según yo lo veo, habla con elocuencia sobre la necesidad imperiosa de este libro en la vida de cualquier persona que quiera avanzar lo más mínimo: la aceptación sesgada, incondicional y acrítica de creencias infundadas, destacando un fenómeno que a mi juicio indica lo fácil que es aceptar las opiniones de fuentes de autoridad externas, así como dejarnos llevar por un exceso de autoconfianza cuando lo ignoramos casi todo sobre una cuestión, afirmando sin saber en realidad (y al parecer, cuando menos sabemos con mayor vehemencia se escenifican esas afirmaciones seguras de sí mismas).

   Lo que más me sorprende de la historia humana es lo fácil que resulta crear creencias sin fundamento y que los demás las acepten sin mayor cuestionamiento. El caso más destacado, si nos remitimos a la historia de nuestra especie, sería la religión. Pero no quería hablar en esta ocasión de los dogmas de fe ni de entelequias divinas o sobrenaturales sin ningún sustento, pero en las que siguen creyendo miles de millones de personas, alrededor del mundo y en pleno siglo XXI, sino de algo mucho menos volátil, al abrigo del presunto protagonista en el trasfondo del "método" que aprenderemos al leer este libro reseñado: la creación literaria de personajes que, a pesar de tener todos los visos de ser meras figuras ficticias, con intenciones pedagógicas, pero mucho más legendarias que reales, a estas alturas todavía se sigue considerando que son figuras históricas cuya existencia prácticamente ni se cuestiona por parte de los estudiosos, historiadores y expertos, aunque no tengamos ni una prueba fehaciente de su verdadera existencia, más allá de la literatura escrita. 

   El caso más evidente a mi parecer sería Jesucristo, al que casi todos los especialistas consideran por consenso que existió como Jesús de Nazaret, a pesar de que la única fuente fiable e indiscutible sobre su hipotética existencia es la literatura evangélica, neotestamentaria y apócrifa. ¿Cómo puede ser que toda una comunidad de expertos acepte la existencia de un personaje hipotéticamente histórico sin pruebas verificables suficientes? ¿No sería más sensato al menos dudar de su existencia? Porque he leído las especulaciones que hay sobre su presunta existencia y todas, o afirman (la aplastante mayoría) o niegan (una pequeña minoría) esa hipotética existencia, pero nadie la duda. Para todos los que escriben sobre el tema en cuestión o existió o no existió, pero... ¿acaso alguien puede saber a ciencia cierta si existió o no lo hizo, como para permitirse afirmar que lo hizo o negarlo? ¿Tendrá algo que ver en el consenso de los expertos una profesión de fe que fundamenta su vigencia en la existencia histórica del personaje, como es el caso de la religión cristiana en cualquiera de sus vertientes o el condicionamiento impuesto a fuego y sangre durante dos milenios y muchas generaciones será independiente, estudiando los expertos la figura literaria hipotéticamente histórica con la mayor objetividad posible? Si ya se acepta (o empieza a aceptar) que la literatura veterotestamentaria no hace referencia a hechos ni a personajes históricos reales en su mayor parte... ¿por qué la neotestamentaria debería ser diferente? ¿En base a qué pruebas evidentes, que no sea la referencia a escritos, sea literatura religiosa o sean cuatro opiniones sueltas de historiadores de la antigüedad, se fundamenta la opinión consensuada de la existencia de un presunto personaje llamado Jesús de Nazaret?

   Evidentemente yo no tengo la menor idea sobre la realidad de la posible existencia o inexistencia de ese personaje cuya única evidencia que tengo, después de haberlo investigado durante tres décadas, tras liberarme de cualquier condicionamiento cristiano primero, es ser el protagonista del drama central de la religión más profesada en el mundo, pero en base a la falta de pruebas y el modo de operar humano, dudo sinceramente de que sea algo más que un mero personaje literario con diversas intenciones, no todas oscuras, pero tampoco diáfanas. Y el punto de apoyo más significativo para mi duda ha sido estudiar a fondo religión comparada y haberme interesado por conocer a fondo el núcleo central de casi todas las religiones organizadas. Sospechosamente en todas ellas existe un personaje literario similar, con características muy intercambiables: Moisés, Krishna, Siddharta Gautama, Zoroastro, Lao zi. Todos se presentan y son adorados como profetas, enviados de la divinidad, maestros espirituales, líderes religiosos o la encarnación misma de la divinidad, con un reclamo común totalmente infundado: fueron personajes históricos, sin una sola prueba ni evidencia. ¿Por qué Jesús de Nazaret debería ser diferente? ¿Porque una religión ha impuesto su existencia a la fuerza? ¿Acaso una mentira (creencia en este caso) se convierte en verdad porque se repita miles de millones de veces o se meta en las cabezas mediante el chantaje, la coacción, las amenazas y llegado el caso, la violencia física? ¿Sigue teniendo ese procedimiento usado durante siglos consecuencias arrastradas en los expertos de la actualidad y su valoración subjetiva sobre el personaje o eso es independiente?

   Un fenómeno social que me fascina y preocupa a partes iguales es la facilidad con la que diversos tipos de embaucadores son capaces de seguir creando personajes literarios ficticios y colarlos con muy poco espíritu crítico por parte de sus acólitos. Durante la segunda mitad del siglo XX lo hicieron autores superventas como Carlos Castaneda (1925-1998), Dan Millman o Douglas Lockhart, entre otros. Me parece un fenómeno digno de reflexión, extrapolado a las religiones y cualquier creencia sin ningún fundamento.

   La pregunta pertinente que cualquier lector debería hacer ahora mismo, a mi juicio, es: ya, bueno... ¿y a qué viene esta disertación? Pues viene a colación del propio protagonista hipotético del "método" que nos enseña a usar con brillantez este magnífico e imprescindible libro, según mi subjetiva opinión. Según se enseña a nivel académico y se opina a nivel histórico, Sócrates fue un filósofo griego de la antigüedad que marcó el supuesto punto de inflexión filosófico, de ahí que todos los pensadores griegos anteriores sean conocidos como presocráticos. Tras indagar durante años en la cuestión socrática, mi duda fundamental conduce a una pregunta que me parece pertinente: ¿Fue Sócrates algo más que una invención de Platón, su presunto alumno más aventajado y el primero que escribió sobre él,  tal y como ha quedado registrado para la posteridad? En este caso tampoco parecen haber evidencias de su existencia, pero sí varios autores contemporáneos a Platón que escribieron sobre él, como Jenofonte o Aristófanes. El problema es que los tres Sócrates retratados parecen personajes bastante diferentes, sin duda literarios. ¿Eso significa que no existió o solo es una deformación de la persona real? Y así da comienzo esta aventura, sin respuestas cerradas, pero con algunos interrogantes para que empecemos a meternos en la onda de este libro y todo lo que nos aportará, que no será poco y cuya mayor utilidad estará en el uso personal, como pronto veremos, mucho más que en el uso interpersonal, donde esa utilidad, a pesar de ser aplicable, quedará un tanto reducida.

   Un inciso antes de seguir adelante con el estudio: jamás he leído un libro que presente el "método socrático" de esta manera, con las bases teóricas pero también prácticas, por eso me parece un libro muy importante para cualquiera; uno de esos libros que me atrevería a catalogar como punto de inflexión en nuestra vida. Y por eso le voy a dedicar un estudio exhaustivo de muchas horas, tras una lectura crítica detallada que me ha llevado una semana, extrayendo el contenido esencial (que no el "método"), para reflexionar e intentar fundamentar mi opinión sobre su importancia.

   Tras un prefacio de unas 11 páginas donde el autor sintetiza el contenido del libro de manera elocuente, da comienzo el primer capítulo hablando del problema socrático (páginas 19 a 33) donde presenta todas las opiniones de los expertos sobre el personaje y las conclusiones que se han sacado. Lo significativo es que accederemos a un estudio breve pero pormenorizado, donde quedará de relieve ese problema socrático para familiarizarnos con el personaje y su historia real, es decir, quiénes hablaron de él, a nivel literario, y cómo lo hicieron.

   Todo el "método" será tratado a fondo en una amplitud de capítulos detallados, que nos hablarán de los elementos que lo componen, desde la función socrática, las preguntas y respuestas, la refutación socrática, la coherencia, las analogías, las reglas socráticas para el diálogo, la ignorancia o la aporía. Esto, junto a otros capítulos, formará la parte central del libro (capítulos 3 a 12, páginas 43 a 192). Luego, el fabuloso autor, no contento con ello, hará un estudio comparativo entre las dos escuelas filosóficas griegas que usaron la esencia de su método: estoicos (en los que el autor está especializado, escribiendo un significativo libro sobre ellos) y escépticos (capítulos 15 y 16, páginas 227 a 264). Para finalizar, los dos últimos capítulos nos enseñarán cómo hallar los principios (capítulo 17, páginas 265 a 277) y cómo probar los principios (capítulo 18, páginas 279 a 297).

   Veamos ahora todo lo que nos puede aportar el "método socrático" y su importancia crucial siempre, pero más específicamente en la actualidad.

   "¿Cuál es el propósito del método socrático? O para plantear la pregunta de forma más socrática: usamos gafas porque sin ellas no vemos el mundo exterior con claridad; nos hacemos radiografías para poder ver el interior de nuestro cuerpo físico. ¿Para qué sirve el método socrático? Nos permite ver otra cosa con mayor claridad: el funcionamiento y los defectos de la mente y lo que esta genera" (página 39).

   Casi nada la broma: nos permite ver el funcionamiento y los defectos de la mente, pero también lo que la mente genera.

   "He aquí el método socrático en su forma más simple: cuando alguien afirma algo sobre lo correcto y lo incorrecto, o sobre lo bueno y lo malo, cuestiónalo. Pregunta qué significa su afirmación y pregunta acerca de otras convicciones de quien sostiene esa afirmación, y busca la tensión entre esos puntos. Con tus preguntas, muestra que la afirmación debe ser, de alguna manera, poco satisfactoria para quien la ha hecho. A todos los efectos, lo que estás haciendo es refutar lo que dicen tus compañeros de discusión, pero la refutación es ingeniosa. Si lo haces bien ni siquiera parecerá una discusión. A continuación, ellos refinarán sus afirmaciones, y podrás empezar de nuevo" (páginas 49 y 50).

   Cuando alguien afirma algo dicotómico, polarizado, dualista, que implica un posicionamiento moral explícito, cuestiónalo. Ojo, no dice que lo afirmes ni tampoco que lo niegues, simplemente cuestiónalo. Me parece algo de la mayor relevancia, sinceramente.

   "El estilo socrático de razonamiento es potente. Si quieres acercarte a la verdad y resolver las incoherencias de tu propio pensamiento, es una forma poderosa de hacerlo. La tarea puede parecer modesta, pero puede revolucionar tu perspectiva de la vida. Si quieres refutar las afirmaciones de otros y mostrar las inconsistencias en su pensamiento, es una herramienta imbatible" (página 52).

   Atención: siempre se habla de un acercamiento a la verdad, nunca de la obtención de ella. Este matiz me parece de lo más apropiado. Pero más importante si cabe: nada nos puede hacer avanzar como personas, tanto a nivel mental como emocional, al menos según yo lo veo, de la misma forma que resolviendo las incoherencias de nuestro propio pensamiento. ¿Quién se toma el tiempo de localizar, analizar y resolver las incoherencias de su propio pensamiento? ¿Qué sucedería si lo hiciéramos? ¿O tal vez es más fácil y cómodo ir por ahí sentando cátedra con nuestras opiniones, como si supiéramos algo que en realidad no sabemos a ciencia cierta, más allá de nuestro subjetivo punto de vista?

   "Cuando lo vemos desde este punto de vista, la característica más importante de un diálogo no es, en último término, si sus argumentos son persuasivos. La característica más importante es el efecto que el diálogo tiene en el lector. A veces, los argumentos que fallan, o que se refutan entre sí, ayudan al público a alcanzar cierta comprensión o estado mental, y este estado mental puede resultar más valioso que ser persuadido de tal o cual proposición. El estado mental puede ser una nueva perspectiva desde la cual resulta evidente que todas las proposiciones del diálogo muestran carencias" (página 55).

   ¿Somos capaces de estar dispuestos a ver nuestras carencias argumentales y todo lo que ello indica sobre nosotros y nuestro sistema de creencias?

   "No te propones dar vueltas por ahí, esperando el momento de ser socrático, esperando hasta que encuentras a alguien que quiere ser objetado o que quiere emprender un cuestionamiento socrático (puede ser una espera muy larga). Eres socrático cuando presionas con escepticismo contra las respuestas fáciles, cuando profundizas en muchas cuestiones y cuando eres consciente de la propia ignorancia" (página 57).

   Cuando eres consciente de la propia ignorancia. Vaya. ¿Podría haber algo más  importante que ser consciente de la propia ignorancia? ¿Quién es consciente de su propia ignorancia? ¿Qué implica serlo? ¿A qué esperamos para hacerlo?

   "Los psicólogos hablan de la función ejecutiva: la capacidad cognitiva para hacer planes, perseguir objetivos y mostrar autocontrol. Platón enseña el valor de una función socrática bien desarrollada: la capacidad de cuestionarse a uno mismo con escepticismo. Esta función está poco desarrollada en la mayoría de nosotros" (página 64).

   ¿Quién se cuestiona a sí mismo con escepticismo? ¿Tal vez no serían estos tiempos el mejor momento para empezar, en lugar de tanto troleo, acoso, postureo y superioridad moral inicua, pero jamás inocua?

   "A la mayoría de gente normal y corriente no le gusta el cuestionamiento socrático; desafiar a tus interlocutores a definir constantemente sus términos pronto te dejará sin interlocutores. [...] Las oportunidades para internalizar el método socrático y emprender un examen socrático de tu propio pensamiento son más rutinarias y más seguras. Se convierte en algo que haces constantemente al interpretar el mundo y formar tus reacciones ante él. Ahora bien, emplear el método socrático contigo mismo no es más fácil que usarlo en una conversación. De hecho, es mucho más difícil. Detectar los defectos en las opiniones de los demás no es complicado; verlos en las tuyas es un reto mucho más arduo" (página 67).

   En fin, tras esta breve exposición (aunque muy extensa) te dejo ante uno de los libros que sin muchas dudas me atrevería a calificar de imprescindible bajo cualquier condición. Espero que te sea muy útil, lo aproveches y te ayude tanto como me está ayudando a mí. Necesitábamos algo así con urgencia.

viernes, 10 de abril de 2026

'LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES' de Moderna de Pueblo (reseña)

Acabo de leer el cómic LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES.


   Escrito e ilustrado por la fabulosa e imprescindible historietista y bloguera española Raquel Córcoles, nacida el 31 de diciembre de 1986 en Reus, Tarragona, Cataluña, España. Aunque es más conocida como ilustradora, en realidad se trata de una de las más importantes, significativas y consolidadas historietistas del noveno arte patrio. Estudió Periodismo, Publicidad y Comunicación Audiovisual. Su creación más conocida y popular es el divertido e instructivo personaje Moderna de Pueblo, un fascinante trasunto literario ficticio, aunque semiautobiográfico, creado en 2010, a través del cual su creadora muestra la realidad social de la juventud en la actualidad, mediante situaciones cotidianas reconocibles, usando la ironía cómica ingeniosa como seña de identidad, pero proponiendo simultáneamente reflexiones muy significativas, tanto explícitas como implícitas, con la intención de cuestionar todos los lugares comunes establecidos, aunque desfasados.


   Mi ejemplar es una primera edición publicada en abril de 2024 por Zenith, sello editorial del Grupo Planeta.


   El cómic tiene 272 páginas repartidas en 9 capítulos numerados y titulados.

   En realidad la edición original de LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES se publicó en 2013. El ejemplar aquí reseñado pertenece a una reedición pensada para celebrar el décimo aniversario, pero la autora decidió revisar por completo todo el cómic, añadiendo material adicional, totalmente nuevo y crítico con las posturas mantenidas, representadas y/o escenificadas una década antes.


   Esto me ha parecido, ya de entrada, muy emblemático, pues implica a mi juicio que la persona está en un proceso constante de autoconocimiento y por tanto, crecimiento interior a nivel emocional. Este hecho (el más significativo, según mi opinión) se refleja en la necesidad de matizar, ampliar, incluso refutar ideas, opiniones, actitudes y comportamientos antes normalizados, pero ahora corregidos. Sinceramente, pocas veces he visto una obra que crezca de esta manera con el tiempo y quede reflejada de la forma que nos transmite su imprescindible autora, mostrando la versión original, para ampliarla al final de cada capítulo, con un estilo diferenciado en el trasfondo de las páginas, jugando con los colores, a pesar de mantener el tipo de ilustración característico e inconfundible de la autora, sello de identidad artística con arrolladora personalidad propia inimitable.


   Pero no solo tenemos las correcciones finales, procedentes de la experiencia, la madurez emocional y el autoconocimiento obtenido por la autora, sino referencias colaborativas a nivel académico, intelectual, filosófico, psicológico o literario, que nos remiten a estudios y trabajos de otras autoras especializadas, aunque intercalados en el cómic de manera brillante, fluida, sin romper ese estilo que caracteriza a la autora.


   A mí no me parece nada fácil hacer lo que hace Raquel Córcoles en este magnífico cómic, arquetipo de obra impecable que combina a la perfección el entretenimiento, un humor inteligente que me ha hecho reír en no pocas ocasiones a mandíbula batiente, con una serie de aprendizajes vitales que los veo muy necesarios para todo el mundo, tanto mujeres como hombres (sí, también para personas no binarias, cuir o como cada cual decida catalogarse, no catalogarse o vivir), trascendiendo el sexo, el género o cualquier convención social, como lo de llevar cada cual y trabajar con su propia "mochila" emocional para aligerarla, por ejemplo, algo nada baladí, sino todo lo contrario, o revisar nuestro sistema de creencias de vez en cuando: poco puede haber tan importante como estos ejemplos, en mi humilde y subjetiva opinión, si queremos hacer algo con nuestra vida que no sea quedarnos siempre estancados en las falsas y resbaladizas certezas espurias y dañinas, tanto para nosotros como para los demás. Pero esto es únicamente un detalle y ejemplo. Hay mucho más que descubrirás al leer, disfrutar y replantearte lugares comunes sin sentirte atacado o increpado. He ahí el arte y la pluma de Raquel, la sutileza de contarte cosas importantes mediante el humor de calidad.

Se trata de un cómic semiautobiográfico donde la autora aborda una serie de problemas ubicuos en las relaciones sentimentales, abordadas desde una perspectiva femenina, donde Raquel Córcoles inventa 9 arquetipos, en parte caricaturizados pero reconocibles por completo en el comportamiento o modo de operar cotidiano, para ilustrar elocuentemente lo que quiere mostrar. El verdadero punto de inflexión que demuestra la importancia de este trabajo a mi parecer aparece al final, cuando la autora también caricaturiza al propio personaje protagonista, Moderna de Pueblo, escenificando una esencial lucidez metacognitiva inusual, pues no se queda solo en una crítica ridiculizadora de ciertos comportamientos habituales pero esencializados estereotípicamente y atribuidos al otro de manera reduccionista, aunque con efecto reflexivo pedagógico, sino que también lo hace con el personaje protagonista, en un inesperado pero fundamental giro final que le da perspectiva, profundidad, contexto y realidad veraz a su creación, pues no se autoexcluye de manera subjetivista ni sesgada, como suele ser habitual en nuestra manera de interpretar las complejidades de la vida sin matices amplios. Evidentemente, la autoexclusión nunca es creíble y sí reduccionista, pero es lo que solemos hacer por defecto, así que siempre es de agradecer la autoinclusión, demostrando una perspectiva muy amplia, de gran complejidad y muchos matices, que además se presta a varias lecturas cruzadas y variadas, desde ambas perspectivas (femeninas pero también masculinas), aunque tampoco se excluyen, como ya señalé más arriba, otras perspectivas que no encajen en ni se identifiquen con lo binario.


   Otro aspecto que me parece muy importante de este cómic es la desmitificación de infinidad de creencias sesgadas que forman parte de nuestro día a día, destacando ciertas ideas equívocas sobre el feminismo. Y aquí, en un tema tan peliagudo como polémico para mucha gente, destaca (otra vez) el enfoque tan peculiar que le da Raquel Córcoles, pues tiene el arte y la capacidad de enfocar asuntos complejos, que todavía ponen de relieve la cantidad de opiniones infundadas, anacrónicas y desfasadas (pero totalmente socializadas), campando a sus anchas en cada recoveco de nuestra experiencia cotidiana, con una pluma desenfadada y cierto abordaje ingenioso, muy gracioso y de una agudeza reflexiva adaptada al medio del noveno arte: decir mucho con pocas palabras, mediante la técnica de mostrar la realidad subyacente, desocultando las verdades a través de la ironía humorística calibrada pero cuestionadora y reflexiva.

martes, 7 de abril de 2026

LO QUE EL DOLOR ME ENSEÑÓ (relato poético)

Colaboración de Riotrankilo

(Gustavo Giner González) 



El dolor crónico es algo que afecta, actualmente, al 20% de la población mundial, 8300 millones de personas y en concreto en España al 26% lo cual abarca unos 10 millones de personas.

Yo soy una de ellas. Cómo seguramente lo eres tú o alguien de tu entorno.

Me gustaría contar lo que encontré en el camino por si sirve de algo a una sola persona, con eso estaría agradecido.

Como no soy ningún experto que se dedique al tema tratado solo contaré mi experiencia aportando algunos datos que me habría gustado oír en su momento. Eso sí, los datos que daré son el resultado de investigaciones minuciosas y de años de evolución en la materia, por expertos que sí lo son. Y por supuesto os remitiré a ellos, a los que me ayudaron, a los que abanderan una revolución del dolor y están en continua investigación. No todos, pues son muchos, solo los que yo encontré.

Así que vamos allá 


El dolor empezó el año de la pandemia, mi hija Alba con 10 años recién cumplidos acababa de embarcarse en el desafío de atravesar las llamas de un trasplante de médula, sin saber si iba a funcionar. Meses antes le habían diagnosticado una leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo, el tratamiento durante esos meses no parecía dar resultados óptimos así que lo siguiente era el trasplante, fueron meses muy duros, y no estaba claro que fueran a encontrar a un donante. Pero si, sucedió, el equipo médico compuesto por unas jóvenes, maravillosas, inteligentes, despiertas, guapas, simpáticas y vivaces oncólogas con dos ovarios como melones se puso las pilas viendo la que se venía con la pandemia, dieron con una médula 100% compatible, una médula de un donante alemán de 30 años, iniciaron el proceso, con muy pocos aeropuertos abiertos, personas que jamás conoceré transportaron en motos la médula congelada y finalmente nos dieron la confirmación, la médula ya estaba en Valencia, en el hospital de La Fé. 

El proceso duraría en un principio un mes, un mes de aislamiento en la unidad de trasplantes donde solo se permitía un acompañante y no había posibilidad de visitas, incluso había seguridad en la puerta. Así que tras hablarlo y siendo conscientes de que ambas opciones iban a ser duras de cojones, se quedó Ana de acompañante. Y yo volví en coche por la autovía 145 kilómetros de regreso a una casa desoladoramente vacía.

Por cierto estoy intentando escribir pero Alba, ya con 15 años, en plena adolescencia, no para de interrumpirme y desconcentrarme, amén.

No recuerdo si fue ese mismo día o al día siguiente, había ido al super, acababa de aparcar y al bajar del coche la vida me apuñaló por la espalda a traición, justo a la altura de las últimas lumbares, me apuñaló y se llevó la poca cordura que me quedaba.

Anteriormente había tenido algún episodio de lumbalgia pero aquello fue como un rayo del mismísimo Zeus, los días que siguieron caí al Hades y pasé al Tártaro, y allí me esperaban Anubis, Belcebú y el mismísimo Cerbero. Volví a Alcoy con mis padres cargado de rulas del psiquiatra, fue un retorno terapéutico, las benzodiacepinas eran de calidad y los paseos por los bosques de mi infancia fueron rescatándome. Pedro que desde el principio había dado su alma para sacarme del fango en varias ocasiones, a pesar de la distancia y de sus dificultades vino a verme, reconectamos como nunca lo habíamos hecho, su visita fue la visita de un Dios que sana tus heridas. En aquel entonces no lo sabía pero algunos antidepresivos anulan el mecanismo del dolor y poco a poco fui recuperándome, las rulas eran buenas, lo que tampoco sabía es que era un remedio a corto plazo qué pasaría factura a largo plazo así que cuando deje de tomarlos volvió el dolor y los latigazos castigadores empezaron a ser habituales. 

Y aquí es donde empieza lo que los expertos en neurociencias del dolor llaman el peregrinaje terapéutico. Lo probé prácticamente todo, visité diversos fisioterapeutas que hicieron diversos abordajes terapéuticos, fui a osteópatas, quiroprácticos, medicina neural, psicólogos, regresiones, medicina china, acupuntura, apiterapia(con el veneno de las abejas), taichí, meditación, unidad del dolor, infiltraciones y un sinfín de consultas que ya no recuerdo y que dejaron temblando los números del banco, pero el dolor no se iba, día y noche seguía conmigo y cada cierto tiempo me sacudía con descargas insoportables.

Por supuesto me realizaron las rutinarias pruebas de imagen para ponerle nombre y señalarlo pero las pruebas no fueron concluyentes. Dolor crónico lo llamaron.

-Tendrás que convivir con ello- Sentenció mi doctora, -lo único que puedo hacer es volver a mandarte a la unidad del dolor-.

No voy a intentar describir lo que supone pasar por eso durante años, si lo vives o has vivido no necesitas que te lo diga, si no, es imposible que te hagas una idea por muy bien que lo explique, pero a grandes rasgos, es la anulación completa de la vida sometida al dolor.

Entonces vamos a lo interesante, después de cuatro años de esta guisa uno de esos días de desesperación encontré por internet un libro en cuya portada decía: Todo lo que necesitas saber para DOMINAR TU DOLOR. Educación en neurociencias del dolor. Autor: Álvaro José Rodríguez Domínguez.


Se presentaba como fisioterapeuta Máster en Ciencias del Sistema Nervioso y futuro doctorado en dolor crónico y fibromialgia. Con 18 años su “simpático” traumatólogo le había sentenciado con un diagnóstico de varias hernias discales, una rectificación de columna y un hemangioma, que si no dejaba de hacer deporte y se operaba acabaría en silla de ruedas con 30 años. Por suerte no le hizo caso en lo de operarse y se dedicó al estudio del dolor crónico, hoy en día no tiene dolor, levanta pesos muertos que no te creerías, sigue en continua investigación y ayuda a gente con dolor crónico.

Devoré el libro como un náufrago rescatado devoraría su primera comida en años. A cada página me explotaba la cabeza. Entendí muchas cosas, supe que debía dejar de buscar soluciones milagrosas y rápidas, que debía dejar de poner mis esperanzas en otros, que el proceso necesitaba tiempo y dependería de mi.

Los meses siguientes aprendí un montón de cosas que desconocía. 

Por ejemplo:

Existe una biblia del dolor que todo profesional dedicado a ésto o todo paciente motivado suficientemente con su dolor como para querer entender qué le sucede debería conocer. Se llama “Explain Pain”. En la edición en español “Explicando el dolor” del investigador David Butler y el catedrático Lorimer Mosley, ambos tienen videos por la red explicándolo.


Las bases del manejo del dolor crónico en el sistema médico occidental siguen funcionando con el modelo cartesiano de Descartes de 1662, es decir la idea de que el dolor es una simple señal mecánica que viaja desde una lesión hasta el cerebro como si se tirase de una cuerda para tocar una campana.

Los médicos siguen utilizándolo como base para su abordaje, a pesar de que ya en 1965 la comunidad científica y en concreto Ronald Melzack y Patrick Wall desmitificaron ese concepto, demostrando que el dolor era algo mucho más complejo y que dependía de muchos más factores que una lesión, pues Descartes creía que si no había lesión no había dolor. Pero ¿y qué pasaba entonces con el dolor del miembro fantasma o las cefaleas sin lesión?

Se llegó a la conclusión de que el dolor debía ser un constructo del cerebro, no una simple recepción de señales externas. Y cuidado, nada que ver con la afirmación de "el dolor es psicológico", como me dijo a mí algún médico, el dolor es real, se siente en el cuerpo pero se elabora en el cerebro y depende de un montón de factores biológicos y sociales (me refiero en todo momento al dolor crónico). 

Espera, debo parar, son tantas las cosas que me gustaría transmitir, pero aquí nuestro amigo Pedro tendría que donarme el blog durante unos meses. Además yo no soy divulgador ni nada por el estilo, para eso hay que saber mucho más de lo que yo sé, admiro a los profesionales que encontré en los libros, pues tienen tantas historias que contar, tantas investigaciones que mostrar, y todo lo tienen tan bien conectado entre sí, que es a ellos a quien os remito. A partir de aquí intentaré ceñirme a mi experiencia personal.

Descubrí que no estaba roto, tan solo que en algunas zonas de mi cerebro el sistema de alarma se había desconfigurado. Supe que mi dolor, mal llamado dolor crónico (sería más acertado llamarlo dolor complejo, como propone Rafael Torres), no iba a ser para siempre.

Descubrí que mi doctora se había equivocado rotundamente al recetarme una y otra vez reposo y fármacos.

Estamos viviendo, aunque no nos demos cuenta, en una crisis de salud pública por el abuso de fármacos para el dolor.

Descubrí que mi doctora de la unidad del dolor (la jefa de la unidad, ni más ni menos) también se equivocó al advertirme de que si aumentaba mi peso iba a acabar mal. Mido 1’90 y pesaba 64 kg, hoy peso diez kilos más, estoy bastante mejor y pretendo seguir subiendo.

Descubrí varios estudios en miles de pacientes asintomáticos (dolor 0), a los que se les realizó pruebas de imágenes que revelaron diversidad de patologías de columna. Lo normal es tener desgaste en los discos y degeneración del tejido. No es cierto que haya relación directa entre daño en los tejidos y el dolor crónico.

Tuve mi primera relación Doctor-Paciente en la que hubo una verdadera transmisión en ambos sentidos. Álvaro es un profesional como pocos y me hizo sentir como dos amigos que charlan tranquilamente.

Descubrí que en este mundo del dolor existen multitud de ratas chabacanas rastreras que incluso en nombre de las neurociencias utilizan métodos milagrosos y evidentemente a precios desorbitados aprovechando que alguien después de años con dolor pagaría lo que fuera.

El miedo al dolor y todos los procesos psicológicos que le acompañan mejoran las condiciones para que el dolor aumente.

Tenía lo que los neurocientíficos recetan como remedio, educación en las neurociencias y biología del dolor, aquí la información es medicina por sí sola.

Había empezado a hacer deporte, ejercicios aeróbicos y entrenamiento de fuerza, otro de los medicamentos imprescindibles, no solo por su característica de analgesia inducida por el deporte sino por diversos mecanismos que promueven la activación de diversos procesos a distintos niveles. Los estudios son tantos y me gustaría mostraros tantos. A día de hoy sigue investigándose con rigor la relación entre ejercicios de fuerza y la salud neurocerebral, te invito amiga/o a que lo compruebes por ti misma/o.

Sabía que iba a ser un proceso en el que tenía que olvidarme del tiempo. Tenía toda la información pero ¿cómo aplicarla a la vida diaria donde el dolor seguía mandando?

Entonces llegó (de nuevo de la voz de Álvaro) un nombre: Alan Gordon. Profesor adjunto en la Universidad del Sur de California y trabajador social clínico y psicoterapeuta especializado en dolor crónico y desarrollador de la Terapia de Reprocesamiento del Dolor (PRT).

-Apunta este libro y este autor- me dijo Álvaro.

The Way Out, Alan Gordon, la edición en castellano: “Terapia para el dolor crónico”. Editorial Kairós.

Sumergirme en cada página de este libro supuso para mí un punto de inflexión, ojalá te sirviera a ti como fue conmigo. Alan no solo escribió ese libro sino que como complemento a los imprescindibles conocimientos que enseña, acompaña a miles de personas dejando recordatorios estratégicos en sus redes por si vuelven los automatismos.


No voy a destripar nada de este libro pues no hay ni una sola, de sus 232 páginas, que tenga desperdicio.

A día de hoy mi dolor está mucho más silencioso, ya no me da miedo, ya no domina mi vida, hago todas las cosas que antes aumentaban mi dolor y sé con certeza que en algún momento el proceso llegará a su fin.

Si sufres dolor del tipo que sea desde hace años y todavía te ves capaz de enfrentarte a lo que te sucede, busca a los autores que he mencionado, tienes un mundo por descubrir, no estás solo o sola y recuerda la frase de Einstein, si buscas resultados distintos, no hagas las mismas cosas de siempre.

domingo, 5 de abril de 2026

EL DESMAYO FUE UN DESJUNIO (relato poético)

Era un día entre semana normal.

Aquel día no sucedió nada especial ni trascendente a nivel social ni histórico.

Corría principios de 2006.

Llevaba un año y pocos meses trabajando en una gasolinera Tamoil, a las afueras de Alicante.

Mi compañera Irene, una chica joven que llevaba ya unos años allí trabajando, estaba en el turno de la mañana, responsable de la caja.

Yo tenía turno partido, unas cinco horas por la mañana y otras tres por la tarde, tras un breve descanso a mediodía para almorzar.

Me dedicaba a repostar combustible a los clientes en los surtidores.

En aquella época escribí lo que pasó aquel día de esta manera:

Estaba trabajando 
En el turno de la mañana 
Una vez 
Y transcurría 
Tranquila 
Junto a mi compañera.
De pronto 
Le digo 
Que no me encuentro 
Muy bien 
Y ella 
Se lo toma 
A broma.
Me mareo 
Cayendo redondo 
Como si fuera 
Un saco de patatas.
Empieza a gritar 
Con el nerviosismo 
Clásico 
Bloqueada 
Sin saber 
Qué hacer 
Ni cómo 
Reaccionar.
Entonces 
No puedo 
Soportar 
La situación 
Y me levanto 
Del suelo 
Descojonándome 
De la risa.
A mi compañera 
Le vuelve 
Progresivamente
A latir con normalidad 
El corazón.
Se desbloquea poco a poco 
Regresando 
La mañana 
A su normalidad.
El desmayo
Fue un desjunio.

miércoles, 1 de abril de 2026

'EL DIOS ALUCINÓGENO' de Carles Tamayo (reseña)

Acabo de leer el libro EL DIOS ALUCINÓGENO. UN AÑO INFILTRADO EN SECTAS.


   Escrito por el cineasta y youtuber español Carles Tamayo Rico, nacido el 17 de enero de 1995 en Masnou, Maresme, Mataró, Barcelona, Cataluña, España. Graduado en Dirección Cinematográfica desde 2018, se ha convertido en una muy influyente personalidad de internet fundamental, rescatando un tipo de periodismo de investigación que estaba un tanto perdido: la infiltración con cámara oculta, especializándose en estafas, noticias falsas, desinformación y pseudociencias, pero sobre todo en sectas. Sus creaciones audiovisuales son altamente significativas, debido a la calidad de los contenidos que crea, pero también a su relevancia en la ayuda que aportan a las personas afectadas. Su trabajo de investigación y la tonalidad lo más objetiva posible que lo caracteriza, demuestra que es posible (y deseable) el ejercicio de un periodismo exhaustivo, sincero, bien hecho y necesario, independientemente de la obtención académica de una titulación que, en no pocos casos, parece ser irrelevante, visto lo visto.


Mi ejemplar es una primera edición publicada en marzo de 2026 por Plaza & Janés, editorial española de las mejores y con mayor recorrido en el mundo de la edición en España, actualmente uno de los sellos editoriales más potentes de Penguin Random House Grupo Editorial. El libro es un arquetipo elocuente de la filosofía editorial que rige a los dos grandes grupos: edición barata, con papel reciclado del peor, aunque con buenas tapas duras, pensado para minimizar gastos y maximizar ganancias sin importar la calidad. La evidencia más obvia se encuentra en una serie de erratas que, a pesar de no ser abundantes, siguen siendo demasiadas a mi parecer, más todavía si tenemos en cuenta que estamos ante uno de los dos grandes grupos editoriales que dominan el mundo de la edición en España, con todos los medios y recursos a su disposición. Esto indica un flagrante descuido en la corrección propio de editoriales que, o no tienen recursos suficientes, o solo buscan publicar libros como churros para vender sin parar y ganar dinero a espuertas, sacrificando la calidad en aras de la cantidad. Una pena, la verdad, cuando estamos ante un libro que no solo merece la pena, sino que es un significativo punto de inflexión memorable a tener muy en cuenta, como sucede con el aquí reseñado.


   El libro tiene 311 páginas repartidas en 20 capítulos numerados y titulados, dos epílogos y una nota biográfica sobre el autor.


   No podría estar ahora mismo más feliz y contento que sabiendo de la existencia de Carles Tamayo. Por descontado que la desconocía hasta ayer, martes, 31 de marzo de 2026 cuando, un tanto desesperanzado, acudí a una de mis librerías habituales intentando encontrar algo que me conectara, que me enganchara de verdad, que me absorbiera, que no me dejara ni respirar un segundo y que "secuestrara" mi tiempo de vida en la lectura, por fin. Últimamente andaba escaso de todo esto a nivel literario y la verdad es que es desesperante para un lectófilo empedernido de largo recorrido como servidor: que se publiquen entre 7.000 y 8.000 libros al mes (lo que equivale a unos 250 al día) pero seas incapaz de encontrar uno que de verdad te guste, estimule y absorba de principio a fin.


   Sectas. No podría haber un tema más fascinante, pero también importante a nivel social, pues el oscuro, desasosegante y muy retorcido fenómeno sociológico de las sectas nos afecta a todos, sí, a ti también, aunque creas que no. Todos, absolutamente todos somos vulnerables a las sectas, pero no porque todos seamos sensibles a ellas y antes o después atravesemos un momento de la máxima susceptibilidad para ser captados por los mayores lobos humanos disfrazados de corderos, sino porque para la mayoría es muy difícil y harto complejo saber identificar correctamente una dinámica sectaria, mucho más difícil si cabe cuando atravesamos un momento vital delicado o tenemos inquietudes intelectuales, filosóficas, espirituales, pero también económicas, no importa, ya que el trasfondo depredador que subyace a toda organización sectaria adopta el disfraz que represente cualquier interés humano. 

   La respuesta es sí: te debería interesar y no poco el asunto, pues no solo tú eres vulnerable, sino todo tu entorno de allegados, sean familiares, sean amigos, sean conocidos, no importa. Si bien el fenómeno sectario ha existido desde siempre, no obstante hace unas cuatro décadas se puso de relieve a nivel social y empezó a ser investigado con exhaustividad por una serie de periodistas y/o psicólogos. En la década de 1980 se popularizaron un tipo de libros que eran ensayos sobre el fenómeno sociológico de las sectas. Los autores más emblemáticos en España fueron el periodista de investigación Pepe Rodríguez y en menor medida (y calidad) la política Pilar Salarrullana (1937-2009). Sus libros y trabajos de investigación alcanzaron la cumbre en la década de 1990, para diluirse por completo, hasta desaparecer, en la década de 2000. Al parecer les tomó el relevo el psicólogo especializado Antonio Luis Moyano, pero tampoco tuvo mucho recorrido. Tras una década y media de silencio, apareció otro psicólogo especializado, Miguel Perlado, aunque también sucedió algo parecido: ambos autores citados, con un perfil similar, publicaron un libro y ahí terminó, al parecer, su trayectoria. Parecía que los buenos tiempos de Rodríguez y Salurrallana se habían terminado. No obstante, tanto Moyano como Perlado no aportaron a nivel literario nada significativo ni a destacar, a mi juicio. Solo se dedicaron a escribir libros en la misma onda que Rodríguez y Salurrallana. Al igual que había sucedido con los grandes autores estadounidenses, como Steven Hassan y Robert Jay Lifton (1926-2025), entre otros. 

   Entonces llegó una refrescante renovación literaria ensayística con la lingüista y magnífica escritora atrapante estadounidense Amanda Montell, que estableció un abordaje muy distinto y diferenciado del fenómeno a principios de la década de 2020, proponiendo un nuevo enfoque desde lo que ella cataloga como "cultish" o "lenguaje del fanatismo".

   Pero Carles Tamayo, que ahora se une a esta nueva generación de investigadores y expertos nacidos en la década de 1990, ha ido mucho más lejos todavía si cabe, no deteniéndose en aquello que todos los investigadores de la "vieja escuela" hicieron a la perfección, alcanzando la excelencia a mi parecer (con la excepción de la dudosa y excesivamente sesgada Pilar Salarrullana), pero también de la "nueva escuela", es decir, el análisis crítico, erudito y esclarecedor, aunque aséptico, desde fuera, sin implicación real ni capacidad suficiente para llegar. Como ha quedado claro a lo largo de las décadas transcurridas desde que se estudia, analiza, escribe, rueda y juzga sobre el fenómeno sociológico de las sectas, que en realidad campa a sus anchas, con una impunidad legislativa y judicial escurridiza muy amplia, los enfoques y abordajes anteriores no eran suficientes. Se necesitaba algo más, que alguien llegara más lejos todavía e hiciera las cosas de otra manera, rompiendo con los lugares comunes establecidos. Y eso acaba de suceder, sin ninguna duda, con Carles Tamayo, en su estreno y prometedor inicio como escritor.

   Digo prometedor inicio como escritor por mantener un poco la compostura y decir algo, pues si soy sincero de verdad y sin filtros, ni los escritores más consolidados escriben como él. A mi subjetivo juicio estamos ante un escritor nato. De hecho, no recuerdo la última vez que me leí un libro de una sentada, totalmente conectado, absorbido y sin poder parar ni un instante, en especial si hablamos de un libro de ensayo, mucho más sobre sectas, tema cargante, negativo y muy tóxico, que nos sube a vertiginosas "montañas rusas" emocionales, para ponernos enfrente de una de las facetas más oscuras, retorcidas y perniciosas del ser humano, cuando se convierte en el adalid hobbesiano por definición (homo homini lupus; el hombre es un lobo para el hombre). 

   Ahora mismo declaro al libro aquí reseñado como el mejor con diferencia que se ha escrito sobre el tema hasta el momento. Y no, no es por la información técnica o los sesudos estudios intelectuales críticos que aporta, trabajos ya realizados con profesionalidad, profundidad, exhaustividad y elocuencia sobrante desde la década de 1980, sino porque es la primera vez que podemos identificar, paso a paso y de manera objetivable, todo el proceso y las dinámicas sectarias al desnudo, sin distorsiones, maquillajes, ni disfraces. De ahí que este libro se convierta automáticamente y por derecho propio a mi parecer, en uno de los mayores bienes para la humanidad al que podemos acceder en la actualidad. Estamos de enhorabuena en la península. Menuda suerte hemos tenido con nuestro compatriota, que decidió rescatar el peligroso, arriesgado y polémico formato de la infiltración con cámara oculta, ya olvidado desde los memorables reportajes y libros de Antonio Salas a principios de la década de 2000, para realizar un impecable e impresionante trabajo periodístico de investigación sin parangón en el mundo de las sectas que, a pesar de ser más amplio, en este caso ha querido centrar, supongo que para empezar con su inolvidable ópera prima y ver qué tal va la cosa, en el mundo de las sectas espirituales de tipo nueva era, centradas en el uso de ayahuasca y drogas psicodélicas, todo un fenómeno novedoso y en auge, que hace no tanto era, en el mejor de los casos, anecdótico y marginal. Una investigación al límite, totalmente comprometida, con el máximo riesgo y exposición, cuya duración ha sido corta (un año), pero con un resultado inmejorable, trayéndonos una joya imprescindible y que, reitero, es una impecable obra maestra del periodismo de investigación más complicado; un libro que, a pesar de su brevedad y sencillez literaria, tiene un excelente pulso narrativo propio de un escritor nato, capaz de convertir un objetivo ensayo periodístico de la máxima rigurosidad, en algo similar a una sincopada novela de suspense ficticia, con una trama absorbente, unos personajes memorables, un nudo intrigante y un desenlace inesperado, propio de un genio literario con tal maestría en el manejo de la pluma e ideas creativas, que es casi imposible colar como no ficción, pues no existe un caso igual, al menos que yo recuerde (y de haberlo, creo que lo recordaría, sin duda). Y no obstante, es todo cierto. Bravo por ti, Carles. Ahora mismo soy Risto Mejide (solo como metáfora, por favor, salvando las irremontables distancias y lejos de mi intención compararme, mucho menos equipararme a un genio tal) ante César Brandon Ndjocu en la tercera edición de 'Got Talent España' (2018). Así están las cosas y así te las cuento. 

   Veamos al asunto un poco al detalle. El capítulo '1. La primera toma' (páginas 11 a 33) empieza como una declaración de intenciones que solo podría escribir alguien que no se anda con remilgos ni tampoco ha estudiado literatura ni escritura creativa, pero es un escritor nato por naturaleza. Sin medias tintas, sin ambages, sin introducción ni preparación previa, nos muestra su forma de ver e interpretar las cosas y ya desde el momento cero entendemos que nos espera un viaje instructivo, útil y aprovechable al máximo. Sí, desde el momento cero, algo absolutamente inusual y nada común, que sucede una vez a la larga, si sucede. A partir de ese momento, todas tus reticencias ante un dudoso libro de Penguin Random House y su mierdosa política editorial (para el lector, que pierde calidad por todos los lados con su inversión al comprar un ejemplar; excelente para el codicioso pero miope negocio y los que se benefician de él mediante criterios únicamente mercantilistas depredadores) caen en picado, pues aunque ya sabes lo que te espera en el continente, también intuyes que habrá valido la pena pagar 22,90 euros únicamente por el contenido: "La incomodidad es la señal de que estás creciendo. Si duele, probablemente estás en el camino correcto. Abandona la comodidad, abraza tu evolución. Eso dice un cuadro cursi, lleno de flores, mariposas y colorines, colgado en la pared. Y yo me pregunto: ¿cómo de retorcido hay que ser para convertir las palabras <incomodidad> y <dolor> en algo positivo? Incomodidad significa molestia, lío, enfado... Básicamente, lo que nadie busca en la vida, que ya da bastante por saco por sí sola. Sus antónimos son comodidad, bienestar, gozo y placer. ¿De verdad hay quien consigue vender el dolor como si fuera el camino correcto?" (página 11). Así empieza literalmente el imprescindible libro como antesala reflexiva preparatoria de la máxima lucidez, antes de la experiencia inmersiva que nos espera por delante.

   Apenas al girar la página hay un espacio en blanco que finaliza con la reflexiva declaración de intenciones, cuyo intenso aunque sobrio inicio nos ha puesto en la pista de lo que va a ofrecernos el autor durante la lectura de las 311 páginas que nos quedan por delante: una exposición objetiva de los hechos vividos, intercalada con explicaciones subjetivas de una lucidez esclarecedora e impepinable y que no podrían estar más cerca de la objetividad, con un análisis forense del fenómeno sociológico sectario, dinámica a dinámica, pensamiento a pensamiento, comportamiento a comportamiento, para desnudar estructuralmente y dejar en visto todo (y cuando digo todo es todo literal, no eufemística ni metafóricamente hablando) el modus operandi de las sectas, identificable a partir de entonces en su esencia oculta, el contenido o mínimo común denominador, subyacente a toda secta, cambiando solo el continente, es decir, personajes, nombres y presentaciones. La diferencia entre el libro de Carles Tamayo y el resto es que EL DIOS ALUCINÓGENO escenifica performativamente, cual ejemplo arquetípico aplicable a cualquier otro contexto caracterizado por los "mismos perros con diferentes collares", todo lo que en el resto de libros es una mera teoría intelectual abstracta e ineficiente en la práctica.

   Entonces empieza de verdad el libro de la única manera que podría empezar a mi parecer una investigación periodística como la que va a llevar a cabo el autor, es decir, como infiltrado con cámara oculta, el periodismo más inmersivo, comprometido, arriesgado, peligroso y por descontado, polémico, indicando así que estamos ante una muy probable auténtica obra maestra de este tipo de literatura ensayística: "Son las seis de la tarde y me dirijo a un chalet a las afueras de Barcelona. Voy disfrazado con una indumentaria que no tiene nada que ver con mi habitual forma de vestir" (página 12).

   La primera manifestación sui géneris, de la máxima peculiaridad y que marca una interesante diferencia, reside en la forma tan visual, original y creativa (no sé si debido al autor o al equipo editorial) de plasmar onomatopeyas que pretenden sumergirnos en lo que está sucediendo, para que lo vivamos. No recuerdo haber visto esta idea llevada al papel impreso que no sea noveno arte, pero el efecto ha sido impactante y muy efectivo, sin duda, jugando con las texturas, las fuentes y especialmente los estudiados tamaños a nivel visual, para provocar un estímulo directo que ayuda bastante a encarnar la vivencia que pretende transmitirnos el autor, dando comienzo por primera vez en las páginas 22 y 23, aunque luego se extenderá a lo largo del libro en varias ocasiones, variando la escenificación, desde onomatopeyas hasta frases exclamativas, pasando por notas musicales.


   A partir de aquí el libro nos sumergirá de lleno en el mundo de las sectas como nunca antes lo habíamos hecho, tanto si somos lectores principiantes en estas temáticas, como si somos lectores expertos en los ensayos periodísticos de investigación especializados en la cuestión.

   Por una parte tendremos el abordaje explicativo sin rodeos y a la peculiar manera tamayana, de aspectos como qué es una secta o qué es la nueva era (movimiento ideológico sincrético, que promueve a partes iguales pseudociencias, teorías conspirativas y creencias espirituales descontextualizadas, usado como trasfondo ideológico apropiado por una amplia cantidad de sectas), dedicándose a fondo a explicar los contextos ideológicos de las dos sectas principales que ocuparán la mayor parte del libro, siendo el fundamento del título: el conglomerado Inner Mastery y el Santo Daime. En ambos casos, como podremos comprobar durante el desarrollo específico y concreto de las respectivas infiltraciones al detalle y de principio a fin, a medida que transcurren los 20 capítulos, estamos ante el mismo tipo de dinámicas identificables sin medias tintas ni titubeo alguno, con las incuestionables evidencias de los intereses en juego, en principio y por encima de todo económicos, así como el pernicioso resultado que le espera a quien caiga en sus redes, destacando el peligro para la integridad física, psíquica y sensorial de quien decide, ya no solo arriesgarse con las dinámicas sectarias, sino, al menos en este caso, ingerir drogas psicodélicas con peligrosos efectos para la salud, que el autor muestra con las evidencias objetivas sin pie a la duda (otra cosa es que decidamos obviarlas).

   Una parte que me ha parecido de lo más significativa han sido los tres capítulos de entrevistas centradas en la versión o historia personal de lo vivido en las sectas por parte de tres personas ex adeptas (capítulos 5, 8 y 12 en particular), subdivididos en apartados dedicados a la indagación exhaustiva y ordenada de cada aspecto relevante.

   Aunque lo más importante, destacable y aprovechable de todo el libro está contenido, a mi parecer, en el capítulo '7. El gurú' (páginas 105 a 120) donde, en apenas 15 páginas, Carles Tamayo retrata, identifica, desglosa, analiza, interpreta correctamente y desenmascara de la manera más brillante, elocuente y lúcida, las dinámicas sectarias arquetípicas, en la figura del fundador y líder de Inner Mastery, así como todo el conglomerado empresarial a su alrededor, Alberto Varela (1960-2023). Este literario trabajo de campo aplicado directamente sobre las acciones, actitudes, procedimientos y modus operandi, en tiempo real, de un líder sectario arquetípico, es un documento-reportaje único, siendo la primera vez (al menos hasta donde tengo constancia) que sucede. No obstante, eso no implica que el resto del libro sea prescindible, pues para entender el trabajo desenmascarador realizado por el autor en ese capítulo, necesitaremos leer todo lo escrito previamente, pero simultáneamente continuar con la lectura hasta el final.

   Y la apoteosis definitiva, también inédita hasta donde alcanzan mis lecturas de ensayos periodísticos basados en la infiltración con cámara oculta, tiene lugar en la recta final del libro, capítulo '18. El Cielo de San Juan' (páginas 239 a 264), cuando... Bueno, hasta aquí hemos llegado. No te puedo acompañar más. Deberás leer el libro para vivirlo, entenderlo, saberlo. Eso sí: nunca creas que este libro no te interesa porque en principio (póngase aquí la excusa más conveniente). Este libro no solo te interesa, sino que es imprescindible para entender y aprender a lidiar con lo que hay ahí fuera esperándote; esperando a cualquiera. Solo falta que se den todas las circunstancias favorables para que suceda la "tormenta perfecta". Te puede pasar a ti en el momento más inesperado. Le puede pasar a cualquiera de tu entorno más cercano. Pocas veces aprovecharás más la lectura de un libro y los 22,90 euros que vale. El beneficio que te puede traer es invaluable.